Lunes, 14 de diciembre de 2009
EL EVANGELIO DICTADO DE JESÚS - TERCERA PARTE

Os traigo aquí una tercera parte de este evangelio tan completo y que en muchos casos tiene muchísimas similitudes con los aprobados por la Iglesia. Os dejo que vosotros los analiceis por vosotros mismos. EL AUTOR DEL BLOG.

CAPITULO 28

Jesús libera a los animales y confirma a Juan el Bautista

La Caída: la condensación de la energía hasta llegar a la materia. El cuerpo espiritual en el cuerpo del hombre. El embrutecimiento de los hombres. Abusos cometidos contra las criaturas y la Creación. El hombre dominador. Superstición, dioses castigadores, sacrificios de sangre. Los amonestadores de Dios señalan el camino. Los experimentos con animales son para Dios una atrocidad (1-3). El que es puro reconoce lo puro. Los alimentos, un regalo de Dios (4). La lucha de las tinieblas contra el plan de Dios y Sus profetas justos. Instrumentos de las tinieblas. Los falsos profetas no son combatidos por ellas (16)

1. Aconteció un día, al terminar Jesús Su predicación, que en un lugar cerca de Tiberíades, donde hay siete fuentes, un joven trajo conejos vivos y palomas, para que El los comiera con Sus discípulos.

 

2. Y Jesús miró al joven con amor y le dijo: "tienes buen corazón y Dios te iluminará, pero ¿no sabes que Dios en el principio dio al hombre para alimento los frutos de la tierra y no por eso lo creó inferior al mono o al buey, al caballo o a la oveja, para que matara a las demás criaturas y consumiera su carne y su sangre?

 

3. "Vosotros creéis que Moisés ordenó justificadamente que tales criaturas fuesen sacrificadas y comidas, y así hacéis en el templo; pero ved que hay aquí -y viene- alguien más grande que Moisés, para terminar con los sacrificios de sangre de la Ley y los festines y para restaurar la ofrenda pura y el sacrificio incruento, como era al principio, es decir los granos y los frutos de la tierra. (Cap. 28, 1-3)

 

4. "De lo que ofrezcáis a Dios en pureza, comeréis, pero de lo que no ofrezcáis en pureza no comeréis, pues llegará la hora en que terminen vuestros sacrificios y fiestas sangrientos y adoréis a Dios en santa adoración y en ofrenda pura. (Cap. 28, 4)

5. "Poned, pues, en libertad a estas criaturas, para que se alegren en Dios y no traigan culpa a los hombres". El joven las liberó y Jesús rompió sus jaulas y sus cuerdas.

 

6. Sin embargo, he aquí que temían ser cautivadas de nuevo y no querían irse de Su lado; pero El les habló y les dijo que se fueran, y obedeciendo Sus palabras se marcharon llenas de alegría.

 

7. Mientras aún estaban sentados al lado del pozo, que se hallaba en medio de los otros seis, Jesús se levantó y exclamó: "dejad que aquellos que tienen sed vengan a Mí y beban, porque Yo les daré del agua de la vida.

 

8. "De los corazones de los que crean en Mí, manarán ríos de agua, y ellos hablarán con poder de lo que les ha sido dado, y su enseñanza será como agua viva.

 

9. (Esto dijo El acerca del Espíritu que habían de recibir los que creyeran en El, pues aún no se había vertido la plenitud del Espíritu, porque Jesús no había sido aún glorificado).

 

10. "Quienesquiera que beban del agua que Yo daré, nunca más tendrán sed; mas el agua que viene de Dios será en ellos como un manantial que manará hasta la vida eterna".

 

11. En aquellos días Juan envió a dos discípulos, para preguntarle: "¿eres Tú el que ha de venir, o hemos de esperar a otro?" Y en esa hora El curó muchas enfermedades y pestilencias, expulsó a diablos y a muchos ciegos les devolvió la vista.

 

12. Jesús respondió diciéndoles: "volveos y referid a Juan lo que habéis visto y oído: que los ciegos ven, los inválidos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan y el evangelio es predicado a los pobres. Y bendito el que no se escandalice de Mí".

 

13. Cuando los mensajeros de Juan se hubieron ido, comenzó Jesús a hablar de Juan a la muchedumbre: "¿qué habéis ido a ver al desierto? ¿Una caña agitada por el viento? ¿A un hombre en blandas vestiduras? He aquí que los que se engalanan ricamente están en los palacios de los reyes.

 

14. "¿O qué habéis ido a ver? ¿A un profeta? Os digo que sí; y el más grande de los profetas.

 

15. "Este es, pues, de quien está escrito: he aquí que Yo envío a Mi mensajero delante de Ti, a preparar Tus caminos delante de Ti. Pero Yo os digo que, entre los nacidos de mujer, no hay profeta más grande que Juan el Bautista".

 

16. Y todo el pueblo que Le escuchaba y los publicanos alabaron a Dios y recibieron el bautismo de Juan; pero los fariseos y los doctores de la Ley rechazaron el plan de Dios para con ellos, no haciéndose bautizar por él. (Cap. 28, 5-16)

CAPITULO 29

Da de comer a cinco mil. Jesús camina sobre el agua

En Jesús de Nazaret, el Cristo, la Fuerza parcial de la Fuerza primaria. Explicación de la multiplicación de los peces. Alimento vivo y alimento muerto. Mortificación y fanatismo. Transformación de costumbres negativas al caminar hacia una vida más elevada (4-7). El miedo es dudar de la fuerza y del amor de Dios (12-13). No hay casualidades. La transformación del hombre hacia la divinidad, sólo mediante el trabajo en uno mismo (14). No todos recibieron ayuda y sanación (17-18)

1. Estaba cerca la Pascua y los apóstoles y sus acompañantes se reunieron alrededor de Jesús y Le contaron cuanto habían hecho y enseñado. Y El les dijo: "venid, retirémonos a un lugar apartado y descansad un poco"; pues muchos hombres iban y venían, y ellos ni siquiera podían comer en paz.

 

2. Y se fueron sigilosamente en una barca a un sitio solitario. Pero la gente les vio marcharse. Muchos lo conocían e iban allí a pie, de todas las ciudades. Se les adelantaron, reuniéndose donde El iba.

 

3. Y Jesús, al desembarcar, vio una gran muchedumbre; y se compadeció de ella, porque eran como ovejas sin pastor.

 

4. Habiendo el día casi concluido, se Le acercaron Sus discípulos y dijeron: "este es un lugar apartado y avanza la hora. Despídelos, para que vayan a las aldeas del contorno y se compren pan, pues no tienen qué comer".

 

5. Pero Jesús respondió diciéndoles: "dadles vosotros de comer". Y Le dijeron: "¿vamos nosotros a comprar doscientos denarios de pan para darles de comer?"

 

6. El, sin embargo, les dijo: "¿cuántos panes tenéis? Id a ver". Y habiéndose informado, dijeron: "seis panes y siete racimos de uva". Y les mandó que hicieran recostarse a todos, por grupos de cincuenta, sobre la hierba. Y se sentaron en filas de cien y de cincuenta.

 

7. Y El, tomando los seis panes y los siete racimos de uva, alzando los ojos al cielo, bendijo y partió los panes e igualmente los racimos y se los entregó a los discípulos, para que los sirvieran a la gente, y ellos los repartieron entre la muchedumbre. (Cap. 29, 1-7)

 

8. Y comieron todos y se saciaron. Y recogieron doce canastos llenos de pedazos que sobraron. Y los que comieron de los panes y de los frutos eran cinco mil hombres, mujeres y niños. Y les enseñó muchas cosas.

 

9. Cuando la gente hubo visto y oído, se llenó de alegría y decía: "en verdad este es el profeta que ha de venir al mundo". Y dándose El cuenta de que querían hacerle rey a la fuerza, apremió a Sus discípulos a que subieran a la barca y Le precedieran a la otra orilla, a Betsaida, hasta que El hubiera despedido a la gente.

 

10. Y después de haberlos despedido se fue a un monte, para orar. Llegado el anochecer, estaba allí totalmente solo. La barca estaba ya en medio del lago, llevada de un lado a otro por las olas, pues el viento era contrario.

 

11. En la tercera vigilia de la noche, Jesús fue a ellos andando sobre el lago. Viéndole los discípulos andar sobre el mar, se asustaron y decían: es un fantasma. Y gritaban de miedo. Pero al instante les habló, diciendo: "tened confianza. Soy Yo, no temáis".

 

12. Y Pedro Le respondió diciendo: "Señor, si eres Tú, haz que vaya a Ti sobre las aguas". El dijo: "¡ven!" Y bajando Pedro de la barca, anduvo sobre las aguas yendo hacia Jesús. Sin embargo, viendo el fuerte viento, se asustó y, comenzando a hundirse, gritó: "¡Señor, sálvame!"

 

13. Y al instante Jesús le tendió la mano y le cogió, diciéndole: "hombre de poca fe, ¿por qué has dudado? ¿No te he llamado?" (Cap. 29, 8-13)

 

14. Y fue a los que estaban en la barca y se calmó el viento. Y se maravillaron y asombraron sobremanera; pues su entendimiento no se había ampliado gracias al milagro de los panes y de la fruta: es decir, su corazón estaba endurecido. (Cap. 29, 14)

15. Y cuando hubieron subido a la barca reinó un gran silencio. Se acercaron y se postraron ante El, diciendo: "verdaderamente, Tú eres el Hijo de Dios".

 

16. Terminada la travesía, llegando a la región de Genesaret, tocaron tierra en la orilla. Al desembarcar ellos, fue al instante reconocido. Y recorrieron toda la comarca, y allí donde oyeron que era El, empezaron a traerle los enfermos en camillas.

 

17. Y adondequiera que llegaba, en las aldeas o en las ciudades o en las alquerías, colocaban a los enfermos en las calles y Le rogaban que les permitiera tocar siquiera la orla de Su vestido; y cuantos Le tocaban, quedaban sanos.

 

18. Después de eso, Jesús fue con Sus discípulos a Judea, donde se quedó y bautizó a muchos que se Le acercaban y aceptaban Su enseñanza. (Cap. 29, 15-18)

 

CAPITULO 30

El pan de la vida y la vid viva

Cristo da pan espiritual para la vida interna. El camino al Reino de Paz: lucha y sacrificio de los justos (5). Recibe la fuerza de la vida quien se orienta a Dios (6). La Redención y la gracia están en Cristo. Enfermedad, sufrimiento y golpes del destino son culpas hechas visibles. El día del juicio final (7). El ojo humano sólo ve la envoltura terrenal perecedera. El entrar en -y salir de- el cuerpo espiritual. El vía crucis de la profetisa de Dios en el cambio de era. Desarrollo del cristianismo externalizado (8-10)

1. Al otro día, la gente que estaba al otro lado del lago vio que no había más que la barca en la que Sus discípulos habían entrado, y que Jesús no estaba en la barca con Sus discípulos, sino que Sus discípulos habían partido solos. Y cuando las gentes vieron que Jesús no estaba allí, y que Sus discípulos tampoco, tomaron igualmente una barca y fueron a Cafarnaúm en busca de Jesús.

 

2. Al encontrarle al otro lado del mar, Le dijeron: "Rabbí, ¿cómo has venido aquí?" Jesús les contestó diciendo: "en verdad, en verdad os digo, vosotros Me buscáis no porque habéis visto milagros, sino porque habéis comido los panes y la fruta y os habéis saciado; procuraos no el alimento perecedero, sino aquel alimento que permanece hasta la vida eterna, el que os dará el Hijo del hombre, que es también el Hijo de Dios; pues Dios, el Padre universal, Le ha investido".

 

3. Le preguntaron: "¿qué haremos para hacer obras de Dios?" Jesús respondió diciéndoles: "la obra de Dios es que creáis en Aquel que El ha enviado, y que os da la verdad y la vida".

 

4. Ellos, a su vez, Le dijeron: "pues Tú, ¿qué signos haces para que podamos ver y Te creamos? ¿Qué haces? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, según está escrito: les dio a comer pan del Cielo".

 

5. Díjoles, pues, Jesús: "en verdad, en verdad os digo: Moisés no os dio el verdadero pan del Cielo, sino Mi Padre os da el verdadero pan del Cielo y el fruto de la vid viva; pues éste es el alimento de Dios, que viene del Cielo y da la vida al mundo". (Cap. 30, 1-5)

 

6. Dijéronle, pues, ellos: "Señor, danos siempre de tal pan y de tal fruta". Y Jesús les dijo: "Yo Soy el verdadero pan y la vid viva, y el que venga a Mí, nunca más tendrá hambre, y el que crea en Mí, nunca más tendrá sed. Y en verdad os digo: si no coméis la carne y bebéis la sangre de Dios, no tendréis la vida. Sin embargo, vosotros Me habéis visto y no Me creéis.

 

(Cap. 30, 6)

 

7. "Todos los que Mi Padre Me ha dado, vendrán a Mí, y a quien venga a Mí, no le repudiaré; pues he bajado del Cielo, no para hacer Mi voluntad, sino la voluntad de Dios, que Me envió. Y esta es la voluntad de Dios, que Me ha enviado: que Yo no pierda ninguno de todos los que Me han sido dados, sino que los resucite en el día del juicio final". (Cap. 30, 7)

 

8. Murmuraban los judíos, porque El había dicho: "Yo Soy el pan que ha bajado del Cielo". Y decían: "¿no es éste Jesús, el hijo de José y María, cuyos padres conocemos? Pues ¿cómo dice ahora: he bajado del Cielo?"

 

9. A ello respondió Jesús diciéndoles: "no murmuréis entre vosotros. Nadie puede venir a Mí si el amor santo y la sabiduría no le traen. Y ésos resucitarán en el día del juicio final. En los profetas está escrito: todos serán enseñados por Dios. Todo el que oiga y haya captado la verdad, vendrá a Mí.

 

10. "No es que alguno haya visto lo Santísimo, excepto aquellos que son de lo Santísimo: sólo ellos ven lo Santísimo. En verdad, en verdad os digo: quien crea en la verdad, tendrá la vida eterna".

(Cap. 30, 8-10)

 

CAPITULO 31

El pan de la vida. La confesión de Pedro.El camellero

Espiritualmente muerto. En el reino de las almas no hay máscaras. Las palabras sólo son símbolos e indicadores de camino. La mortificación es represión. Cada hombre posee el libre albedrío: una buena siembra trae buena cosecha. Dios advierte, El no castiga (1-3). El éxodo de Moisés, con el pueblo de Israel, a través del desierto: una parábola del peregrinaje de la humanidad. Los hombres de hoy día no se diferencian del pueblo de Israel. El camino al Reino de Paz (4). Quien ama más a Dios que a este mundo, vive en Dios. Quien procede de la verdad, recibe de la verdad (5-6). A los hombres en el Reino de Paz. La evolución de los hombres y de la Tierra hacia la materia sutil. Variación de la medida del tiempo. Manchas terráqueas, reservas de los demonios. La conducción de regreso de los reinos de la Caída. El libro "Esta es Mi Palabra" será elevado una y otra vez hasta convertirse en sustancia material luminosa. El pro y el contra de muchos hombres sirve a las tinieblas (7-9).¡Ama también a los animales! (12-16)

1. Y dijo Jesús de nuevo: "Yo Soy el verdadero pan y la vid viva. Vuestros padres comieron el maná en el desierto, y murieron. Este es el alimento de Dios, que baja del Cielo, para que quien lo coma no muera. Yo Soy el alimento vivo bajado del Cielo. Quien coma de este pan, vivirá para siempre. Y el pan que daré, es Mi verdad; y el vino que daré, es Mi vida".

 

2. Disputaban entre sí los judíos, diciendo: "¿cómo puede éste darse como alimento a nosotros?" Jesús les dijo: "¿pensáis que estoy hablando de comer carne, como vosotros hacéis en ignorancia en el templo de Dios?

 

3. "En verdad, Mi cuerpo es sustancia divina, y éste es el verdadero alimento; y Mi sangre es la vida de Dios, y ésta es la verdadera bebida. No como vuestros antepasados, que exigían carne, y Dios en Su ira les dio carne, y ellos la comieron en su depravación, hasta que apestó en sus narices. Cayeron a miles, a causa de la plaga, y sus cadáveres yacieron en el desierto.

 

(Cap. 31, 1-3)

 

4. "Pues sobre esto está escrito: andarán durante cuarenta y nueve años por el desierto hasta que queden purificados de sus avideces, antes de entrar en la tierra del reposo; sí, siete veces siete años andarán, porque no han conocido Mis caminos, ni cumplido Mis mandamientos. (Cap. 31, 4)

 

5. "Sin embargo, quien come esta carne y bebe esta sangre, está en Mí y Yo en él. Así como Me envió el Padre viviente, del que vivo, igualmente vivirán de Mí los que Me coman a Mí, que Soy la Verdad y la Vida.

 

6. "Este es el pan vivo bajado del Cielo, que da vida al mundo. No como vuestros antepasados, que comieron maná y murieron. Quien coma este pan y este fruto, vivirá eternamente". Esto lo dijo enseñando en la sinagoga de Cafarnaúm. Luego de haberlo oído, muchos de Sus discípulos dijeron: "este es un lenguaje duro, ¿quién puede aceptarlo?" (Cap. 31, 5-6)

7. Conociendo Jesús que Sus discípulos murmuraban de esto, les dijo: "¿esto os irrita? Pues, ¿qué sería si vierais al Hijo del hombre subir allí donde estaba antes? El Espíritu es el que da vida, la carne y la sangre no logran nada. Las palabras que os digo son espíritu y son vida.

 

8. "Pero hay algunos entre vosotros que no creen". Pues Jesús sabía desde el principio quiénes eran los que no creían y quién Le traicionaría. Y por eso les dijo: "nadie puede venir a Mí si no le es dado por Mi Padre".

 

9. Desde entonces muchos de Sus discípulos se marcharon y ya no Le acompañaban. Entonces dijo Jesús a los Doce: "¿queréis dejarme también vosotros?"

(Cap. 31, 7-9)

 

10. Le respondió Simón Pedro: "Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna, y nosotros hemos creído y tenemos la certeza de que Tú eres Cristo, el Hijo del Dios viviviente".

 

11. Jesús les respondió: "¿no os he elegido Yo, a los Doce, y uno es un traidor?" Hablaba de Judas Iscariote, el hijo de Simón el levita; pues ése fue el que más tarde Le traicionó.

 

12. Iba Jesús hacia Jerusalén y se encontró con un camello, pesadamente cargado con madera. El camello no la podía arrastar monte arriba, y el camellero le golpeaba y maltrataba cruelmente, pero no podía hacer avanzar al animal.

 

13. Y viéndolo Jesús, le dijo: "¿por qué pegas a tu hermano?" El hombre replicó: "no sabía que fuera mi hermano. ¿No es un animal de carga, hecho para servirme?"

 

14. Y Jesús dijo: "¿no ha creado el mismo Dios de igual sustancia a este animal y a tus hijos que te sirven?, y ¿no tenéis vosotros el mismo aliento de vida que todos habéis recibido de Dios?"

 

15. Y el hombre se maravilló mucho de estas palabras. Cesó de golpear al camello y lo liberó de una parte de su carga. Así el camello caminó monte arriba - precediéndole Jesús -, sin detenerse hasta el fin de ese día de viaje.

 

16. Reconoció el camello a Jesús, por sentir el amor de Dios en El. Y el hombre quiso saber más sobre las enseñanzas, y Jesús le enseñó con gusto, haciéndose él discípulo Suyo. (Cap. 31, 10-16)

CAPITULO 32

Dios, como alimento y bebida. Significado de la carne y la sangre

Alimentación y salud de acuerdo con la voluntad de Dios (1-6). El embrutecimiento de los hombres, la aspereza del yo humano. Vuelta de los hombres a la unidad con la naturaleza (8-12)

1. Y sucedió que, hallándose sentado con Sus discípulos para la cena, uno de ellos Le dijo: "Maestro, ¿por qué has dicho que quieres darnos Tu carne a comer y Tu sangre a beber?; pues es muy difícil de comprender para muchos".

 

2. Y Jesús respondió diciendo: "las palabras que os he hablado son espíritu y son vida. Al ignorante y al que está orientado a la carne le suenan a sangre derramada y muerte; pero benditos los que las comprendan.

 

3. "Mirad el cereal, cómo crece hasta la madurez y es segado y molido en el molino, y cocido al fuego se convierte en pan. De este pan está hecho Mi cuerpo, al cual veis. Y contemplad los racimos de uva que crecen en la vid hasta la madurez, que son recogidos y van al lagar y regalan el fruto de la cepa. De este fruto de la vid, y de agua, está hecha Mi sangre.

 

4. "Pues Yo solamente tomo los frutos de los árboles y las semillas de las plantas, y éstos son transformados por el Espíritu en Mi carne y en Mi sangre. Solamente de esto y de similares cosas comeréis vosotros, que creéis en Mí y sois Mis discípulos, pues de esto, en el Espíritu, vienen a los hombres vida, salud y sanación.

 

5. "En verdad, Mi presencia estará con vosotros en la sustancia y la vida de Dios, Mi presencia manifestada en este cuerpo y en esta sangre; y de ellos comeréis y beberéis todos los que creéis en Mí.

 

6. "Pues en todos los lugares resucitaré y seré la vida del mundo, tal como está escrito en los profetas. Desde la salida del sol hasta su ocaso, se ofrecerá en todo lugar en Mi nombre una ofrenda pura con incienso. (Cap. 32, 1-

 

7. "Así como es en lo corporal, así es también en lo espiritual. Mis enseñanzas y Mi vida serán comida y bebida para vosotros, el pan de vida y el vino de la salvación.

 

8. "Igual que el cereal y la uva se convierten en pan y sangre, así también vuestros pensamientos terrenales deben transformarse en pensamientos espirituales. Aspirad a la transformación de lo corporal en lo espiritual. (Cap. 32, 7-8)

 

9. "En verdad os digo que en el principio todas las criaturas de Dios hallaban sustento sólo en las plantas y en los frutos de la tierra, hasta que la ignorancia y el egoísmo de los hombres apartó a muchos de esto y les hizo volverse hacia lo que contradecía el orden original, dado por Dios. Pero también éstos retornarán a la alimentación natural, tal como está escrito en los profetas, pues sus palabras no deben ser puestas en duda.

 

10. "En verdad, Dios da eternamente de la vida eterna y de la sustancia eterna, para que las formas del Universo siempre se renueven. Por eso, todos vosotros tenéis parte en la carne y la sangre y la sustancia y la vida del Eterno, y Mis palabras son el espíritu y la vida.

 

11. "Y si guardáis Mis mandamientos y vivís la vida de la justicia, seréis felices en esta vida y en la vida venidera. No os extrañéis por lo que os he dicho. Si no coméis la carne y bebéis la sangre de Dios, no tendréis la vida en vosotros".

 

12. Y los discípulos respondieron: "Señor, danos siempre a comer de este pan y a beber de este cáliz, pues Tus palabras son verdaderamente alimento y bebida. Mediante Tu vida y mediante Tu sustancia viviremos por siempre". (Cap. 32, 9-12)

 

CAPITULO 33

Acerca de los sacrificios de sangre y del perdón de los pecados. Sanación en el estanque de Betzata

Concesiones de Moisés, debidas a las circunstancias de entonces, se convirtieron en leyes (1-3). Sacrificio de animales y alimentación cárnica. Los reglamentos atan; Dios es amor y libertad ilimitados (4-14)

1. Jesús enseñaba a Sus discípulos en el atrio exterior del templo, y uno de ellos Le dijo: "Maestro, los sacerdotes dicen que sin derramamiento de sangre no hay perdón de los pecados. ¿Pueden, pues, los sacrificios de sangre, hechos según la Ley, quitar los pecados?"

 

2. Y Jesús respondió: "ningún sacrificio de sangre, de animal o ave u hombre, puede quitar pecados; porque ¿cómo se puede quitar una culpa mediante el derramamiento de sangre inocente? No, la culpa se hará más grande.

 

3. "Los sacerdotes ciertamente reciben tales sacrificios de los fieles como expiación por las faltas contra le Ley de Moisés, pero para los pecados contra la ley de Dios no hay perdón, si no es por el arrepentimiento y la enmienda. (Cap. 33, 1-3)

 

4. "¿No está escrito en los profetas?: ¡cesad vuestros sacrificios de sangre y vuestros holocaustos! Dejad de comer carne, pues no hablé de ello a vuestros padres ni se lo ordené, cuando les saqué de Egipto. En cambio, esto les ordené:

 

5. "Obedeced Mi voz y andad por los caminos que os he mandado y seguiréis siendo Mi pueblo y os irá bien. Pero ellos no estaban dispuestos y no obedecieron.

 

6. "Y ¿qué os ordena el Eterno sino que practiquéis la justicia y la misericordia y andéis humildemente con vuestro Dios? ¿No está escrito que al principio Dios determinó los frutos de los árboles, las semillas y las hierbas para alimento de toda carne?

 

7. "Pero ellos han convertido la casa de orar en una casa de ladrones y, en vez de hacer una ofrenda pura con incienso, han manchado Mis altares con sangre y comido la carne de los animales sacrificados.

 

8. "Pero Yo os digo: no derraméis sangre inocente ni comáis carne. Sed rectos, amad la misericordia y haced justicia, y vuestros días perdurarán largamente en la tierra que habitéis.

 

9. "El trigo que crece en la tierra, junto con los cereales, ¿no es transformado, por el espíritu, en Mi carne? Las uvas de la viña y los otros frutos, ¿no son transformados, por el espíritu, en Mi sangre? Que ellos sean, junto con vuestros cuerpos y almas, vuestro monumento al Eterno.

 

10. "En ellos se manifiesta la presencia de Dios como sustancia y como la vida del mundo. De ellos comeréis y beberéis todos, para el perdón de los pecados y para la vida eterna de todos los que obedecen Mis palabras".

 

11. Hay en Jerusalén, junto al mercado de ovejas, un estanque llamado Betzata. En cinco pórticos yacía una multitud de gente achacosa; ciegos, paralíticos, mancos, que esperaban que el agua se moviera.

 

12. Porque un ángel descendía de tiempo en tiempo al estanque y agitaba el agua. El primero que bajaba al agua después de haber sido agitada, quedaba sano de cualquier enfermedad que tuviera. Había allí también un hombre que era paralítico de nacimiento.

 

13. Y Jesús le dijo: "¿no te curan las aguas?" El Le dijo: "sí, Señor, pero no tengo a nadie que, al moverse el agua, me meta en el estanque. Y mientras intento llegar, baja otro antes de mí". Y Jesús le dijo: "levántate, toma tu camilla y anda". Al instante se levantó y se fue. Y era día de sábado.

 

14. Y los judíos le dijeron: "es sábado, es contrario a la Ley que lleves tu camilla". El que había sido curado, no sabía que era Jesús. Y Jesús se había marchado, pues en ese sitio había mucha gente.

 

(Cap. 33, 4-14)

 

CAPITULO 34

El amor de Jesús a todas las criaturas

Aquel a quien Dios traspasa, llega a ser bendición (2-6). El respeto por todo lo creado;el desprecio está bajo la ley causal (7-10)

1. Cuando Jesús se dio cuenta de que los fariseos murmuraban y se escandalizaban porque bautizaba y hacía más discípulos que Juan, dejó Judea y se marchó de nuevo a Galilea.

 

2. Y Jesús llegó junto a un árbol, bajo el que permaneció varios días. Y llegaron también María Magdalena y otras mujeres, y Le servían con sus bienes, y enseñaba diariamente a todos los que iban a El.

 

3. Y los pájaros se agrupaban en torno a El y Le saludaban con sus cantos, y otros animales se acercaban a Sus pies, y El los alimentaba, y comían de Sus manos.

 

4. Y cuando partió, bendijo a las mujeres que Le habían dado testimonio de su amor, y volviéndose hacia la higuera también la bendijo, diciendo: "Me has cobijado y dado sombra frente al calor sofocante, y además Me has dado alimento.

 

5. "Bendita seas, crece y fructifica y que todos los que se te aproximen encuentren reposo, sombra y alimento, y que los pájaros del aire encuentren su alegría en tus ramas".

 

6. Y he aquí que el árbol creció y fructificó sobremanera, y sus ramas se extendieron poderosamente hacia arriba y hacia abajo, de modo que no se hallaba ningún árbol parecido de tal tamaño y belleza, ni ninguno de tal abundancia y de tal calidad de los frutos. (Cap. 34, 1-6)

 

7. Jesús entró en un pueblo y vio a un gatito que no tenía dueño, y tenía hambre y Le gemía. El lo levantó, lo puso dentro de Su túnica, dejándolo reposar en Su pecho.

 

8. Y mientras pasaba por el pueblo dio de comer y de beber al gato, que comió y bebió y Le mostró su agradecimiento. Y El lo dio a una de Sus discípulas, a una viuda llamada Lorenza, que cuidó de él.

 

9. Y algunos de entre la gente decían: "este hombre se ocupa de todos los animales. ¿Son Sus hermanos y hermanas, para que les ame tanto?". Y El les dijo: "en verdad, estos son vuestros hermanos de la gran familia de Dios; vuestros hermanos y hermanas, que tienen el mismo aliento de vida del Eterno.

 

10. "Y quienquiera que se preocupe por uno de los más pequeños de ellos, y le dé de comer y beber cuando pase necesidades, Me está haciendo esto a Mí; y quien intencionadamente permite que uno de ellos sufra necesidades y no lo protege cuando es maltratado, está permitiendo este mal como si Me lo hicieran a Mí; pues tal como hayáis hecho en esta vida, así se hará con vosotros en la vida venidera". (Cap. 34, 7-10)

 

CAPITULO 35

La parábola del buen samaritano. María y Marta

Lo que haces a tu prójimo, lo estás haciendo a Cristo y a ti mismo. Acerca del comportamiento para con el prójimo (1-8). Ora y trabaja; la justa medida (9-11). La imagen para la construcción de la casa de Dios, de la Nueva Jerusalén en la Tierra. La Sabiduría divina llama a los hijos e hijas de Dios; ella prepara el Camino Interno y trae las leyes divinas omniabarcantes. Los que viven en Mí, llegan a ser manantial vivo (12-15)

1. Un escriba Le salió al paso, queriendo ponerle en evidencia: "Maestro, ¿qué debo hacer para alcanzar la vida eterna?" El le dijo: "¿qué está escrito en la Ley? ¿Qué lees tú?"

 

2. Le contestó diciendo: "no hagas a nadie lo que no quieras que te hagan a ti. Amarás a Dios, tu Señor, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Harás a otros lo que quieras que otros te hagan a ti".

 

3. Y Jesús le dijo: "bien has respondido. Haz esto y vivirás. De estos tres mandamientos penden toda la Ley y los Profetas, pues quien ame a Dios, también amará a su prójimo".

 

4. El, queriéndose justificar, dijo a Jesús: "¿y quién es mi prójimo?" Jesús respondió diciendo: "había un hombre que bajaba de Jerusalén a Jericó y cayó en poder de ladrones, que le quitaron su túnica, le hirieron y se fueron dejándole medio muerto.

 

5. "Sin embargo, sucedió que bajó un sacerdote por el mismo camino y, viéndole, pasó de largo. Asimismo bajó un levita y, viéndole, también pasó de largo, por el otro lado del camino.

 

6. "Pero también un samaritano, que iba de camino, llegó a donde él yacía y, viéndole, se compadeció de él, se acercó y, derramando en las heridas aceite y vino, se las vendó. Luego le hizo montar sobre su propia cabalgadura, le llevó a un mesón y cuidó de él.

 

7. "A la mañana, al proseguir su camino, sacando dos monedas, se las dio al mesonero y dijo: 'cuida de él; y, lo que necesites de más, a la vuelta te lo pagaré'.

 

8. "¿Quién de estos tres te parece haber sido el prójimo de aquel que cayó en poder de ladrones?" El dijo: "el que hizo con él misericordia". Entonces Jesús le dijo: "ve y haz tú lo mismo". (Cap. 35, 1-8)

 

9. Aconteció que, yendo de camino, entró en una aldea. Una mujer, Marta de nombre, Le recibió en su casa. Y tenía una hermana llamada María, que, sentada a los pies de Jesús, escuchaba Su palabra.

 

10. Marta andaba afanada en muchas cosas para servirle y, acercándose, dijo: "Señor, ¿te da igual que mi hermana me deje a mí sola en el servicio? Dile, pues, que me ayude".

 

11. Y Jesús respondió diciéndole : "Marta, Marta, tú te inquietas y te afanas por muchas cosas; pero sólo una es necesaria. Y María ha escogido esta parte buena, que no le será quitada". (Cap. 35, 9-11)

 

12. De nuevo, estando Jesús en una ciudad, sentado a la mesa para cenar con Sus discípulos, les dijo: "como una mesa colocada sobre doce pilares, así estoy Yo en medio de vosotros.

 

13. "En verdad os digo: la Sabiduría edifica su casa y talla sus doce pilares. Prepara su pan y su aceite y mezcla su vino. Prepara su mesa.

 

14. "Está en los lugares altos de la ciudad, y llama a los hijos e hijas de los hombres: a quienquiera que lo desee, haced que le conduzcan aquí, y que coma de Mi pan y tome de Mi aceite y beba de Mi vino.

 

15. "Apártate de los necios, y vive y camina por el camino del reconocimiento y del cambio. La veneración de Dios es el principio de la sabiduría, y el conocimiento de lo sagrado es comprensión. Por Mí se multiplicarán vuestros días y aumentarán los años de vuestra vida". (Cap. 35, 12-15)

 

CAPITULO 36

La mujer adúltera. El fariseo y el publicano

 

La ley de la analogía. Quien se conoce a sí mismo, reconoce también al adversario. Seducción por el satanás de los sentidos, antes y también después de las grandes transformaciones (1-6). De la humildad surge grandeza espiritual (7-10)

1. Un día por la mañana fue Jesús otra vez al templo, y todo el pueblo venía a El; y El se sentó y les enseñaba.

 

2. Y los escribas y fariseos Le trajeron a una mujer cogida en adulterio y, poniéndola en medio, Le dijeron: "Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante delito de adulterio. Moisés en la Ley nos ordena apedrear a tales. Pero Tú, ¿qué dices?"

 

3. Esto Le decían para tentarle, para encontrar una acusación contra El. Pero Jesús, inclinándose, con el dedo escribía en la tierra, como si no les escuchara.

 

4. Como continuaban preguntándole, se incorporó y les dijo: "quien de vosotros esté sin pecado, que le arroje la primera piedra".

 

5. E inclinándose de nuevo, siguió escribiendo en la tierra. Y en los que esto oyeron, la propia conciencia les hizo evidente su culpa, y fueron saliendo, uno tras otro, comenzando por los más ancianos, hasta el último; y dejaron a Jesús solo, que

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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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In nomine Patris et fillii et Spiritus Sancti