Viernes, 01 de enero de 2010
EL LIBRO ESENIO DE MOISES

Documento apócrifo, que en este caso relata la vida de Moíses y como ya sabeis son documentos apócrifos, pero muy interesantes para mentes cristianas abiertas y que tengan firmemente afianzada su Fé. EL AUTOR DEL BLOG.

Te hablo. Serénate, reconoce que Soy Dios.

Te hablé cuando naciste. Serénate, Soy Dios.

Te hablé en tu primera mirada. Serénate y reconoce, Soy Dios.

Te hablé en tu primera palabra. Serénate y reconoce, Soy Dios.

Te hablé en tu primer pensamiento. Serénate y reconoce, Soy Dios.

Te hablé en tu primer amor. Serénate y reconoce, Soy Dios.

Te hablé en tu primer cántico. Serénate y reconoce, Soy Dios.

Te hablo a través del pasto de las praderas. Serénate y reconoce, Soy Dios.

Te hablo a través de los árboles de los bosques. Serénate y reconoce, Soy Dios.

Te hablo a través de los valles y de las colinas. Serénate y reconoce, Soy Dios.

Te hablo a través de la montaña sagrada. Serénate y reconoce, Soy Dios.

Te hablo a través de la lluvia y de la nieve. Serénate y reconoce, Soy Dios.

Te hablo a través de las olas del mar. Serénate y reconoce, Soy Dios.

Te hablo a través del rocío de la mañana. Serénate y reconoce, Soy Dios.

Te hablo a través de la paz del atardecer. Serénate y reconoce, Soy Dios.

Te hablo a través del fulgor del sol. Serénate y reconoce, Soy Dios.

Te hablo a través de las estrellas brillantes. Serénate y reconoce, Soy Dios.

Te hablo a través de las nubes y de las tormentas. Serénate y reconoce, Soy Dios.

Te hablo a través del trueno y del relámpago. Serénate y reconoce, Soy Dios.

Te hablo a través del arco iris misterioso. Serénate y reconoce, Soy Dios.

Te hablaré cuando estés solo. Serénate y reconoce, Soy Dios.

Te hablaré a través de la sabiduría de los Antiguos. Serénate y reconoce Soy Dios.

Te hablaré cuando hayas visto a mis Ángeles. Serénate y reconoce, Soy Dios.

Te hablaré por toda la Eternidad. Serénate y reconoce, Soy Dios.

Te hablo. Serénate y reconoce, soy Dios.


                                       

EL LIBRO ESENIO DE MOISÉS:

LOS DIEZ MANDAMIENTOS.

Y el monte Sinaí estaba envuelto en una nube, porque el Señor descendía sobre él en lenguas de fuego; y el humo que de allí ascendía era como el de un horno y toda la montaña tembló fuertemente.

Y el Señor bajó al monte Sinaí, sobre la cima de la montaña y el Señor llamó a Moisés a la cima, y Moisés subió.

El Señor llevó a Moisés fuera del monte diciendo: Ven a Mi, que te daré la Ley para tu pueblo, la cual será un convenio con los Hijos de la Luz. Y Moisés fue junto a Dios. Y Dios habló en estas palabras, diciendo:

Soy la Ley, tu Dios, quien te ha sacado de las profundidades de la esclavitud y de las tinieblas. No tendrás otra Ley fuera de Mi. No construirás ninguna imagen de la Ley en el cielo ni abajo en la tierra. Soy la Ley invisible, sin principio y sin fin. No crearás para ti falsas leyes, porque Soy la Ley y la Ley total de todas las leyes. Si renuncias a Mi, tendrás desastres de generación en generación. Si guardas mis mandamientos entrarás en el Jardín Infinito donde está el Arbol de la Vida, en medio del Mar Eterno. No violarás la Ley. La Ley es tu Dios, quien no te librará de tu culpa.

Honra a tu Madre Terenal para que tus días puedan ser largos en la tierra y honra a tu Padre Celestial para que tengas vida eterna en los cielos, pues los cielos y la tierra te son dados por la Ley, que es tu Dios.

Saludarás a la Madre Terrenal en la mañana del sábado.

Saludarás al Ángel de la Tierra en la segunda mañana.

Saludarás al Ángel de la Vida en la tercera mañana.

Saludarás al Ángel del Regocijo en la cuarta mañana.

Saludarás al Ángel del Sol en la quinta mañana.

Saludarás al Ángel del Agua en la sexta mañana.

Saludarás al Ángel del Aire en la séptima mañana.

Todos estos ángeles de la Madre Tierra saludarás y te consagrarás a ellos para que puedas entrar al Jardín Infinito en donde está el Arbol de la Vida.

Adorarás a tu Padre Celestial en la tarde del sábado.

Comulgarás con el Ángel de Vida Eterna en la segunda tarde.

Comulgarás con el Ángel del Trabajo en la tercera tarde.

Comulgarás con el Ángel de la Paz en la cuarta tarde.

Comulgarás con el Ángel del Poder en la quinta tarde.

Comulgarás con el Ángel del Amor en la Sexta tarde.

Comulgarás con el Ángel de la Sabiduría en la séptima tarde.

                                      

 

Con todos los ángeles del Padre Celestial comulgarás para que tu espíritu pueda purificarse en la Fuente de Luz y entrar en el Mar de la Eternidad.

El séptimo día es el sábado, lo conmemorarás y lo guardarás como día santo. El sábado es el día de la Luz de la Ley, tu Dios. En él no harás ningún tipo de trabajo, excepto buscar la Luz, el Reino de Dios y todas las cosas se te darán. Sabed pues vosotros, que trabajareis durante seid días con los ángeles, ya que el séptimo día morareis en la Luz de tu Señor quien es la Ley Santa.

No tomareis la vida de cualquier cosa viviente. La vida viene únicamente de Dios quien la da y la quita.

No degradarás el Amor. Es el don sagrado del Padre Celestial.

No negociarás tu alma, el don invaluable de la bondad de Dios, pues los ricos del mundo son como las semillas que caen en terreno pedregoso donde no echan raíces y viven muy poco tiempo.

No darás falso testimonio de la Ley para utilizarla contra tus hermanos; únicamente Dios conoce el principio y el fin de todas las cosas, pues Su ojo es único y El es la Ley Santa.

No codiciarás los bienes ajenos. La Ley te da grandes dones, incluso los cielos y la Tierra, si guardas los mandamientos del Señor tu Dios.

Y Moisés oyó la voz del Señor y pactó dentro de sí un convenio que era entre el Señor y los Hijos de la Luz. Y Moisés se volvió y bajó del monte, con las dos tablas de la Ley en sus manos.

Y las tablas eran la obra de Dios y la escritura era la escritura de Dios grabada sobre las tablas.

Como el pueblo no sabía que había sido de Moisés, se reunió y fundieron todos sus aretes de oro y construyeron un becerro; adoraron al ídolo y le ofrecieron sacrificios.

Comieron, bebieron y danzaron delante de él y se abandonaron a la corrupción y a la perversidad delante del Señor.

Y ocurrió de pronto que Misés estuvo en la aldea y vió el becerro, las danzas y la maldad del pueblo. Moisés se llenó de furia y arrojó las tablas de sus manos y las quebró contra el monte.

Y a la mañana siguiente Moisés le dijo a su pueblo: vosotros habéis cometido un gran pecado, vosotros habeis negado a nuestro Creador, yo subiré donde el Señor e imploraré por vuestro error.

Y volviendo Moisés donde el Señor le dijo: Tu has visto la profanación de tu Ley Santa. Pues tus hijos perdieron la fe y adoraron las tinieblas e hicieron para ellos un becerro de oro.

                                      

 

Y el señor le dijo a Moisés: Escucha; al principio de los tiempos hubo un convenio entre Dios y el hombre y el Fuego Santo del Creador entró en él. Y él se hizo Hijo de Dios y se le encomendó guardar su herencia del primogénito y hacer fructífera la Tierra de su Padre y mantenerla Santa. Y él rechazó al Creador de si mismo olvidándose su primogenitura, no existe error más doloroso a los ojos de Dios.

Y el Señor habló diciendo: Unicamente los Hijos de la Luz pueden guardar los mandamientos de la Ley. Escucha, pues te hablo así: las tablas que tu quebraste, esas nunca mas serán escritas en las palabras de los hombres; como tu las convertiste en tierra y fuego, así, ellas vivirán, invisibles, en los corazones de aquellos que sean capaces de seguir su Ley.

A tu gente de poca fe, que erró contra el Creador, aún cuando estuvo en el Lugar Santo delante de tu Dios, le daré otra Ley. Será una Ley severa, es mas, le obligará, pues ellos no conocen todavía el Reino de la Luz.

Y Moisés guardó la Ley invisible dentro de su pecho y la llevó como señal a los Hijos de la Luz. Y Dios le dió a Moisés la Ley escrita para el pueblo, y él bajó donde ellos y les habló con un corazón fuerte.

Moisés dijo al pueblo: Estas son las leyes que vuestro Dios os ha dado:

No tendrás otro Dios fuera de Mi.

No harás para ti ninguna imagen esculpida.

No jurarás el nombre del Señor tu Dios en vano.

Recordarás el día sábado y lo guardarás como santo.

Honrarás a tu Padre y a tu Madre.

No matarás.

No cometerás adulterio.

No robarás.

No levantarás falsos testimonios contra tu prójimo.

No codiciarás los bienes de tu prójimo, ni la mujer de tu prójimo,

ni nada que sea de tu prójimo.

Y hubo un día de duelo y arrepentimiento por el gran error contra el Creador, que no termina.

Y las tablas quebradas de la Ley Invisible vivieron ocultas en el corazón de Moisés, hasta que sucedió que los Hijos de la Luz aparecieron en el desierto y los Ángeles habitaron la Tierra.

 

N. E.: En el "Tratado sobre Fuego Cósmico" de A.A.B., el instructor tibetano D. K. presenta en la parte final del libro unas denominaciones para la Unica Ley del Padre, Su triple manifestación (la Ley de Síntesis, la de atracción magnética y la de Economía), relacionadas con los "Tres Soles" de las tres evoluciones paralelas: la del espíritu, la del alma y la de la materia. Luego presenta otra serie de Leyes menores. En realidad, las auténticas Leyes emanan de nuestra Divinidad Creadora, expresando cualidades Suyas. Las "leyes" hechas por nuestros legisladores, al tener "micos" o cuñas para sus intereses creados, causarían extrañeza a nativos humanos en una armonía relativa con el medio ambiente, especialmente si a menudo se la modifica.

Esta información es clave, ya que continúa la "Revelación" de una manera más profunda y explícita, acorde con el desarrollo evolutivo. Claro está que la sencillez y el acierto de las Palabras del Cristo entre los Esenios, nos dejan ver la vigencia de ellas para quienes realmente aspiran a los Misterios, especialmente a la Iniciación Transfiguradora que viviera Moisés en la Montaña Sagrada que horada la "nube" o campo de consciencia dimensional que revelador del selectivo "Quinto Rayo"; éste hace tronar la voz divina en la "Nube sobre la Montaña".

En "Los Rayos y las Iniciaciones" de A.A.B., D.K. hace importantes aportes sobre la "Transfiguración" para los preparados, al igual que en el tomo II de "Discipulado en la Nueva Era", en los comentarios a las "fórmulas para la inciación grupal".

                                       

 

LAS COMUNIONES.

Y era por el cauce de la corriente que los agobiados y afligidos venían a buscar a Jesús. Y como niños, habían olvidado la Ley y como los hijos buscaban a su Padre para que les dijera en donde habían errado y colocar sus pasos nuevamente en el camino. Y cuando el sol apareció en el horizonte, vieron a Jesús que descendía hacia ellos desde la montaña, con el brillo del sol naciente sobre su cabeza.

Y El levantó su mano y les sonrió diciendo: "La paz sea con vosotros".

Pero ellos estaban avergonzados como para contestarle el saludo, pues cada uno a su manera le había dado la espalda a las Sagradas Enseñanzas y los ángeles de la Madre Terrena y del Padre Celestial no estaban con ellos. Un hombre –mirándolo apenado, le dijo: Maestro, estamos urgidos de tu Sabidruía; pues nosotros sabemos que es lo bueno y aún seguimos en el mal. Sabemos que para poder entrar en el reino de los cielos debemos caminar con los ángeles del Día y de la Noche y todavía nuestros pies transitan por los caminos de lo maligno. La luz del día brilla unicamente en la búsqueda de nuestro placer y la noche cae sobre nuestro inconciente letargo. Dinos, Maestro, ¿cómo podemos hablar con los ángeles y pemanecer dentro de su círculo santo, para que la Ley pueda arder en nuestros corazones con llama constante?

Y Jesús les habló: No es fácil elevar vuestros ojos al cielo cuando todos los ojos de los hombres están pegados a la tierra. Adorar a los pies de los ángeles –cuando todos los hombres adoran unicamente la fama y las riquezas, no es fácil. Pero lo más difícil de todo es tener los pensamientos en los ángeles, hablar las palabras de los ángeles y hacer lo que los ángeles hacen.

Y un hombre dijo: Pero Maestro, nosotros somos solo hombres, nosotros no somos ángeles. ¿Cómo entonces podemos esperar andar por sus caminos? Dinos que debemos hacer.

Y Jesús les dijo: Como los hijos heredan la tierra de su padre, así nosotros hemos heredado una Tierra Santa de nuestros padres. Esta tierra no es un campo para ser arado, sino un lugar dentro de nosotros donde podemos construir un Templo Santo, e incluso como un templo debe ser levantado piedra a piedra; con voluntad Yo doy a vosotros estas piedras para la construcción del Templo Santo, aquel que hemos heredado de nuestros padres y sus padres de sus padres.

Y todos los hombres se reunieron alrededor de Jesús y sus rostros brillaban con el deseo de oir las palabras que venían de sus labios. Y El levantó su rostro hacia el sol naciente y el esplendor de sus rayos llenaron sus ojos cuando habló:

El Templo Santo puede ser construido unicamente con las comuniones antiguas, aquellas que se hablan, aquellas que se piensan y aquellas que se viven; pues si ellas se hablan unicamente con la boca, son como una colmena que las abejas han abandonado y no da más miel. Las comuniones son como un puente, puede ser construido unicamente con paciencia, así como se construye un puente sobre el río, piedra por piedra a medida que se encuentran por las orillas del agua.

                                      

 

Las comuniones son catorce en número, los ángeles del Padre Celestial son siete en número y los ángeles de la Madre Tierra son siete en número. Y como las raices de los árboles cavan en la tierra y son nutridos, y las ramas de los árboles levantan sus brazos al cielo, así es el hombre, como el tronco del árbol con sus raíces profundas en el corazón de la Madre Terrenal y su espíritu ascendiendo a las estrellas brillantes de su Padre Celestial. Y las raices del árbol son los ángeles de la Madre Terrenal y los brazos del árbol son los ángeles del Padre Celestial y este es el Sagrado Arbol de la Vida que crece en el Mar de la Eternidad.

La PRIMERA COMUNION es con el Ángel del Sol, el que viene cada mañana, como una doncella de su cámara, para derramar su Luz dorada sobre el mundo.

Oh tu, inmortal, brillante, corcel veloz, Ángel del Sol. No hay calor sin ti, no hay vida sin ti. El verde de los árboles sale para adorarte y es a través de ti como el diminuto grano de trigo se convierte en un río de espigas doradas mecidas con el viento. A través de ti se abre la flor en el centro de mi cuerpo. Por eso nunca deseo ocultar lo que hay en mi, procedente de ti.

Ángel del Sol, mensajero santo de la Madre Terrenal, entra en el Templo Santo dentro de mi y dadme el Fuego de Vida.

La SEGUNDA COMUNION es con el Ángel del Agua. El que hace que la lluvia caiga sobre las llanuras áridas, quien llena la fuente seca hasta desbordar. Si, te adoramos Agua de Vida.

Desde el Mar Celestial las aguas corren y fluyen de las fuentes inagotables. En mi sangre fluyen mil fuentes puras, vapores, nubes y todas las aguas que se esparcen sobre los Siete Reinos.

Todas las aguas que el Creador ha hecho son santas. La voz del Señor está sobre las aguas, el Dios de Gloria se hace sentir; el Señor está sobre muchas aguas.

Ángel del Agua, mensajero santo de la MadreTerrenal, entra en la sangre que fluye a través de mi, baña mi cuerpo con la lluvia que cae del cielo y dadme el Agua de Vida.

La TERCERA COMUNION es con el Ángel del Aire, quien esparce el perfume de campos de dulces aromas, de hierbas primaverales después de la lluvia, del capullo que se abre de la Rosa de Sharon.

Adoramos el Alimento Santo que está colocado más alto que todas las cosas creadas. Mirad pues, el eterno y soberano espacio luminoso donde reinan las incontables estrellas, es el aire que nosotros respiramos y es el aire que nosostros exhalamos.

Y en el instante entre la aspiración y la exhalación están ocultos todos los misterios del Edén Infinito.

Ángel del Aire, mensajero santo de la Madre Terrenal, entra en lo profundo de mi, como la golondrina cae recta del espacio, para que yo pueda saber los secretos del viento y la música de las estrellas.


                                       

 

La CUARTA COMUNION es con el Ángel de la Tierra. El, quien produce el cereal y las uvas de la plenitud de la Tierra. El, quien trae a los niños de la unión de los esposos.El, quien sembrará la tierra con el brazo derecho y con el brazo izquierdo; a su voluntad, ella dará en abundancia, frutos y granos, plantas doradas surgiendo de la tierra en la primavera hasta los confines de la tierra, hasta los confines de los ríos, tan lejos como el sol se levanta, para impartir sus dones de alimento al hombre.

Esta ancha tierra que yo alabo, expandida con caminos, la productiva, la completamente fértil, Tu Madre, planta santa. Si alabo las tierras donde tu creces, perfumada, sutilmente esparcida, lo bueno del Señor. El, quien siembra el cereal, las uvas y las frutas.

Y su cosecha será abundante y sus sembrados madurarán en los montes.

Como una recompensa para los seguidores de la Ley, el Señor envió el ángel de la Tierra, mensajero santo de la Madre Terrenal para hacer germinar las plantas y hacer fértil al vientre de la mujer, porque la tierra nunca puede estar sin la risa de los niños. Adoremos al Señor en El.

La QUINTA COMUNION es con el Ángel de la Vida, El, quien da fortaleza y vigor al hombre. Pues, mirad, que si la cera no es pura ¿cómo puede entonces la vela dar una llama firme? Id, entonces hacia los árboles que crecen altos y delante de uno de ellos que sea hermoso, que sea alto y fuerte, decid estas palabras: Salve a ti oh magnífico Arbol de Vida, hecho por el Creador. Entonces el río de la vida fluirá entre tu y tu hermano el árbol y la salud del cuerpo, la agilidad del pie, la agudeza de los oidos, la energía de los brazos y la vista del águila serán vuestros.

Así es la comunión con el Ángel de la Vida, mensajero santo de la Madre Terrenal.

La SEXTA COMUNION es con el Ángel del Regocijo; El, que desciende sobre la tierra para dar belleza a todos los hombres. Ya que el Señor no se adora con tristezas ni con gritos de desespero; dejad vuestros gemidos y lamentaciones y cantad al Señor un nuevo cántico, cantad al Señor toda la tierra, que los cielos se regocijen y la tierra se alegre, que los campos estén jubilosos y que las aguas se agiten, que todos los montes estén gozosos delante del Señor. Para que vayais con alegria y esteis en paz, las montañas y las colinas se abrirán delante de vosotros en cánticos.

Ángel del Regocijo, mensajero de la Madre Terrenal, cantaré al Señor mientras viva, entonaré alabanzas a mi Dios en toda mi existencia.


                                       

 

La SEPTIMA COMUNION es con nuestra Madre Terrenal. Ella, quien envía sus ángeles para guiar las raices del hombre y los envía a lo más profundo de la tierra bendecida.

Invocamos a la Madre Terrenal, la protectora santa, la defensora. Es Ella quien restablecerá el mundo, la tierra es suya y la plenitud de la tierra, el mundo y todos lo que moran en él.

Adoramos la buena, la fuerte, la bondadosa Madre Terrenal y a todos sus ángeles generosos, valientes y plenos de energía, fuente de bienestar, benévola y fuente de salud.

A través de tu brillantez y gloria las plantas germinan en la tierra en las eternas primaveras. A través de tu brillantez y gloria los vientos soplan, precipitando las nubes hacia las fuentes inagotables.

La Madre Tierra y yo somos uno. Tengo mis raices en Ella y Ella se complace en mi en concordancia con la Ley Santa.

Entonces hubo un gran silencio, mientras la muchedumbre reflexionaba las palabras de Jesús. Y hubo nueva energía en ellos y el deseo y la esperanza brillaban en sus rostros.

Y luego un hombre dijo: Maestro, estamos llenos de júbilo para comenzar nuestra comunión con los ángeles de la Madre Terrenal quien sembró los grandes jardines de la tierra. Pero ¿Y los ángeles del Padre Celestial que rigen la noche? ¿Cómo caminaremos hacia ellos si están tan lejos de nosotros y son invisibles a nuestros ojos? Pues podemos ver los rayos del sol, sentir el agua fresca de la corriente donde nos bañamos, y las uvas son cálidas a nuestro paladar cuando se maduran en las vides. Pero los ángeles del Padre Celestial no los podemos ver, sentir ni tocar. ¿Cómo podemos, pues, caminar hacia ellos en el Edén Infinito? Maestro, dinos qué debemos hacer.

Y el sol de la mañana rodeó su cabeza con una aureola cuando Jesús los miró y les dijo:

Hijos mios, ¿no sabeis que la tierra y todo lo que mora en ella es solo un reflejo del Reino del Padre Celestial? Y, como son amamantados y protegidos por su madre cuando niños y solo vais y os unís con vuestros padres en el campo cuando ya creceis, así mismo los ángeles de la Madre Tierra guían vuestros pasos hacia el que es vuestro Padre y hacia todos sus ángeles santos y de este modo podeis conocer vuestro verdadero hogar y convertiros en verdaderos Hijos de Dios. Mientras seamos niños, veremos los rayos del sol pero no el poder que los creó, mientras seamos niños oiremos las melodías del arroyo que fluye, mas no el Amor que los creó, mientras seamos niños veremos las estrellas mas no las manos que las distribuyó por todo el espacio como el labrador que esparce sus semillas. Unicamente a través de las comuniones con los ángeles del Padre Celestial aprenderemos a ver lo invisible, a oir lo que puede ser oido y expresar la palabra no hablada.

                                       

 

La PRIMERA COMUNION es con el Ángel del Poder, quien llena al sol de calor y guía la mano del hombre en todas sus obras. Tuyo oh Padre Celestial fue el poder, cuando hiciste del orden un camino para cada uno de nosotros y para todo. A través de tu poder, mis pies encontraron el sendero de la Ley, a través de tu poder, mis manos ejecutaron tus obras. El río dorado de poder fluye siempre desde ti hacia mi y mi cuerpo se dirige hacia ti siempre, como las flores se dirigen hacia el sol, pues no hay otro poder que el que viene del Padre Celestial, todo lo demás es solo un sueño, una nube de polvo que trata de cubrir la luz del sol.

No hay hombre que tenga poder sobre el espíritu ni que tenga poder el día de la muerte. Unicamente el poder que viene de Dios puede sacarnos de la Ciudad de la Muerte.

Guía nuestros obras y actos oh Ángel del Poder, mensajero santo del Padre Celestial.

La SEGUNDA COMUNION es con el Ángel del Amor, cuyas aguas mansas fluyen en una corriente infinita del Mar de la Eternidad.

Bienamados, amaos los unos a los otros, pues el Amor es del Padre Celestial y todo el que ama nace de la Orden Celestial y conoce a los ángeles. Pues sin Amor el corazón del hombre es árido y agrietado como el fondo de una fuente seca y sus palabras son vacías como una calabaza hueca. Pero las palabras de Amor son como un panal de miel dulce al alma, las palabras de Amor en la boca del hombre son como aguas profundas y los manantiales de Amor como un arroyo que fluye. Si, se dijo en los primeros días: Amarás a tu Padre Celestial con todo tu corazón, con toda tu mente y con todos tus actos. Y amarás a tu prójimo como a ti mismo.

El Padre Celestial es Amor y el que mora en el Amor, mora en el Padre Celestial y el Padre Celestial en él.

El que no ama es como un pájaro errante fuera del nido, para él la hierba se acabó y el arroyo tiene un sabor amargo. Y si un hombre dice: yo amo al Padre Celestial pero odio a mi hermano, es un mentiroso, pues quien no ama a su hermano que puede ver, ¿cómo puede amar al Padre Celestial a quien no ve?

Por ésto reconocereis a los Hijos de la Luz; aquellos que caminan con el Ángel del Amor, pues ellos aman al Padre Celestial y aman a sus hermanos y acatan la Ley Santa.

El Amor es más fuerte que las corrientes de aguas profundas, el Amor es más fuerte que la muerte.


                                       

 

La TERCERA COMUNION es con el Ángel de la Sabiduría, quien hizo al hombre libre de temor, abierto de corazón y sencillo de conciencia. Sabiduría Santa, el entendimiento que muestras continuamente como un manuscrito santo que no viene aún a través del aprendizaje. Toda la Sabiduría viene del Padre Celestial y está con El por siempre. ¿Quién puede contar las arenas del mar, las gotas de lluvia y los días de la eternidad? ¿Quién puede medir la altura del cielo y la anchura del universo? ¿Quién puede enunciar el principio de la Sabiduría?

La Sabiduría se ha creado antes de todas las cosas. Aquel que está sin Sabiduría es como el que le dice a un leño: Despierta, y a la piedra muda: Levántate y enseña. Sus palabras son así de vacías y sus actos inútiles, como un niño que esgrime la espada de su padre y desconoce su filo cortante. Pero la corona de la Sabiduría hace que la paz y la salud perfectas florezcan, las cuales son dones de Dios.

Oh, tu, Orden Celestial y tu Ángel de la Sabiduría, te adoraré a ti y al Padre Celestial por quien –dentro de nosotros, fluye el río de pensamientos hacia el Mar Santo de la Eternidad.

La CUARTA COMUNION ES CON EL Ángel de la Vida Eterna que trae al hombre el mensaje de la Eternidad. Porque el que camina con los ángeles aprenderá a elevarse sobre las nubes y su hogar estará en el Mar Eterno donde está plantado el Sagrado Arbol de la Vida.

No espereis la muerte para revelar el gran misterio, si no conoceis a vuestro Padre Celestial mientras vuestros pies caminan por el suelo polvoriento, no habrá para vosotros sino sombras en la vida que está por venir.

Aquí y ahora el misterio se revela. Aquí y ahora se corre el velo, mas no temas, oh hombre, sujétate de las alas del Ángel de la Vida Eterna y remóntate por los caminos de las estrellas, la luna, el sol y la Luz Eterna, moviéndote alrededor de sus órbitas por siempre y volando al Mar Celestial de Vida Eterna.

La QUINTA COMUNION es con el Ángel del Trabajo, que canta en el zumbido de la abeja, en su elaboración -sin descanso, de la miel dorada; en la flauta del pastor que duerme temeroso de que su rebaño se extravíe, en el canto de la doncella cuando coloca su mano sobre el huso. Y si pensais que estas cosas no son agradables a los ojos del Señor –cuando la más sublime plegaria resuena en la más alta montaña, entonces vosotros –en verdad, os equivocais. Pues el trabajo honesto de las manos humildes es una oración diaria de acción de gracias y la melodía del arado es un cántico jubiloso al Señor.

El que come el pan de la pereza, debe morir de hambre, pues un campo de piedras unicamente produce piedras. Para él el día no tiene mañana y la noche es un viaje amargo de sueños funestos. La mente del perezoso está llena de la maleza del descontento, mas el que camina con el Ángel del Trabajo, lleva dentro de si un campo siempre fértil, donde maíz y uvas y toda clase de plantas y flores dulcemente perfumadas germinan en abundancia. Como sembreis así recogereis. El hombre de Dios que ha encontrado su designio no preguntará por ningún otro don.


                                       

 

La SEXTA COMUNION es con el Ángel de la Paz, cuyo beso concede la calma y cuyo rostro es como la superficie del agua tranquila, donde la luna se refleja.

Invocaré la Paz, cuyo aliento es benévolo, cuya mano suaviza el semblante perturbado. En el Reino de la Paz no hay hambre ni sed, ni corrientes frías ni calientes, ni vejez, ni muerte. Pero el que no tiene Paz en su alma, no tiene lugar para construir dentro de él el Templo Sagrado; pues ¿cómo puede el carpintero construir en medio de un torbellino? La semilla de la violencia solo puede producir cosecha de desolación y de la tierra árida no crece nada con vida.

Buscad pues el Ángel de la Paz, que él es como la estrella de la mañana en medio de una nube, como la luna llena, como el hermoso olivo empezando a dar fruto y como el sol brillando sobre el Templo del Altísimo.

La paz mora en el corazón del silencio: Serénate y reconoce, soy Dios.

La SEPTIMA COMUNION es con el Padre Celestial, quien es, quien fue y quien será por los siglos de los siglos.

Oh Gran Creador, Tu eres mi refugio y mi fortaleza.Tu eres desde la eternidad, Señor, Tu has sido nuestra morada en todas las generaciones. Antes de que las montañas fueran creadas, desde siempre, tu formaste la tierra por los siglos de los siglos, Tu eres Dios.

¿Quién ha hecho las aguas y quién hace las plantas? ¿Quién ha atado al viento, los nubarrones, los veloces e incluso los más veloces? ¿Quién oh Gran Creador?¿está la fuente de Vida Eterna dentro de nuestras almas? ¿Quién ha hecho la luz y las tinieblas? ¿Quién ha hecho el sueño y el entusiasmo del despertar? ¿Quién esparció los atardeceres y la medianoche? Tu oh Gran Creador. Tu has hecho la tierra por tu poder, has creado el universo por tu sabiduría y has extendido los cielos por tu Amor.

Si, Tu revelas en mi oh Padre Celestial, tu naturaleza, que es el poder de los ángeles del Reino Santo.

La inmortalidad y la Orden Celestial tu has dado, oh Creador y lo mejor de todas las cosas, tu Ley Santa. Alabaré tus obras con cánticos de acción de gracias, continuamente, en todas las generaciones del tiempo.

Al llegar el día abrazo a mi Madre, al llegar la noche me uno a mi Padre y con la llegada del atardecer y de la mañana respiraré tu Ley y no interrumpiré estas comuniones hasta el fin de los tiempos.

Y en el cielo y la tierra hubo gran silencio y la Paz del Padre Celestial y de la Madre Tierra brilló sobre las cabezas de Jesús y de la multitud.


                                       

 

LA SEPTUPLE PAZ.

Y viendo a la multitud, Jesús subió a una montaña y sus discípulos vinieron a El y todos ansiaban sus palabras. Viéndolos reunidos, él abrió su boca y les enseñó diciendo:

Paz traigo a vosotros, mis hijos, la Séptuple Paz de la Madre Tierra y del Padre Celestial.

Paz traigo a vuestro cuerpo, guiado por el Ángel del Poder.

Paz traigo a vuestro corazón, guiado por el Ángel del Amor.

Paz traigo a vuestra mente, guiado por el Ángel de la Sabiduría.

A través de los ángeles del Poder, Amor y Sabiduría, vosotros conocereis los Siete Caminos del Eden Infinito y vuestro cuerpo, vuestro corazón y vuestra mente serán una unidad en el Vuelo Sagrado al Mar Celestial de Paz.

Si, en verdad os digo, los caminos son siete a través del Edén Infinito y cada uno debe ser cruzado por el cuerpo, el corazón y la mente como Uno.No sea que vacileis y caigais en el abismo de la nada; pues como el ave no puede volar con un ala, así vuestra ave de sabiduría necesita dos alas de Poder y Amor para sobrevolar los abismos hacia el Arbol Santo de Vida. Pues el cuerpo solo, es como una casa abandonada vista de lejos, que parecía hermosa pero es ruina y desolación vista de cerca.

El cuerpo es como un coche hecho de oro y cuyo constructor lo coloca en un pedestal, renuente a dañarlo con el uso; pero, como un ídolo de oro, es feo y sin gracia, ya que únicamente en movimiento cumplirá su propósito.

Como la oscuridad profunda de una ventana –cuando el viento apaga su vela, es el cuerpo solo, sin corazón y sin mente para llenarlo de luz.

Y el corazón solo, es un sol sin tierra para iluminar; es una luz en el vacío, una bola de color ahogada en un mar de oscuridad. Ya que cuando un hombre ama, ese amor se transforma en su propia destrucción si no hay mano firme para hacer buenas obras y no hay mente para tejer con las llamas del deseo un tapiz de salmos.

Como un torbellino en el desierto es el corazón solo, sin cuerpo y sin mente para guiarlo cantando a través de los cipreces y pinos.

Y la mente sola, es un manuscrito santo que se ha deteriorado y debe ser enterrado, la verdad y la belleza de sus palabras no han cambiado, pero los ojos no pueden leer ya las inteligibles letras y se desmorona a pedazos en las manos.

Así es la mente sin el corazón para darle palabras y sin el cuerpo para hacer sus obras. Pues ¿de qué sirve la sabiduría sin un corazón para sentir y una lengua para darle voz? Estéril como el vientre de una anciana es la mente sola, sin corazón y sin cuerpo para llenarla de vida.

Pues, en verdad os digo, el cuerpo, el corazón y la mente son como un coche, un caballo y un cochero.

El coche es el cuerpo, creado con fortaleza para hacer la voluntad del Padre Celestial y la Madre Terrenal.

 

El corazón es el corcel brioso, glorioso y valiente que lleva el coche bravíamente, ya sea por un camino suave, o ya sea que haya piedras y palos atravesados en su camino.

Y el cochero es la mente, sosteniendo las riendas de la sabiduría, viendo desde arriba lo que hay en el horizonte lejano, diseñando el curso de las patas y las ruedas.

Prestad oído, oh vosotros cielos y hablaré; y escucha oh tierra, las palabras de mi boca.

Mi doctrina descenderá como lluvia, mi palabra destilará como el rocío, como la suave lluvia sobre la hierba tierna y como el chaparrón sobre el pasto.

Bienaventurado es el Hijo de la Luz, que es fuerte en cuerpo, pues será Uno con la Tierra. Celebrareis diariamente un banquete, con todos los dones del Ángel de la Tierra:

El trigo y el cereal dorados, las uvas púrpura de otoño, los frutos maduros de los árboles, la miel de las abejas.

Buscareis el aire fresco del bosque y los campos y en ellos encontrareis El Ángel del Aire. Quitaos vuestras sandalias y vuestras vestiduras, sentid el Ángel del Aire que envuelve todo vuestro cuerpo. Respirad luego, larga y profundamente, para que el Ángel del Aire pueda penetrar dentro de vosotros.

Entrad en el río fresco y fluido y sentid al Ángel del Agua que abraza todo vuestro cuerpo. Abandonaos totalmente en sus acogedores brazos y al ritmo que mueve el aire con la respiración, moved con vuestro cuerpo el agua también.

Buscad al Ángel del Sol y penetrad en ese abrazo que purifica con llamas santas.

Todas estas cosas son de la Sagrada Ley de la Madre Tierra, Ella quien te dio a luz.

(Continuará...)

Fdo. Cristobal Aguilar.


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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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