S?bado, 12 de diciembre de 2009
LA COMISIÓN PONTIFICIA BÍBLICA

La Pontificia Comisión Bíblica (Commissio Pontificia de Re Biblica) es un organismo supremo de la Iglesia católica en materia bíblica, creado por el Papa León XIII con su carta apostólica Vigilantiae studiique el 30 de octubre de 1902, y que en sus inicios estuvo formado por varios cardenales en calidad de miembros y por peritos en materia bíblica con el nombre y oficio de consultores, hasta que la reforma de Pablo VI cambió la composición por especialistas en distintas materias.

La respuesta doctrinal, que a la llamada cuestión bíblica esbozó León XIII en su encíclica Providentissimus Deus, necesitaba, como complemento imprescindible, realizaciones prácticas, que, promoviendo entre los católicos el estudio científico de la Biblia y aprovechando para su interpretación los avances de las ciencias, taponaran la brecha que aquel movimiento había abierto en la ortodoxia. A esta necesidad responden en la última década del siglo XIX y en la primera del XX la fundación por iniciativa privada de la Escuela Bíblica de Jerusalén y la creación Pontificia de la Comisión Bíblica del Pontificio Instituto Bíblico en Roma, y de la Comisión para la Revisión de la Vulgata.

La doble finalidad de la Pontificia Comisión Bíblica, defender la ortodoxia en la interpretación de la Biblia y promover el estudio científico de la misma, queda patente en las mencionadas letras apostólicas de Leon XIII y en el reglamento que se hizo público en abril de 1903:

«La Comisión tendrá por objeto: 1) Proteger y defender absolutamente la integridad de la fe católica en materia bíblica. 2) Promover con el debido celo y competencia el progreso en la exposición o exégesis de los libros divinos... 3) Interponer su juicio para dirimir las controversias de especial gravedad que pudieran surgir entre sabios católicos. 4) Responder a las consultas de los católicos».

Los cometidos 5 al 7, montar una biblioteca bíblica especializada, publicar estudios y editar una revista bíblica, crear un Instituto para estudio y enseñanza de la Biblia fueron encomendados al Pontificio Instituto Bíblico a partir de su creación en 1909 y a la Comisión para la Revisión de la Vulgata fundada en 1907.

El organismo pontificio comenzó por instituir el premio Lord Braye para la mejor disertación bíblica sobre tema previamente establecido, que sólo se adjudicó en 1905 y 1906. En 1904 se confió a la Comisión la facultad de conferir grados de licencia y doctorado en Ciencias Bíblicas, que a partir de 1916 se extendió al Pontificio Instituto Bíblico para bachillerato y licencia y posteriormente, desde 1928, para el doctorado también. Pero la principal actividad de la Comisión han sido sus llamados decretos doctrinales en forma de respuestas, declaraciones o cartas. Se perciben claramente cuatro etapas distintas: la primera, hasta 1915, se caracteriza por la defensa de la autenticidad, historicidad e interpretación de libros y pasajes especialmente discutidos; la segunda, de 1915 a 1940, se sitúa en una línea de estímulo a los estudiosos; esta línea se acentúa en la tercera etapa, de 1940 hasta el Papado de Pablo VI en el que con la Carta Apostólica Sedis de 1971 estableció una organización y normas de funcionamiento distintas, regulada en 15 artículos y en la que los miembros dejaron de ser cardenales, para pasar a ser docentes especializados de distintos países.

En su organización, funciona por Asamblea plenaria para la adopción de las resoluciones más importantes, integrada por veinte miembros y un Presidente que debe ser el Cardenal Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. El Vicepresidente asiste el Presidente y es elegido por los integrantes de la Comisión.

El organismo hoy conocido como Pontificia Comisión Bíblica fue constituido por León XIII con la carta apostólica Vigilantiae studiique del 30 de octubre de 1902 (cf. Acta Sanctae Sedis n. 35 [1902-1903] 234-238). El Sumo Pontífice asignó a la nueva institución una triple función: a) promover eficazmente entre los católicos el estudio bíblico; b) contrastar con los medios científicos las opiniones erradas en materia de Sagrada Escritura; c) estudiar y iluminar las cuestiones debatidas y los problemas emergentes en campo bíblico. 

Algunos años más tarde, S. Pío X, con la Carta Apostólica Scripturae Sanctae del 23 de febrero de 1904, concedía a la Comisión Bíblica la facultad de conferir los grados académicos de licencia y doctorado en Ciencias Bíblicas (S. Escritura) (cf. Acta Sanctae Sedis n. 36 [1903-1904] 530-532). 

León XIII y Pío X habían concedido a la Comisión Bíblica amplias competencias sobre las candentes cuestiones y controversias bíblicas provocadas por la crítica moderna. Desde el 13 de febrero de 1905 hasta el 17 de noviembre de 1921 la Comisión Bíblica emanó 14 decretos (o decisiones) y 2 declaraciones en forma de respuesta a preguntas o dudas propuestas. Tales decretos se hallan recogidos en el Enchiridion biblicum. Bajo Pío XI (hasta el 30 de abril de 1934) fueron emanados otros dos decretos, hasta un total de 18 intervenciones. 

II. La nueva Pontificia Comisión Bíblica 

El 27 de junio de 1971, en el cuadro de la gran obra de reforma post-conciliar, Pablo VI, con el Motu propio Sedula cura (cf. Acta Apostolicae Sedis n. 63 [1971] 665-669) establecía nuevas normas para la organización y el funcionamiento de la Comisión Bíblica con el fin de hacer que su actividad resulte más fecunda para la Iglesia y mejor adaptada a la situación actual. 

Esta Carta apostólica marca un giro radical por cuanto concierne al papel y la organización de la Comisión Bíblica. En 15 breves artículos se define la nueva estructura: los Miembros ya no son Cardenales, asistidos por consultores, sino docentes de Ciencias bíblicas provenientes de varias escuelas y naciones, que se distingan por ciencia, prudencia y sentir católico respecto al Magisterio eclesiástico (art. 3). 

A este cambio de estructura corresponde necesariamente un cambio de naturaleza y de funciones. No estando ya constituida por Cardenales, según el modelo de las Congregaciones romanas, la nueva Comisión Bíblica se convierte en órgano consultivo, puesto al servicio del Magisterio y en conexión con la Congregación para la Doctrina de la Fe (cf. art. 1), cuyo Prefecto es también Presidente de la Comisión.

III. Actividad y Documentos

La Comisión Bíblica tiene Asamblea plenaria todos los años, en la segunda semana de Pascua, sobre un argumento previamente elegido por el Cardenal Presidente, a propuesta de varios organismos, como por ejemplo la Congregación para la Doctrina de la Fe, las Conferencias Episcopales o la Comisión misma. 

La nueva Comisión Bíblica tuvo su primera Asamblea plenaria en 1974, durante la cual se revisaron los programas de examen para la obtención de los títulos académicos en Ciencias Bíblicas. 

En los años sucesivos (1975-1976) los Miembros han afrontado el estudio de la condición femenina en la Biblia y, más exactamente, del papel de la mujer en la sociedad según la Santa Escritura. Las conclusiones a las cuales llegó la Comisión Bíblica no fueron publicadas, sino simplemente puestas a disposición de la Santa Sede, como prevé el art. 10 de la Carta apostólica Sedula cura.

En los años 1977-1978 se afrontó el tema del uso de la Sagrada Escritura en la Teología de la Liberación, entonces de grande y candente actualidad, sin que se llegase a publicar ningún documento al respecto.

En la Asamblea plenaria del 1979 se profundizó la temática de la inculturación en la Sagrada Escritura y las relaciones fueron publicadas en un volumen titulado Fe y cultura a la luz de la Biblia (LDC, Turín 1981). 

En 1980 se decidió afrontar un tema comprometido y variado: La relación entre hermenéutica y cristología. El estudio se prolongó hasta la Asamblea plenaria de 1983 y se concluyó con la publicación de Bible et Christologie (Cerf, Paris, 1984), traducido en seguida a las principales lenguas. 

Desde 1985 a 1988, la Comisión Bíblica se detuvo a estudiar las complejas relaciones entre las Iglesias locales y la universalidad del único Pueblo de Dios, privilegiando un acercamiento bíblico, eclesiológico y ecuménico. Fue elaborado un documento de 20 páginas titulado Unité et diversité dans l’Eglise, que se publicó junto a las relaciones de los diversos miembros (Libreria Editrice Vaticana, Città del Vaticano 1989) y fue traducido a las principales lenguas. 

En 1989 se trató el importante tema de la interpretación de la Biblia. Fueron presentadas diversas relaciones y se trabajó sobre muchos aspectos controvertidos que, desde algunos años antes, suscitaban en los ambientes científicos encendidas discusiones. El trabajo duró algunos años, y en 1993 fue finalmente publicado el Documento L’interprétation de la Bible dans l’Eglise (Libreria Editrice Vaticana, Città del Vaticano 1993). 

Desde 1994 a 1996 los trabajos de la Comisión Bíblica se dedicaron a tratar el tema del universalismo de la salvación en Cristo y la diversidad de las religiones. A partir de 1997 se comenzó un profundo estudio sobre la relación entre Nuevo y Antiguo Testamento, entre cristianos y judíos. El estudio concluyó en la Sesión plenaria de 2000 y en noviembre de 2001 se ha publicado en diversas lenguas el documento titulado Le peuple Juif et ses Saintes Ecritures dans la Bible chrétienne.

IV. Composición

Presidente de la Comisión Bíblica es el Cardenal Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el cual es ayudado por un vicepresidente (Secretario), elegido entre los 20 Miembros che forman la Comisión. Actualmente el cargo de Secretario corresponde al P. Klemens Stock, S.I. Secretario técnico es el Rvdo. Don Alessandro Belano, F.D.P. 

Los Miembros de la Comisión Bíblica, Secretario incluido, son nombrados por el Santo Padre, a propuesta del Cardenal Presidente, para un quinquenio renovable.

Fdo. Cristobal Aguilar.
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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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