Lunes, 28 de diciembre de 2009
CATEQUESÍS SOBRE LA CONFIRMACIÓN

El sacramento de la confirmación es para cada fiel cristiano la plena investidura de una misión a favor de la Iglesia y del mundo.

Podemos llamar cristiano adulto a quien sabe a asumir sus responsabilidades en el seno de la Iglesia y toma parte activa en la edificación del Reino de Dios. Por la efusión del Espíritu Santo, el creyente que ha recibido el sacramento de la Confirmación hace un altar en cualquier actividad de su vida diaria. Sobre ese altar él se une al sacrificio de Cristo para introducir en el mundo el amor del Padre. Así, el Espíritu se manifiesta en el cristiano a través del testimonio activo y lo hace progresar hacia la Eucaristía, culmen del misterio pascual, con las manos ricas en dones de alabanza.

Por la Confirmación, el Hijo encarnado de Dios nos comunica la misma misión que el Padre le dio a El: dejarnos guiar por el Espíritu Santo, para hacer visible en este mundo su amor infinito.

El adolescente experimenta un cambio en sí mismo (físico, social, psicológico), es, por lo tanto, inseguro.

Surgen en él las preguntas: ¿Quién soy? ¿Qué debo hacer? Anhela encontrar los elementos necesarios para descubrir su identidad e intenta dirigir su vida, busca su sentido e "inventa" su realización concreta.

Conseguir los siguientes materiales: Una cruz grande, una gran figura de un pez en papel, un sello (comercial o de otro tipo), cartulinas, colores y cinta adhesiva.

VEAMOS

Siempre es conveniente que el adolescente se sienta acogido, aceptado. Que encuentre un ambiente agradable y un clima de confianza.

Preguntar si saben en qué consiste "HERRAR" al ganado (R.- Marcarlo con un hierro candente).

Preguntar si saben para qué se hace (R.- Como señal de pertenencia). Algunos jóvenes se tatúan, ¿con qué finalidad? ¿Qué puede significar para ellos la marca tatuada?

Las empresas comerciales, los departamentos de gobierno, los reyes, los obispos, etc., tienen un "emblema" que los identifica. Siempre usan el sello en los documentos oficiales, ¿con qué finalidad?

Trabajo individual: Dibujar un "tatuaje" que les gustaría llevar y anotar por qué.

PENSEMOS

Al ser humano no le puede bastar la simple vida biológica, porque ésta no puede responder a su búsqueda de amor y libertad. Dios, que conoce esta aspiración del hombre, le comunica su Espíritu, para que con El, con su inspiración y ayuda, el hombre pueda realizarse.

A.- LA PROMESA DEL ESPIRITU SANTO:

Desde el A.T. Dios prometió la efusión del Espíritu Santo (leer Is 11,2; 42,1; 44,3; o Ez 11,19).

Cristo posee la plenitud del Espíritu Santo (fue concebido por El; actúa bajo su inspiración; es glorificado por El) y lo da generosamente.

En repetidas ocasiones Cristo prometió la efusión del Espíritu Santo. En la "Hora" de Jesús, el momento supremo establecido para la salvación del mundo, muriendo transmitió el Espíritu (Jn 19, 30). Esta promesa la cumplió, como ya vimos, en Pentecostés.

B.- EL DON DEL ESPIRITU SANTO:

Aquel Espíritu que Cristo había recibido del Padre, lo da ahora a los creyentes, para hacerlos hombres nuevos, capaces de llevar la misma vida que El y tener los mismos sentimientos que El.

Cristo comunica el Espíritu Santo a través de los sacramentos, especialmente en el Bautismo y la Confirmación. En el Bautismo recibimos el Espíritu Santo; la Confirmación perfecciona la gracia bautismal. Por ella los cristianos participarnos más plenamente del Espíritu Santo que Cristo posee.

C.- SIGNOS DEL SACRAMENTO DE LA CONFIRMACION

Imposición de manos: ésta, realizada por el obispo, es el signo del don del Espíritu Santo. Unción con el Crisma acompañada de la frase: "recibe por esta señal el Don del Espíritu Santo".

Esta unción ilustra el nombre del cristiano, que significa "ungido" y que tiene su origen en Cristo, al que Dios ungió con el Espíritu Santo.

Por medio de esta unción, el confirmando recibe la "marca", el "sello" del Espíritu Santo, la cual es una marca imborrable. Este sello marca la pertenencia total a Cristo, el estar a su servicio para siempre, pero indica también la protección divina.

Pero la acción del Espíritu en el cristiano no es automática. Es esencial la voluntad libre del hombre (aceptación y respuesta) para que el Espíritu pueda actuar en él. Hay que "dejarse guiar por el Espíritu", así el creyente llega a ser, en el Espíritu, otro Cristo, el hombre más plenamente realizado.

ACTUEMOS

Reflexión personal: ¿Qué significa para ti estar marcado por el Espíritu Santo? (Escribir la respuesta).

Trabajo por pequeños grupos: Inventar y dibujar un "emblema" (marca) que los identifique como confirmados y pertenecientes a Cristo. (Motivación: Los primeros cristianos, durante la persecución, se identificaban con un pez).

Ya reunidos se lee Gál 5, 19-25. Después se les pregunta:

¿Cuáles son las obras de la carne, que describe San Pablo? ¿Puedes señalar otras?

Meditar en silencio cuál(es) obra(s) de la carne más te esclaviza y te dificulta llegar a ser mejor.

Motivar al adolescente a que asuma un compromiso concreto (aunque no lo externe).

CELEBREMOS

Mientras se canta "Espíritu Santo ven, ven" (u otro canto al Espíritu), se colocan la cruz y el pez de papel, al centro del grupo.

Cada equipo pega el símbolo que dibujó (trabajo en el punto 3.3)

Lectura de Rom 8, 26-27

Preces espontáneas.

La principal imagen de la Iglesia como unidad de vida y armonía que se usará en este texto será la imagen usada por San Pablo del cuerpo, por lo cual se sugiere hacer alusiones (si el catequista lo tiene a bien) a las funciones de los miembros de este cuerpo que formamos todos los bautizados.

Para la dinámica de la formación del cuerpo, es necesario tener preparado el material pertinente desde antes, como sería: tijeras, papel de colores, pegamento, etc. Se sugiere motivar al adolescente a que la dinámica implica seriedad, por lo que se solicita su mayor disposición en participar en ella señalando que con cinco minutos para la elaboración de los muñecos basta.

VEAMOS

Dinámica de la formación de un cuerpo
Se pide que pasen seis personas que se acomoden por parejas. Se entregará el material a cada pareja para que elabore un muñeco. Uno de ellos será el muñeco sobre el cual se vayan colocando las diversas partes y el otro será el que realice la obra. Al terminar, se revisan los muñecos y se contestan las siguientes preguntas:

¿Qué fue lo primero que acomodaste del muñeco y por qué? ¿Qué te motivó a que te saliera bien el muñeco?
¿Cuál miembro del cuerpo del muñeco podríamos eliminar sin que éste se muriera?
¿Cuáles son los miembros más importantes y cuáles son los menos?

PENSEMOS

Estamos llamados a ser Iglesia y a vivir en comunidad. Es una verdad que no podemos negar y que nos debe de estar cuestionando constantemente. Al ser parte de una comunidad de vida, desde el primer momento es indispensable la armonía con que se viva, pues no olvidemos que todos necesitamos de todos. Tú en tu casa necesitas de tus padres y hermanos, así como ellos necesitan de ti; y si las cosas deben salir bien, es indispensable que cada quien cumpla sus obligaciones armónicamente. Para ello es indispensable la presencia de Cristo, quien desde un principio asoció a sus discípulos a su vida y al Misterio del Reino compartiendo alegrías y sufrimientos, ofreciendo una comunión más íntima para los que lo seguían de cerca: "Yo soy la vid y vosotros los sarmientos" (Jn 15,5).

Al ascender Jesús a los cielos no los deja solos, sino que les promete quedarse con ellos hasta el fin de los tiempos y les envía su Espíritu, por lo que se hace más intensa esa comunión y constituye a su Iglesia en su cuerpo. La Iglesia es, pues, una comunidad de vida y armonía en Jesucristo. Todos los miembros de este cuerpo (adultos, jóvenes, adolescentes, niños> se unen estrechamente a Cristo en virtud de los sacramentos, pero esta unidad del cuerpo supone la armonía de sus miembros, los cuales son diversos y con funciones distintas. El mismo Espíritu Santo distribuye sus dones para el bien de la vida de la Iglesia, estimulando entre los fieles la caridad, donde si un miembro sufre o goza, los demás sufren o gozan con él. Con esto vemos que la armonía de los miembros de la Iglesia es indispensable para formar una verdadera comunidad de vida en la que no haya divisiones humanas y todos sean iguales ante Dios (ver CIC 787-791).

ACTUEMOS

Ofrecer mi comunión más próxima por la unidad de mi comunidad. Cumplir mis obligaciones para favorecer a la armonía.

Memorizar:

"Hemos sido bautizados todos en un sólo Espíritu, para no formar mas que un solo cuerpo"(1 Co 12, 13).

CELEBREMOS

Hacer una rueda y entonar el canto "Somos uno en el Espíritu".
Orar espontáneamente por la Iglesia como nuestra comunidad.
Finalizar con el Padre Nuestro.


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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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In nomine Patris et fillii et Spiritus Sancti