Domingo, 29 de noviembre de 2009
¿NUEVA RELIGIÓN? - LA NEW AGE

Los Angeles Buenos, los que permanecieron fieles a Dios, son creaturas puramente espirituales, seres inmortales, que acatan solamente la Voluntad Divina y su misión de ser emisarios de Dios y cumplir sólo Sus órdenes la vemos en abundantes ejemplos en la Sagrada Escritura. (cfr. Tob. 5, 12 - Lc. 1, 26-37 - Mt. 1, 18-24 - Mt. 2, 13-15).

El concepto cristiano de lo que son los Angeles de Dios y sus funciones es muy distinto a lo que trata de fomentarse con los cursos de comunicación con "ángeles" que es en nuestro país la manifestación de un movimiento "angeológico" mundial claramente enmarcado dentro del New Age.

Según este movimiento, los "ángeles" son "esferas de luz" "energía pura" dispuestos a tomar contacto con nosotros a través de técnicas especiales, tales como meditaciones paganas, repetición de "mantras" (dados por dichos "ángeles"), apertura de "chakras", entre otras, para poder entrar en la "rata de vibración angélica", etc., etc.

Los cristianos sabemos que Satanás y sus demonios siguen siendo "ángeles": ángeles caídos, superiores en inteligencia y poderes a nosotros los seres humanos, con una capacidad de engaño digna de su astucia con la que buscan engañar sin descansar (cfr. Jn. 8, 44), disfrazándose de "ángel de luz" (cfr. 2a. Cor. 11, 14).

Astrología

Es una pseudo-ciencia que pretende descifrar la influencia determinante que supuestamente tienen los astros sobre los seres humanos. Por cierto se basa en la creencia errónea -quizá por su antigüedad (5.000 años)- de que la tierra es el centro del universo y está rodeada del Zodíaco.
La Astrología está prohibida en la Biblia (Deut. 18, 10) y ha sido condenada por la Iglesia.

Además, las predicciones basadas en las influencias astrales niegan la libertad del hombre y pretenden limitar la Providencia de Dios, Quien es el único que conoce el futuro.
A la fundamentación equivocada de la Astrología, se deben agregar posteriores hallazgos en Astronomía -como el de nuevas constelaciones, la 13 y la 14- que no están contempladas en esta pseudo-ciencia, lo que hace que los cálculos de fechas de los llamados signos zodiacales estén, además, equivocados. (cfr. Astrónoma Jacqueline Mitton, Diario El Universal, Caracas, 21-enero-95)


3. Adivinación y Brujería


En esta manifestación del New Age se incluyen ahora formas hinduístas como el I Ching y el Tarot, además de las Runas vikingas.

Siempre presentes en Latinoamérica y en otras partes del mundo, han sido ahora revitalizadas y propagadas con motivo de la difusión del New Age, que retoma estas prácticas ocultistas, pues sirven a su fin, ya que estas cosas que son falsamente espirituales, no llevan al Reino de Dios, sino al reino del Mal.

La brujería y la hechicería son casi tan antiguas como la humanidad misma. Por ello, ya vienen condenadas estas prácticas desde el Antiguo Testamento en uno de sus primeros libros. Así leemos en Levítico 19, 26: “No practiquen la adivinación ni se metan en brujerías”. Y en Deuterenomio 18, 10-12: “Que no haya adivinos, ni nadie que consulte a los astros y a hechiceros, que no se halle a nadie que practique encantamientos o consulte espíritus; que no se halle ningún adivino o quien consulte a los muertos. Porque Yahvé aborrece a los que hacen estas cosas y precisamente por esta razón los expulsa delante de ti”.

Hay que hacer una diferenciación entre la Brujería en los países del norte (Europa y USA) y lo que en los nuestros y más concretamente en Venezuela se denomina también brujería, que es más bien la práctica de la hechicería.
En los países desarrollados, la Brujería (Witchcraft) es una práctica ocultista en la que se usa la magia para adquirir conocimiento y tener el poder de controlar vidas, destinos y aún el mundo. Las fuerzas que conjuran son demonios y rinden culto a una deidad con cachos que no es otra que el Demonio mismo.
En sus ceremonias y reuniones se nota cierta organización y jerarquías. Además tiene literatura propia y promocional. Sostienen la creencia en la re-encarnación y entre sus actividades está la de lanzar hechizos y consultar espíritus, es decir, demonios y/o almas condenadas.

Hay incluso una variante de la Brujería (Witchcraft) original que ha florecido en USA desde los años 70, con el nombre de “Wicca”, que contempla, además de las prácticas y creencias de la Brujería tradicional, la promoción de poderes mentales (psychic powers) y el culto a una supuesta “diosa interior”, con lo que se conjuga una especie de panteísmo feminista: se cambia al Dios Uno y Trino diferenciado de la creatura, por una diosa femenina con la cual el ser humano estaría fundido.

A diferencia de la Brujería en los países desarrollados, la de Venezuela y de algunos otros países latinoamericanos es más bien anárquica y espontánea, y puede considerarse más una forma de “Hechicería”. Los llamados “brujos” locales son básicamente hechiceros.

En nuestros pueblos encontramos numerosas prácticas mágicas, cuyo origen es anterior a la Conquista, pues tanto nuestros aborígenes, como los españoles y los negros tenían la costumbre de consultar el más allá.

Los brujos y hechiceros practican la magia, que tiene fines similares en cualquier parte del mundo, a saber: controlar el futuro y la vida de los demás, vengarse de los enemigos o protegerse de hechizos o daños, intimidar a personas, lograr poder sobre otros; en fin, alterar el curso de los acontecimientos, y en esto puede llegarse a infligir enfermedades, peligro físico y en general circunstancias muy adversas para las víctimas.

En esos medios se habla de “magia blanca”, que supuestamente se hace para lograr un bien personal, y de “magia negra” que se hace para causar daño. Es así como “hechizo” es a veces sinónimo de “daño”. Sin embargo, esta diferencia es meramente formal, ya que aunque con la llamada “magia blanca” se persigue un supuesto bien, el “trabajo” o hechizo que se hace puede igualmente causar daño a otro. Pero debe quedar claro que toda magia es maligna y está igualmente condenada por Dios.

Los hechicero utilizan en sus hechizos “fetiches” o amuletos, es decir, objetos supuestamente cargados de poderes especiales, con los que se busca proteger a quien los lleva de daños, enfermedades, espíritus malignos, accidentes, lesiones, etc. Algunos fetiches son “trabajados” para hacer que una persona se enamore de quien busca los servicios del brujo o para que siga sus deseos. Pueden ser usados también para convencer a alguien a que cambie de parecer, para cambiar la buena o la mala fortuna, o simplemente para hacer daño.

Como puede verse, en este ámbito de la hechicería se pone de manifiesto en forma muy escondida, pero no por esto menos real, el poder de las fuerzas del Mal. Del reino de las tinieblas surgen estas fuerzas capaces de causar “graves daños –de naturaleza espiritual e indirectamente incluso de naturaleza física- en cada hombre y en la sociedad”(CIC 395). “El que Dios permita la actividad diabólica es gran misterio” (CIC 395), pero la misma está limitada por la voluntad de Dios que controla todo.

Enmarcada dentro de la práctica de la hechicería, en Venezuela se da además el culto espiritista teñido de cristiano a un personaje mitológico llamado “María Lionza”, cuyo origen tiene diferentes versiones legendarias: una que la considera una india y otra una dama blanca llamada “María Alonza”. En cualquier caso, su culto surge en una zona del país (Sorte) en que la gente hacía pactos con el diablo desde la Colonia, y en este culto se nota una gran influencia del espiritismo original de Allan Kardek, quien le dio forma al espiritismo y escribió las leyes del mismo, por lo que se le conoce como su codificador.

Cada jefe de este culto trabaja por su cuenta y con frecuencia acusa a sus competidores de hacer daños. Este culto que es dirigido fundamentallmente por hechiceros a quienes se llama “bancos”, es anárquico y espontáneo.

El sincretismo o fusión de creencias es sorprendente en estos ritos, pues al lado de María Lionza, a quien llaman “la reina”, aparece Nuestra Señora de Coromoto, la Santísima Virgen Patrona de Venezuela, y al lado de héroes históricos y caciques indígenas aparece el Dr. José Gregorio Hernández, seglar venezolano candidato a la beatificación. Mientras un médium está en trance, los adeptos pueden cantar un canto a la Virgen o rezar un Ave María. Y éstos siguen considerándose católicos, bautizando a sus hijos, etc. Los seguidores provienen en su mayoría de las clases bajas, aunque últimamente hay centros de culto en las ciudades venezolanas y de países vecinos, a donde acuden gente educada y adinerada.

Sobre estas tendencias sincréticas, es decir, el tratar de amalgamar cultos paganos (espiritistas, satánicos e idolátricos) con la Virgen, los Santos, oraciones y prácticas cristianas, nos advierte San Pablo: “No pacten alianzas desiguales con aquéllos que no creen. ¿Podrían unirse la justicia con la maldad? ¿O podría convivir la Luz con las tinieblas y haber armonía entre Cristo y Satanás? … El Templo de Dios no tiene que ver con los ídolos, y nosotros somos Templo de Dios vivo” (2 Cor. 6, 14-16).
Otra corriente que está comenzando a extenderse con motivo del New Age es el llamado Neo-chamanismo”, proveniente de los chamanes (brujos y “medicine men&rdquoGui?o indígenas. Siempre han abundado los curanderos “espirituales”, a quienes acuden los campesinos que buscan sanar de enfermedades “sobrenaturales”, aquéllas que se consideran producidas por la hechicería, pero ahora con el New Age hay los chamanes citadinos que recuerdan a los indígenas. También a los curanderos se les llama “brujos’ tenidos como tales en algunos países latinoamericanos, pero éstos dicen combatir con hierbas y amuletos el mal provocado por los hechiceros.

Fdo. Cristobal Aguilar.


Publicado por cristobalaguilar @ 21:01  | Las Sectas
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