Mi?rcoles, 30 de diciembre de 2009
METODOLOGÍA PARA LA CATEQUESÍS

Nuestro mundo se está desarrollando de una manera muy rápida. Pensemos sólo que hace cien años empezaban a existir los coches, la televisión hace menos de cincuenta. A esto se le llama cambio tecnológico. En el campo de la educación también ha habido muchos cambios. El hombre se ha dado cuenta que una misma cosa se puede enseñar de diversas maneras. A esto se le conoce como método educativo.

Si a nosotros nos interesa dar a conocer la Palabra de Dios, hemos de preocuparnos por escoger la forma más conveniente.

"La edad y el desarrollo intelectual de los cristianos, su grado de madurez eclesial y espiritual y muchas otras circunstancias personales postulan que la catequesis adopte métodos muy diversos para alcanzar su finalidad específica: la educación en la fe".
Catechesi Tradendae # 51
Juan Pablo II

La diversidad de métodos en la catequesis

En la transmisión de la fe, la Iglesia no tiene de por sí un método propio ni único, sino que, a la luz de la enseñanza de Dios, analiza los métodos de cada época, asume con libertad de espíritu "todo cuanto hay de verdadero, de noble, de justo, de puro, de amable, de honorable, todo cuanto sea virtud y cosa digna de elogio" (Flp 4,8). En síntesis, todos los elementos que no son contrarios al Evangelio, y los pone a su servicio.

De este modo, "la variedad en los métodos es un signo de vida y una riqueza", y a la vez una muestra de respeto a los destinatarios. Tal variedad viene pedida por "la edad y el desarrollo intelectual de los cristianos, su grado de madurez eclesial y espiritual y muchas otras circunstancias personales".

Cuando queremos decir algo, por ejemplo, que no voy a estar por la tarde, puedo poner un letrero en la puerta, o bien ir a buscar a la persona que me podría visitar para avisarle, o dejar recado con un vecino o llamar por teléfono.

¿Qué forma utilizaré para dejar mi mensaje?

Pues empezaré por saber si la otra persona lee o no, si tiene teléfono, si me queda de paso. El método será útil y eficaz en la medida que se ajuste a la persona a quien se lo quiero hacer llegar.

Todos tenemos un método propio, un método con el que nos resulta más fácil trabajar. Porque todos tenemos unas ideas directrices que orientan nuestras preferencias.

¿Qué es un método?

Recordemos que método es el conjunto de principios que orientan la selección de objetivos, medios y contenido. Y como tenemos principios diferentes, hay métodos diferentes. Sin embargo, debemos cuidar que el método elegido no tenga falsos cimientos.

El método es el conjunto de mecanismos que ayudan a obtener un fin. Lo presentamos como un conjunto porque es la suma de varios elementos. Es decir, un buen método no depende sólo de un principio. Y decimos que ayuda a obtener un fin porque el método es, al fin y al cabo, un instrumento para lograr una meta.

El método no es lo importante. Lo importante es la meta. Un método que no lleva a la meta o nos lleva a una meta distinta de la deseada, no es un buen método.

Puede haber muchos métodos buenos y útiles. Es posible que algún método sea más llamativo que otro, más atractivo o más espectacular. Pero no se puede decir que sea el único método.

Un buen método tiene que responder a las exigencias del objetivo de la catequesis, del contenido a transmitir y del destinatario a quien se dirige. Si sólo se fija en uno de estos elementos, será un método inadecuado.

Hay métodos más útiles para motivar y otros más útiles para enseñar; hay métodos útiles para niños que no sirven para jóvenes o adultos; hay métodos oportunos para tratar un tema que no sirven para tratar otro tema. Un buen método en catequesis no sólo transmite bien la doctrina, sino que además fomenta la aceptación de la fe en el corazón de quien recibe el mensaje de Cristo.

El catequista es el factor principal para el éxito de un método. Es decir, los métodos y técnicas no funcionan por sí solos. La catequesis es, ante todo, un testimonio. Y los aparatos o los mecanismos no pueden dar testimonio. Sólo las personas son testigos.

Un buen método en catequesis debe envolver a toda la persona. Es decir, debe lograr que cada destinatario se introduzca en la sesión con mucho interés y dispuesto a esforzarse lo que sea necesario para aprovechar el tiempo de la clase.

Los mejores métodos son los que activan todas las facultades del ser humano: la imaginación, la voluntad, los sentimientos, la inteligencia, la memoria.

Hay muchos métodos. Y hay varios criterios que permiten descubrir cuál método es aconsejable para cada situación y cuál no lo es. Por esto, el catequista debe descubrir no sólo el método que va de acuerdo con su forma de ser, sino también cuál método debe elegir según los cambios de destinatarios, de los temas o de los objetivos a lograr.

Recuerda antes de escoger un método de enseñanza, que el método es sólo un medio, un medio que te ayudará a transmitir de una manera más sencilla el mensaje que Dios ha puesto en tus manos. Lo importante es el mensaje, la Palabra de Dios.

No olvides que es básico encomendarte al Espíritu Santo para que te ilumine, fíjate bien en las personas a que te diriges y piensa que tú eres el instrumento que Dios quiere necesitar para hacer llegar su mensaje.

Es de todos sabido la influencia que las sectas y nuevos movimientos religiosos están teniendo en algunos círculos de nuestro país. Nuestra labor como catequistas es buscar el método adecuado para contrarrestar la influencia de estos grupos radicales y fundamentalistas en nuestras comunidades.

Debemos encontrar la forma más oportuna de llevarles el mensaje católico-cristiano, decompartirles la verdad evangélica, de predicarles como Iglesia, como madre. De predicar con autoridad, con la autoridad que da el hecho de saber que Jesús funda la Iglesia Católica y Él es el guía hasta que vuelva nuevamente a juzgar a vivos y muertos, no nos confundamos, busquemos participar de esa "Nueva Evangelización" a la que el Papa Juan Pablo II nos llama a todos los bautizados.

La realidad religiosa de nuestra sociedad: su alejamiento, su actitud frente a la Iglesia, su jerarquía de valores, sus preguntas y dudas, su búsqueda del Señor todopoderoso requiere de catequistas que usen una metodología que responda a las necesidades específicas de nuestro país.

Hoy más que nunca es fundamental transmitir el Evangelio, la Buena Nueva de Dios, a todos los hombres y mujeres, niños y jóvenes que suscite en ellos, un deseo de conversión y de adhesión plena a Dios y a su Iglesia.

Ya aprendimos que un método sin contenido es algo que no sirve de nada. Por ello, ahora vamos a aprender la relación contenido -método en la catequesis.

Cuando decidimos escoger un método para dar nuestro catecismo, podemos enfrentar el riesgo de poner demasiada atención en el método y olvidar lo que realmente es importante: el mensaje.

Si queremos ser muy fieles a nuestra misión, no debemos olvidar que hacemos todo por amor a Dios y con la ayuda de Dios. El principio de la "fidelidad a Dios y fidelidad al hombre" lleva a evitar toda contradicción, o separación entre método y contenido, afirma más bien su necesaria dependencia y ayuda. El catequista reconoce que el método está al servicio de la revelación y de la conversión, y por eso ha de servirse de él. Por otra parte, el catequista sabe que el contenido de la catequesis no es indiferente a cualquier método, sino que exige un proceso de transmisión adecuado a la naturaleza del mensaje, a sus fuentes y lenguajes, a las circunstancias concretas de la Comunidad, a la condición de cada uno de los fieles a los que se dirige la catequesis.

Un buen método de catequesis es garantía de fidelidad al contenido.

La comunicación de la fe en la catequesis es un acontecimiento de gracia, realizado por el encuentro de la Palabra de Dios con la experiencia de la persona, que se expresa a través de signos sensibles y finalmente abre al misterio. Puede acontecer por diversas vías que no siempre conocemos del todo.

Ejemplos de métodos

1)Método deductivo, inicia de las verdades y principios más generales para aterrizar en las aplicaciones más inmediatas. Este método es más expositivo. Por lo tanto, utiliza principalmente la palabra, sea hablada o escrita. Las aplicaciones más comunes son:

-El catequista debe decir al inicio, sobre qué tema va a hacer su exposición, para que todos los asistentes concentren su atención en el punto a tratar; las conferencias o pláticas deben iniciarse explicando una verdad muy fundamental, sobre la que se construirá toda la exposición; las exposiciones deben estar muy cargadas de emotividad, etc.

2)Método inductivo, parte de las cosas concretas e inmediatas para llegar a las más generales o elevadas. Este método aplica el principio catequético de que la mejor catequesis es la que relaciona el contenido de la fe con la experiencia del destinatario. El método inductivo consiste en la presentación de hechos (acontecimientos bíblicos, actos litúrgicos, hechos de la vida de la Iglesia y de la vida cotidiana...) a fin de descubrir en ellos el significado que pueden tener en la Revelación divina.

El método inductivo no excluye, más bien exige el método deductivo, que explica y describe los hechos procediendo desde sus causas. Pero la síntesis deductiva tendrá pleno valor sólo cuando se ha hecho el proceso inductivo. Nuestras sugerencias son:

-Como el método inductivo es una búsqueda, no conviene decir qué tema va a tratarse en la sesión de catequesis; es muy útil narrar varios hechos de la actualidad que hacen resaltar el tema y los objetivos que desean tratarse; es útil narrar una anécdota, tanto para iniciar como para avanzar en el tema, etc.

3)Método activo, es un proceso de descubrimiento en donde el destinatario busca la solución con la ayuda del catequista. En este método, el catequista dedica su mayor esfuerzo en hacer trabajar a los destinatarios. Se sugiere lo siguiente:

- Un recurso de gran utilidad es el uso de preguntas y respuestas; con un esquema claro y básico (no más de tres o cuatro ideas), el catequista busca una o varias preguntas para cada punto del esquema; una vez que ha sido definido el esquema, se hace que el alumno dude, no se pretende introducir dudas en el corazón del alumno, sino de provocar que busque el fundamento de lo que expresa; se debe tener también presente que este sistema alcanza su máxima eficacia cuando la pregunta es muy rica en aspectos y puntos del tema de la sesión.

4)Método audiovisual, es la combinación de sonido y de imagen en variados modos. Ejemplos de audiovisuales son una película, un sonorama, la explicación dada ante una estatua, la discusión sobre un anuncio de periódico, etc.

Sugerimos para su mejor uso, lo siguiente:

-Un audiovisual en diapositivas no puede durar más de veinte minutos, salvo cuando es de una categoría excepcional; una diapositiva proyectada en televisión pierde toda su eficacia; debe preferirse la audición más fuerte que débil, para que atraiga toda la atención de los destinatarios; el final de una proyección o audición es muy importante, debe ser en silencio y muy a tiempo; es muy importante que todos los elementos técnicos se hayan probado antes de la entrada de los alumnos en el local de la presentación. Sobre todo el volumen de audición.

5)Método experiencial. La experiencia ejerce diversas funciones en la catequesis, a la luz de las cuales la existencia misma debe ser siempre debidamente valorada. El método experiencial busca educar la fe apoyándose en las experiencias del destinatario, sea las pasadas o provocando una presente.

Variaciones de este método son:

a.- La entrevista, que consiste en invitar a una persona con mucha preparación, de gran testimonio de vida, para preguntarle ante los alumnos sobre el tema en cuestión.
b.- El recurso a la experiencia, que ayuda a reforzar el impacto de un tema o para hacer entrar a los destinatarios muy personalmente en una sesión.
c.- La vivencia, que consiste en unir la explicación con la vivencia, al experimentar directamente algunas cosas, reforzamos la memorización y el impacto emocional.

El uso adecuado de la experiencia personal del catecúmeno traerá los siguientes beneficios:

a) Hacer que nazcan en el hombre intereses, interrogantes, esperanzas e inquietudes, reflexiones y juicios, que se unen en un cierto deseo de transformar la existencia. Es tarea de la catequesis procurar que las personas estén atentas a sus experiencias más importantes, ayudarlas a juzgar a la luz del Evangelio las preguntas y necesidades que de estas experiencias brotan, educar al hombre a vivir la vida de un modo nuevo. De esta forma la persona será capaz de comportarse de modo activo y responsable ante el don de Dios.

b) La experiencia ayuda a hacer inteligible el mensaje cristiano. Esto se ajusta al modo de obrar de Jesús, que se sirvió de experiencias y situaciones humanas para anunciar realidades sobrenaturales y divinas e indicar a la vez la actitud ante ellas. En este aspecto, la experiencia es mediación necesaria para explorar y asimilar las verdades que constituyen el contenido objetivo de la Revelación.

c) Estas funciones indican que la experiencia asumida por la fe viene a ser en cierto modo ámbito en el que se manifiesta y realiza la salvación, en la que Dios, de acuerdo con la pedagogía de la encarnación, se acerca al hombre con su gracia y lo salva. El catequista debe ayudar a la persona a leer de este modo lo que está viviendo, para descubrir la invitación del Espíritu Santo a la conversión, al compromiso, a la esperanza, y así descubrir cada vez más el proyecto de Dios en su propia vida.

La iluminación y la interpretación de la experiencia a la luz de la fe se convierte en una tarea permanente de la enseñanza catequética, no exenta de dificultades, pero que no puede descuidarse, sin el riesgo de caer en contradicciones o en comprensiones reduccionistas de la verdad.

Esta tarea hace posible una correcta aplicación del mutuo enriquecimiento entre las experiencias humanas profundas y el mensaje revelado. Lo testifican ampliamente el anuncio de los profetas, la predicación de Cristo y las enseñanzas de los apóstoles, que por eso constituyen el criterio y la norma para todo encuentro entre fe y experiencia humana en el tiempo de la Iglesia.

Lo más importante en nuestra misión es lograr que la gente acepta y viva en la Voluntad de Dios. Debemos recordar siempre que el primer interesado en nuestra labor es Dios, porque Suya es siempre toda iniciativa. Vamos a estar muy atentos, como catequistas, a nuestra vida de oración, a nuestro testimonio y a encomendar desde el fondo de nuestro corazón cada trabajo que hagamos a Dios.

Si somos buenos catequistas, no nos vamos a dar a nosotros mismos, vamos a dar a Dios.

Fdo. Cristobal Aguilar.
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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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