Lunes, 04 de enero de 2010
PIADOSO EJERCICIO PARA ALCANZAR UNA BUENA MUERTE

Dios mío: Postrado humildemente en tu presencia, teadoro y quiero hacer esta protesta, como si ya me hallase próximo aexhalar mi último suspiro.

Dios mío: Tú hasdecretado mi muerte desde la eternidad: yo la acepto desde ahora contodo mi corazón en el modo y forma que tu divina Majestad ha dispuesto,y acepto también todos los dolores que la han de acompañar, los uno alos tormentos y a la muerte de Jesucristo, y te los ofrezco ensatisfacción y penitencia de mis pecados. Acepto igualmente ladestrucción de mi cuerpo para que resplandezca más tu supremo dominiosobre mí. Y por lo tanto, acepto y me alegro de que estos ojos, que tanta libertad se han tomado contra Ti, queden con la muerte ciegos hasta el fin del mundo.

Acepto y me alegro de que esta lengua,que tantas veces he empleado en palabras vanas, murmuraciones ymentiras, quede muda con la muerte, y sea comida de gusanos en elsepulcro.

Acepto y me gozo de que estas manos y estos piesque han sido para mi corazón instrumentos de tantas accionesdesordenadas y de tantos pasos torcidos, queden con la muerte sinmovimiento y sin acción entre los horrores de una hedionda sepultura.
Acepto y me gozo de que este mismo corazónque, siendo formado para darte todos sus afectos, los ha empleado enmiserables e indignas criaturas, sea arrojado a la tierra y reducido apolvo y ceniza.

En suma, Señor, me regocijode que se verifique en mí la total destrucción de mis miembros yhuesos, convirtiéndome en humilde polvo y frías cenizas, que fueron lamateria de que formaste mi cuerpo; para que la completa destrucción demi existencia publique la grandeza de tu infinito poder y lo humilde demi nada. Recibe, Señor, este sacrificio que te hago de mi vida, poraquel gran sacrificio que te hizo tu divino Hijo de sí mismo sobre elara de la Cruz; y desde este momento para la hora de mi muerte, meresigno totalmente a vuestra santísima voluntad, y protesto que quieromorir diciendo: “Hágase, Señor, tu voluntad...”

Jesúsmío crucificado: Tú que para alcanzarme una buena muerte haz queridosufrir muerte tan amarga, acuérdate entonces de que yo soy una de tusovejas que has comprado con el precio de tu sangre. Cuando todos los dela tierra me hayan abandonado y nadie pueda ayudarme, Tu sólo podrásconsolarme y salvarme, haciéndome digno de recibirte por Viático, y nopermitiendo que te pierda para siempre. Amado Redentor mío, recíbemeentonces en tus llagas, puesto que yo desde ahora me abrazo a Ti, yprotesto que quiero entregar mi alma en la llaga amorosa de tusacratísimo costado.

Y Tú, Virgen Santísima,Abogada y Madre mía María; después de Dios, Tu eres y serás miesperanza y mi consuelo en la hora de la muerte. Desde  ahora recurro aTi, y te ruego no me abandones en aquel último momento: ven entonces arecibir mi alma y a presentarla a tu Hijo. Te aguardo, Madre mía, yespero morir bajo tu amparo y abrazado a tus pies. Y Tú, Protector míoSan José, San Miguel Arcángel, Ángel Custodio, Santos mis abogados,ayúdenme en aquel trance extremo, en aquel último combate y llévenme ala Gloria celestial. Amén.

Fdo. Cristobal Aguilar.
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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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