LA COMUNIÓN - VESTIMENTA LOS ASISTENTES
El traje de los niños puede estar formado por
camisa y pantalón blancos o por un traje completo en
color liso, pero lo más usual es que lleven un
traje de corte militar, con pantalón blanco, camisa blanca y
blazer azul marino o blanco, con botones y galones dorados
en los hombros y a lo largo de las mangas.
El color blanco del pantalón y la camisa simboliza la
pureza del niño que recibe a Jesucristo por vez primera.
Nos hace recordar la limpieza del alma que acaba
de ser purificada por el sacramento de la confesión.
Jesucristo utilizó
la misma simbología en la Parábola de los invitados a
la boda, en la que compara el Reino de los
Cielos con la historia de un rey que organizó un
banquete, pero los invitados no quisieron asistir. Entonces el rey
mandó a sus siervos a llamar a todos los que
se encontraran en el camino. Así lo hicieron, hasta que
se llenó el salón del banquete. Entró entonces el rey
y se encontró con un hombre que no llevaba el
traje de boda y le dijo: Amigo, ¿cómo has entrado
aquí sin el vestido de boda? y ordenó a
sus ministros que le atasen de pies y manos y
lo arrojaran a las tinieblas exteriores.( Mt 22, 1-14)
En esta
parábola, el banquete simboliza a la Eucaristía y los invitados
que no asistieron, a todos los cristianos que menosprecian o
ignoran el sacramento. El vestido de boda del que carecía
el hombre que fue expulsado, simboliza la pureza del alma
necesaria e indispensable para recibir a Jesucristo dignamente.
El corte militar
en el traje de Primera Comunión, simboliza el espíritu de
lucha contra las tentaciones que deberá mantener el niño a
la largo de su vida para mantenerse fiel a Jesucristo.
Los botones y galones dorados simbolizan sus futuros triunfos en
las batallas contra el demonio.
Jesucristo nos habló de este espíritu
de lucha en varias ocasiones:
«Os envío como corderos en medio
de lobos» Mt 10, 3
«Entrad por la puerta estrecha, porque
ancho es el camino que lleva a la perdición» (cita)
«Velad
y orad para que no caigáis en tentación» Lc 22,40
«El
reino de los cielos sólo es de los esforzados".(cita)
Generalmente el
blazer tiene un cordón dorado que sale del hombro derecho
y se abrocha al botón central de la camisa o
del blazer con un crucifijo. Este cordón simboliza su adhesión
a la Iglesia de Pedro, su fidelidad al Papa y
a las enseñanzas del Magisterio.
El vestido de las niñasLas
niñas asisten a su primera comunión vestidas con un vestido
blanco, largo hasta el tobillo, generalmente está adornado con flores,
encajes, listones y tiras bordadas que simbolizan todas las buenas
obras que la niña realizará a lo largo de
su vida para embellecer aún más su alma.
También se acostumbra
que las niñas lleven una corona de flores en la
cabeza sosteniendo un velo corto.
La corona de flores nos recuerda
las coronas de rosas que se ponían las primeras mártires
de la Iglesia cuando iban a ser devoradas por los
leones, simbolizando la alegría de ir al encuentro del Señor.
El
velo sobre la cabeza simboliza la fe que ilumina la
razón y que nos lleva a conocer a Dios, pero
de una manera parcial, como a través de un velo.
A Dios lo conoceremos directamente, cara a cara hasta que
lleguemos al cielo.
La medallaEl día de la Primera Comunión,
tanto los niños como las niñas, llevan colgada al cuello
su medalla de Bautizo, la cual tiene por un
lado la imagen de Cristo y por el revés el
nombre del niño y la fecha en que recibió el
Bautismo. Esta medalla nos recuerda la pertenencia del niño al
Cuerpo místico de Cristo. Nos recuerda las promesas bautismales que
el niño renovará ese día y la misión que comparte
con Jesucristo de ser sacerdote, profeta y rey.
Traer una
medalla colgada al cuello con la imagen de Cristo,
simboliza que están grabadas en el corazón del niño las
palabras de Cristo: «Yo soy el camino, la verdad y
la vida.»(cita). Es un símbolo de que lo reconoce a
Él como el único camino que lo llevará a la
vida eterna.
También es un símbolo de protección, llevando la presencia
de Jesucristo como un escudo en el pecho que protegerá
al niño de todos los enemigos externos que pueden entrar
por sus sentidos y enturbiar la limpieza de su corazón.
El
crucifijoEl crucifijo que llevan los niños y las niñas el
día de su Primera Comunión es un recordatorio de las
palabras de Cristo: «El que quiera venir en pos de
mí, que tome su cruz de cada día y me
siga, porque el que no toma su cruz y me
sigue, no es digno de mi.» (Mt 10,38)
El crucifijo es
un símbolo que representa a todas las pequeñas obligaciones de
hijo, hermano, amigo, estudiante y ciudadano, que deberá cumplir el
niño a lo largo de su vida y que representan
la cruz que deberá tomar y llevar con amor y
responsabilidad para ser un digno seguidor de Jesucristo.
El rosarioLa palabra
rosario significa corona de rosas y su origen se
remonta a los primeros tiempos de la Iglesia en el
que los mártires llevaban una corona de rosas cuando iban
a ser devorados por los leones en señal de alegría
por ir a encontrarse con Dios. Después del martirio, los
demás cristianos iban al lugar del suceso y rezaban una
oración, generalmente un salmo, enfrente de cada una de las
rosas que formaban la corona. La costumbre fue evolucionando y
pronto la Iglesia recomendó a todos sus fieles que rezaran
el rosario todos los días, pero era un rosario formado
por los ciento cincuenta salmos de David.
Esta recomendación fue
fielmente seguida por los cristianos cultos, pero era muy difícil
para los iletrados incapaces de leer y de memorizar los
salmos. Entonces, los ciento cincuenta salmos fueron sustituidos por ciento
cincuenta Avemarías divididas en quince decenas.
La devoción tomó la forma
que tiene actualmente cuando en 1221, la Virgen María se
le apareció a Santo Domingo y le dijo claramente que
el rezo del Rosario agradaba muchísimo a Dios pues con
cada Avemaría le recordaban el feliz momento en que ella,
representando a toda la humanidad, había aceptado a su Hijo
Jesucristo como Salvador. La Virgen le recomendó a Santo Domingo
el rezo del rosario como la mejor arma para luchar
contra las herejías de la época y como el mejor
medio para conseguir la conversión de los paganos. Santo Domingo
dedicó toda su vida a la promoción y extensión de
esta devoción.
El rosario que lleva el niño que hace su
primera comunión, simboliza su confianza en la ayuda y protección
de la Virgen María como su Madre del cielo y
su compromiso de rezar el rosario con frecuencia para lograr
la paz del mundo, la unión de las familias y
la conversión de los pecadores.
La velaLos niños que hacen su
Primera comunión, llevan en la mano derecha una vela blanca
hecha de parafina y adornada con motivos alusivos, la cual
se enciende con el fuego del cirio Pascual, al iniciarse
la liturgia eucarística.
El cirio pascual simboliza a Jesucristo resucitado, como
luz que ilumina la existencia humana en todas sus realidades.
«Yo
soy la luz del mundo. el que me sigue no
anda en tinieblas sino que tendrá luz de vida» Jn
8,12; Jn 12,46.
Al encender la vela que porta el niño
con el fuego del cirio pascual, simbolizamos dos realidades:
La primera
es que el niño recibe la luz de Cristo como
guía que iluminará siempre sus pasos hacia la vida eterna.
La
segunda es que el niño recibe de Cristo la misión
de ser luz del mundo, la misión de guiar a
todos los hombres, con sus palabras y su testimonio hacia
la vida eterna.
«Vosotros sois la luz del mundo»
La BibliaJesucristo cumplió
su promesa de quedarse con nosotros al instituir los sacramentos
y al fundar la Iglesia, pero también lo hizo dejándonos
su Palabra en la Sagrada Escritura. En ella, Dios
le habla al hombre en lenguaje de hombre, como prueba
maravillosa de su delicadeza y amor. Con su Palabra no
desea sorprendernos, pues usa palabras humanas, accesibles a todos los
hombres, de todas las edades y todas las culturas. Él
quiere que le entendamos, que captemos la totalidad de su
mensaje y "rebaja" su lenguaje divino, celestial, infinitamente sabio, a
simples palabras humanas, entendibles para la inteligencia del hombre.
Pero la
Biblia no son sólo palabras, sino que son una Palabra
Viva. A Jesucristo se le llama "el Verbo" porque Él
es la Palabra de Dios que se hizo hombre para
salvarnos.
Y este mismo Verbo, esta misma Palabra de Dios, el
mismo Jesucristo, es el que está en la Sagrada Escritura
en forma de palabras humanas, accesibles para nosotros. Esta es
la razón por la cual veneramos la Sagrada Escritura: Jesucristo
está vivo y presente en ella, como lo está en
la Eucaristía, y es Él quien nos habla a través
de ella.
Por eso, al leer la Sagrada Escritura tenemos la
impresión de estar leyendo un libro especial, distinto, sobrenatural. Lo
que en él dice se aplica a todas las épocas,
a todas las culturas, a los problemas más diversos del
hombre.
La Sagrada Escritura es muy valiosa para la vida de
la Iglesia y por eso el niño que va a
hacer su Primera Comunión la lleva en sus manos. En
ella encontrará siempre la respuesta a todas sus inquietudes, la
solución a todos sus problemas, la firmeza para su fe,
el alimento para su alma, el sustento y el vigor
necesarios para su vida espiritual y apostólica.
La Biblia en las
manos del niño que hace su primera comunión es un
símbolo de que él mismo invita a Jesucristo, la Palabra,
a acompañarlo por el resto de su vida. Es un
símbolo de que leerá frecuentemente la Sagrada Escritura para conocer
cada día mejor a Jesús y así parecerse más a
Él.
Si el niño que hace su primera comunión se
acostumbra a leer diariamente un fragmento de la Sagrada Escritura,
la Palabra de Dios irá poco a poco calando su
entendimiento y su corazón y, como sucede con los amigos
íntimos, que de tanto convivir se empiezan a parecer entre
sí en los gestos y expresiones, el niño también a
fuerza de leer la Palabra, se empezará a parecer a
Cristo: a pensar como Él piensa, a juzgar como Él
juzga, a hablar como Él habla, a orar como Él
ora y a obrar como Él lo hace.
«Si alguno me
ama, guardará mi palabra y mi Padre le amará y
vendremos a él y en él haremos morada» (Jn 14,23).
Fdo. Cristobal Aguilar.