Martes, 22 de diciembre de 2009
CATEQUESIS SOBRE LA EUCARÍSTIA - DANDO A CONOCER EL CUERPO DE CRISTO

Nuestra vida, como seres humanos, está rodeada de signos y símbolos: ¿Cuáles son los más usuales? ¿Qué signos importantes tenemos en nuestra vida?

Si utilizaron la dinámica de presentación por equipos, se puede invitar a dos o tres participantes a compartir algo que les haya causado alegría de lo que compartieron en el equipo.

Signos o símbolos son, por ejemplo, las palabras, ya que cada país tiene su lenguaje para simbolizar las cosas, lugares, personas, etc.

Por ejemplo, el amor de los padres hacia los hijos va tomando diferentes signos: cuando son pequeños se lo demuestran de una manera, cuando van creciendo lo expresan de otra, pero lo importante es que ese signo o expresión sea claro del amor que le tienen.

PENSEMOS

Dios se ha ido manifestando a través de acontecimientos, personas, ángeles, etc. Pero lo importante es que en el centro de toda la historia de salvación, Dios es fidelidad, búsqueda, comunicación. El Plan de salvación de Dios se realiza en la persona de Jesús: su encarnación, vida, enseñanza, etc. (ver Heb 1, 1-3).

“La Eucaristía es ‘fuente y cima de toda la vida cristiana’ (LG 11). ‘Los demás sacramentos, como también todos los ministerios eclesiales y las obras de apostolado, están unidos a la Eucaristía y a ella se ordenan. La sagrada Eucaristía, en efecto, contiene todo el bien espiritual de la Iglesia, es decir, al propio Cristo, nuestra Pascua’ (PO 5)” (CIC 1324).

Los signos de la Eucaristía son el pan y el vino
; son signos que están presentes a lo largo de la historia del pueblo de Israel.

El pan.

Es el alimento básico (expresión de vida, trabajo, prosperidad). Símbolo de cualquier otro alimento cultural o espiritual.

Símbolo de unidad de la Iglesia: muchos granos en un pan, muchas personas son una comunidad. El mismo Cristo dijo “Yo soy el Pan de la vida” (Jn 6, 35): toda fortaleza, subsistencia y don (sabiduría, salvación, felicidad...).

El vino.

Es alegría y vitalidad (ver Sir 31, 27-28). Amistad y comunión (ver Sir 9, 10). Recuerdo de la roja sangre de la uva, signo de tragedia (ver Deut 32, 14; Mt 20, 22). Se presta a abusos (ver Pro 23, 31-32).

Cristo se llama a sí mismo Vid verdadera (ver Jn 15).

A continuación vamos a analizar los números del Catecismo de la Iglesia Católica del 1333 al 1336. Contiene dos momentos:

a) La prefiguración de la Eucaristía en la Antigua Alianza, y
b) Jesús y los signos de la Eucaristía.

Se sugiere que se analicen por pequeños grupos y que estos compartan al grupo las siguientes preguntas:

1- ¿Cuál es la experiencia de que habla el texto?
2- ¿Cuál es el signo al que se refiere?
3- ¿Cómo se aplica en la Eucaristía, de acuerdo a como nosotros hoy la vivimos?

1333: “En el corazón de la celebración de la Eucaristía se encuentran el pan y el vino que, por las palabras de Cristo y por la invocación del Espíritu Santo, se convierten en el Cuerpo y la Sangre de Cristo... Así, en el ofertorio, damos gracias al Creador por el pan y el vino (ver Sal 104, 13-15), fruto ‘del trabajo del hombre’, pero antes, ‘fruto de la tierra’ y ‘de la vid’, dones del Creador. La Iglesia ve en el gesto de Melquisedec, rey y sacerdote, que ‘ofreció pan y vino’ (Gén 14, 18), una prefiguración de su propia ofrenda (ver MR, Canon Romano 95).”

1334: “En la Antigua Alianza, el pan y el vino eran ofrecidos como sacrificio entre las primicias de la tierra en señal de reconocimiento al Creador. Pero reciben también una nueva significación en el contexto del Exodo: los panes ácimos que Israel come cada año en la Pascua conmemoran la salida apresurada y liberadora de Egipto. El recuerdo del maná en el desierto sugerirá siempre a Israel que vive del pan de la Palabra de Dios (Deut 8, 3). Finalmente, el pan de cada día es el fruto de la Tierra Prometida, prenda de la fidelidad de Dios a sus promesas. El ‘cáliz de bendición (1 Co 10, 16), al final del banquete pascual de los judíos, añade a la alegría festiva del vino una dimensión escatológica, la de la espera mesiánica del restablecimiento de Jerusalén. Jesús instituyó su Eucaristía dando un sentido nuevo y definitivo a la bendición del pan y del cáliz.”

1335: “Los milagros de la multiplicación de los panes, cuando el Señor dijo la bendición, partió y distribuyó los panes por medio de sus discípulos para alimentar la multitud, prefiguran la sobreabundancia de este único pan de su Eucaristía (ver Mt 14, 13-21; 15, 32-29). El signo del agua convertida en vino en Caná (ver Jn 2, 11) anuncia ya la hora de la glorificación de Jesús. Manifiesta el cumplimiento del banquete de las bodas en el Reino del Padre, donde los fieles beberán el vino nuevo (ver Mc 14, 25) convertido en Sangre de Cristo.”

1336: “El primer anuncio de la Eucaristía dividió a los discípulos, igual que el anuncio de la pasión los escandalizó: ‘Es duro este lenguaje, ¿quién puede escucharlo?’ (Jn 6, 60). La Eucaristía y la cruz son piedras de tropiezo. Es el mismo misterio y no cesa de ser ocasión de división. ‘¿También vosotros queréis marcharos?’ ( Jn 6, 67): esta pregunta del Señor resuena a través de las edades, como invitación de su amor a descubrir que sólo El tiene ‘palabras de vida eterna’ (Jn 6, 68) y que acoger en la fe el don de su Eucaristía es acogerlo a El mismo.”

ACTUEMOS

Jesús, los signos y nuestro compromiso.

En algunas Misas llevamos ofrendas y explicamos lo que ellas significan. Hoy hemos visto lo que son ofrendas, alianza, pan y vino.

Preguntémonos:

El pan:

Siempre será alimento, signo de entrega, fidelidad, de unidad...
· ¿Cómo acoges hoy a Jesús, Pan de vida?
· ¿A qué compromiso te invita hoy Jesús?
· ¿Qué podemos hacer por los que no tienen pan?

El vino:

Símbolo de la esperanza en el Mesías.
· ¿En qué pones tu esperanza?
· ¿Cómo vives la esperanza? ¿La vives al estilo de Jesús?
· ¿Crees en tí, en las personas, en Dios?

Alianzas personales y comunitarias, de Iglesia:
· ¿Cuáles alianzas es urgente renovar hoy?

¿Cuándo y por qué damos gracias?
Analiza el prefacio de la Plegaria Eucarística IV del Misal Romano y trata de responderte las preguntas: ¿cuándo y por qué damos gracias?

“En verdad es justo darte gracias, y deber nuestro glorificarte, Padre Santo, porque tú eres el único Dios vivo y verdadero que existes desde siempre y vives para siempre; luz sobre toda luz. Porque tú sólo eres bueno y la fuente de la vida, hiciste todas las cosas para colmarlas de tus bendiciones y alegrar su multitud con la claridad de tu gloria. Por eso, innumerables ángeles en tu presencia, contemplando la gloria de tu rostro, te sirven siempre y te glorifican sin cesar. Y con ellos también nosotros, llenos de alegría, y por nuestra voz las demás criaturas, aclamamos tu nombre cantando.”

PENSEMOS

Origen del nombre Eucaristía.

Los nombres que recibe la Eucaristía a veces se refieren al contenido del misterio celebrado; otras veces, en cambio, se toman de algún rito o signo; es el sentido del primer nombre que recibe la Eucaristía, como “Cena del Señor”.

¿Cuál es el nombre más antiguo para designar la Eucaristía?

El nombre más antiguo que aparece en el Nuevo Testamento es el que usa Pablo: cena del Señor (ver 1Co 11, 20 y contexto), o bien fracción del pan que se halla en Lucas 24, 35 y en Hechos 2, 42.45; 20, 7.11; 27, 35.

¿Cuáles son los elementos rituales de esta “Cena del Señor”?


1. Se dice una plegaria de “bendición” (ver Mt 26, 26; Mc 14, 22); de “Eucaristía” (ver Lc 22, 19; 1Co 11, 23).
2. Se distribuye el pan partido o fraccionado como Cuerpo de Cristo.
3. Sigue una plegaria de “Eucaristía” (ver Mt 26, 27; Mc 14, 23).
4. El vino del cáliz es dividido entre los presentes como sangre de la Alianza.

Esta secuencia ritual de gestos y de palabras no se justifica sólo por una voluntad sentimental repetitiva de las mismas acciones que Jesús hizo en la noche que se dirigía a la muerte, sino que sucede como respuesta al mandato de Cristo “háganlo en memoria mía” (1Co 11, 24.25).

¿Cuál es el significado o el objeto de estos gestos rituales o secuencia de ritos?

El objeto del “memorial” de la “cena del Señor” es la Pascua nueva y definitiva del Nuevo Testamento (ver 1Co 5, 7). La Cena del Señor es la proclamación de la muerte del Señor (ver 1Co 11, 26). No sólo agradecer la obra de la Creación - liberación - Alianza, sino la obra salvadora obrada por Cristo = su memorial.

¿Por qué se le da el nombre de Eucaristía o Acción de Gracias a la “Cena del Señor”?

El elemento de “plegaria” que en la narración de Mt 26, 26-28 y de Mc 14, 22 aparece como “bendición“ (= eulogía) en el momento de romper el pan, y como “acción de gracias” (= Eucaristía) en el dar el vino- fue el elemento determinante en la valoración de la “Cena del Señor” en su rito y en su contenido o significado. O sea, de llamarse “plegaria de acción de gracias” pasó a denominarse todo el rito como “Eucaristía”.

¿Cuáles son los antecedentes de la “Plegaria Eucarística” o su genealogía?

De su origen judío nadie duda, pero hay opiniones encontradas respecto a cuál de las formas de oración bendicional judía se puede considerar como su antecedente directo:

a) La “berakah”, oración de bendición.

Algunos ejemplos: la de David (ver 1 Cró 16, 4-36 y 29, 10-20), Salomón (1 Re 8) o Esdras (Es 8-9).

La estructura de estas oraciones suele ser:

- Una alabanza inicial a Dios o una invitación a ella (bendito Yahvé, Dios de Israel... alaba alma mía al Señor... alabad, pueblos, al Señor...).
- Un “memorial” o enumeración de las maravillas obradas por Dios, un repaso a la obra de la creación y de la historia de Israel.
- La alabanza desemboca en una petición o intercesión: que Dios siga protegiendo a su pueblo.
- Para acabar con una alabanza final.

En el tiempo de Jesús, además de las famosas “semoneh esreh” (las 18 bendiciones), se fueron recopilando pronto muchas más en el tratado llamado “berakoth” (bendiciones). El mismo Jesús ora a su Padre con este género de bendición “Yo te alabo, Padre, Señor del Cielo y de la tierra, porque...” (Mt 11, 25-26; ver Lc 10, 21), “Te doy gracias, Padre, porque me has escuchado...” (Jn 11, 41).

b) La “birkat ha-mazon”, oración de acción de gracias.

La idea central de esta oración no es tanto la admiración, la bendición o alabanza, sino directamente la acción de gracias. Es una oración tripartita: bendición, acción de gracias y petición:
- Bendito seas tú, Señor Dios nuestro, rey del universo...
- Te damos gracias, Señor, Dios nuestro, porque hiciste heredar a nuestros padres una tierra deseable, buena y extensa...
- Apiádate, Señor, Dios nuestro, de Israel tu pueblo...

c) La “todah”, oración sacrificial de alabanza.

Esta oración incluye una confesión tanto del propio pecado como de la grandeza de Dios. Esta “todah” es bipartita: una primera parte es de alabanza y acción de gracias, de proclamación de las “mirabilia Dei” (maravillas de Dios), una verdadera celebración anamnética de la obra de Dios; una segunda de tono de petición y súplica, que surge espontáneamente de la alabanza anterior, para que Dios siga actuando en favor de su pueblo.

¿Cuáles son los dos significados de Eucaristía que le da el libro de la Didajé, primer testimonio más antiguo después de la Escritura?

El nombre de Eucaristía (= acción de gracias y alabanza) es antiquísimo; se encuentra en el libro de la Didajé o la Doctrina de los Doce Apóstoles (c. 9-10.14).

Eucaristía significa al mismo tiempo:
- la plegaria que se dice en la Eucaristía (= acción de gracias)
- y la plegaria que hace la eucaristía (pan y vino consagrados en el cuerpo y la sangre de Cristo).

¿En qué sentido la Eucaristía es un sacrificio de alabanza y de acción de gracias?

La Eucaristía es sacrificio: de acción de gracias, memorial y presencia; banquete, y prenda de la gloria futura.

Con el sacrificio de Jesucristo, máxima bendición, “la Iglesia expresa su reconocimiento a Dios por todos sus beneficios, por todo lo que ha realizado mediante la Creación, la redención y la santificación” (CIC 1360). “Este sacrificio... sólo es posible a través de Cristo: El une los fieles a su persona, a su alabanza y a su intercesión, de manera que el sacrificio de alabanza al Padre es ofrecido por Cristo y con Cristo para ser aceptado en El” (CIC 1361).

ACTUEMOS


Aprender a dar gracias y cómo hacerlo.
¿Cuál es la mejor forma para dar gracias a Dios Padre?

Analiza los siguientes dos textos. Uno es el himno de Laudes del Miércoles de la semana I:

Sentencia de Dios al hombre
antes que el día comience:
“Que el pan no venga a tu mesa
sin el sudor de tu frente.

Ni el sol se te da de balde,
ni el aire por ser quien eres:
las cosas son herramientas
y buscan quien las maneje.

El mar les pone corazas
de sal amarga a los peces;
el hondo sol campesino
madura a fuego las mieses.

La piedra con ser la piedra,
guarda una chispa caliente;
y en el rumor de la nube
combaten el rayo y la nieve.

A tí te inventé las manos
y un corazón que no duerme;
puse en tu boca palabras
y pensamiento en tu frente.

No basta con dar las gracias
sin dar lo que las merece;
a fuerza de gratitudes
se vuelve la tierra estéril.” Amén.

El otro es el versículo 12 y 13 del Salmo 116 (115):

“¿Cómo a Yahvéh podré pagar todo el bien que me ha hecho?
La copa de salvación levantaré, e invocaré el nombre de Yahveh”.

¿Basta con repetir la acción ritual de la Eucaristía o cuál es la mejor manera de dar gracias?

CELEBREMOS


Pasar de un rito de acción de gracias a una vida en acción de gracias.

MONITOR: Escuchemos uno de los textos bíblicos de la Institución de la Eucaristía y como ha dicho San León Magno: “Imitemos lo que tratamos”.

MONITOR: La acción de gracias sacerdotal, a la que nos capacita nuestro bautismo para ofrecer sacrificios espirituales, no se ejercita sólo participando sacramentalmente en la Eucaristía, sino traduciendo nuestra vida en un pan entregado y sangre derramada. Un pan tomado en las manos de Jesús (= actitud de abandono);bendecido por su palabra (= actitud de escucha);partido por el Sacrificio (= actitud de oblación); y repartido para dar vida como el vino dado a beber en acción de gracias (= actitud de disponibilidad).

(Meditemos en silencio este texto evangélico y preguntemos al Señor Jesús ¿qué me quieres decir para mi vida?).

MONITOR:
Con un signo que traigamos con nosotros hagamos una expresión de gratitud. Algo que podamos presentar a los
pies del Crucifijo y ofrendar con alegría a los demás hermanos. ¿Qué vas a presentar tú?.

(Cada uno empieza a ofrecerlo en su doble dimensión: signo a Dios pero en el prójimo).

TODOS al terminar concluyen con esta oración u otra en forma espontánea a manera de oración de los fieles:

Dios nuestro, que nos reúnes para celebrar la Cena del Señor, en la cual tu hijo único, antes de entregarse a la muerte, confió a su iglesia el sacrificio nuevo y eterno, sacramento de su amor, concédenos alcanzar por la participación en este sacramento, la plenitud de amor y de la vida.
Por nuestro Señor Jesucristo.
Amén.

- ¿Qué son las fiestas?
- ¿Podríamos decir que existe un motivo común por el cual todo ser humano o toda cultura necesita las fiestas?
- ¿Cuáles son las fiestas que más gozas o más satisfacción te han dejado?
- ¿Qué se vivió en ellas?

Las fiestas son y han sido momentos importantes en los que cada familia, población o cultura, expresan el gozo de vivir, de ser, de pertenecer. Y hay un motivo que les une a las otras personas, con las cuales quieren unir su gozo y expresarlo en un festejo, como un éxtasis de la vida.

También es importante clarificar que hay diferentes tipos de fiestas y la experiencia que tenemos en ellas.

Por ejemplo, en una fiesta de matrimonio participan muchas personas y cada una de ellas lo vive de manera diferente, según lo que le significa. Por ejemplo los papás de los novios sienten dolor por la separación de su hijo o hija, quizás preocupación por el futuro de ellos o la angustia de la soledad al partir un miembro de su hogar.

Por otra parte, los invitados son tan diferentes. No todos viven igual esta celebración, aunque todos hayan sido invitados a ella. Unos van como amigos; unos íntimos y otros superficiales. Otros van por ser familiares o conocidos. Y así cada participante tiene una experiencia diferente. Y sin embargo, es un sólo motivo: participar en esa fiesta.

Nos queda claro que cada persona participa y vive la fiesta según el motivo que le une a ella.

PENSEMOS


Lc. 14,15- 24 (El banquete - los invitados que se excusan).

En este tema veremos que la Misa es la fiesta más grande de los cristianos. ¿Por qué será?.

Jesucristo es quien nos revela el amor de Dios. Es Dios hecho hombre y ha venido a hacer a los hombres hijos de Dios.

Todo lo que Él es y hace por nosotros, se hace presente en cada Misa: su vida, sus palabras, su entrega permanente, su muerte en la Cruz, su resurrección. Por eso es urgente que tomemos conciencia de la grandeza de esta fiesta de amor, fiesta de salvación, y veamos cómo estamos participando en ella. ¿Somos invitados?, ¿Somos familiares o participamos del motivo del Pueblo que celebra y vivifica su fe?

Hemos visto que las fiestas son momentos importantísimos de la vida y del regocijo de un pueblo, de una familia. Por esto es bueno que nos cuestionemos: ¿Son nuestras Eucaristías un momento de fe viva y gozosa? ¿Son el momento privilegiado de encuentro, comunicación y fortalecimiento de nuestra vida como hijos de Dios?

La Misa requiere una participación activa y alegre, pues estamos en una fiesta.

La Misa es en realidad una fiesta. Hay signos externos que nos ayudan a estar en ambiente de fiesta. Encontramos flores, cantos, asientos preparados para que quien asista se encuentre acogido. Hay una mesa de la que participamos todos los invitados al banquete.

Ya está todo dispuesto. El Señor que nos invita nos espera para el encuentro. Y la mejor manera de ser fieles que aceptan la invitación de su Señor, es la participación. Se requiere para esto una doble actitud. A la vez una disposición pasiva de quien sabe escuchar, acoger, estar en espera, y por otra parte la respuesta dinámica de quien responde, dialoga, se alegra, canta.

ACTUEMOS


Al principio de nuestro tema decíamos que hay diferentes maneras de estar y participar en una fiesta, debido a los diferentes motivos, necesidades o a la relación que tenemos con la fiesta.

Ahora nos podríamos preguntar:

- ¿Cuáles son los motivos principales por los que las personas van a Misa?

Nos dice el Catecismo de la Iglesia Católica en el número 1136:

“Quienes celebran esta acción,... participan ya de la Liturgia del Cielo, allí donde la celebración es enteramente comunión y fiesta”.

- ¿Qué te exige a tu vida personal?

- ¿Qué te ayudaría en tu parroquia para que la Eucaristía fuera más alegre, viva y participativa?

CELEBREMOS


Dar a cada participante algo de los elementos festivos: flores, luces, música, etc. Se hacen grupos de cinco personas y que compartan lo que les significa lo que les tocó llevar para la participación en la celebración, lo que tiene que ver esto con la vida.

Hemos visto lo que es la fiesta como un momento cúlmen de la vida. Hemos profundizado en la necesidad de participar activamente en las celebraciones litúrgicas, para llevar a Dios en nuestras vidas y presentarle nuestras vidas a Dios.

Vamos a vivir un momento celebrativo, el cual lo vamos a organizar entre todos. Cada uno es un elemento de esa celebración, y sería más hermoso si las flores encuentran el florero para unirse; el cerillo y las veladoras se funden, así vamos a unir nuestros corazones para alabar a Dios con un canto o porra u oración, como el grupo lo decida.

Fdo. Cristobal Aguilar.
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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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