Lunes, 23 de noviembre de 2009
LA VIDA Y EXTINCIÓN DEL SOL

El mayor reto que el hombre deberá enfrentar , si quiere salvar a la especie , empezará en unos 1500 millones de años , cuando la luminosidad del Sol será 15 % mayor que la actual y el hielo de los casquetes polares en la Tierra se derretirán , con todo lo que eso involucra ; considerando y confiando también que el mismo habitante terrestre no acelere este proceso , debido al cada vez más acelerado calentamiento global y al aumento de polución general , los cuales ya son vistos como algo irreversible .
Pero esto sólo será el comienzo del fin .El Sol tiene actualmente una edad de 5000 millones de años y es una estrella madura , que ha vivido aproximadamente la mitad de su tiempo total programado por la naturaleza , tal y como lo conocemos hoy . Dentro de 4 a 5 millones de años , el fin del astro rey entrará en su fase terminal , pues habrá quemado prácticamente todo el hidrógeno de su núcleo , combustible utilizado para producir su energía mediante reacciones de fusión nuclear , las cuales dejarán como material residual helio . En este punto , el volumen del Sol habrá aumentado en un 40 % , y las reacciones tenderán a extinguirse , reduciéndose nuevamente su tamaño ; gracias a lo cual la temperatura y la cantidad de reacciones , con el poco hidrógeno restante , se incrementarán otra vez debido a la creciente presión .
La estrella se convertirá entonces en algo conocido como Subgigante roja , y la Tierra estará a más de 100 grados centígrados , superando el punto de ebullición . Poco a poco seguirá creciendo hasta convertirse en una Gigante de color rojo intenso y su diámetro superará por más de 100 veces el actual ; punto en el cual , Mercurio será tragado y la superficie de nuestro planeta será lava fundida .Incluso algunos dicen que otros planetas serán absorbidos por la Gigante , incluyendo a la Tierra y posiblemente hasta Júpiter .
Lo cierto es que esta etapa no se alargará por mucho tiempo y en sólo 250 millones de años , otra contracción se llevará a cabo ; y esto provocará una elevadísima temperatura , llegando a 100 millones de grados . En este momento el helio , que hasta ese punto sólo había sido material residual ,empezará a fusionarse en una nueva serie de reacciones nucleares , aumentando la cantidad de energía y alcanzando ¡ 300 millones de grados centígrados !
Esto provocará el desprendimiento de hasta un tercio de su masa , la cual será expulsada al espacio; después de lo cual El Sol se reducirá de nuevo hasta alcanzar solamente 10 veces su tamaño actual . Finalmente y luego de una serie de eventos erráticos , todo lo que quedará será una pequeña estrella de la mitad de la masa que posee hoy , donde su material se hallará en un estado de alta compresión . Su superficie alcanzará unos 10 000 grados , por lo que brillará con luz blanca intensa y su núcleo estará compuesto de carbón ; se habrá convertido en una Enana Blanca , aproximadamente en 10 000 millones de años .
La pregunta es , ¿qué será del hombre?
El vertiginoso avance científico y tecnológico hace pensar que en esos años habrá otras colonias humanas en otros planetas o satélites , donde el hombre seguirá existiendo . Quizá algo diferente a nosotros , por razones evolutivas y de adaptación genética natural . Obviamente , si el mismo ser humano no causa antes su propia destrucción y la del planeta ; cuyas ruinas quedarían a la espera de algún arqueólogo extraterrestre , que quizá vería todo esto como un fallido experimento biológico .

FIN DE LA TIERRA

La Tierra ya tiene fecha precisa de caducidad, como los yogures: 7.590 millones de años a contar desde ahora. Ese será el momento en que nuestro planeta desaparecerá tragado como una galleta por un Sol convertido en una estrella gigante roja, que perderá un tercio de su actual masa pero expandirá la restante como un globo. Engullirá a Mercurio y a Venus como aperitivo de la Tierra. Eso dicen dos astrónomos, Klaus-Peter Schröder, de la Universidad de Guanajuato en México, y Robert Connon Smith, de la Universidad de Sussex en el Reino Unido.

Que ni el Sol ni el Sistema Solar son eternos es algo que la Astronomía tiene claro desde hace mucho tiempo. La novedad de este estudio, que está a punto de publicarse en el boletín mensual de la «Royal Astronomical Society», es el uso de nuevas técnicas de cálculo que permiten afinar mucho más el pronóstico de cómo se van a comportar las grandes masas estelares involucradas.

UN SALTO DE ÓRBITA

Hasta ahora se consideraba que las posibilidades de que la Tierra desaparezca absorbida por el colapso del Sol eran muy altas, pero no seguras al cien por cien. En el caso de Mercurio y de Venus es inevitable, pero nuestro planeta podría salvarse «in extremis», alejándose del Sol y pasando a ocupar la posición que más o menos ahora ocupa Marte.

La supervivencia terrestre dependería en última instancia de los azares gravitatorios que se desencadenen a medida que la metamorfosis del Sol cambie toda la correlación de fuerzas y de órbitas del Sistema Solar. Muchos esperaban que la Tierra al final se librara, más después del optimista descubrimiento, el año pasado, de un planeta intacto dando vueltas alrededor de una enana blanca (lo que queda cuando una estrella como el Sol se extingue).

¿No podría pasar lo mismo con la Tierra? En el año 2001 se publicó un análisis firmado por Kacper Rybicki, del Instituto de Geofísica de Polonia, y por Carlos Denis, de la Universidad de Lieja, concluyendo que la Tierra tenía posibilidades de sobrevivir. Esas posibilidades son las que acaban de eliminar de un plumazo en Guanajuato y en Sussex: no tienen duda de ello porque, dicen, están convencidos de incluso haber subestimado los tirones atómicos que llevarán a la Tierra a echarse en brazos del Sol y desaparecer entre vapores.

UNA BOMBA ATÓMICA

El Sol se formó hace poco más de 4.500 millones de años a partir de nubes de gas y de polvo que contenían restos de anteriores estrellas. De sus componentes metálicos iniciales salen los planetas y los asteroides y otros cuerpos celestes del Sistema Solar. El Sol es una bomba atómica. Quema átomos de hidrógeno y los transforma en helio. Ahora estamos en la edad de oro de la quema de hidrógeno, que se mantendrá estable otros 5.500 millones de años. Cuando las capas de hidrógeno empiecen a agotarse, se desencadenará la fatídica transformación en gigante roja. Entonces el Sol será 256 veces más grande que ahora y 2.730 veces más luminoso. Pasará alrededor de mil millones de años más expulsando gases, aumentando de tamaño y desarrollando un terrible apetito de planetas antes de desprenderse de su envoltura gaseosa, comprimirse y quedar como melancólica enana blanca.

Pero los problemas empezarán mucho antes. Que la Tierra tenga fecha oficial de caducidad para dentro de 7.590 millones de años no significa que sea habitable hasta el último día. Dentro de «sólo» mil millones de años, el Sol, que desde que se formó ha incrementado un 40% su brillo, lo habrá aumentado otro 10%. Entonces los océanos terrestres empezarán a hervir y a evaporarse como el agua de una tetera gigantesca. Y ése será sólo el principio de un largo proceso terrible. La Tierra acabará chamuscada, despedazada y, en definitiva, invivible para cualquier ser mucho antes de causar baja del Sistema Solar.

¿SE PUEDE EVITAR EL DESASTRE?

Si eso es así, ¿entonces qué importancia tiene saber cuándo se producirá exactamente la desaparición del planeta, y si hay manera de evitarla? Porque hay quien busca maneras de evitarla. Científicos consultados por «The New York Times» hablaban de un proyecto de algo que podríamos calificar de ingeniería de caminos espaciales: en el año 2001 Don Korycansky y Gregory Laughlin, de la Universidad de Santa Cruz en California, y Fred Adams de la Universidad de Michigan, estudiaban las posibilidades de provocar el choque ligero (y sobre todo oblicuo) de la Tierra con un cometa o con un asteroide para desviar su órbita y escapar del Sol.

¿A grandes males, grandes remedios? El mismo Gregory Laughlin se manifiesta ahora muy reacio a correr los riesgos incluso éticos de la idea: ¿quién asume la responsabilidad de que algo salga mal y se desencadene un holocausto mucho antes de lo astronómicamente anunciado?

En el fondo lo que está en juego es resignarse, o no, a una idea de punto final, así sea muy lejano aún en el tiempo. Un lapso de 7.590 millones de años es mucho más de lo que la Tierra y la Humanidad llevan existiendo. Pero parece que eso no ayuda a nadie a conformarse con la idea de que el futuro no es ilimitado. Nadie se resigna a su extinción.

La parte buena de la mala noticia, subrayaba Robert Connon Smith», es que a partir de estos datos ya no habría excusa para no poner toda la carne en el asador para buscar, encontrar y colonizar otros mundos. ¿Y cómo lo hacemos?

Fdo. Cristobal Aguilar.
Publicado por cristobalaguilar @ 19:35  | Astronom?a
Comentarios (0)  | Enviar
Image Hosted by ImageShack.us
By cristobalaguilar at 2011-02-03
Comentarios
 
¡Recomienda esta página a tus amigos!
Powered by miarroba.com Contador de visitas y estadísitcas
In nomine Patris et fillii et Spiritus Sancti