¿NUEVA RELIGIÓN? - LA NEW AGE
Los Angeles Buenos, los que permanecieron fieles a Dios, son
creaturas puramente espirituales, seres inmortales, que acatan solamente la Voluntad
Divina y su misión de ser emisarios de Dios y
cumplir sólo Sus órdenes la vemos en abundantes ejemplos en
la Sagrada Escritura. (cfr. Tob. 5, 12 - Lc. 1,
26-37 - Mt. 1, 18-24 - Mt. 2, 13-15).
El concepto
cristiano de lo que son los Angeles de Dios y
sus funciones es muy distinto a lo que trata de
fomentarse con los cursos de comunicación con "ángeles" que es
en nuestro país la manifestación de un movimiento "angeológico" mundial
claramente enmarcado dentro del New Age.
Según este movimiento, los "ángeles"
son "esferas de luz" "energía pura" dispuestos a tomar contacto
con nosotros a través de técnicas especiales, tales como meditaciones
paganas, repetición de "mantras" (dados por dichos "ángeles"), apertura de
"chakras", entre otras, para poder entrar en la "rata de
vibración angélica", etc., etc.
Los cristianos sabemos que Satanás y sus
demonios siguen siendo "ángeles": ángeles caídos, superiores en inteligencia y
poderes a nosotros los seres humanos, con una capacidad de
engaño digna de su astucia con la que buscan engañar
sin descansar (cfr. Jn. 8, 44), disfrazándose de "ángel de
luz" (cfr. 2a. Cor. 11, 14).
AstrologíaEs una pseudo-ciencia que pretende
descifrar la influencia determinante que supuestamente tienen los astros sobre
los seres humanos. Por cierto se basa en la creencia
errónea -quizá por su antigüedad (5.000 años)- de que la
tierra es el centro del universo y está rodeada del
Zodíaco.
La Astrología está prohibida en la Biblia (Deut. 18, 10)
y ha sido condenada por la Iglesia.
Además, las predicciones
basadas en las influencias astrales niegan la libertad del hombre
y pretenden limitar la Providencia de Dios, Quien es el
único que conoce el futuro.
A la fundamentación equivocada de la
Astrología, se deben agregar posteriores hallazgos en Astronomía -como el
de nuevas constelaciones, la 13 y la 14- que no
están contempladas en esta pseudo-ciencia, lo que hace que los
cálculos de fechas de los llamados signos zodiacales estén, además,
equivocados. (cfr. Astrónoma Jacqueline Mitton, Diario El Universal, Caracas, 21-enero-95)
3. Adivinación
y BrujeríaEn esta manifestación del New Age se incluyen ahora
formas hinduístas como el I Ching y el Tarot, además
de las Runas vikingas.
Siempre presentes en Latinoamérica y en otras
partes del mundo, han sido ahora revitalizadas y propagadas con
motivo de la difusión del New Age, que retoma estas
prácticas ocultistas, pues sirven a su fin, ya que estas
cosas que son falsamente espirituales, no llevan al Reino de
Dios, sino al reino del Mal.
La brujería y la hechicería
son casi tan antiguas como la humanidad misma. Por ello,
ya vienen condenadas estas prácticas desde el Antiguo Testamento en
uno de sus primeros libros. Así leemos en Levítico 19,
26: “No practiquen la adivinación ni se metan en brujerías”.
Y en Deuterenomio 18, 10-12: “Que no haya adivinos, ni
nadie que consulte a los astros y a hechiceros, que
no se halle a nadie que practique encantamientos o consulte
espíritus; que no se halle ningún adivino o quien consulte
a los muertos. Porque Yahvé aborrece a los que hacen
estas cosas y precisamente por esta razón los expulsa delante
de ti”.
Hay que hacer una diferenciación entre la Brujería en
los países del norte (Europa y USA) y lo que
en los nuestros y más concretamente en Venezuela se denomina
también brujería, que es más bien la práctica de la
hechicería.
En los países desarrollados, la Brujería (Witchcraft) es una práctica
ocultista en la que se usa la magia para adquirir
conocimiento y tener el poder de controlar vidas, destinos y
aún el mundo. Las fuerzas que conjuran son demonios y
rinden culto a una deidad con cachos que no es
otra que el Demonio mismo.
En sus ceremonias y reuniones se
nota cierta organización y jerarquías. Además tiene literatura propia y
promocional. Sostienen la creencia en la re-encarnación y entre sus
actividades está la de lanzar hechizos y consultar espíritus, es
decir, demonios y/o almas condenadas.
Hay incluso una variante de la
Brujería (Witchcraft) original que ha florecido en USA desde los
años 70, con el nombre de “Wicca”, que contempla, además
de las prácticas y creencias de la Brujería tradicional, la
promoción de poderes mentales (psychic powers) y el culto a
una supuesta “diosa interior”, con lo que se conjuga una
especie de panteísmo feminista: se cambia al Dios Uno y
Trino diferenciado de la creatura, por una diosa femenina con
la cual el ser humano estaría fundido.
A diferencia de la
Brujería en los países desarrollados, la de Venezuela y de
algunos otros países latinoamericanos es más bien anárquica y espontánea,
y puede considerarse más una forma de “Hechicería”. Los llamados
“brujos” locales son básicamente hechiceros.
En nuestros pueblos encontramos numerosas prácticas
mágicas, cuyo origen es anterior a la Conquista, pues tanto
nuestros aborígenes, como los españoles y los negros tenían la
costumbre de consultar el más allá.
Los brujos y hechiceros practican
la magia, que tiene fines similares en cualquier parte del
mundo, a saber: controlar el futuro y la vida de
los demás, vengarse de los enemigos o protegerse de hechizos
o daños, intimidar a personas, lograr poder sobre otros; en
fin, alterar el curso de los acontecimientos, y en esto
puede llegarse a infligir enfermedades, peligro físico y en general
circunstancias muy adversas para las víctimas.
En esos medios se habla
de “magia blanca”, que supuestamente se hace para lograr un
bien personal, y de “magia negra” que se hace para
causar daño. Es así como “hechizo” es a veces sinónimo
de “daño”. Sin embargo, esta diferencia es meramente formal, ya
que aunque con la llamada “magia blanca” se persigue un
supuesto bien, el “trabajo” o hechizo que se hace puede
igualmente causar daño a otro. Pero debe quedar claro que
toda magia es maligna y está igualmente condenada por Dios.
Los hechicero utilizan en sus hechizos “fetiches” o amuletos, es
decir, objetos supuestamente cargados de poderes especiales, con los que
se busca proteger a quien los lleva de daños, enfermedades,
espíritus malignos, accidentes, lesiones, etc. Algunos fetiches son “trabajados” para
hacer que una persona se enamore de quien busca los
servicios del brujo o para que siga sus deseos. Pueden
ser usados también para convencer a alguien a que cambie
de parecer, para cambiar la buena o la mala fortuna,
o simplemente para hacer daño.
Como puede verse, en este ámbito
de la hechicería se pone de manifiesto en forma muy
escondida, pero no por esto menos real, el poder de
las fuerzas del Mal. Del reino de las tinieblas surgen
estas fuerzas capaces de causar “graves daños –de naturaleza espiritual
e indirectamente incluso de naturaleza física- en cada hombre y
en la sociedad”(CIC 395). “El que Dios permita la actividad
diabólica es gran misterio” (CIC 395), pero la misma está
limitada por la voluntad de Dios que controla todo.
Enmarcada dentro
de la práctica de la hechicería, en Venezuela se da
además el culto espiritista teñido de cristiano a un personaje
mitológico llamado “María Lionza”, cuyo origen tiene diferentes versiones legendarias:
una que la considera una india y otra una dama
blanca llamada “María Alonza”. En cualquier caso, su culto surge
en una zona del país (Sorte) en que la gente
hacía pactos con el diablo desde la Colonia, y en
este culto se nota una gran influencia del espiritismo original
de Allan Kardek, quien le dio forma al espiritismo y
escribió las leyes del mismo, por lo que se le
conoce como su codificador.
Cada jefe de este culto trabaja por
su cuenta y con frecuencia acusa a sus competidores de
hacer daños. Este culto que es dirigido fundamentallmente por hechiceros
a quienes se llama “bancos”, es anárquico y espontáneo.
El
sincretismo o fusión de creencias es sorprendente en estos ritos,
pues al lado de María Lionza, a quien llaman “la
reina”, aparece Nuestra Señora de Coromoto, la Santísima Virgen Patrona
de Venezuela, y al lado de héroes históricos y caciques
indígenas aparece el Dr. José Gregorio Hernández, seglar venezolano candidato
a la beatificación. Mientras un médium está en trance, los
adeptos pueden cantar un canto a la Virgen o rezar
un Ave María. Y éstos siguen considerándose católicos, bautizando a
sus hijos, etc. Los seguidores provienen en su mayoría de
las clases bajas, aunque últimamente hay centros de culto en
las ciudades venezolanas y de países vecinos, a donde acuden
gente educada y adinerada.
Sobre estas tendencias sincréticas, es decir, el
tratar de amalgamar cultos paganos (espiritistas, satánicos e idolátricos) con
la Virgen, los Santos, oraciones y prácticas cristianas, nos advierte
San Pablo: “No pacten alianzas desiguales con aquéllos que no
creen. ¿Podrían unirse la justicia con la maldad? ¿O podría
convivir la Luz con las tinieblas y haber armonía entre
Cristo y Satanás? … El Templo de Dios no tiene
que ver con los ídolos, y nosotros somos Templo de
Dios vivo” (2 Cor. 6, 14-16).
Otra corriente que está comenzando
a extenderse con motivo del New Age es el llamado
Neo-chamanismo”, proveniente de los chamanes (brujos y “medicine men&rdquo

indígenas.
Siempre han abundado los curanderos “espirituales”, a quienes acuden los
campesinos que buscan sanar de enfermedades “sobrenaturales”, aquéllas que se
consideran producidas por la hechicería, pero ahora con el New
Age hay los chamanes citadinos que recuerdan a los indígenas.
También a los curanderos se les llama “brujos’ tenidos como
tales en algunos países latinoamericanos, pero éstos dicen combatir con
hierbas y amuletos el mal provocado por los hechiceros.
Fdo. Cristobal Aguilar.