Mi?rcoles, 16 de diciembre de 2009
EVANGELIO DICTADO DE JESÚS - (CUARTA PARTE)

Otra parte más de este largo e interesante evangelio apócrifo. EL AUTOR DEL BLOG.

CAPITULO 36

La mujer adúltera. El fariseo y el publicano

 

La ley de la analogía. Quien se conoce a sí mismo, reconoce también al adversario. Seducción por el satanás de los sentidos, antes y también después de las grandes transformaciones (1-6). De la humildad surge grandeza espiritual (7-10)

1. Un día por la mañana fue Jesús otra vez al templo, y todo el pueblo venía a El; y El se sentó y les enseñaba.

 

2. Y los escribas y fariseos Le trajeron a una mujer cogida en adulterio y, poniéndola en medio, Le dijeron: "Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante delito de adulterio. Moisés en la Ley nos ordena apedrear a tales. Pero Tú, ¿qué dices?"

 

3. Esto Le decían para tentarle, para encontrar una acusación contra El. Pero Jesús, inclinándose, con el dedo escribía en la tierra, como si no les escuchara.

 

4. Como continuaban preguntándole, se incorporó y les dijo: "quien de vosotros esté sin pecado, que le arroje la primera piedra".

 

5. E inclinándose de nuevo, siguió escribiendo en la tierra. Y en los que esto oyeron, la propia conciencia les hizo evidente su culpa, y fueron saliendo, uno tras otro, comenzando por los más ancianos, hasta el último; y dejaron a Jesús solo, quedando allí solamente la mujer.

 

6. Y al incorporarse Jesús y no ver a nadie más que a la mujer, le dijo: "mujer, ¿dónde están tus acusadores? ¿Nadie te ha condenado?" Dijo ella: "nadie, oh Señor". Y Jesús le dijo: "tampoco Yo te condeno. En adelante no peques más, vete en paz". (Cap. 36, 1-6)

 

7. Esta parábola la dijo a algunos que se tenían por honestos y despreciaban a otros: "dos hombres subieron al templo a orar; uno, un rico fariseo docto en la Ley, y, el otro, un publicano pecador.

 

8. "El fariseo, en pie, oraba para sí de esta manera: 'Dios, Te doy gracias porque no soy como otras personas son: usureros, injustos, adúlteros, ni como este publicano. Ayuno dos veces a la semana, y doy el diezmo de cuanto poseo'.

 

9. "Y el publicano se quedó allá lejos y no quería levantar los ojos al cielo, sino se golpeaba el pecho, diciendo: 'que Dios se apiade de mí, pecador'.

 

10. "Yo os digo: éste bajó a su casa más justificado que aquél; pues el que se ensalce será rebajado, y el que se rebaje será ensalzado". (Cap. 36, 7-10)

 


 

CAPITULO 37

El renacimiento del alma

A través de sufrimiento y expiación, a la perfección. La gracia del Padre actúa incrementadamente en la Tierra. El fin de la posibilidad de encarnar para almas muy cargadas. El renacimiento en el espíritu de Dios (1-10)

1. Jesús estaba sentado en el pórtico del templo y se Le acercaron muchos para conocer Su enseñanza. Y uno Le preguntó: "Señor, ¿qué enseñas sobre la vida?"

 

2. Y El les dijo: "benditos los que tienen que soportar muchas experiencias, pues a través del sufrimiento llegarán a ser perfectos. Serán como los ángeles de Dios en el Cielo, y ya no morirán, ni tampoco renacerán; pues muerte y nacimiento ya no dominarán sobre ellos.

 

3. "Los que hayan sufrido y vencido serán hechos pilares del templo de Mi Dios, y nunca más lo abandonarán. En verdad os digo que si no nacéis de nuevo del agua y del fuego, no veréis el Reino de Dios".

 

4. Y un rabí (Nicodemo) vino a El de noche por miedo a los judíos, y Le preguntó: "¿cómo puede un hombre nacer de nuevo, siendo viejo? ¿Puede entrar por segunda vez en el seno de su madre y nacer?"

 

5. Jesús respondió: "en verdad te digo que si alguien no vuelve a nacer de la carne y del espíritu, no podrá entrar en el Reino de Dios. El viento sopla donde quiere, y bien oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va.

 

6. "La luz brilla desde el este hasta el oeste; el sol se levanta de las tinieblas y desciende de nuevo a las tinieblas. Así le ocurre al hombre de vida en vida.

 

7. "Cuando viene de las tinieblas, ya estuvo antes aquí, y cuando desciende de nuevo a las tinieblas, es para demorarse un poco y después volver a estar aquí.

 

8. "Así, atravesando muchos cambios, debéis volveros perfectos, tal como está escrito en el libro de Job: soy un peregrino, cambiando de sitio en sitio y de casa en casa, hasta que llegue a la ciudad y a la mansión eternas".

 

9. Y Nicodemo Le preguntó: "¿cómo puede suceder esto?" Y Jesús respondió diciendo: "¿eres maestro en Israel y no lo entiendes? En verdad, nosotros decimos lo que sabemos y damos testimonio de lo que hemos visto, pero vosotros no aceptáis nuestro testimonio".

 


 

10. "Si os hablo de cosas terrenales y no creéis, ¿cómo creeríais si os hablase de cosas celestiales? Nadie ha subido al Cielo; pero ha bajado del Cielo el que está en el Cielo, es decir el Hijo del hombre". (Cap. 37, 1-10)

CAPITULO 38

Acerca del matar animales. Resurrección del joven de Naín

Quien no cumple las leyes de Dios, está cargando su alma; tampoco puede enseñar la ley de los Cielos, ni explicarla. La paja será separada del grano (1-2). La escalera de Jacob. Con el refinamiento de los pensamientos y sentidos se desprende lo ilegítimo (3). Acerca del uso de la fuerza y del derramamiento de sangre (4). "Padecer-con" los animales. Matar a los animales, para liberarlos de sufrimientos (5). Quien se autorreconoce, y purifica, aprende a amar la vida (6). Resucitar a muertos (8-10)

1. Y algunos de Sus discípulos vinieron a El y Le hablaron acerca de un egipcio, hijo de Belial, que enseñaba que no es contrario a la ley atormentar a los animales, cuando sus sufrimientos son de provecho para los hombres.

 

2. Y Jesús les dijo: "en verdad os digo que quien saca ventajas del perjuicio ocasionado a una criatura de Dios, no puede ser honesto. Tampoco pueden cuidar de las cosas santas o enseñar los misterios del Cielo, aquellos cuyas manos están manchadas con sangre o cuya boca está ensuciada con carne". (Cap. 38, 1-2)

 

3. "Dios da los granos y los frutos de la tierra para alimento; y para el hombre honesto no hay ningún otro alimento legítimo para el cuerpo". (Cap. 38, 3)

 

4. "El ladrón que penetra en una casa hecha por el hombre es culpable, pero hasta los más pequeños de los que penetran en una casa construida por Dios, son los más grandes pecadores. Por eso digo a todos los que quieren ser Mis discípulos: mantened vuestras manos libres del derramamiento de sangre y no permitáis que carne alguna entre a través de vuestros labios, pues Dios es justo y bondadoso y ha mandado que los hombres deben vivir sólo de los frutos y semillas de la tierra. (Cap. 38, 4)

 

5. "Pero si un animal está sufriendo mucho, de manera que su vida le resulte una tortura, o cuando se vuelva peligroso para vosotros, liberadle de su vida del modo más rápido y con el mínimo dolor posibles. Enviadlo al más allá con amor y misericordia, y no le atormentéis, y Dios, vuestro Padre, mostrará misericordia con vosotros, igual que vosotros habéis mostrado misericordia con los que están en vuestras manos. (Cap. 38, 5)

 

6. "Y todo cuanto hagáis al más humilde de Mis hijos, Me lo estáis haciendo a Mí, pues Yo estoy en ellos, y ellos están en Mí. Sí, Yo estoy en todas las criaturas, y todas las criaturas están en Mí. En todas sus alegrías, también Yo Me regocijo; en todos sus dolores, también Yo sufro. Por eso os digo: sed amables los unos con los otros, y con todas las criaturas de Dios". (Cap. 38, 6)

7. Aconteció, al día siguiente, que fue a una ciudad llamada Naín. Y muchos de Sus discípulos iban con El, y mucha gente.

 

8. Mientras se acercaban al portal de la ciudad, he aquí que estaban llevando afuera a un muerto, hijo único de su madre, que era viuda. Y muchas personas de la ciudad la acompañaban.

 

9. Viéndola el Señor, se compadeció de ella y le dijo: "no llores; tu hijo duerme". Y acercándose tocó el féretro, y los que lo llevaban se detuvieron. El dijo: "joven, a ti te hablo, levántate".

 


 

10. Y el que era dado por muerto, se incorporó y comenzó a hablar; y Jesús se lo entregó a su madre. Se apoderó de todos el temor, y loaban a Dios, diciendo: "un gran profeta se ha levantado entre nosotros, y Dios ha visitado a Su pueblo". (Cap. 38, 7-10)

CAPITULO 39

Siete parábolas del Reino de los Cielos

El camino al Reino de Dios. Quien titubea en su decisión, no encontrará el tesoro en el Cielo (1-6)

1. Se hallaba Jesús de nuevo sentado bajo la higuera y Sus discípulos reunidos a Su alrededor, y también una gran muchedumbre que quería escucharle. El les dijo: "¿con qué compararé el Reino de los Cielos?"

 

2. Y les contó esta parábola: "el Reino de los Cielos es semejante a una semilla, a una pequeña semilla, que un hombre toma y siembra en su campo. Cuando ha crecido, sin embargo, se vuelve un árbol grande, que extiende sus ramas. Y sus esquejes se inclinan hacia la tierra, echan raíces y crecen hasta que el campo está cubierto por el árbol. Y los pájaros del cielo vienen y anidan en sus ramas y las criaturas de la tierra se cobijan bajo su sombra".

 

3. Les dio otra parábola, diciendo: "el Reino de los Cielos es igual a un gran tesoro enterrado en un campo. Un hombre lo encuentra y lo esconde, y lleno de alegría va, vende cuanto tiene y compra aquel campo, pues sabe lo grande que de ello será su fortuna.

 

4. "El Reino de los Cielos es igual a una perla de gran valor, que un mercader encuentra cuando buscaba buenas perlas. Y el mercader, al encontrarla, vendió todo lo que poseía y la compró: pues comprendió que vale mucho más que lo que dio por ella".

 

5. Y habló una vez más: "el Reino de los Cielos es igual a la levadura que una mujer tomó y puso en tres medidas de harina. Cuando todo hubo fermentado y cocido al fuego, se convirtió en pan. O también es igual a un hombre que toma una medida de zumo de uva puro y lo vierte en dos o cuatro medidas de agua hasta que toda la mezcla se convierte en el fruto de la vid.

 

6. "El Reino de los Cielos es igual a una ciudad edificada cuidadosamente en la cima de un alto monte y construida sobre la roca, rodeada de un fuerte muro y con torres y portales situados al norte y al sur, al este y al oeste. Una ciudad tal no caerá, ni tampoco puede permanecer oculta, y sus portales están abiertos a todos, y todos los que tengan las llaves entrarán". (Cap. 39, 1-6)

 

7. Y les expuso otra parábola, diciendo: "el Reino de los Cielos es igual a la buena semilla que un hombre sembró en su campo. De noche, sin embargo, mientras la gente dormía, vino su enemigo y sembró malas hierbas entre el trigo y se fue. Cuando los tallos crecieron y las espigas formaron el fruto, también se hicieron visibles las malas hierbas.

 

8. "Acercándose los criados al amo, dijeron: señor, ¿no has sembrado semilla buena en tu campo? ¿De dónde viene, pues, que tenga malas hierbas? Y él les dijo: eso lo ha hecho un enemigo.

 

9. "Dijeron los criados: ¿no quieres que vayamos y las arranquemos? El contestó:no, no sea que al arrancar las malas hierbas arranquéis al mismo tiempo el buen trigo.

 

10 "Dejad que crezcan juntas hasta la siega. Y en el tiempo de la siega diré a los segadores: recoged primero las malas hierbas y atadlas en haces para quemarlas y que hagan fértil la tierra; pero el trigo recogedlo en mi granero".

 

11. Y habló una vez más: "el Reino de los Cielos es igual a la siembra. He aquí que salió un sembrador a sembrar. Y, mientras sembraba, parte de la simiente cayó junto al camino; y vinieron las aves y la comieron.

 

12. "Y otra parte cayó en suelo pedregoso, donde no había mucha tierra, y pronto brotó, porque la tierra era poco profunda; pero al brillar el sol, la agostó y, como no tenía raíz, se secó.

 

13. "Otra parte cayó entre cardos, y los cardos crecieron y la ahogaron. Y otra cayó sobre buen suelo, que estaba bien preparado, y dio fruto, una el céntuplo, otra sesenta, otra treinta. El que tenga oídos para oír, que oiga". (Cap. 39, 7-13)

 


CAPITULO 40

 

Jesús revela las parábolas del Reino de los Cielos

Parábola del Reino de los Cielos; la buena simiente; reconocer y sacar las malas hierbas a tiempo. Mediante la realización, a la plenitud del Reino de Dios (1-2). La gran cosecha: separar el grano de la paja; tormentos infernales (3-7). La semilla a la orilla del camino: la verdad sólo escuchada (9)

1. Y acercándose los discípulos Le dijeron: "¿por qué hablas a la muchedumbre en parábolas?" El les respondió diciendo: "porque a vosotros os ha sido dado saber los misterios del Reino de los Cielos; pero a ésos no.

 

2. "Porque al que tiene, se le dará más, para que tenga mayor plenitud; pero al que nada tiene, también le será quitado lo que aparentemente tiene.

(Cap. 40, 1-2)

 

3. "Por eso a ellos les hablo en parábolas, pues no ven, ni oyen ni entienden.

 

4. "Pues en ellos se cumple la profecía de Isaías, que dice: 'oiréis pero no entenderéis, veréis pero no percibiréis; pues se ha endurecido el corazón de este pueblo, y se han hecho duros de oído, y han cerrado sus ojos, hasta el tiempo en que verán con sus ojos y oirán con sus oídos y entenderán en su corazón y se convertirán y Yo los sanaré'.

 

5. "Pero dichosos vuestros ojos, porque ven, y vuestros oídos, porque oyen, y vuestros corazones, porque entienden; pues en verdad os digo que muchos profetas y justos desearon ver lo que vosotros véis, y no lo vieron, y desearon oír lo que vosotros oís, y no lo oyeron".

 

6. Entonces Jesús despidió a la muchedumbre, y Sus discípulos se acercaron, diciendo: "explícanos qué significa la parábola del campo". Y les respondió diciendo: "el que siembra buena simiente, es el Hijo del hombre; el campo es el mundo, la buena simiente son los hijos del Reino de los Cielos y las malas hierbas son los hijos del mal. El enemigo que sembró las malas hierbas, es el diablo; la cosecha es el fin del mundo, y los recolectores son los ángeles.

 

7. "Al igual que las malas hierbas son juntadas y quemadas en el fuego, así sucederá en el fin del mundo. El Hijo del hombre enviará a Sus ángeles, que juntarán y echarán fuera de Su Reino todas las ofensas y a todos los que hacen el mal, arrojándolos a un horno ardiente donde los que no sean purificados serán totalmente consumidos. Entonces los justos brillarán como el sol en el Reino de los Cielos. (Cap. 40, 3-7)

 

8. "Escuchad también la parábola del sembrador: la semilla que cayó a lo largo del camino se asemeja a los que oyen la palabra del Reino de los Cielos, pero no la entienden; entonces viene el enemigo y roba lo que se sembró en su corazón. Estos son los que recibieron la semilla a la orilla del camino. (Cap. 40, 8)

 

9. "Y los que han recibido las semillas en suelo pedregoso, son aquellos que oyen la palabra y en seguida la acogen con alegría; pero no echa raíces en su interior, durando poco tiempo, pues, tan pronto como por causa de la palabra se levanten el sufrimiento y la persecución, caerán poco a poco. (Cap. 40, 9)

 

10. "Y, asimismo, los que reciben la simiente entre cardos son aquellos que oyen la palabra, pero las preocupaciones de este mundo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y no llegan a dar fruto.

 

11. "Los que reciben la simiente en buen suelo son los que oyen la palabra y la entienden, los que hacen surgir y dan fruto, unos treinta, unos sesenta, y otros el céntuplo.

 

12. "Os he explicado estas cosas a vosotros los del círculo íntimo; a los demás, a los de fuera, sólo en parábolas. Los que tengan oídos, que oigan".

(Cap. 40, 10-12)

 


 

CAPITULO 41

La conversión del enjaulador de pájaros. Sanación de un ciego

Hacer negocio con animales; trata de personas. Santificar el sábado. Grado de castigo para los que saben y para los ignorantes (1-9). Quien cumple la ley de Dios, contempla las profundidades del SER (10-13)

1. Y yendo Jesús hacia Jericó, se encontró con un hombre con palomas jóvenes y una jaula llena de pájaros que había capturado. Y vio la aflicción de éstos por haber perdido su libertad, además de sufrir hambre y sed.

 

2. Y dijo al hombre: "¿qué haces con ellos?" Y el hombre respondió: "vivo de la venta de los pájaros que capturo".

 

3. Y Jesús le dijo: "¿qué pensarías si alguien más fuerte o más astuto que tú te atrapara y encadenara a ti, o a tu mujer o a tus hijos, y te arrojara en prisión para venderte en su propio provecho y para ganarse con ello su sustento?

 

4. "¿No son estas criaturas tu prójimo, sólo que más débiles que tú? ¿Y no cuida el mismo Dios, Padre y Madre, de ellos, lo mismo que de ti? Deja en libertad a estos tus pequeños hermanos y hermanas y procura no hacer tal cosa nunca más, sino gana honradamente tu pan".

 

5. Y se maravillaba el hombre de estas palabras y de Su poder, y dejó a los pájaros en libertad. Al verse libres volaron hacia Jesús y se posaron en Sus hombros y Le cantaban.

 

6. Y el hombre continuó preguntando acerca de Su enseñanza, y siguió su camino, aprendiendo el oficio de canastero. Con su trabajo ganó su pan y rompió sus jaulas y trampas y se hizo discípulo de Jesús.

 

7. Y Jesús vio a un hombre que trabajaba en sábado y le dijo: "hombre, si sabes lo que estás haciendo, bendito seas, pues en espíritu no estarás quebrantando la Ley; pero si no lo sabes, serás condenado y transgresor de la Ley".

 

8. Y otra vez dijo Jesús a Sus discípulos: "¿qué sucederá con aquellos siervos que conociendo la voluntad de su Señor no se preparan para Su venida y tampoco actúan según Su voluntad?

 

9. "En verdad os digo que aquellos que conocen la voluntad de su Maestro y no la cumplen serán castigados con muchos azotes, pero aquellos que no conocen la voluntad de su Maestro y por ello no la hacen, serán castigados con menos azotes. A quien mucho se le haya dado, mucho se le exigirá, pero a quien poco se le haya dado, poco se le exigirá". (Cap. 41, 1-9)

 

10. Y había un hombre ciego de nacimiento que negaba que hubiera tales cosas como el sol, la luna y las estrellas, o que hubiera colores. E intentaban en vano convercerle de que otra gente los veía. Y le llevaron a Jesús, y El, ungiéndole los ojos, hizo que viera.

 

11. Y se regocijó, lleno de admiración y temor, y confesó que antes estaba ciego. "Y ahora, después de esto -dijo-, lo veo todo, lo sé todo, distingo todas las cosas, soy un Dios".

 

12. Y Jesús le dijo: "¿cómo puedes saberlo todo? No puedes ver a través de las paredes de tu casa, ni leer los pensamientos de tus semejantes ni entender el lenguaje de los pájaros o de los animales salvajes. Ni siquiera puedes acordarte de los acontecimientos de tu vida hasta la fecha, de tu concepción o nacimiento.

 

13. "Recuerda con humildad cuánto permanece desconocido para ti, es decir invisible; y si lo haces así, verás más claramente". (Cap. 41, 10-13)

 

 

CAPITULO 42

Jesús enseña sobre el matrimonio.Sanación de los diez leprosos

Estar unida la pareja, también durante la separación externa. Polaridad y dualidad. Valores internos (1-5). Célibes (6-8). Sanación perdurable, sólo mediante la realización de las leyes eternas (13)

1. Después de estas palabras, se alejó Jesús de Galilea y fue a las orillas del Jordán, a Judea. Y Le siguió una gran muchedumbre, y allí sanó a muchos.

 

2. También fariseos vinieron a El para tentarle y Le dijerón: "¿es lícito, según la Ley, que un hombre repudie a su mujer por cualquier motivo?"

 

3. Y El respondió diciéndoles: "en algunos pueblos un hombre tiene muchas mujeres y repudia a quien quiere, por causa justa. Y en otros pueblos la mujer tiene muchos esposos y repudia a quien quiere, por causa justa. Y en otros pueblos el hombre está unido a una única mujer en amor mutuo, y este es el mejor y más elevado camino.

 

4. "¿No habéis, pues, leído que Dios al principio creó al ser humano para que fueran un hombre y una mujer, y dijo: por esto dejará el hombre o la mujer a su padre y a su madre y se juntará a su mujer o marido y serán los dos una sola carne?

 

5. "De manera que ya no son dos, sino una carne. Lo que Dios, pues, unió, no lo separe el hombre".

(Cap. 42, 1-5)

 

6. Y Le replicaron: "¿por qué, pues, ha mandado Moisés escribir el libelo de repudio?" Y El les dijo: "por la dureza de vuestros corazones sufrió Moisés que os separéis de vuestras mujeres, igual que en muchos casos os permitió comer carne; pero en el principio no era así.

 

7. "Y os digo que quienquiera que repudie a su mujer, a no ser por un motivo justificado, y se case con otra, comete adulterio". Sus discípulos Le dijeron: "si esta es la situación del hombre para con la mujer, no es bueno casarse".

 

8. El les dijo: "las palabras no las captan todos, sino sólo aquellos a quienes ha sido dado. Porque hay algunos célibes que nacieron así del vientre de su madre, y hay célibes que fueron hechos por los hombres, y hay célibes que a sí mismos se han hecho tales por amor del Reino de los Cielos. El que pueda captarlo, que lo capte". (Cap. 42, 6-8)

 

9. Entonces vinieron a El unos niños para que les impusiera las manos y les bendijera; pero los discípulos los apartaban.

 

10. Jesús, sin embargo, dijo: "dejad a los niños venir a Mí, y no se lo prohibáis, pues de ellos es el Reino de los Cielos". Les impuso las manos y los bendijo.

 

11. Entrando en una ciudad se encontró a diez leprosos, que estaban algo apartados del camino. Y, levantando la voz, decían: "¡Jesús, Maestro, ten piedad de nosotros!"

 

12. Y al verlos, les dijo: "id y mostraos a los sacerdotes". Y sucedió que al marcharse quedaron limpios. Y uno de ellos, viéndose curado, volvió loando a Dios a grandes voces; y cayendo a Sus pies, rostro en tierra, Le daba las gracias. Y éste era un samaritano.

 

13. Y Jesús dijo: "¿no han sido diez, los limpiados? ¿Dónde están los otros nueve? Esos no han vuelto y loado a Dios, como este extranjero". Y le dijo: "levántate y sigue tu camino; tu fe te ha sanado".

(Cap. 42, 9-13)

 

CAPITULO 43

El rico y el Reino de los Cielos.Los mandamientos de la purificación

Seguimiento de Cristo y propiedad (1-4). Todas las cosas son posibles al que se esfuerza por alcanzar lo espiritual-divino, su verdadero ser (6). Dios o Mammon [la riqueza]. El aspirar a cosas materiales y sus consecuencias (7). Quien renuncie al materialismo, recibirá de múltiples maneras en el eterno SER (8-9). Limpieza externa y pureza interna. Del ser fiel a la letra se deduce la infidelidad a Dios (10-16)

1. Y he aquí que uno dijo: "buen Maestro, ¿qué de bueno haré yo para alcanzar la vida eterna?" El le dijo: "¿por qué Me llamas bueno? Nadie es bueno sino Dios; pero si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos". El Le dijo: "¿cuáles son?"

 

2. Jesús dijo: "¿qué enseña Moisés? No matarás, no adulterarás, no hurtarás, no levantarás falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre y ama a tu prójimo como a ti mismo". El joven Le dijo: "todo eso lo he guardado desde mi niñez. ¿qué me queda aún?"

 

3. Jesús le dijo: "si quieres ser perfecto, ve, vende cuanto te sobra, dalo a los que nada tienen y tendrás un tesoro en el Cielo, y ven y sígueme".

 

4. Al oír el joven estas palabras, se fue afligido, pues tenía muchos bienes; sí, más de lo que necesitaba. (Cap. 43, 1-4)

 

5. Entonces dijo Jesús a Sus discípulos: "en verdad os digo que difícilmente entra un rico en el Reino de los Cielos. Y además os digo: es más fácil a un camello pasar por el portal del ojo de la aguja, que a un rico entrar en el Reino de los Cielos".

(Cap. 43, 5)

 

6. Oyendo esto Sus discípulos se asombraron mucho y dijeron: "¿quién, pues, podrá ganar el Cielo?" Mirándolos, Jesús les dijo: "para los sentidos físicos es imposible, pero para los espirituales todas las cosas son posibles". (Cap. 43, 6)

 

7. "Y Yo os digo que no os hagáis amigos del Mammon de la injusticia, para que cuando muráis no os aprisione en sus moradas terrenales. Haceos mejor amigos de la verdadera riqueza, que es la sabiduría de Dios, para que podáis ser recibidos en las viviendas que perduran eternamente". (Cap. 43, 7)

 

8. Entonces Le dijo Pedro: "mira, nosotros lo hemos dejado todo y Te hemos seguido". Y Jesús les dijo: "en verdad os digo que vosotros, los que Me habéis seguido, al renacer, cuando el Hijo del hombre se siente en Su trono de gloria, os sentaréis también, sobre doce tronos, y juzgaréis a las doce tribus de Israel; pero el dar las cosas de este mundo no es asunto Mío.

 

9. "Y quien deje bienes, casas o amigos por causa del Reino de los Cielos y Su justicia, recibirá el céntuplo en la vida venidera y heredará la vida eterna. Pero muchos, que son los primeros, serán los últimos, y los últimos serán los primeros". (Cap. 43, 8-9)

 

10. Y se acercaron a El fariseos y escribas que habían visto a uno de Sus discípulos comer sin lavarse las manos.

 

11. Y se enojaron por ello, pues los judíos no comen antes de haber lavado sus manos, y además observan otras muchas costumbres al lavar los vasos, las vasijas y las mesas.

 

12. Y dijeron: "¿por qué no todos Tus discípulos siguen la tradición de los antiguos? Hemos visto que comían sin haberse lavado las manos".

 

13. Y Jesús dijo: "ciertamente os ordenó Moisés limpiaros y mantener vuestro cuerpo limpio y vuestras vasijas limpias, pero vosotros habéis añadido cosas que no pueden ser observadas por todos, en todo tiempo y en todo lugar.

 

14. "Oídme pues: no solamente las cosas impuras que entran en el cuerpo manchan al hombre, sino mucho más los pensamientos malos e impuros que surgen de su corazón manchan interiormente y también manchan a otros. Cuidad por eso vuestros pensamientos y limpiad vuestros corazones y que vuestro alimento sea puro.

 

15. "Esto debéis hacer, sin dejar las otras leyes. Quien quebranta la ley de la purificación porque ello es inevitable, está libre de censura, pues no lo hace ni por voluntad personal ni por despreciar la ley, que es justa y buena; pues la limpieza en todo, es un gran beneficio.

 

16. "No adoptéis las malas costumbres del mundo, ni tan sólo aparentemente; pues muchos son conducidos al mal por la apariencia externa y por el disfraz del mal". (Cap. 43, 10-16)

CAPITULO 44

La declaración de los Doce. Los pilares básicos de la Comunidad

 

Dios no tiene secretos; el pecado encubre la verdad (2-3). Verdaderas Comunidades Originarias construyen sobre la roca Cristo (4). Falsificación de la verdad por las Iglesias. La justicia de Dios da durante mucho tiempo a cada pecador la posibilidad de dar la vuelta (7-8). La ley de Dios viene a este mundo; la verdad se hace visible (10-12). La humanidad encontrará la unidad conmigo,el Cristo (13-15)

1. Jesús se sentó una vez más junto al mar, en medio de doce palmeras, donde a menudo descansaba, y se Le acercaron los Doce y sus acompañantes, que se sentaron a la sombra de los árboles, y el Santo les enseñaba en medio de ellos.

 

2. Y Jesús les dijo: "habéis oído lo que dicen de Mí los hombres; pero vosotros, ¿quién decís que Soy?" Pedro se levantó con Andrés, su hermano, y dijo: "Tú eres Cristo, el Hijo del Dios vivo, que ha bajado del Cielo y habita en el corazón de los que creen y Le obedecen por amor a la justicia". Y los restantes se levantaron y dijeron, cada uno a su manera: "estas palabras son verdad, también así creemos".

 

3. Y Jesús les respondió diciendo: "benditos sois vosotros Mis Doce, que creéis; pues la carne y la sangre no os han revelado eso, sino el Espíritu de Dios, que habita en vosotros. En verdad, Yo Soy el Camino, la Verdad y la Vida; Y la Verdad sabe todas las cosas. (Cap. 44, 1-3)

 

4. "Toda la verdad está en Dios y Yo doy testimonio de la verdad. Yo Soy la verdadera roca, y sobre esta roca edificaré Mi Comunidad, y las puertas del infierno no la subyugarán, y de esta roca fluirán ríos de agua viva, para dar vida a los pueblos de esta Tierra.

 

5. "Vosotros sois mis Doce elegidos. Sobre Mí, la Cabeza y piedra angular, están edificados sobre la roca los doce pilares de Mi casa; y sobre vosotros, en Mí, se edificará Mi Comunidad, y Mi Comunidad se establecerá en la verdad y la justicia.

 

6. "Y os sentaréis en doce tronos y enviaréis la luz y la verdad a las doce tribus de Israel a través del Espíritu. Y Yo quiero estar con vosotros hasta el fin del mundo. (Cap. 44, 4-6)

 

7. "Después de vosotros vendrán hombres de mente perversa que, por ignorancia o violencia, reprimirán muchas de las cosas que os he dicho y Me atribuirán palabras que nunca he hablado, arrojando así malas hierbas entre el trigo bueno que os he dado para que lo sembréis en el mundo.

 

8. "Entonces la verdad de Dios tendrá que soportar el ser contradicha por los pecadores; pues así ha sido y así será. Pero llegará el tiempo en que todo lo que han ocultado será revelado y dado a conocer, y la verdad hará libres a todos los que estaban atados.

(Cap. 44, 7-8)

 

9. "Uno es vuestro Maestro, y todos vosotros sois hermanos, y ninguno es más grande que el otro, en el lugar que a cada uno he asignado; pues tenéis un Maestro, es decir, Cristo, que está por encima de vosotros, y con vosotros y en vosotros; y no hay desigualdad alguna entre Mis Doce o entre sus alumnos.

 

10. "Todos están cerca de Mí por igual. No os esforcéis, pues, por el primer lugar, porque todos sois primeros, por ser las piedras angulares y los pilares de la Comunidad que está edificada sobre la verdad, y que está en Mí y en vosotros. Y erigiréis la verdad y la ley tal como os ha sido dada, para todos.

 

11. "En verdad que, cuando vosotros y vuestros hermanos acordéis empezar algo en Mi nombre, Yo estaré en medio de vosotros y con vosotros.

 

12. "¡Ay del tiempo en que el espíritu del mundo entre en la Comunidad y Mis enseñanzas y mandamientos se invaliden, por la perversidad de los hombres y las mujeres! ¡Ay del mundo cuando la luz sea escondida! ¡Ay del mundo cuando esto suceda!"

(Cap. 44, 9-12)

 

13. Entonces Jesús alzó la voz diciendo: "Yo te doy gracias, oh Padre justo, Creador del Cielo y de la Tierra. Tú ocultaste todo esto a los sabios y listos, pero lo revelas a los niños.

 

14. "Nadie Te conoce, sino Tu Hijo que es el Hijo del hombre. Nadie conoce al Hijo, sino aquellos a quienes el Cristo sea revelado.

 

15. "Venid a Mí todos los que estéis fatigados y cargados, y Yo os daré paz. Tomad sobre vosotros Mi yugo y aprended de Mí, que Soy manso y humilde de corazón, y hallaréis paz en vuestras almas; pues Mi yugo es equilibrado y ligero, y Mi carga pequeña, sin que pese desequilibradamente". (Cap.44, 13-15)

 


 

CAPITULO 45

La búsqueda de signos. El espíritu impuro. Los padres y hermanos de Jesús. Riqueza terrenal

El "ciego" espera milagros. El peligro de ser influenciado por fuerzas contrarias a la ley divina (1-6). El pecado contra el Espíritu Santo es actuar contra lo que uno mismo sabe (7). Ser miembro de la familia de Dios, o un solitario y un defensor del yo humano (8-10). La riqueza material; repercusiones de la avaricia (11-16)

1. Varios escribas y fariseos Le dijeron: "Maestro, quisiéramos ver un signo Tuyo". Pero El respondió diciéndoles: "una generación mala y corrompida busca un signo, y no le será dado signo alguno, a excepción del signo del profeta Jonás.

 

2. "Igual que Jonás estuvo en el vientre de la ballena tres días y tres noches, así estará el Hijo del hombre tres días y tres noches en el corazón de la Tierra, y después resucitará.

 

3. "Los hombres de Nínive resucitarán y juzgarán a esta generación y la condenarán; pues se arrepintieron ante la predicación de Jonás, y mirad que aquí hay uno más grande que Jonás.

 

4. "La reina del sur resucitará y juzgará y condenará a esta generación, pues vino de las zonas más lejanas de la Tierra para oír la sabiduría d

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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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In nomine Patris et fillii et Spiritus Sancti