Lunes, 21 de diciembre de 2009
EVANGELIO DICTADO DE JESÚS (IV) - APÓCRIFO

Os traigo aquí otro interesante capítulo sobre este apócrifo tan interesante y extenso que en muchos casos es muy similar a los canónicos. EL AUTOR DEL BLOG.

CAPITULO 53

La sanación del ciego de nacimiento.

La pregunta de los saduceos acerca

de la resurrección

No preguntes por los pecados de

tu prójimo. Aprovecha los instantes de los días (1-2). El médico externo y el sanador interno (3-6). Casarse o efectuar

 

un enlace matrimonial ante Dios (7-11)

1. Otro día encontró Jesús a un hombre ciego de nacimiento. Y Sus discípulos Le preguntaron diciendo: "Maestro, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que naciera ciego?"

 

2. Jesús contestó: "¿qué importa que haya pecado éste o sus padres, si las obras de Dios se hacen manifiestas en él? Es preciso que Yo haga las obras de Mi Padre, que Me envió, mientras sea de día; venida la noche ya nadie puede obrar. Mientras estoy en el mundo, Soy la luz del mundo". (Cap. 53, 1-2)

 

3. Cuando hubo dicho esto, escupió en el suelo y mezcló barro con la saliva y untó con esto los ojos del ciego. Y le dijo: "ve y lávate en el estanque de Siloé" (que quiere decir enviado). Fue pues, se lavó y volvió con vista.

 

4. Los vecinos y los que antes habían visto que era ciego, decían: "¿no es éste el que estaba sentado pidiendo limosna?" Unos decían: "es él"; pero otros: "se le parece". Pero él mismo dijo: "soy yo".

 

5. Por eso le preguntaron: "¿cómo se te han abierto los ojos?" El contestó: "un hombre, llamado Jesús, hizo una pasta y untó mis ojos y dijo: ve y lávate en el estanque de Siloé. Fui y me lavé y obtuve la vista".

 

6. Entonces le preguntaron: "¿dónde está El?" El dijo: "no sé dónde está el que me ha curado".

 

(Cap. 53, 3-6)

 

7. Luego se acercaron a Jesús algunos saduceos, que negaban que haya una resurrección, y Le dijeron: "Maestro, Moisés ha escrito que si el hermano de uno muere teniendo mujer y sin dejar hijos, su hermano tomará a esta su mujer y despertará la simiente de su hermano.

 

8. "Había seis hermanos, y el primero tomó una mujer y murió sin tener hijos. Y el segundo tomó a ésta por mujer y también murió sin tener hijos. Y del tercero al resto todos la tomaron, sin dejar hijos. Por último, murió también la mujer.

 

9. "¿A quién pertenecerá ella entonces en la resurrección? Pues seis la tuvieron por mujer".

 

10. Jesús contestó diciéndoles: "los hijos de este siglo, tomaron mujeres y maridos. Que una mujer tenga seis maridos o un hombre seis mujeres, lo mismo da; pues los hijos de este mundo se casan y son dados en casamiento.

 

11. "Pero los que serán dignos de vivir la resurrección de los muertos, no se casarán ni dejarán que se les case, ni pueden morir jamás, sino que son como los ángeles y son los hijos de Dios, hijos de la resurrección. (Cap. 53, 7-11)

 

12. "Sin embargo, que los muertos resucitarán, el mismo Moisés lo testimonió junto a la zarza, cuando llamó a Dios y Dios le dijo: Yo Soy el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob. Dios no es Dios de muertos, sino de vivos; pues por El todos viven".

(Cap. 53, 12)

 

 

CAPITULO 54

El interrogatorio del ciego de nacimiento.

Los discípulos como cuerpo espiritual del Cristo

Los ciegos y los que ven (1-16). En el cósmico SER todo

está contenido en todo y es igualmente importante (17-24)

1. Entonces condujeron ante los fariseos al que antes era ciego. Era sábado cuando Jesús hizo barro y le abrió los ojos.

 

2. También le preguntaron los fariseos cómo había obtenido la vista. Y les dijo: "El untó la pasta sobre mis ojos, me lavé y ahora veo".

 

3. Algunos fariseos dijeron: "este hombre no es de Dios, porque no guarda el sábado". Y otros decían: "¿cómo puede un hombre pecador hacer tales milagros?" Y había desacuerdo entre ellos.

 

4. Dijeron al ciego: "¿qué dices tú del que te abrió los ojos?" El dijo: "es un profeta".

 

5. Los judíos no creían que hubiera sido ciego y obtenido la vista, y llamaron a los padres del que había llegado a ver.

 

6. Y les preguntaron, diciendo: "¿es éste vuestro hijo, de quien decís que nació ciego? ¿Cómo es que ahora ve?" Sus padres les contestaron diciendo: "sabemos que éste es nuestro hijo y que nació ciego; por qué ve ahora, no lo sabemos; y quién le abrió los ojos, tampoco lo sabemos. Preguntádselo a él, que edad tiene; que hable él por sí mismo".

 

7. Esto dijeron sus padres, pues temían a los judíos; pues los judíos habían convenido en que si alguno confesaba que El era el Cristo, fuera expulsado de la sinagoga. Por esto sus padres dijeron: "es mayor de edad, preguntadle a él".

 

8. Llamaron, pues, otra vez al hombre que había sido ciego y le dijeron: "honra a Dios: sabemos que ese hombre es pecador". El contestó diciendo: "si es o no pecador, no lo sé; una cosa sé, que yo era ciego, y ahora veo".

 

9. Entonces volvieron a preguntarle: "¿qué te hizo? ¿Cómo te abrió los ojos?" El les respondió: "os lo he dicho ya y no habéis escuchado. ¿Para qué queréis oírlo otra vez? ¿Es que también queréis haceros discípulos Suyos?".

 

10. E insultándole, dijeron: "tú eres discípulo Suyo; pero nosotros somos discípulos de Moisés. Sabemos que Dios habló con Moisés; pero de dónde es Este, no lo sabemos".

 

11. El hombre respondió diciéndoles: "eso es pues de maravillar, que vosotros no sepáis de dónde viene, habiéndome abierto a mí los ojos. Sabido es, sin embargo, que Dios no escucha a los pecadores.

 

12. "Pero si uno es temeroso de Dios y hace Su voluntad, a éste le escucha. Desde el principio del mundo no se ha oído que se haya abierto los ojos a un ciego de nacimiento. Si este hombre no fuera de Dios, no podría hacer nada".

 

13. Respondieron diciéndole: "¿naciste del todo en pecado y quieres enseñarnos?" Y le echaron fuera.

 

14. Jesús oyó que le habían echado fuera y, encontrándole, le dijo: "¿crees en el Hijo de Dios?". El respondió diciendo: "Señor, ¿quién es, para que crea en El?"

 

15. Jesús le dijo: "Le has visto dos veces, y es el que habla contigo". Y Le dijo: "Señor, creo". Y Le adoró.

 

16. Y Jesús dijo: "Yo he venido al mundo para el juicio, para que los que no ven vean, y los que ven se vuelvan ciegos". Y algunos fariseos, que estaban con El, oyeron estas palabras y Le dijeron: "¿conque nosotros también somos ciegos?" (Cap. 54, 1-16)

 

17. Jesús llegó a un lugar donde crecían siete palmeras, y reunió a Sus discípulos a Su alrededor y asignó a cada uno de ellos un número y un nombre, que sólo conocía el que los recibía. Y les dijo: "sed como pilares en la casa de Dios y ejecutad el orden según las cifras que habéis recibido".

 

18. Y estaban en pie en torno a El, y formaron un cuadrado, y contaban las cifras; pero no lo conseguían, y dijeron: "Señor, no lo conseguimos". Y Jesús dijo: "haced que el más grande de entre vosotros sea igual al más pequeño y que el signo del primero iguale al signo del último".

 

19. Y así lo hicieron, y de todas las maneras había igualdad, aunque cada uno tenía un número diferente, y un lado era como el otro, el superior era como el inferior y el interior era como el exterior. Y el Señor dijo: "es suficiente. Así es la casa del constructor sabio. Es cuadrada y perfecta. Hay muchas salas, pero sólo una casa.

 

20."Considerad también el cuerpo del hombre, que es templo del Espíritu; pues el cuerpo es uno con la cabeza, formando un solo cuerpo. Y tiene muchos miembros, pero todos juntos son un cuerpo, y el Espíritu domina y gobierna sobre todo. Así también es el Reino de Dios.

 

21. "Y la cabeza no dice al pecho: no te necesito; ni la mano derecha a la izquierda: no te necesito; ni el pie izquierdo al pie derecho: no te necesito; ni dicen los ojos a las orejas: no os necesitamos; ni la boca a la nariz: no te necesito; pues Dios ha puesto a cada miembro allí donde es más útil.

 

22. "Si todo fuera cabeza, ¿dónde estaría el pecho? Si los intestinos fueran lo más importante, ¿dónde estarían los pies? Sí, a aquellos miembros que algunos consideran menos dignos, Dios les ha otorgado más honor.

 

23. "Y a aquellas partes que algunos no consideran bellas, se les ha dado tanta más gracia, para que cuiden unas de otras, de manera que todos los miembros sufren aunque sólo sufra uno de ellos, y si un miembro es honrado, todos los otros miembros se regocijan por ello.

 


 

24. "Bien, vosotros sois Mi cuerpo, y cada uno de vosotros es un miembro específico de Mí, y a cada uno de vosotros le asigno el lugar a él adecuado, con una cabeza por encima de todos y un corazón como centro de todos, para que en ninguna parte haya un vacío, de modo que igual que vuestros cuerpos, vuestra alma y vuestro espíritu, también vosotros loéis al Padre universal a través del Espíritu Santo, que obra en todo y a través de todo". (Cap. 54, 17-24)

CAPITULO 55

Cristo, el Buen Pastor. Uno con el Padre

Cristo, el verdadero Pastor y único camino

a la casa del Padre. Mis ovejas conocen Mi voz. Yo conduzco a las ovejas a la ley eterna. Indicación sobre el arrogarse

 

el cargo de pastor y el abuso del mismo (1-16)

1. Un día pasó por allí un pastor que conducía su rebaño al redil. Jesús tomó a uno de los corderitos en Sus brazos y le habló lleno de amor, abrazándole contra Su pecho. Y dijo a Sus discípulos:

 

2. "Yo Soy el buen Pastor y conozco a Mis ovejas y ellas Me conocen. Tal como el Padre de todos Me conoce, de igual modo conozco Yo a Mis ovejas y doy Mi vida por las ovejas. Y tengo otras ovejas que no son de este aprisco; y a ésas tengo también que traerlas, y oirán Mi voz, y habrá un rebaño y un Pastor.

 

3. "Yo doy Mi vida para tomarla de nuevo. Nadie Me la quita, sino que Yo mismo la doy. Tengo el poder para desprenderme de Mi cuerpo y tengo el poder para volver a tomarlo.

 

4. "Yo Soy el buen Pastor; el buen Pastor apacienta a Su rebaño, toma a los corderos en Sus brazos y los lleva en Su pecho y tiernamente conduce a las que están preñadas. Sí, el buen Pastor da Su vida por las ovejas.

 

5. "Pero el asalariado -que no es el pastor-, al que no pertenecen las ovejas, ve venir al lobo y deja a las ovejas y huye. Y el lobo arrebata y dispersa a las ovejas. El asalariado huye, pues es asalariado y no se preocupa por las ovejas.

 

6. "Yo Soy la puerta: todos los que entren a través de Mí estarán seguros y entrarán y saldrán y hallarán pasto. El malo no viene sino para robar, matar y destruir. Yo he venido para que tengan vida y tengan abundancia.

 

7. "El que entra por la puerta, es Pastor de las ovejas, a quien el portero abre, y las ovejas oyen Su voz, y El llama a Sus ovejas por su nombre y las conduce fuera, y conoce su número.

 

8. "Y cuando las ha hecho salir a todas, va delante de ellas y las ovejas Le siguen, pues conocen Su voz. Pero no seguirán a un extraño, antes huirán de él, pues no conocen la voz de los extraños".

 

9. Les dijo Jesús esta parábola, pero no entendieron qué era lo que les hablaba. De nuevo les dijo Jesús: "Mis ovejas oyen Mi voz, y Yo las conozco y ellas Me siguen. Y les doy la vida eterna, y nunca más perecerán, y nadie las arrebatará de Mi mano.

 

10. "Mi Padre, que Me las ha dado, es más grande que todo; y nadie podrá arrebatarlas de la mano de Mi Padre. Yo y Mi Padre somos uno".

 

11. Una vez más los judíos cogieron piedras para apedrearle. Jesús les preguntó: "muchas buenas obras os he hecho de parte de Mi Padre; ¿por cuál de estas obras Me apedreáis?"

 

12. Los judíos Le respondieron: "por ninguna obra buena Te apedreamos, sino por la blasfemia. Y porque Tú, siendo hombre, Te haces igual a Dios". Jesús les contestó: "¿he dicho que Soy igual a Dios? No, pero Soy uno con Dios. ¿No está escrito en la escritura: Yo he dicho, dioses sois?

 

13. "Si El llama dioses a aquellos a quienes fue dirigida la palabra de Dios, y la escritura no puede ser quebrantada, ¿cómo decís pues vosotros a Aquel a quien el Padre santificó y envió al mundo: 'blasfemas', porque digo: Soy Hijo de Dios y por lo tanto uno con el Padre universal?

 

14. "Si no hago las obras de Mi Padre, no Me creáis; pero si las hago, creed por lo menos a las obras, ya que a Mí no queréis creerme, para que comprendáis y creáis que el Espíritu del gran Padre está en Mí, y Yo en Mi Padre".

 

15. Por eso trataban otra vez de cogerle, pero El se escapó de entre sus manos y partió de nuevo al otro lado del Jordán, al sitio en que Juan había bautizado la primera vez, y permaneció allí.

 

16. Y muchos venían a El, y decían: "Juan no hizo milagros, pero todo cuanto dijo Juan de este hombre es verdad. El es el profeta que ha de venir". Y muchos creyeron en El. (Cap. 55, 1-16)

 

 

CAPITULO 56

La resurrección de Lázaro

Acerca del resucitar a muertos (1-18)

1. En Betania, la aldea de María y de su hermana Marta, yacía un enfermo, de nombre Lázaro. María era aquella que ungió al Señor con ungüento y Le enjugó los pies con sus cabellos.

 

2. Por eso enviaron las hermanas a decir a Jesús: "Señor, el que amas yace enfermo". Oyendo esto Jesús, dijo: "esta enfermedad no es de muerte, sino para que la gloria de Dios se haga visible en él". Jesús amaba a María, a su hermana y a Lázaro.

 

3. Aunque oyó que estaba enfermo, permaneció dos días más en el lugar en que se hallaba. Luego dijo a Sus discípulos: "vamos otra vez a Judea".

 

4. Sus discípulos Le dijeron: "Maestro, la última vez los judíos querían apedrearte, y ¿de nuevo quieres ir allá?" Jesús respondió: "¿no son doce las horas del día? Quien camina durante el día no tropieza, porque ve la luz de este mundo.

 

5. "Pero si camina de noche, tropieza, pues no hay luz en él". Dijo esto y después añadió: "nuestro amigo Lázaro está dormido, pero Yo voy a despertarle de su sueño".

 

6. Entonces dijeron Sus discípulos: "Señor, si él duerme, estará bien". Pero llegó un mensajero diciendo: "Lázaro ha muerto".

 

7. Y cuando Jesús llegó, se enteró de que llevaba ya cuatro días en el sepulcro (Betania estaba cerca de Jerusalén, aproximadamente a una hora de camino). Y muchos judíos habían venido a Marta y a María para consolarlas por su hermano.

 

8. En cuanto oyó Marta que Jesús llegaba, Le salió al encuentro; pero María se quedó sentada en casa. Marta dijo a Jesús: "Señor, si hubieras estado aquí, no hubiera muerto mi hermano; pero sé que cuanto pidas a Dios, Dios Te lo dará".

 

9. Jesús le dice: "tu hermano duerme y resucitará". Marta Le dice: "sé bien que resucitará en la resurrección, en el último día".

 

10. Jesús le dice: "Yo Soy la Resurrección y la Vida; el que crea en Mí, aunque muera, vivirá; Yo Soy el Camino, la Verdad y la Vida, y quien viva y crea en Mí jamás morirá".

 

11. Ella Le dice: "sí, Señor, creo que Tú eres Cristo, el Hijo de Dios, que ha venido al mundo". Habiendo dicho esto, se fue y llamó a María, su hermana, diciéndole en secreto: "el Maestro está aquí y te llama". Cuando ella oyó esto, se levantó presurosa y fue a El.

 

12. Pues Jesús aún no había entrado en la aldea, sino que se hallaba en el sitio en que Marta Le había encontrado. Los judíos que estaban con ella en la casa consolándola, viendo que María se levantaba con prisa y salía, la siguieron y dijeron: "va al sepulcro a llorar".

 

13. Al ver María a Jesús y llegar a El, se echó a Sus pies, diciéndole: "Señor, si hubieras estado aquí, no hubiera muerto mi hermano". Viéndola Jesús llorar a ella y a los judíos que venían con ella, suspiró en espíritu y se entristeció. Y dijo: "¿dónde lo habéis puesto?" Le dijeron: "Señor, ven y ve". Y Jesús lloró.

 

14. Los judíos decían: "¡mirad cómo lo amaba!". Pero algunos de ellos dijeron: "¿no pudo El, que abrió los ojos del ciego, hacer que este hombre no tuviera que morir?" Jesús suspiró otra vez y fue al sepulcro. Era una cueva tapada con una piedra.

 

15. Jesús dijo: "quitad la piedra". Marta, la hermana, lo creía muerto y dijo: "Señor, ya hiede, pues lleva cuatro días muerto". Jesús le dice: "¿no te he dicho que, si crees, verás la gloria de Dios?" Quitaron, pues, la piedra, de donde Lázaro yacía.

 

16. Y Jesús alzó los ojos al Cielo e invocó en alta voz al gran nombre diciendo: "Padre Mío, Te doy gracias porque Me has escuchado; Yo sé que siempre Me escuchas, pero por la gente que Me rodea Te llamo, para que crean que Tú Me has enviado". Habiendo dicho esto, gritó con fuerte voz: "¡Lázaro, sal fuera!"

 

17. Y el muerto salió, ligados con fajas pies y manos y el rostro envuelto en un sudario.

 

 

18. Jesús les dijo: "soltadle y dejadle ir. Cuando el hilo de la vida se ha cortado, la vida no vuelve; pero cuando está entero hay todavía esperanza". Muchos de los judíos que habían venido a María y vieron lo que Jesús había hecho, creyeron en El. (Cap. 56, 1-18)

CAPITULO 57

Acerca de los niños pequeños.

La parábola de los peces. Perdón de los pecados

Conducid a los pequeños a Mí. ¿Quién es "el más grande en el Reino de Dios"? (1-2). Causar disgusto al prójimo, y sus consecuencias (3). Tarea de los padres (4-5). Los ojos terrenales y el ojo espiritual. Dios es la irradiación universal, la ley universalmente fluente (6-9). Purificar conforme al mandamiento de la paz. Atar y desatar. Ruego a Dios, y su cumplimiento (10-12). Cada cual es su propio juez. Perdonar, derecho y justicia. Hombre y Estado (13-20)

1. Durante ese mismo tiempo se acercaron los discípulos a Jesús y Le preguntaron: "¿quién es el más grande en el Reino de Dios?". Y Jesús, llamando a Sí a un niño pequeño, lo puso en medio de ellos y dijo: "en verdad os digo, si no cambiáis y os volvéis tan inocentes y dóciles como este niño pequeño, no entraréis en el Reino de los Cielos.

 

2. "Quien se haga ingenuo como este niño, será el más grande en el Reino de los Cielos. Y el que en Mi nombre acoge a un niño como éste, a Mí Me acoge. (Cap. 57, 1-2)

 

3. "¡Ay del mundo, por los disgustos! Es imposible que no haya disgustos, pero ¡ay de aquel por quien ocurra el disgusto! Por eso si tus avideces o tus placeres ocasionan disgusto a otros, échalos de ti; pues mejor te es entrar en la vida sin ellos, que ser arrojado al fuego eterno con ellos. (Cap. 57, 3)

 

4. "Cuidad de no descuidar a uno de estos pequeños; pues os digo que sus ángeles ven de continuo en los Cielos la faz de Dios. Porque el Hijo del hombre ha venido a salvar lo perdido. (Cap. 57, 4)

 

5. "Igualmente, no es la voluntad de vuestro Padre en el Cielo que uno de estos pequeños sea dañado". (Cap. 57,

 

6. Vinieron algunos, llenos de dudas, a Jesús y dijeron: "Tú nos dices que nuestra vida y nuestro ser son de Dios, pero nunca hemos visto a Dios, ni conocemos a Dios alguno. ¿Nos Lo puedes mostrar, al que Tú llamas el Padre y el único Dios? No sabemos si hay un Dios".

 

7. Jesús les respondió diciendo: "escuchad esta parábola de los peces. Los peces de un río hablaron unos con otros, diciendo: nos dicen que nuestra vida y nuestro ser provienen del agua, pero nunca hemos visto agua, no sabemos qué es. Entonces algunos de ellos, más sabios que los otros, dijeron: hemos oído que en el mar habita un pez sabio y docto que conoce todas las cosas. Vayamos a verle y pidámosle que nos muestre el agua.

 

8. "Varios de ellos emprendieron viaje para buscar a este sabio pez, hasta que llegaron finalmente al mar donde habitaba el pez sabio, y se lo preguntaron.

 

9. "Tras haberlos escuchado, les dijo: '¡oh, peces tontos, que no pensáis! Sabios sois vosotros, los pocos que buscáis. En el agua vivís y os movéis y tenéis vuestra existencia; venís del agua y volveréis al agua. Vivís en el agua, pero no lo sabéis'. Del mismo modo, vosotros vivís en Dios, y, sin embargo, Me pedís que os muestre a Dios. Dios está en todo, y todo está en Dios". (Cap. 57, 6-9)

 

10. Jesús habló otra vez a los discípulos: "si tu hermano o tu hermana pecan contra ti, llama la atención a solas a tu hermano o a tu hermana. Si te escuchan, les habrás recobrado; pero si no te escuchan, toma contigo a uno o más para que por boca de dos o tres testigos sea confirmada cada palabra.

 

11. "Y si no quieren escucharlos, dilo a la Comunidad, y si tampoco quieren escuchar a la Comunidad, considéralos como a quienes están fuera de la Comunidad. En verdad os digo, todo cuanto atéis con rectitud en la Tierra, será atado en el Cielo, y todo cuanto con rectitud desatéis en la Tierra, será desatado en el Cielo.

 

12. "Y de nuevo os digo: si siete de vosotros, o con que sólo tres de vosotros se aúnen sobre la Tierra en lo que piden, ya está hecho por Mi Padre, que está en el Cielo; pues aunque sólo estén tres unidos en Mi nombre, allí estoy Yo en medio de ellos, y aunque sólo hubiera uno, Yo estoy en el corazón de ese uno".

 

(Cap. 57, 10-12)

 

13. Entonces se Le acercó Pedro y preguntó: "Señor, ¿cuántas veces puede pecar mi hermano contra mí y yo perdonarle? ¿Siete veces?" Jesús le dijo: "te digo, no siete veces, sino setenta veces siete; pues también en los profetas había injusticia, incluso después de que fueran ungidos por el Espíritu Santo".

 

14. Y les contó esta parábola: "había un rey que quería pasar cuentas a sus siervos. Y al comenzar a pasar cuentas se le presentó uno que le debía diez mil talentos. Como no podía pagar, su señor mandó que fuese vendido él, y su mujer y sus hijos y todo lo que poseía, para que se pagara la deuda.

 

15. "Entonces el siervo, cayendo de hinojos, le pidió, diciendo: ¡señor, ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo! El señor se compadeció y le dejó libre y le condonó la deuda.

 

16. "Pero el mismo siervo se encontró con uno de sus compañeros, que le debía cien denarios, y sujetándole le agarró por el cuello, gritando: ¡págame la deuda!

 

17. "Y su compañero cayó de rodillas y le suplicaba, diciendo: ¡ten paciencia conmigo y te pagaré todo! Pero él se negó, y marchándose lo hizo encerrar en la prisión hasta que pagara la deuda.

 

18. "Viendo sus compañeros lo que había hecho, se entristecieron mucho y contaron a su señor todo lo que había sucedido.

 

19. "Entonces el señor le hizo llamar y le dijo: ¡oh siervo malo, te condoné tu deuda, porque me lo pediste! ¿No tendrías que tener también tú compasión de tu compañero, igual que yo tuve compasión de ti? Y su señor se irritó y lo entregó a los torturadores hasta que pagase todo lo que debía.

 

20. "Igual os juzgará el Padre celestial, si no perdonáis de corazón a cada uno su deuda, sea hermano o hermana. No obstante, procurad que cada uno pague lo que debe, pues Dios ama a los honestos".

 

(Cap. 57, 13-20)

 

 

CAPITULO 58

Alegría por el pecador arrepentido.

Parábola del hijo pródigo

Los verdaderos hijos e hijas de Dios. El pueblo de Dios

en la Tierra (1-2). Dios creó y ve perfectos a Sus hijos. Cada hijo vuelve a El a través de Cristo (3-15)

1. Jesús dijo a Sus discípulos y a la gente reunida en torno a El: "¿quién es hijo de Dios? ¿Quién es hija de Dios? Son los hombres que se alejan de todo mal y hacen lo justo, que aman la misericordia y llenos de respeto caminan con su Dios. Esos son los hijos y las hijas de los hombres que vinieron de Egipto, a los que les es dado llamarse hijos e hijas de Dios.

 

2. "Y serán reunidos de todas las tribus, naciones, pueblos y lenguas, y vendrán del este y del oeste, del norte y del sur, y habitarán en el Monte de Sión y comerán pan y beberán la fruta de la vid en la mesa de Dios, y verán a Dios cara a cara".

 

(Cap. 58, 1-2)

 

3. Se Le acercaron entonces los publicanos y pecadores para oírle. Los fariseos y escribas murmuraban, diciendo: "este hombre acoge a los pecadores y come con ellos".

 

4. Y les dijo esta parábola: "¿quién hay entre vosotros que, teniendo cien ovejas y habiendo perdido una de ellas, no deje las noventa y nueve en el desierto y vaya en busca de la perdida hasta que la halle? Y una vez hallada, la pone sobre sus hombros y se alegra.

 

5. "Y al volver a casa, convoca a sus vecinos y amigos y les dice: 'alegraos conmigo, pues he hallado a la oveja que había perdido'. Os digo que de igual modo en el Cielo reinará mayor alegría por un pecador arrepentido que por noventa y nueve justos que no necesitan arrepentirse.

 

6. "O ¿qué mujer que tenga diez monedas de plata, si pierde una, no encenderá la luz, y buscará cuidadosamente hasta hallarla? Y una vez hallada, ¿no convocará a sus amigos y vecinos, diciendo: 'alegraos conmigo, porque he hallado la moneda de plata que había perdido?' Os digo que igualmente reinará la alegría entre los ángeles de Dios por un pecador arrepentido".

 

7. Y añadió esta parábola: "un hombre tenía dos hijos, y el más joven de ellos dijo a sus padres: 'dadme la parte de los bienes que me corresponde'. Y repartieron con él su patrimonio. Y pocos días más tarde el hijo más joven empaquetó todos sus haberes y partió a una tierra lejana y allí derrochó todo su patrimonio viviendo disolutamente.

 

8. "Y después de haberlo gastado todo, sobrevino una gran hambre en aquel país y él cayó en la miseria. Y fue y se puso a servir a un ciudadano de aquella tierra, que le mandó a sus pastos a apacentar cerdos. Y deseaba calmar su hambre con la granza que comían los cerdos, pero nadie se la daba.

 

9. "Y, reflexionando sobre sí mismo, dijo: ¿cuántos siervos de mi padre tienen suficiente pan, y de reserva, y yo aquí me muero de hambre? Me pondré en camino e iré a mi padre y mi madre y les diré: padre mío y madre mía, he pecado contra el Cielo y contra vosotros y no soy digno de ser llamado hijo vuestro. ¡Tomadme con vosotros, como a un siervo vuestro!

 

10. "Y partiendo fue a sus padres. Cuando aún estaba lejos le vieron sus padres y, compadeciéndose de él, salieron a su encuentro y se arrojaron a su cuello y le besaron. Y el hijo les dijo: padre mío y madre mía, he pecado contra el Cielo y a vuestros ojos, y ya no soy digno de ser llamado hijo vuestro.

 

11. "Pero el padre dijo a sus criados: traed la mejor túnica y vestídsela y poned un anillo en su mano y unas sandalias a sus pies, y traed los más bellos frutos, y pan y aceite y vino, y comamos y alegrémonos; pues este mi hijo, que había muerto, ha vuelto a la vida; se había perdido, y ha sido hallado. Y todos empezaron a sentir alegría.

 

12. "El hijo mayor se hallaba en el campo, y cuando de vuelta se acercaba a la casa, oyó música y bailes. Y llamando a uno de los criados, le preguntó qué significaba aquello. Y éste le dijo: tu hermano, que estaba perdido, ha vuelto a casa, y tu padre y tu madre le han traído pan y aceite y vino y los más bellos frutos, porque lo han recobrado sano y salvo.

 

13. "Y él se enojó y no quería entrar en la casa. Y su padre salió y se lo rogó encarecidamente. Y él dijo a su padre: mira, durante muchos años te he servido sin jamás haber traspasado tus mandamientos, y nunca me has preparado una fiesta espléndida tal, para que me regocijara con mis amigos.

 

14. "Pero tan pronto como este hijo tuyo, que ha consumido su parte de herencia con prostitutas, ha regresado, le preparas una fiesta con lo mejor que tienes.

 

15. "Y el padre le dijo: hijo mío, tú estás siempre conmigo, y todo lo que poseo es tuyo; mas era conveniente ahora estar alegres y contentos, porque tu hermano estaba muerto, y ha vuelto a la vida, estaba perdido, y ha sido hallado". (Cap. 58, 3-15)

 

CAPITULO 59

Acerca del estar alerta. El publicano Zaqueo

El tesoro en el Cielo y la propiedad terrenal (1-3).

Estar preparado para la venida de Cristo (4-6). El buen administrador (7-8). A quien le es dado mucho, le es exigido mucho (9-10). Pecar a pesar de lo que se sabe es pecar contra el Espíritu Santo (11-12). Ningún alma y ningún hombre

 

se pierden (13-18)

1. Jesús subió a un monte y se sentó con Sus discípulos y les enseñaba. Y les dijo: "no temáis, pequeña tropa, pues es la voluntad bondadosa de vuestro Padre daros el Reino.

 

2. "Vended todo lo que tengáis y haced el bien a los que nada tienen. Proveeos de una bolsa imperecedera, de un tesoro en el Cielo, que no mengüe, donde ningún ladrón lo alcance, ni la polilla devore; pues donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.

 

3. "Tened el cinturón ajustado a la cintura, y encendidas las lámparas, y sed como los hombres que esperan a su señor de vuelta de las bodas, para que, al llegar él y llamar, al instante le abran. (Cap. 59, 1-3)

 

4. "Bienaventurados los siervos que el señor halle despiertos cuando venga. En verdad os digo que se recogerá los vestidos y los invitará a la mesa, y vendrá y les servirá.

 

5. "Y si llega en la segunda vigilia o en la tercera vigilia, y si los encuentra así: benditos son estos siervos.

 

6. "Mas debéis saber: si el guardián de la casa supiera a qué hora viene el ladrón, velaría y no dejaría robar su casa. Por eso, estad también vosotros preparados, ya que el Hijo del hombre vendrá a una hora no esperada". (Cap. 59, 4-6)

 

7. Entonces Pedro Le dijo: "Señor, ¿nos das esta parábola a nosotros, o también a todos los demás?" Y el Señor dijo: "¿quién es, pues, aquel administrador fiel y prudente al que pondrá el señor sobre su servidumbre para darle a cada uno su parte en el momento oportuno?

 

8. "Bendito sea el siervo al que el amo encuentre despierto al llegar. En verdad os digo que le pondrá a cargo de todos sus bienes. (Cap. 59, 7-8)

 

9. "Pero si este siervo se dijera: mi señor tarda en venir, y comenzase a golpear a siervos y a siervas, a comer, a beber y a embriagarse, llegará el señor de ese siervo un día en que él no le espere y a la hora que no sabe; y le dará la parte que tiene con los infieles.

 

10. "Y el siervo que conociendo la voluntad de su amo no se preparó ni hizo conforme a su voluntad, tendrá que sufrir muchos azotes. Pero el que, no conociéndola, haya hecho cosas dignas de azotes, recibirá pocos azotes; pues a quien mucho se le haya dado, mucho se le exigirá; y a quien poco se le haya dado, poco se le exigirá. (Cap. 59, 9-10)

 

11. "Por esto, los que conocen a la divinidad y han encontrado el camino de la vida y los misterios de la luz y no obstante han caído en el pecado, serán castigados con castigos más duros que aquellos que no han conocido el camino de la vida.

 

12. "Estos últimos retornarán cuando se complete su rueda, y se les dará el tiempo para reflexionar y mejorar sus vidas, y aprender los misterios y entrar en el reino de la luz". (Cap. 59, 11-12)

 

13. Jesús pasó por Jericó. Y he aquí que había allí un hombre llamado Zaqueo, jefe de publicanos y muy rico.

 

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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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