Martes, 24 de noviembre de 2009
LA SALVIA - EL LUGAR DEL ALQUIMÍSTA

El nombre de salvia viene del latín "salvare" que significa "ser salvado", en referencia a los múltiples poderes curativos que se le atribuyen a esta planta tan popular en huertos y monasterios.

Descripción: La salvia crece en terrenos calcáreos y se adapta perfectamente a tierras poco abonadas o poco fértiles como márgenes de sembrados, cunetas y laderas rocosas, generalmente en ambientes secos y soleados.
De la salvia se recolectan sus hojas, preferentemente de brotes jóvenes, que se dejan secar a la sombra y se pueden conservar en saquitos sellados y guardados en cajas o frascos.
Una vez secas, sus características hojas verdes alargadas, se tornan de un color gris y emanan un intenso aroma alimonado, como de alcanfor.

Composición y propiedades: Contiene hasta un 2,5% de aceite esencial que concentra thuyona (compuesto tóxico), flavonoides, principios amargos y taninos, lo que le confiere a la salvia sus propiedades antisépticas, antiinflamatorias, emolientes y astringentes.

Indicaciones: Las indicaciones son diversas y en función de la situación se recomienda una u otra forma de presentación, con el fin de aprovechar al máximo sus propiedades.
Espasmos: agua saturada con aceite esencial.
Fiebre: infusión.
Estimulación de la secreción biliar (acción colagoga), aerofagia, flatulencias digestivas: infusión, condimento de diversos platos.
Inflamación de encías, úlceras y llagas bucales, faringitis: enjuagues.
Úlceras y llagas en la piel: compresas.
Cicatrización de heridas: cataplasma.

Contraindicaciones:
No conviene utilizar durante el embarazo ni la lactancia. Igualmente, no se debe administrar en casos de insuficiencia renal o inestabilidad neurovegetaviva. El aceite esencial es neurotóxico debido a la tuyona (especialmente abundante en la variedad francesa).

Plantas con las que combina:
Para potenciar sus propiedades antisépticas y antiinflamatorias se puede combinar perfectamente con el romero, el tomillo, el eucalipto y la equinácea. Por sus propiedades emolientes proporciona un agradable sabor a las tisanas combinadas con poleo, menta, melisa, anís, hinojo y manzanilla.

Formas de presentación:

- Infusión: La infusión nunca debe de hervirse, se prepara de la siguiente manera: Se pone a hervir la cantidad de agua necesaria en una olla que no sea de aluminio, según las tazas que se vayan a tomar al día. Cuando el agua arranca el hervor, se apaga el fuego. Inmediatamente se echa la dosis de salvia y otras plantas si se va a hacer una infusión combinada, por ejemplo una cucharadita de cada planta por cada taza o vaso. Se remueve bien. Se tapa. Se deja reposar unos minutos, se cuela todo. La infusión que no se consuma, se guarda tapada y a la hora de tomarla se calienta ligeramente sin que llegue nunca a hervir.
- Aceite esencial: Se respetará la dosis aconsejada a diluir ya que contiene un compuesto que puede resultar tóxico. También se puede aplicar externamente en heridas o llagas, previamente diluido.
- Vahos y gargarismos: Se hacen una vez que se ha elaborado una infusión de salvia sóla o combinada con otras plantas.
- Decocción para compresas: de uso externos, en heridas, llagas o úlceras.

Consejos para su empleo: Si se pretende secar, este proceso se efectuará a la sombra y en lugar bien ventilado, guardándose posteriormente en cajas de cartón o bolsas de papel, pero evitando los tarros de cristal o de plástico. Bien conservada, mantiene todas sus propiedades durante un año.

Fdo. Cristobal Aguilar.


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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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