Descripción
La salicaria es una planta herbácea de cepa perenne que todos
los años echa vástagos nuevos; éstos, si se dan
buenas condiciones de terreno, pueden alcanzar 1 ó 2 metros de
altura. El tallo es erecto y las hojas ovales, lanceoladas y opuestas,
cuyas flores terminales se agrupan en espigas compactas compuestas
por ramilletes de florecillas de color rojo. El fruto es una cápsula
pequeña, encerrada en el tubo del cáliz y con muchas
semillas diminutas.
Se cría cerca de zonas húmedas, a orillas de ríos
y arroyos, en prados muy empantanados, etc. Se puede ver por toda la
península e islas Baleares.
Aplicación
Los principales componentes de esta planta son materias tánicas,
glucosa, sacarosa, mucílago, diversos ácidos orgánicos
y un compuesto llamado fitosterina. También contiene sales de
hierro. Es una planta muy astringente, de gran eficacia en el tratamiento
de la disentería, así como para combatir diarreas infantiles.
Ejerce también como buen antiséptico y es ligeramente
hemostático, esto es, que es capaz de cortar una hemorragia
pequeña, como un sangrado de nariz. En uso externo se puede emplear
como antiséptico y cicatrizante.
En la antigüedad, esta planta era muy apreciada por sus virtudes,
sobre todo en casos rebeldes de diarreas: después de probar inútilmente
con todos los remedios de la época, se recurría a la salicaria,
que daba excelentes resultados.
Asimismo, se aseguraba en las recomendaciones de la época que
era mejor tomarla en cocimiento que en infusión, ya que con
esta última forma farmacéutica no se conseguían
extraer los principios activos en toda su riqueza. Frecuentemente se
administraba la planta en forma de lavativa, sobre todo en niños.
Administración.
.- Hoja fresca. Para cortar las hemorragias nasales se introduce en la nariz
una hoja picada fresca. Si la hemorragia no es muy fuerte, se detendrá rápidamente.
.- Cataplasma. Se recoge un buen puñado de sumidades floridas y hojas
tiernas; se lavan, escurren y machacan, para posteriormente colocarlas sobre
una gasa. Esta cataplasma se aplica sobre heridas, llagas y úlceras,
favoreciendo con ello la cicatrización de las mismas.
.- Decocción. Se hierven durante un par de minutos 100 g de sumidades
floridas en 1 litro de agua; una vez templado, se cuela a a través de
un pedazo de tela de lino, exprimiendo bien las flores. Con el líquido
resultante se practican lavados de heridas antes de vendarlas.
.- Infusión contra la diarrea. En un litro de agua hirviendo se vierten
40 g de sumidades floridas. Transcurridos 15 minutos, se filtra el líquido.
Se puede administrar hasta 6 veces al día en una taza grande. También
es posible preparar un jarabe de salicaria para el tratamiento de la enteritis
infantil: para ello se reducen a polvo 50 g de sumidades floridas y se vierten
en una taza de agua hirviendo; después de un día, se filtra el
líquido y se añade el jarabe que se obtiene tras hervir 250 g
de agua con 650 g de azúcar. La mezcla se debe realizar en frío.
Se pueden tomar 50 g de jarabe al día.
Floración
Florece de junio en adelante e incluso antes en algunas zonas del sur.
Con fines terapéuticos se utilizan las sumidades floridas
y en algunas ocasiones las hojas. La recolección debe hacerse
durante el verano o a finales de la primavera. El desecado se realiza
rápidamente a la sombra y en un lugar muy ventilado.
Fdo. Cristobal Aguilar.
