Domingo, 24 de enero de 2010
VIDAS DE SANTOS - SAN HUGO DE GRENOBLE

Hay por lo menos 16 santos o beatos que llevan el nombre de Hugo. Los dos más importantes vivieron a poca distancia de tiempo y de lugar y su vida presenta también otros aspectos comunes. Se trata de San Hugo abad de Cluny, que vivió del 1024 al 1109, y San Hugo obispo de Grenoble, que vivió del 1053 al 1132. Ambos abrazaron muy pronto, aunque entre uno que otro contraste, la vida religiosa y el sacerdocio y se les confiaron graves responsabilidades: Hugo de Cluny fue ordenado sacerdote a los 20 años, y poco después fue nombrado prior mayor, y a los 25 años sucedió al abad Odilón. Fue abad durante 60 años. Hugo de Grenoble, después de haber estudiado en Valencia y en Reims, en donde estuvo a la escuela de Incmaro y San Bruno, a los 27 años de edad fue nombrado por Gregorio VII obispo de Grenoble, y desempeñó ese cargo durante 52 años a pesar de sus protestas y sus reiteradas tentativas de retirarse.

Ambos fueron eficaces colaboradores de los Papas, sobre todo de Gregorio VII, Urbano II, Pascual II e Inocencio II, a quienes apoyaron en la lucha por la reforma y contra la simonía y la corrupción del clero. Ambos fueron de los primeros en dar testimonio personal de renovación y de compromiso interior. Ambos fueron propulsores de la vida monástica: Hugo de Cluny fue tino de los principales artífices de la expansión de la reforma cluniacense en los monasterios de media Europa. Y en los monasterios cluniacenses se hacían las cosas en serio, como lo atestiguó el riguroso San Pedro Damián, que visitó a Cluny en 1063: «¿Qué debemos decir de la severidad de la ascética, de la disciplina de la Regla, del respeto por el monasterio y el silencio? Durante el tiempo del estudio, del trabajo o de la «lectio divina» nadie se atreve a ir por los corredores o a hablar, sino en caso de necesidad... El servicio de Dios llena totalmente la jornada hasta el punto de que, a más de los trabajos necesarios por los hermanos, queda sólo una media hora para una simple conversación y los coloquios necesarios. Hablan muy rara vez. Durante el silencio de la noche y, en los lugares regulares (cocina, sacristía, dormitorio, comedor y claustro), aun de día sólo se habla a señas, que son escogidas con tanta severidad que no dan lugar a la ligereza».

Por su parte, San Hugo de Grenoble fue uno de los artífices de la fundación de la Gran Cartuja: fue él, en efecto, quien recibió a su exmaestro San Bruno y puso a su disposición la montaña de Cartuja, cerca de Grenoble, sobre la que él, golpeando la roca con el bastón, como un nuevo Moisés, hizo brotar una fuente de agua.

Fdo. Cristobal Aguilar.


Publicado por cristobalaguilar @ 19:07  | Vidas de Santos
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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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