Domingo, 15 de noviembre de 2009
EL BESTIARIO

Un bestiario (o Bestiarum vocabulum) es un compendio de bestias. Se hicieron muy populares durante la Edad Media en forma de volúmenes ilustrados que describían animales, plantas e incluso rocas. La historia natural y la ilustración de cada una de estas bestias se solía acompañar con una lección moralizante, reflejando la creencia de que el mundo era literalmente la creación de Dios, y que por tanto cada ser vivo tenía su función en él. Por ejemplo, el pelícano, del que se creía que se abría su propio pecho para dar vida a sus polluelos con su propia sangre, era, a través de su sacrificio, una viva representación de Jesucristo. El bestiario, por tanto, es también una referencia al lenguaje simbólico de los animales en la literatura y el arte cristianos de occidente.

Los bestiarios fueron especialmente populares en Inglaterra y Francia cerca del siglo XII, y consistían principalmente en recopilaciones de textos anteriores. El primer bestiario conocido en la forma en que más tarde ganaría popularidad era un antiguo volumen griego anónimo del siglo XII conocido como Physiologus, que resumía conocimiento y sabiduría antiguos sobre animales en las obras de autores clásicos como la Historia de los animales, de Aristóteles de Estagira, así como otras obras de Heródoto, Plinio el Viejo, Cayo Julio Solino, Claudio Eliano, y otros naturalistas.

Tras el Physiologus, San Isidoro de Sevilla (libro XII de las Etimologías) y San Ambrosio expandieron el mensaje religioso con referencias a pasajes de la Biblia y la Septuaginta. Ellos y otros autores expandieron o modificaron libremente modelos preexistentes, refinando de forma constante el contenido moral, sin interés o acceso a más detalles respecto al contenido en hechos. Sin embargo, los coloristas relatos sobre estas bestias fueron ampliamente leídos, y en general tomados como ciertos. Algunas observaciones encontradas en los bestiarios de la época, como la migración animal (principalmente en los pájaros), fueron descartados por los filósofos naturales de épocas posteriores, solo para ser redescubiertas por la ciencia moderna.

El artista italiano Leonardo da Vinci también escribió su propio bestiario.

El bestiario más conocido de su tiempo es el Bestiario de Aberdeen. Hay muchos más, y hoy en día sobreviven cerca de una cincuentena de manuscritos.

En tiempos más modernos, artistas como Henri de Toulouse-Lautrec y Saul Steinberg han producido sus propios bestiarios. Julio Cortázar escribió un bestiario contemporáneo con ese título, en el que se narran cuentos donde se coleccionaba bestias imaginarias, que muchas veces no tenían relación con los monstruos de la la edad media. Los escritores de ficción de fantasía suelen inspirarse en las extraordinarias bestias descritas en la mitología, los cuentos de hadas y bestiarios medievales. Los "mundos" creados en las obras de fantasía pueden tener sus propios bestiarios. De forma análoga, los autores de juegos de rol de fantasía a veces compilan sus propios bestiarios como referencia, como es el caso del Manual de Monstruos para Dungeons & Dragons.

No es tampoco infrecuente que los videojuego de rol con una gran cantidad de enemigos distintos incluyan algún tipo de bestiario, en la forma de listas de criaturas comentadas.

Un bestiario mitológico es una recopilación de animales y monstruos reales, quiméricos e irreales, creados por la insaciable curiosidad del hombre sintiendo fascinación, respeto o temor por todas las criaturas que, junto a él, poblaban la Tierra. Los científicos y naturalistas, los exploradores y aventureros de la época, tomaban nota de sus descubrimientos conformando una obra, mitad prohibida y mitad venerada, que solo era consultada por los sabios que intentaban descubrir los nuevos monstruos que aún habitaban el mundo.

Procedentes del mundo grecorromano, bizantino y persa, popularizados en la época medieval (siglo XII), los bestiarios mágicos, fantásticos o mitológicos, como también se les conocía, fueron una colección de fábulas referentes a animales y monstruos reales o quiméricos con descripciones, e imágenes que se generaban por combinación de partes de animales diferentes, creando estampas, en ocasiones, atroces... hablando y clasificando a las bestias de la más diversa ralea, apoderándose rápidamente del mundo cristiano románico no sin resistencias y críticas por pensadores de la época.

Pero el románico sacraliza esta estética pagana convirtiendo a los animales -tanto reales como imaginarios- en portadores de virtudes o perversiones, por lo que su aparición en capiteles, canecillos, metopas, tímpanos, etc., es reinventada y usada con sentido de enseñanza y advertencia. Por lo que estos animales podían ser representados solos o en lucha entre sí o con hombres indefensos, con el objetivo de conmover y motivar al creyente en su esfuerzo por evitar las tentaciones y renegar del pecado.

Aunque cualquier símbolo tiene dualidad de significados, incluso completamente opuestos, el románico usó ciertos animales con predilección para manifestar el bien y otros como formas del mal y del diablo. De esta forma nos encontramos con dragones, basiliscos, fauna escatológica, demoníaca, estrambótica, alucinante, grotesca y divertida...

Esto reflejaba la creencia de que el propio mundo era literalmente la Palabra de Dios, y que, por tanto, todo ser vivo tenía un sentido especial. Por ejemplo, el pelícano, del que se creía que se abría el pecho para alumbrar a sus crías con su propia sangre, era una representación viva de Jesucristo. Este simbolismo era bien conocido en aquella época: los animales dibujados en los cuadros religiosos no sólo eran animales, sino que simbolizaban algo en el cuadro. Los animales de los bestiarios también se encuentran en las esculturas de las iglesias, donde las imágenes familiares recordaban al observador la historia y el significado alegórico.

Los bestiarios gozaron de especial popularidad en Inglaterra y Francia durante el siglo XII, y eran principalmente compilaciones de textos anteriores, especialmente el Physiologus y el Etymologiae de Isidoro de Sevilla. Una parte importante de la mayoría de los bestiarios son las ilustraciones, ya que añadían mucho a las descripciones, y servían como una herramienta educativa para los analfabetos.

Dentro de los bestiarios encontramos bestiarios reales de signo positivo, como las aves (palomas, cigüeñas, águilas) y leones, bestiarios de signo negativo como serpientes, monos, liebres, cerdos, cabras, etc y bestiarios fantásticos como grifos, dragones, arpías, sirenas, basiliscos, centauros, etc.

Fdo. Cristobal Aguilar.


Publicado por cristobalaguilar @ 20:14  | Los Demonios
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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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