Viernes, 22 de enero de 2010
VIDAS DE SANTOS - SAN JUAN DAMASCENO

«Madre de la vida, haz morir en mí las pasiones de lacarne que matan el espíritu. Protege a mi alma cuando salga de estatienda mortal para ir a otro mundo ignorado. La tempestad de laspasiones ruge en cor mío, las olas de la iniquidad me empujan hacia elescollo de la desesperación. Estrella de los mares, haz renacer lacalma entre las olas. El león ruge buscando a quién devorar. No medejes entre sus garras, oh tú, Virgen Inmaculada, que diste al mundo unNiño Divino, dominador de furias y leones»...

Así escribía aquel enamorado de la Virgen María queextenderá su culto y devoción entre el pueblo y entre los más sabios.Era San Juan Damasceno, el gran defensor de las imágenes de Jesucristo,de la Señora y de los Santos.

San Juan es el último Padre de la Iglesia de Oriente.Es como un río abundante en dos vertientes que aprovecha al máximo y ensus maravillosa y abundantes obras dejará de ello un perennetestimonio: la tradición y fidelidad al pasado, a los Padres yMagisterio de la Iglesia, y su amor y profundo conocimiento de lasSagradas Escrituras.

Se le dan dos nombres: «Damasceno» por haber nacido enDamasco y «Crisorroas» que significa «que fluye oro». Por la riqueza desu doctrina le llamaron así los antiguos.

El origen de su llamamiento, desde el hijo de cobradorde impuestos a los cristianos hasta llegar al retiro del Monasterio deSan Sabas, es bello y aleccionador. Aprende las maravillas de nuestrafe, las vive, se convierte en un profundo conocedor de la doctrina deJesucristo y empieza a predicarlo. Pero esto no le llena. No se vemaduro, y por lo mismo se retira al desierto, al famoso Monasterio deSan Sabas, cerca de Jerusalén. Él en su juventud había disfrutado detodos los halagos que puede ofrecer el mundo, porque su padre, SergioMansur, es el que desempeña el papel de «logoceta», es decir, el decobrador de impuestos que los cristianos deben entregar al califa. Suspadres son muy buenos cristianos y él crecía de día en día en la fe,pero aquella vida no le llenaba su gran corazón. Por ello, ahora, en lasoledad del silencio y en las largas horas que pasa en oración, vamadurando aquella alma que será un horno de fuego con su palabra y consu pluma en defensa de los valores de la fe cristiana cuando la veaatacada.

Los califas árabes atacan a los cristianos. Abundanlos mártires por fidelidad a la fe. Ante Juan Mansur se abren doscaminos: o llegar a ser algo grande entre los musulmanes, porque leofrecen cargos muy tentadores, o pasar por un anónimo cristianoviviendo y defendiendo su fe. Se decidió con valentía por lo segundo ya fe que no llegó a ser un desconocido cristiano, ya que con sussermones arrebatadores y con sus abundantes y sólidos escritos llegaráa ser una de las lumbreras más grandes de todos los tiempos.

El año 726 el emperador de Bizancio León el Isáuricoproclama una Bula de prohibición de las imágenes. Juan se levanta, confuerza, para defender su uso como medio para despertar la fe. Y dice:«Lo que es un libro para los que saben leer, eso son las imágenes paralos analfabetos. Lo que la palabra obra por el oído, lo obra la imagenpor la vista. Las santas imágenes son un memorial de las obrasdivinas». Aquel iconoclasta, León el Isáurico, tuvo un valienteopositor. Le cortaron la mano para que ya no escribiera más sobre esto,pero la Virgen María milagrosamente se la devolvió para que su fielservidor continuara su obra defensora. Sus obras son profundas,elegantes, llenas de celo y de sólida doctrina que aún hoy conservan sufrescura. El Damasceno fue para Oriente lo que Santo Tomás paraOccidente. Moría el 749.

Fdo. Cristobal Aguilar.


Publicado por cristobalaguilar @ 19:07  | Vidas de Santos
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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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