Mi?rcoles, 06 de enero de 2010
LOS ÁNGELES ENTRE NOSOTROS - DIARIO DE UN ÁNGEL

Como sabes, los ángeles, arcángeles, tronos, potestades y demás miembros de la milicia celeste, somos espíritus puros. Nosotros no tenemos un cuerpo material, como los hombres.

Ellos están entre dos mundos, el del espíritu y el de la materia. Su cuerpo y su alma forman una unidad substancial de tal manera que es imposible separarlos sin que se produzca la muerte. Y todas sus actividades vitales están penetradas de ambas dimensiones hasta tal punto que, en algunos casos, es casi imposible distinguirlas. Así, por ejemplo, en el campo del conocimiento humano, el proceso es muy complejo. Todo comienza en los sentidos (vista, oído, tacto, gusto, olfato), que captan algún estímulo de las cosas que les rodean (por ejemplo, el ver un pino en el jardín). Después, este estímulo, a través del sistema nervioso, llega al cerebro, donde se forma una imagen sensible del pino. Las facultades de los sentidos interiores preparan este material para que la mente humana, facultad del espíritu, llegue a conocer intelectualmente las cosas por medio de la abstracción (siguiendo el ejemplo, después de ver muchos pinos, la mente humana llega a formar el concepto universal de en general, no limitado a éste o aquel pino).

Este proceso que te he descrito a grandes rasgos, distinguiendo fases y facultades, es sumamente complicado y, al mismo tiempo, unitario. Pero lo más importante es que todo conocimiento humano depende de la experiencia sensible, tanto en su origen como en su expresión. Por eso los hombres, cuando quieren explicar a otro alguna cosa, se sirven de imágenes y de comparaciones, para dar a entender más fácilmente de qué se trata.

Ahora podrás comprender el por qué de ese dibujo. Ciertamente no es una imagen muy acertada, pero, ¿qué podíamos esperar? Desde la antigüedad, los hombres han representado a los dioses y a los ángeles con formas humanas. Ha habido también quien los representó con formas de animales o de astros. Otros, con razón, decían que no se podían hacer representaciones de ningún dios ni espíritu. Pero los hombres tenían necesidad de expresar y transmitir estas realidades de alguna manera. Así que, al final, triunfó el antropomorfismo, y por eso puedes ver, si te das una vuelta por los museos de arte, infinidad de pinturas y esculturas de dioses y ángeles con formas humanas.

Viendo así las cosas, no está mal que nos hayan imaginado como hombres, pues son las criaturas más nobles y perfectas de la tierra, a pesar de sus debilidades. Lo de las alas no me gusta mucho, pero es comprensible. Para ellos estamos en el cielo y nos movemos libremente de un lugar a otro. Por tanto, un par de alas era necesario, ¿no? Además, desde que algunos profetas nos describieron así en los libros de la Biblia, ésta ha sido la representación más común.

Pero al margen de todas estas cosas secundarias, lo importante es que el muchacho crea en ti y te rece de vez en cuando una oración para pedirte ayuda. Pero, ¡atento! Que no le vengan ideas raras. Me estaba ahora acordando que antiguamente se pensaba que nosotros éramos unas inteligencias que movíamos los planetas y los astros, y decían que había 55 inteligencias por ser 55 el número de los astros conocidos hasta entonces. Hasta que llegaron unos tales Copérnico y Galileo que echaron por tierra estas cosmologías erradas. Tú ilumina a tu protegido para que entienda que los ángeles custodios somos simplemente unos seres espirituales creados por Dios, con la misión de ayudar a los hombres a llegar al Cielo. Que no le confundan las nuevas modas del New Age y otras sectas esotéricas.

Esto me da pie para hablarte también sobre la oración, pues en otra de tus cartas me presentabas este problema. El muchacho - me decías - a veces se pone a rezar y no sabe bien a quién dirigirse, si al Padre, al Hijo o al Espíritu Santo. Al final se dirige a Dios, y otras veces a la Virgen María. Luego me planteabas la pregunta: - ¿Qué puedo hacer para aclararle las ideas, cuando se trata del misterio de la Santísima Trinidad, y es y será siempre un misterio?

Tienes toda la razón. Estamos ante el misterio de los misterios. Ni los ángeles más sabios conocen la profundidad de lo que es este misterio. Porque si nosotros o los humanos lo conociéramos y lo entendiéramos perfectamente, Dios no sería Dios. Entonces basta con una fe sencilla: Dios es Uno, y al mismo tiempo tres personas: el Padre, el Hijo, el Espíritu Santo. Por eso a veces podrá rezarle al Padre, sobre todo esa maravillosa oración del Padrenuestro. Otras veces su oración se dirigirá al Hijo, quien compartió su vida en la tierra con los humanos, encarnándose y haciéndose como uno de ellos. Y otras veces podrá rezar al Espíritu Santo. Pero siempre será el mismo Dios, Uno y Verdadero. Y lo que diga al Padre, lo sabrá también el Hijo y el Espíritu, y así con cada persona divina. Por último, me parece muy bien que dirija su oración también a la Virgen Madre de Dios. Esto es algo muy bueno y necesario. Ella es humana como él, lo que la hace más asequible, más cercana, y además el mejor ejemplo de vida.

En fin, no quiero aquí dar un curso de catequesis. Me da pena, porque hace años un joven de su edad sabía muy bien estas cosas y tenía unos conocimientos básicos acerca de Dios claros. Hoy en día se da una ignorancia muy grande sobre Dios, es el Gran Desconocido. Se ha abandonado frecuentar la catequesis, no sólo de jóvenes sino también de adultos, y los hombres viven desconociendo lo que debería ser lo más importante en sus vidas. De tal forma que, cuando sucede una desgracia y se acuerdan del Jefe, apenas saben nada de Él, y son muy vulnerables a los engaños del primer iluminado que aparezca presentándoles la última secta de moda, donde encontrarán al “dios” que les consuele. Y si no, permanecerán en su atrevida ignorancia hasta el día de su muerte, cuando se encontrarán cara a cara con su Creador y pasarán la mayor vergüenza y pena de su vida, por haber vivido en la tierra dando la espalda a su Padre Celestial.

Pero volviendo al tema de tu protegido, ya ves que tiene buenas disposiciones para llevar una vida espiritual equilibrada. Con un poco más de instrucción y, sobre todo, ejercitando diariamente la oración, contará con las fuerzas necesarias para afrontar cualquier dificultad que se le presente en la vida. Y si además, de vez en cuando, se acuerda de su ángel de la guarda, mejor que mejor. Y no te preocupes si él te imagina como un “espantapájaros alado” o como un niño regordete medio desnudo. De algún modo tiene que pensar en ti. En esto han salido perdiendo nuestros adversarios, a quienes los hombres imaginan con patas y cuernos de cabrito, cola de dragón, barba de chivo, tridente en mano y, para colmo, rojos hasta la médula. ¡Para morirse de risa!, ¿no te parece?.

Fdo. Cristobal Aguilar.

Publicado por cristobalaguilar @ 21:05  | Los ?ngeles
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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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