S?bado, 12 de diciembre de 2009
EVANGELIO DICTADO DE JESUCRISTO - ALFA Y OMEGA - PRIMERA PARTE

Este es un evangelio apócrifo, huelga decir que las personas que no tengan la Fé muy arraigada, no deberían leerlo, porque contiene textos que pueden revatir la Fé y la tradición. Simplemente lo expongo a modo de estudio como todos los demás y para arrojar un poco de luz sobre las sombras actuales. Es más puede haber parte que complemente a la tradición. EL AUTOR DEL BLOG

Prólogo

 

De eternidad a eternidad

 

es el pensamiento eterno,

 

y el pensamiento eterno es la Palabra,

la Palabra de Dios es sensación originaria eterna,*

es luz y fuerza

 

y la Palabra es la acción,

 

y estos tres son uno en la ley eterna;

 

y la ley está en Dios,

 

y la ley surge de Dios.

-Dios es la ley eterna.

Irradia desde el Sol Central Primario,

a través de todos los reinos del infinito

y a través de todos los seres puros,

y a través de todo el puro SER.

 

Todo ha sido creado por la ley,

 

y de lo que existe

nada ha sido creado sin ella.

En la Palabra hay vida y substancia,

 

están el fuego y la luz.

La Palabra de Dios es vida y substancia,

es fuego y luz.

 

El Amor y la Sabiduría

son uno para la salvación de todos.

Por tanto, del Amor ha venido la Sabiduría,

y habita entre los hombres

para que éstos reciban

lo que Dios, el Amor y la Sabiduría,

quiere decirles

actualmente [1989], en el gran tiempo

de la liberación de las estirpes

de una vida de limitaciones y aflicción.

 

Y la luz brilla en las tinieblas,

 

y las tinieblas no la ocultan.

La luz es la fortaleza,

la fuerza y el poder.

 

La Palabra es el único fuego dador de vida,

 

e, iluminando este mundo,

 

se convierte en el fuego y en la luz

 

en cada alma que entra en el mundo.

 

Yo estoy en el mundo,

 

y el mundo está en Mí;

 

y el mundo no lo sabe.

Yo estoy en el mundo,

e irradio el mundo traspasándolo

 

- pero el mundo no lo sabe.

 

Vengo a Mi propia casa,

 

y Mis amigos no Me acogen.

 

Pero a todos los que acogen y obedecen,

 

es dado el poder

 

de llegar a ser los hijos y las hijas de Dios,

 

e igualmente a aquellos que creen en el santo nombre,

 

que no han nacido de la voluntad de la carne

y la sangre,

 

sino de Dios.

Vengo a Mi propia casa,

a todas las almas y hombres,

y Mis amigos no Me acogen.

Pero a todos los que Me acogen

y Me obedecen,

les es dado el poder

de llegar a ser conscientemente los hijos y las hijas

de Dios,

e igualmente a aquellos

que creen en el santo nombre

y viven conforme a ello,

que no sucumben a la voluntad

de la carne y de la sangre,

sino que cumplen la voluntad de Dios.

Ellos son conscientemente nacidos de Dios.

 

Y la Palabra se ha hecho carne y habita entre nosotros,

 

y hemos visto Su gloria, llena de gracia.

¡Mirad la bondad y la verdad

 

y la belleza de DIOS!

CAPITULO 1

 

La promesa del nacimiento de Juan el Bautista

Juan el Bautista; su linaje y misión en la Obra de la Redención (4-6). Explicación de la mudez de Zacarías (8)

1. En tiempos de Herodes, rey de Judea, vivía un sacerdote de nombre Zacarías, de la tribu de Abías, cuya mujer, de las hijas de Aarón, se llamaba Isabel.

 

2. Ambos eran piadosos ante Dios, y, sin mácula, vivían en todos los preceptos y leyes del Señor. Y no tenían hijos, pues Isabel era estéril, y los dos eran de avanzada edad.

 

3. Y sucedió que él, según el orden de su servicio, había de ejercer sus funciones sacerdotales. Conforme a la costumbre de las funciones sacerdotales, le tocó ofrecer el incienso al entrar en el templo de Jehová. Y toda la muchedumbre del pueblo estaba orando fuera durante la hora de la ofrenda del incienso.

 

4. Y un ángel del Señor se le apareció sobre el altar del incienso. Y al verle se asustó Zacarías y el temor se apoderó de él. Pero el ángel le dijo: "no temas, Zacarías, porque tu plegaria ha sido escuchada, e Isabel, tu mujer, dará a luz a un hijo, al que pondrás por nombre Juan.

 

5. "Y estarás lleno de gozo y regocijo, y muchos se alegrarán de su nacimiento, pues será grande a los ojos del Señor. No comerá carne ni beberá licores, y ya en el seno materno estará lleno del Espíritu Santo.

 

6. "Y a muchos de los hijos de Israel convertirá a Dios, su Señor. Y caminará delante del Señor en el espíritu y con la fuerza de Elías, para convertir los corazones de los padres en corazones de niños y transformar los ánimos de los rebeldes en sabiduría de justos, a fin de preparar un pueblo bien dispuesto para el Señor". (Cap. 1, 1-6)

7. Y Zacarías dijo al ángel: "¿y en qué voy a reconocerlo? Pues yo soy viejo y mi mujer es de avanzada edad". El ángel contestó diciéndole: "yo soy Gabriel, el que está ante Dios, y he sido enviado para hablarte y traerte esta buena nueva.

 

8. "He aquí que estarás mudo y no podrás hablar hasta el día en que esto ocurra; entonces será desatada tu lengua, para que puedas creer en mis palabras, que se cumplirán a su tiempo". (Cap. 1, 7-8)

 

9. Y el pueblo esperaba a Zacarías y se extrañaba de que permaneciera tanto tiempo en el templo. Y cuando salió no podía hablarles, por lo que comprendieron que había tenido una visión en el templo, pues él les hacía señas y permaneció mudo.

 

10. Y sucedió que, cuando hubo terminado el tiempo de su servicio, regresó a su casa. Y después de aquellos días su mujer, Isabel, quedó embarazada y se ocultó cinco meses, y dijo: "he aquí lo que ha hecho el Señor en mí en los días en que me ha mirado, quitando mi oprobio de entre los hombres". (Cap. 1, 9-10)

 

CAPITULO 2

 

El engendramiento puro de Jesucristo

Primera referencia a la tribu de David y su misión (5). El destello redentor. Liberarse del pecado (6). El ángel del Señor habló a María en el lenguaje de luz de los Cielos (8). La antigua idea de un Dios castigador; el Dios del amor, por Cristo manifestado (17). Anulación de la Antigua Alianza. La Nueva Alianza. Himno al Reino de Paz venidero (25)

1. Y en el sexto mes el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, de nombre Nazaret, a una virgen que estaba prometida a un varón llamado José, de la casa de David; y la virgen se llamaba María.

 

2. José era un hombre justo y sensato, y era habilidoso en todo tipo de trabajos en madera y piedra. Y María era de alma sensible y perspicaz, y tejía velos para el templo. Y ambos eran puros ante Dios. Y de ellos dos fue Jesús María, que es llamado el Cristo.

 

3. Y el ángel fue a ella y le dijo: "saludada seas, María, tú has hallado gracia, pues la maternidad de Dios está contigo, eres bendita entre las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre".

 

4. Y al verlo quedó desconcertada por sus palabras, y discurría qué podría significar esa salutación. Y el ángel le dijo: "no temas, María, tú has hallado gracia ante Dios. Concebirás en tu seno y darás a luz a un hijo, que será grande y será llamado Hijo del Altísimo.

 

5. "Y Dios, el Señor, Le dará el trono de Su padre David, y reinará sobre la casa de Jacob por siempre, y Su Reino no tendrá fin".

 

6. Entonces dijo María al ángel: "¿cómo podrá ser esto, pues yo no conozco varón?"... (Cap. 2, 1-6)

... Y el ángel contestó diciéndole: "el Espíritu Santo vendrá sobre José, tu prometido, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con Su sombra, ¡oh María!; por esto lo sagrado que nacerá de ti será llamado Cristo, Hijo de Dios, y Su nombre en la Tierra será Jesús María, pues redimirá a los hombres de sus pecados, siempre que muestren arrepentimiento y obedezcan Sus leyes. (Cap. 2, 6)

 

7. "Por eso no comerás carne ni beberás licores, pues el Hijo será consagrado a Dios desde el seno de Su madre y no tomará carne ni licores, ni la navaja tocará jamás Su cabeza.

 

8. "Y he aquí que Isabel, tu prima, a su edad está embarazada de un hijo; y es ya el sexto mes de la que era llamada estéril, pues con Dios no hay nada imposible". Y María dijo: "he aquí la sierva del Señor; hágase en mí según tu palabra". Y el ángel se fue de ella. (Cap. 2, 7-8)

 

9. Y en ese mismo día, el ángel Gabriel se apareció en sueños a José y le dijo: "sé saludado, José, tú has sido escogido, pues la paternidad de Dios está contigo. Bendito eres entre los varones y bendito es el fruto de tu semilla".

 

10. Y al reflexionar José sobre estas palabras, quedó desconcertado. Y el ángel del Señor le dijo: "no temas, José, hijo de David; pues has hallado gracia ante Dios, y he aquí que engendrarás a un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús María, pues redimirá a Su pueblo de sus pecados".

 

11. Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que el Señor había anunciado por el profeta que dice: "he aquí que una virgen concebirá, quedará embarazada y dará a luz a un hijo, y Le pondrán por nombre Enmanuel* , que quiere decir Dios en nosotros".

 

12. Entonces José, al despertarse del sueño, hizo tal como le había ordenado el ángel y fue a María, su prometida, y ella concibió en su seno al Señor.

(Cap. 2, 9-12)

 

13. En aquellos días María se levantó, y con presteza fue a las montañas, a una ciudad de Judea, y entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel.

 

14. Y ocurrió que al oír Isabel el saludo de María, dio un brinco el niño en su seno, e Isabel se llenó de la fuerza del Espíritu Santo y dijo con voz clara: "bendita eres tú entre las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre.

 

15. "Y ¿cómo es que la madre de mi Señor viene a verme? He aquí que al oír la voz de tu saludo, brincó de alegría el niño en mi vientre. Y bendita es la que ha creído, pues se consumará lo que le ha sido dicho por el Uno Santo".

 

16. Y María dijo: "mi alma Te glorifica a Ti, el Eterno, y mi espíritu se alegra en Dios, mi Salvador, porque El ha mirado la humildad de Su sierva; he aquí, pues, que desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada.

 

17. "Porque Tú, que eres poderoso, has hecho en mí cosas grandes, y santo es Tu nombre. Y Tu misericordia está por siempre con aquellos que Te temen.

(Cap. 2, 13-17)

 

18. "Has utilizado el poder de Tu brazo y has dispersado a los que se ensoberbecen en la arrogancia de sus corazones.

 

19. "Has derribado a los poderosos de sus tronos y has ensalzado a los que son humildes y mansos. A los hambrientos los llenas de bienes y a los ricos los despides vacíos.

 

20. "Ayudas a Tu siervo Israel, acordándote de Tu misericordia, como siempre hablaste a nuestros padres, a Abraham y a su descendencia". Y María permaneció tres meses con ella, tras los que se volvió a su casa.

 

21. Estas son las palabras que José dijo: "bendito seas, Dios de nuestros padres y de nuestras madres en Israel, pues me has escuchado en el tiempo oportuno y has venido en mi auxilio en el día de la salvación.

 

22. "Porque dijiste: quiero preservarte y contigo hacer una alianza con el pueblo, para renovar la faz de la Tierra y liberar los lugares desolados de las manos de los destructores.

 

23. "Para que puedas decir a los cautivos: salid y sed libres; y a aquellos que caminan en tinieblas, venid a la luz. Y pastarán en los senderos de la alegría y no cazarán ni matarán nunca más a las criaturas que he creado para que se alegren en Mi presencia.

 

24. "No padecerán más hambre y sed, ni perecerán por el calor, ni el frío los aniquilará. Y abriré un camino para el caminante en todos Mis montes; y Mis alturas serán alabadas.

 

25. "¡Cantad, Cielos! ¡Tierra, exulta de gozo! ¡Desiertos, que resuenen vuestros cánticos! Porque Tú, oh Dios, ayudas a Tu pueblo y consuelas a aquellos que han sufrido agravios". (Cap. 2, 18-25)

 

CAPITULO 3

El nacimiento y la elección de nombre de Juan el Bautista

Los profetas auténticos (5)

 

1. Cuando hubo llegado a Isabel el tiempo de dar a luz, dio a luz a un hijo. Y sus vecinos y parientes oyeron que el Señor había obrado gran misericordia en ella, y se congratulaban con ella.

 

2. Y sucedió que, al octavo día, fueron para circuncidar al niño, y llamaban al varón con el nombre de su padre, Zacarías. Pero la madre respondió diciendo: "así no, pues él se llamará Juan". Y ellos le dijeron: "¡si no hay nadie en tu parentela que así se llame!"

 

3. Y preguntaron por señas a su padre cómo quería que se llamase. Y pidiendo una tablilla escribió y dijo a la vez: se llama Juan. Y todos se maravillaron de que su boca se abriera de repente y su lengua se soltase, y él habló y alabó a Dios. (Cap. 3, 1-3)

4. Y un profundo respeto sobrevino a todos los que estaban en las cercanías, y este suceso se dio a conocer en toda la región montañosa de Judea. Y cuantos lo oían, se conmovían y decían: "¿qué vendrá a ser este niño?" Y la mano de Jehová estaba con él.

 

5. Y su padre, Zacarías, se llenó del Espíritu Santo y profetizó diciendo: "alabado seas, oh Dios de Israel, pues has aceptado y salvado a Tu pueblo, y para nosotros has levantado un cuerno de salvación en la casa de Tu siervo David, como habías dicho por boca de Tus santos profetas, que ha habido desde que el mundo empezó. (Cap. 3, 4-

 

6. "A fin de que fuéramos salvados de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos odian. A fin de mostrarnos la misericordia que prometiste a nuestros padres y de que Te acordaras de Tu sagrada alianza,

 

7. "del juramento que hiciste a nuestro padre Abraham, para permitirnos que, liberados de la mano de nuestros enemigos, Te podamos servir sin temor, en santidad y justicia, todos los días de nuestra vida.

 

8. "Y este niño será llamado profeta del Altísimo, pues irá delante de Tu faz, oh Dios, para preparar Tus caminos y llevar a Tu pueblo el reconocimiento de la salvación por el perdón de sus pecados.

 

9. "Por la misericordia amorosa de nuestro Dios, por la que el alba desde lo alto nos ha visitado, para que El dé luz a aquellos que están sentados en las tinieblas y en las sombras de la muerte y dirija nuestros pies al camino de la paz".

 

10. Y el niño crecía y se hizo fuerte en espíritu, y su misión permaneció oculta hasta el día de su aparición ante el pueblo de Israel. (Cap. 3, 6-10)

 

CAPITULO 4

 

El nacimiento de Jesucristo

El pueblo de Israel ha fracasado. El reinado de Cristo en el Reino de Paz, es preparado por los hijos e hijas de Dios encarnados, de la estirpe de David (5). Las "apariciones de ángeles" a los pastores fueron fenómenos internos (6-9). El acatamiento de las leyes terrenales mientras no se opongan a las leyes divinas (12)

1. El nacimiento de Jesús, del Cristo, aconteció de esta forma: sucedió, en aquel tiempo, que salió una orden del César Augusto para que se empadronara todo el mundo. E iban todos los de Siria a empadronarse, cada uno a su ciudad, y era en pleno invierno.

 

2. Y también José -con María- partió de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a la tierra de Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por ser él de la casa y de la estirpe de David, para empadronarse con María, su esposa, que estaba encinta del Niño.

 

3. Mientras estaban allí, llegó el tiempo en que ella debía dar a luz, y dio a luz a su primer hijo en una cueva, y Lo envolvió en pañales y Lo acostó en un pesebre que había en la cueva, por no haber sitio para ellos en el albergue. Y he aquí que la cueva se llenó de luz, e irradiaba como el sol en su esplendor.

 

4. Y había en la cueva un buey, un caballo, un asno y una oveja, y junto al pesebre yacía una gata con sus crías; y también había palomas sobre ellos, y cada animal tenía su compañero, un macho o una hembra.

 

5. Aconteció, pues, que El nació en medio de los animales, porque vino para liberarlos también a ellos de sus sufrimientos. El vino a liberar a los hombres de su ignorancia y egoísmo, y a manifestarles que son hijos e hijas de Dios. (Cap. 4, 1-5)

 

6. Y había pastores en la misma región, en el campo, que guardaban por la noche su rebaño. Y he aquí que el ángel de Dios se apareció sobre ellos, y el resplandor del Altísimo los envolvió con Su luz, y se atemorizaron grandemente.

 

7. Y el ángel les dijo: "no temáis; he aquí que os anuncio una gran alegría, que es para todo pueblo, pues hoy, en la ciudad de David, os ha nacido el Redentor, que es Cristo, el Uno santo de Dios. Y esto tendréis por señal: encontraréis al Niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre".

 

8. Y de pronto se juntó con el ángel una multitud de legiones celestiales, que alababa a Dios diciendo: "gloria a Dios en las alturas y paz en la Tierra a todos los hombres de buena voluntad".

 

9. Y cuando los ángeles los dejaron y se fueron al Cielo, se dijeron los pastores unos a otros: "vayamos a Belén a ver qué ha ocurrido allí, lo que nuestro Dios nos ha anunciado". (Cap. 4, 6-9)

 

10. Y fueron presurosos, hallando a María y José en la cueva y al Niño acostado en el pesebre. Y, cuando hubieron visto esto, difundieron las palabras que les habían dicho acerca del Niño.

 

11. Y, cuantos les escuchaban, se maravillaban de lo que les decían los pastores. María guardaba todo esto y lo conservaba en su corazón. Y los pastores se volvieron glorificando y alabando a Dios, por todo lo que habían oído y visto.

 

12. Y cuando pasaron ocho días y el Niño fue circuncidado, Le dieron Su nombre, Jesús María, que había sido dicho por el ángel antes de que el Niño fuera concebido en el vientre materno. Y cuando, conforme a la Ley de Moisés, se cumplieron los días de Su purificación, Lo llevaron a Jerusalén para ofrecerlo a Dios. (Como está escrito en la Ley de Moisés: todo varón que abra el seno de la madre, será consagrado al Señor). (Cap. 4, 10-12)

 

13. Y he aquí que había en Jerusalén un hombre llamado Simeón, justo y piadoso, que esperaba la consolación de Israel, y el Espíritu Santo vino sobre él. Y le había sido prometido que no vería la muerte antes de que hubiera visto al Cristo de Dios.

 

14. Y movido del Espíritu fue al templo. Y, al llevar los padres al Niño Jesús adentro, para cumplir lo que prescribía la Ley, percibió al Niño como si fuera un pilar de luz. Al tomarlo en sus brazos glorificó a Dios, diciendo:

 

15. "Ahora dejas partir a Tu siervo en paz, como dijiste; pues mis ojos han visto a Tu Salvador, que has preparado para ser una luz ante la faz de todos los pueblos, para iluminar a los paganos y para gloria de Tu pueblo Israel". Y Sus padres estaban maravillados de todo que se dijo de El.

 

16. Y Simeón los bendijo y dijo a María, Su madre: "he aquí que este Niño está puesto para caída y levantamiento de muchos en Israel, y como signo de contradicción (y, en verdad, una espada atravesará también tu alma), a fin de que se descubran los pensamientos de muchos corazones".

 

17. Y estaba allí una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la estirpe de Aser, muy avanzada en años, que nunca abandonaba el templo, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones noche y día.

 

18. Ella se acercó también en aquella hora, y glorificó al Señor y hablaba de El a cuantos esperaban la liberación en Jerusalén. Y cumplidas todas las cosas según la Ley del Señor, volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. (Cap. 4, 13-18)

 

CAPITULO 5

 

Herodes y la adoración de los sabios

El significado de los seis rayos de la estrella de Belén (5). Los mensajes de Dios y de Sus ángeles son indicaciones, pero no afirmaciones directas sobre algo posible. Conducción indirecta (13)

1. Habiendo nacido Jesús en Belén, en la tierra de Judá, en los días del rey Herodes, he aquí que unos sabios de Oriente fueron a Jerusalén. Ellos se habían purificado, y no tomaban carne ni licores, para poder encontrar al Cristo, al que buscaban. Y dijeron: "¿dónde está el Rey de los judíos, que acaba de nacer? Pues hemos visto Su estrella en Oriente, y hemos venido a adorarlo".

 

2. Al oír esto, el rey Herodes se atemorizó, y con él toda Jerusalén, e hizo reunir a todos los sumos sacerdotes y escribas del pueblo, y quiso saber por ellos dónde había de nacer el Cristo.

 

3. Y ellos le dijeron: "en Belén, en la tierra de Judá, pues así está escrito en el profeta: y tú, Belén, en la tierra de Judá, no eres la más pequeña entre los príncipes de Judá; pues de ti vendrá el Soberano que regirá Mi pueblo, Israel".

 

4. Entonces Herodes, llamando en secreto a los sabios, les interrogó sobre el tiempo exacto en que la estrella habría aparecido; y les envió a Belén, diciendo: "id y buscad diligentes al Niño; y, cuando Lo hayáis encontrado, comunicádmelo para que también vaya yo y Lo adore".

 

5. Habiendo escuchado al rey, se fueron; y he aquí que la estrella que los sabios de Oriente habían visto, y el ángel de la estrella, les precedían, hasta que él, al llegar, se detuvo encima del lugar en que estaba el Niño. Y la estrella resplandecía con seis rayos de luz. (Cap. 5, 1-5)

 

6. Ellos siguieron su camino, con sus camellos y asnos, que iban cargados con sus dones. Y, en busca del Niño, miraban con tanto anhelo hacia la estrella del cielo, que se olvidaron por un tiempo de sus animales cansados, que habían aguantado el peso y el calor del día y estaban sedientos y agotados. Y la estrella desapareció de su vista.

 

7. De pie, miraron en vano fijamente, y en su consternación mirábanse luego unos a otros. Entonces se acordaron de sus camellos y asnos, y se apresuraron a quitarles su carga, para que pudieran descansar.

 

8. Había allí, cerca de Belén, un pozo junto al camino. Y, al inclinarse para sacar agua para sus animales, he aquí que la estrella que habían perdido se reflejó en la tranquila superficie del agua.

 

9. Y al ver esto, se llenaron de gran alegría.

 

10. Y glorificaron a Dios, que les había mostrado misericordia precisamente cuando se compadecieron de sus animales sedientos.

 

11. Y habiendo entrado en la casa, hallaron al Niño con María, Su madre, y postrándose Lo adoraron; y abrieron sus tesoros y extendieron sus dones ante El: oro, incienso y mirra.

 

12. Y por haber sido advertidos en sueños por Dios de no volver a Herodes, regresaron a su tierra por otro camino. Y, según su costumbre, encendieron una hoguera y adoraron a Dios en la llama.

 

13. Cuando hubieron partido, he aquí que el ángel del Señor se apareció en sueños a José y dijo: "levántate, toma al Niño y a Su madre y huye a Egipto, y quédate allí hasta que yo te avise, porque Herodes trata de matarlo". (Cap. 5, 6-13)

 

14. Levantándose de noche, tomó al Niño y a Su madre y huyó a la tierra de Egipto, permaneciendo allí unos siete años hasta la muerte de Herodes, a fin de que se cumpliera lo que el Señor había dicho a través del profeta que dice: "de Egipto llamé a Mi Hijo".

 

15. Y también Isabel, cuando oyó esto, tomó a su hijo y se marchó a las montañas, y allí lo escondió. Y Herodes envió a sus hombres a Zacarías al templo para preguntarle: "¿dónde está tu hijo?" Y él respondió: "soy un servidor de Dios y constantemente estoy en el templo. No sé dónde está".

 

16. Y de nuevo les envió a él para preguntarle: "dime sinceramente dónde está tu hijo, pues ¿no sabes que tu vida está en mis manos?" Zacarías respondió diciendo: "Dios es testigo: si derramas mi sangre, Dios acogerá a mi alma, pues derramarás la sangre de un inocente".

 

17. Y Zacarías fue muerto en el templo entre el lugar más santo y el altar. El pueblo se enteró de ello por una voz que gritó: "Zacarías ha sido muerto, y su sangre no será lavada hasta que no haya venido el vengador". Y después de un cierto tiempo, los sacerdotes echaron suertes, y la suerte recayó sobre Simeón, que ocupó su puesto.

 

18. Al ver Herodes que había sido burlado por los sabios, se encolerizó sobremanera, y mandó a su gente e hizo matar a todos los niños que había en Belén y en sus alrededores, de dos años para abajo, correspondientemente al tiempo de que tuvo noticia por los sabios.

 

19. Así se cumplió lo que dijo el profeta Jeremías: "una voz se oye en Rama, llantos, lamentación y gran duelo. Raquel llora por sus hijos, y rehúsa ser consolada, porque ya no existen".

 

20. Cuando hubo muerto Herodes, he aquí que el ángel del Señor se apareció en sueños a José en Egipto y dijo: "levántate, toma al Niño y a Su madre y regresa a la tierra de Israel, porque ya han muerto los que atentaban contra la vida del Niño".

 

21. Y levantándose, tomó al Niño y a Su madre, y regresó a la tierra de Israel. Y vivían en una ciudad llamada Nazaret, y a El se Le llamó el Nazareno.

(Cap. 5, 14-21)

 

CAPITULO 6

 

Infancia y juventud de Jesús

El templo del interior (4). El novio Cristo y la novia (5). Enlace matrimonial como alianza de fidelidad ante Dios. Experiencia de lo femenino para Jesús de Nazaret. El sufrimiento, y la muerte en la cruz, no habrían sido necesarios (10). Correcta comprensión del texto. Sabiduría de los egipcios (11). Relato breve de la vida de Jesús antes de que comenzara Su actividad de enseñanza (12). Jesús vivió -y dio- desde el poder universal y el amor de Dios, y cumplió el mandamiento "ora y trabaja" (14). La última Alianza, hecha con la Comunidad Originaria Nueva Jerusalén. Las tinieblas han perdido. El proceso de purificación de la Tierra (17)

1. Sus padres, José y María, subían todos los años a Jerusalén para la fiesta de la Pascua. Celebraban la fiesta según la costumbre de sus hermanos, que se abstenían de derramar sangre, de comer carne y de licores. Y al cumplir Jesús los doce años, subió a Jerusalén con ellos, según la costumbre de la fiesta. (Cap. 6, 1)

2. Y cuando se terminaron los días y ellos regresaron, el Niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin saberlo Sus padres. Pensaron que estaría en la caravana y recorrieron el trecho de un día de camino. Entonces Lo buscaron entre amigos y conocidos, y al no hallarlo se volvieron a Jerusalén y Lo buscaron allí.

 

3. Sucedió que al cabo de tres días Lo hallaron en el templo, en medio de los letrados; sentado les escuchaba y les hacía preguntas. Y cuantos Le escuchaban se asombraban de Su entendimiento y Sus respuestas.

 

4. Cuando Sus padres Lo vieron, quedaron consternados y Su madre Le dijo: "Hijo mío, ¿por qué nos has hecho esto? Mira, Tu padre y yo, llenos de preocupación, andábamos buscándote". Y El les dijo: "¿por qué Me buscabais? ¿No sabíais que tengo que estar en la casa de Mi Padre?" ... (Cap. 6, 2-4)

... Y ellos no entendieron las palabras que El les dijo; pero Su madre conservaba todas estas palabras en su corazón.

 

5. Y un profeta, que Lo vio, Le dijo: "he aquí que el amor y la sabiduría de Dios se han unido en Ti, y por eso en la época venidera serás llamado Jesús, pues por medio del Cristo redimirá Dios a la humanidad, que hoy día es verdaderamente como la mar amarga; sin embargo, este amargor será transformado en dulzor, pero a esta generación aún no le aparecerá la novia, como aún tampoco en la época venidera". (Cap. 6, 4-5)

 

6. Y bajó con ellos, fue a Nazaret y les era obediente. Y construía ruedas y yugos y también mesas con gran habilidad. Y Jesús crecía en estatura, y también en gracia ante Dios y los hombres.

 

7. Y un día el Niño Jesús fue a un lugar donde estaba colocada una trampa para pájaros, y algunos muchachos se encontraban allí. Y Jesús les dijo: "¿quiénes han puesto aquí esta red a las inocentes criaturas de Dios? He aquí que ellos serán de igual modo atrapados en una red". Y vio doce gorriones, que estaban como muertos.

 

8. Y movió Sus manos sobre ellos y les dijo: "id y volad y, mientras viváis, acordaos de Mí". Se levantaron y alzaron el vuelo ruidosamente. Los judíos que vieron esto, quedaron maravillados y lo contaron a los sacerdotes.

 

9. Y el Niño hizo otros milagros, y se veía cómo brotaban flores bajo Sus pies, allí donde el suelo antes había sido estéril. Y Sus compañeros Le cogieron un gran respeto.

 

10. A los dieciocho años Jesús fue casado con Miriam, una virgen de la estirpe de Judá, y vivió con ella siete años. Y ella murió; pues Dios se la llevó para que El pudiera dar los pasos hacia las tareas más elevadas que había de llevar a cabo y sufriera por todos los hijos e hijas de los hombres. (Cap. 6, 6-10)

 

11. Y cuando Jesús hubo terminado su estudio de la Ley, bajó de nuevo a Egipto para aprender la sabiduría de los egipcios, tal como había hecho Moisés. ...

(Cap. 6, 11)

... Y fue al desierto, meditó, ayunó y oró, y obtuvo el poder del santo nombre, mediante el cual obró muchos milagros.

 

12. Y a lo largo de siete años habló con Dios cara a cara, aprendiendo el lenguaje de los pájaros y de los animales, las fuerzas curativas de árboles, hierbas y flores, y las fuerzas ocultas de las piedras preciosas; y aprendió también los movimientos del sol, de la luna y de las estrellas, y el poder de los signos de escritura, los misterios de la escuadra y del círculo y la transmutación de las cosas y formas, de los números y signos. De ahí retornó a Nazaret a visitar a Sus padres, enseñando allí y en Jerusalén como un rabí reconocido, en el templo mismo, y nadie se lo impidió. (Cap. 6, 11-12)

 

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In nomine Patris et fillii et Spiritus Sancti