Jueves, 17 de diciembre de 2009
PROFECÍAS DE NUESTRO TIEMPO - SAN FRANCISCO PALAU

Juan Pablo II canonizó al carmelita San Francisco Palau (1811-1872) a las puertas del tercer milenio. Un hombre de estatura bíblica, pero casi desconocido para el catolicismo actual. Exorcista notable, popular taumaturgo, hizo recordar a sus contemporáneos al Profeta Elías. Después de ser ordenado sacerdote, asistió como capellán a los tercios carlistas que se levantaron contra la obra revolucionaria del régimen político liberal de entonces. Como consecuencia de sus posturas contra-revolucionarias y anti-liberales, San Francisco fue perseguido y exiliado de España.
Poseía un particular conocimiento del papel desempeñado por el demonio en la modernidad. Tuvo la inspiración de ir al Concilio Vaticano I, y después de hablar con el Papa Pío IX, obtuvo que se introdujera en la agenda del Concilio la restauración universal del exorcismo, como arma eficaz para combatir los males de nuestro tiempo. Remedios, por cierto, desconcertantes para los adelantados de la mentalidad moderna. Sorpresivamente las tropas revolucionarias entraron a Roma e impidieron la continuación del Vaticano I.

Fue fundador de cuatro congregaciones religiosas, entre ellas las Carmelitas Misioneras y las Carmelitas Misioneras Teresianas. El año 1868 dio inicio a la publicación de “El Ermitaño”, semanario religioso, político y social, en donde divulgó advertencias y profecías sobre la crisis de la Iglesia, la apostasía de las distintas naciones europeas, los castigos que depara la Providencia para nuestra época, y la futura conversión de la humanidad.
No obstante su humildad, de sí mismo sostuvo que escribía “no como hombre político, sino como hijo de los grandes profetas Elías, el Bautista, Daniel, Ezequiel”. Los liberales lo calificaban de loco y brujo, por los milagros que realizaba y por sus profecías. La masonería en su desesperación inició un proceso penal en su contra, acusándolo de hechicero y de embaucar a las masas; proceso que concluyó con una total absolución.
Sus profecías analizadas con la debida prudencia nos entregan elementos de juicio a través de los cuales podemos captar, con mayor o menor aproximación, la apostasía de nuestros tiempos. Se trata, sin duda, de una perspectiva diferente a la que estamos acostumbrados. A este respecto, decía Chesterton: “tanto como ayer me afecta todavía la batalla de Armagedón, mientras que las elecciones generales ya no me interesan”.
La obra profética de San Francisco Palau es tan rica en detalles que daría para un estudio especial. Al analizar el siglo XIX, y el futuro del siglo XX, sostiene, con detalles sorprendentes, que se irá conformando un estado de cosas político y social cada vez más alejado de Dios, y que ello supone una influencia cada vez mayor de Satanás sobre los gobiernos, los regímenes políticos y los pueblos, que caminan en sentido opuesto al de sus raíces y tradiciones cristianas.
Desde el punto de vista de los planes de la Providencia, examina el futuro de varias naciones europeas, como España, Francia, Italia, Alemania, Rusia, etc. Su tesis es que vivimos una época de apostasía creciente, que pre-figura los tiempos del Anticristo, y sobre la cual pende un gran castigo que se ejecutará de modo universal. Luego de las catástrofes naturales y sobrenaturales que indica, la humanidad se convertirá. San Francisco Palau estudió durante años los textos de los Padres y Doctores de la Iglesia que plantearon la posibilidad, teológicamente cierta, de una apostasía al interior de la misma Iglesia de Dios.
Pero su aporte central no está en el campo teológico-especulativo, sino en el profético, respecto del cual recibió especiales luces del Divino Espíritu Santo. San Francisco ve próximo el cumplimiento de las profecías de las Escrituras, por ejemplo, la del profeta Daniel que el mismo Cristo recuerda en el Evangelio. El santo carmelita habla sin tapujos de los enemigos al interior de la Iglesia, obispos y altos jerarcas incluso del Vaticano, que se dicen católicos y son tenidos como tales, pero que seducen y pierden a gran parte del pueblo cristiano. Por sus frutos se les puede conocer. Pero este tema rebasa nuestra materia y la dejaremos para otra ocasión.

Veamos algunas de sus profecías sobre el orden político del mundo escritas entre 1869 y 1872:

“Católicos de España y de Italia y de todo el orbe; éste es, en resumen, el juicio del Ermitaño sobre nuestro porvenir:

“El poder de los que combaten el catolicismo irá siempre en creces hasta llegar a su apogeo: en el terreno de la política, y de la fuerza material prevalecerá el enemigo, y la Iglesia santa perderá completamente el apoyo de los poderes políticos de la tierra. Solo con Dios, luchará contra todos los poderes del infierno, coligados con los políticos de la tierra, y vencerá por la acción inmediata de Dios. La caída del imperio del mal, y el triunfo de la Iglesia, sobre las ruinas de la incredulidad, será un cataclismo el más espantoso que hayan visto los siglos”.

“Nadie os seduzca con vanas esperanzas de paz y de triunfo: el triunfo de Dios sobre la tierra no es otra cosa que la conversión a su Iglesia de los poderes que ahora la combaten, y antes que esto suceda, ha de preceder la época de los martirios.”
[1]

* * *

“La causa del catolicismo no marcha por los caminos que el hombre ha trazado, corre por la línea que le ha marcado su Señor, su Rey, el hombre-Dios. Estos caminos están fuera del alcance de la inteligencia humana, es verdad, pero Dios no ha dejado de revelarlos por sus profetas en proporción a la necesidad que la sociedad humana ha tenido de conocerlos, para no caer en el abismo”.

“(Advierte el Apocalipsis): Después de un tiempo Satanás será desencadenado, saldrá de su cárcel y seducirá todas las naciones que hay en los cuatro ángulos del orbe terrestre. Congregará sus ejércitos para la batalla contra Dios. Aquí se ve cumplido este texto. Todas las naciones representadas por sus sistemas políticos y sus gobernantes actuales han apostatado de Dios”.

“Las naciones al separarse del Evangelio han caído prisioneras, y el vencedor las ha ligado con sus cadenas de dominio. Satanás desencadenado y libre, “solvetur de carcere suo, exibit”, seduce todas las naciones (&hellipGui?o Los medios de salvación están envueltos en profundos misterios: es de noche, la gente duerme, las tinieblas cubren la faz de la tierra; pero Dios como autor de este orden natural que el hombre trastorna, despertará por la voz del Arcángel a los soñolientos, y les despertará en un horrendo cataclismo de la naturaleza misma, y este orden arrojará de si a los que le combaten
”.
[2]

* * *

“¿Restaurará Dios la sociedad humana? Sí, y ha de ser pronto. ¿Cómo? ¿Cuándo? Para la restauración de la sociedad actual, esto es lo que infaliblemente ha de suceder:

1º.- La sociedad moderna cae, se hunde, se disuelve, muere, perecerá.
2º.- Dios y su Cristo arrojado del seno del Estado, saldrá como un león de las cuevas, de los desiertos de las catacumbas, ostentará su omnipotencia de su brazo, y aniquilará todo el poder de los poderosos”.

“El mundo será redimido una segunda vez
[3], porque Satanás que es su verdadero tirano otra vez ha sido desencadenado, y libre ha puesto a las naciones bajo su dominio cruel y despótico”.
¿Cuándo? La fecha data del día en que sea encadenado y arrojado al abismo Satanás”
.[4]

* * *

“Puesto que es de noche, crezcan las tinieblas, duerman los pueblos y naciones en el letargo de sus culpas, adelante el impío su obra de maldad, y tú, Ermitaño, espera, vigila, está atento hasta que lleguen las tinieblas de medianoche.

No abandones tus desiertos, guarda silencio, pero escucha: deja que el demonio y el impío completen el misterio de iniquidad que ha empezado dentro del mismo santuario, en Judas traidor … los enemigos han entrado en la ciudad, y para seducir, han levantado la bandera de nuestro rey”. “Nosotros los vigilantes nocturnos damos el grito de ¡alerta! ¡A las armas católicos! Alerta, pero la gente duerme tan profundamente que no nos oyen y si alguno hay que esté despierto no nos entiende; piensa que el sereno se ha vuelto loco anunciando catástrofes y desgracias”.[5]

NOTAS
[1]Cfr."El Ermitaño”, Año III, 19 de Mayo de 1870.
[2] Cfr. “El Ermitaño”, Año III, Nº 95, edición del 1 de septiembre de 1870; Año III, Nº 101, edición del 13 de octubre de 1870; Año III, Nº 132, edición del 18 de mayo de 1871, respectivamente.
[3] En el sentido de que serán aplicados copiosamente los frutos de la Redención de Cristo a la humanidad, a través de gracias similares a la de Pentecostés.
[4] Cfr. “El Ermitaño”, Año II, Nº 52, edición del 28 de octubre de 1869.
[5] Cfr. “El Ermitaño”, Año II, Nº 21, 25 de marzo de 1869.


Fdo. Cristobal Aguilar.
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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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