S?bado, 14 de noviembre de 2009
EVANGELIO APÓCRIFO DE AMMONIO

Os traigo en este caso un Evangelio Apócrifo (no aprobado por la Iglesia, como verdadero) que tiene como connotación su gran parecido con los evangelios aprobados por la Iglesia y que todos conocemos. De todas formas ya sabeis que los exponenmos aquí como visión nueva de los mismos. EL AUTOR DEL BLOG.


1ª Parte

(Armonía de los evangelios canónicos)

 

Acontecimientos que precedieron y que siguieron al nacimiento de Jesús

 

1. En el principio era el Verbo, por el que fue hecho todo.

2. José desposó a la virgen María, y el arcángel Gabriel se le apareció, y le anunció su próxima preñez, que se produciría por modo sobrenatural.

3. Y José no la conoció, mientras no dio a luz.

4. Y Octavio Augusto mandó hacer un censo de todo el Imperio Romano.

5. Y José era de Bethlehem, la ciudad de David, y fue allí a empadronarse, porque era de la casa de aquel rey.

6. Y, estando allí, la virgen parió al Cristo.

7. Y los ángeles del cielo lo anunciaron por la noche a los pastores que cuidaban de los ganados.

8. Y unos magos de lejanas tierras vinieron a asistir a su nacimiento.

9. Y, pasados los ocho días, el niño fue circuncidado y lo llamaron Jesús.

10. Y una estrella condujo a los magos a Jerusalén.

11. Y comunicaron a Herodes que había nacido el rey de los judíos.

12. Y Herodes juntó consejo de príncipes y escribas para saber dónde nacería y le dijeron que en Bethlehem.

13. Y los magos adoraron a Jesús en aquella villa.

14. Y un justo llamado Simeón y Ana, profetisa, hija de Phanuel, vinieron al templo y predicaban de Jesús.

15. Y Herodes pensó en su ánima matar a todos los niños de la edad de Jesús en Nazareth.

16. Mas un oráculo advirtió a José que huyese a Egipto.

17. Y todos los niños pequeños fueron degollados.

18. Y el niño crecía y se fortalecía en espíritu.

19. Y estuvieron siete años en Egipto, hasta que Herodes murió.

20. Y, cuando José lo supo por aviso del cielo, volvió a Nazareth, su patria.

 

Infancia de Jesús. Aparición de Juan el Bautista

 

II 1. Y, cuando Jesús tenía doce años, subieron sus padres a Jerusalén.

2. Y he aquí que lo encontraron en el templo, hablando con los doctores de la Ley de los asuntos de su Padre.

3. Y, habiendo vuelto a su casa, estaba sometido a sus padres.

4. Y he aquí que vino palabra de Dios sobre Juan, hijo de Zacarías, precursor de Cristo, el cual predicaba.

5. Y predicaba el arrepentimiento y la vida austera, y bautizaba.

6. Y los judíos, viéndolo en la verdad, pensaban primero si sería el Cristo.

7. Mas Juan vaticinó del Cristo, porque venía como su mensajero.

 

Bautismo de Jesús. Muerte de Juan

 

III 1. Y Jesús llegó de Galilea para ser bautizado en el Jordán.

2. Y, al salir del agua, se oyó una voz del Padre celestial, diciendo: Este es mi Hijo dilecto, en quien me complazco.

3. Y, después de esto, fue llevado al desierto cuarenta días, para ser tentado del diablo.

4. Y Juan dijo de Jesús: Es el cordero de Dios, que quita los delitos del mundo.

5. Y los primeros que siguieron a Jesús fueron Simón Barjona y su hermano Andrés.

6. Mas luego Jesús llamó también a Felipe.

7. Y, estando en unas bodas, trocó el agua en vino.

8. Y, bajando a Jerusalén, arrojó del templo a los mercaderes.

9. Y, habiendo pasado una noche entera Simón Pedro sin pescar nada, por la palabra de Jesús tuvo una pesca copiosa y se llenó de asombro.

10. Y le dijo: Apártate de mí, Señor, que soy pecador.

11. Y los discípulos de Juan fueron a decirle que los de Jesús bautizaban.

12. Y les contestó: A él conviene crecer y a mí menguar.

13. Porque quien del cielo viene es sobre todos.

14. Y Herodes, por cuanto Juan le reprendía un vínculo ilícito, le hizo cortar la cabeza.

15. Y, oyéndolo Jesús, que estaba en Galilea, se fue a los confines de Zabulón y de Nephtalim.

16. Y predicaba la penitencia y el reino de los cielos.

 

Jesús elige doce discípulos y empieza a hacer milagros

 

IV 1. Y Jesús hacía milagros y evangelizaba.

2. Según dijo Isaías: El Espíritu Santo es sobre mí, para predicar a los pobres.

3. Y muchos se congregaban y lo seguían.

4. Y entonces eligió doce discípulos.

5. Y, subiendo a un monte, les propuso las diversas fórmulas de las bienaventuranzas.

6. Y dio a los que predicasen su doctrina facultad de curar enfermos y de arrojar demonios.

7. Y solícitamente instruía a la muchedumbre, cuando descendió al campo desde el monte.

8. Y su doctrina era milagrosa e iba en bien de los míseros. Y curaba a los leprosos.

9. Y curó la parálisis del fámulo de un centurión.

10. Y, llegando a las puertas de la ciudad de Nain, resucitó a uno que llevaban a enterrar.

11. Y su fama se extendió por toda la Siria.

12. Y no sólo hacía estos beneficios, sino que también libró a una pecadora de los fariseos, y la absolvió.

13. Y, siguiéndole muchos, les dijo que para seguirlo era preciso renunciar a todos los afectos terrenos.

14. Y que no esperasen fortuna, porque el Hijo del hombre no tenía ni almohada en que reposar su cabeza.

15. Y, pidiéndole uno licencia para, antes de seguirlo, ir a enterrar a su padre, le dijo: Deja que entierren los muertos a sus muertos.

16. Y a otro, que antes de seguirlo quería ir a despedirse de su casa, le dijo que no era buen sembrador quien, puesta ya la mano en el arado, volvía la vista atrás.

17. Y, viniendo al país de los gerasenos, en una barca, hubo gran temporal, mientras él dormía.

18. Y él hizo cesar la tempestad.

19. Y, llegado a puerto, libró a un endemoniado de un tropel de espíritus inmundos, y les permitió alojarse en una manada de puercos.

20. Y, llegando a Cafarnaum, curó a un paralítico, por su mucha fe.

21. Y, viendo al publicano Mateo, lo llamó a las funciones apostólicas.

22. Al pasar para Galilea por Samaria, entabló coloquio con una mujerzuela, que era pecadora.

23. Y ella sabía que vendría el Mesías, que llamaban el Cristo.

24. Y, llegando a Caná de Galilea, vino a él un notable de la ciudad que tenía un hijo moribundo, y fue sano.

25. Y, entrando en la casa de Leví, le reprendieron los fariseos, porque andaba con publicanos.

26. Y dijo Jesús: No necesitan médico los sanos, sino los enfermos.

27. Y le dijeron los fariseos que por qué sus discípulos no ayunaban, y no hacían sacrificios, como los de Juan.

28. Contestó él: ¿Pueden los que están de bodas no comer y beber, mientras esté presente el esposo?

29. No se ha de poner remiendo de paño nuevo en vestido viejo.

30. Ni echar vino nuevo en viejos odres.

31. Mas los fariseos calumniaban al Cristo.

32. Y decían que debía hacer signos. Y él, conociendo su maldad, díjoles:

33. Generación insensata, yo no necesito más signo que el de Jonás.

34. Que tres días estuvo en el vientre de la ballena.

35. Nínive acusará a esta generación, porque ellos se arrepintieron por la predicación de Jonás.

36. Y la reina del Austro os dio ejemplo, cuando vino desde lejos a escuchar la sabiduría de Salomón.

37. Porque, cuantas veces el espíritu inmundo sale del hombre y vuelve, trae otros espíritus y sus últimas cosas son las peores.

38. Y, oyéndolo, una mujer dijo: Bendito el vientre que te llevó y los pechos que te amamantaron.

39. Mas él dijo: Bienaventurados los que sigan la palabra de Dios y la guarden.

40. Y, predicando un día, le dijeron que su madre y hermanos estaban fuera, y que querían verlo.

41. Mas él los reprendió, diciendo que su madre y hermanos eran quienes hicieren la voluntad divina.

 

Resurrección de la hija de Jairo y expulsión de demonios

 

V 1. Y, confirmando el Señor sus milagros, resucitó a la hija de Jairo, príncipe de la Sinagoga.

2. Y expulsó muchos demonios y la gente estaba llena de admiración.

3. Y entonces dijeron los fariseos que echaba los demonios en nombre de Beelzebuh.

4. Y él les contestó que quien da buenas cosas tiene buen tesoro, y que quien las da malas mal tesoro tiene.

5. Porque decía: El buen árbol da buenos frutos.

6. Y de toda palabra ociosa que hablen los hombres darán cuenta a Dios en el día del juicio.

 

Maquinaciones de los enemigos de Jesús

 

VI 1. Y, entrando Jesús en casa de Marta, andaba ésta ocupada.

2. Mas su hermana María, sentada a los pies de Jesús, oía su palabra.

3. Y, como Marta se quejase de esto, dijo Jesús: Déjala. Ella eligió la parte mejor.

4. Y designó Jesús otros setenta y dos discípulos para que predicasen el Evangelio.

5. Y para que lo precediesen e hiciesen beneficios de salud.

6. Porque los potestó para sanar enfermos y para echar fuera demonios.

7. Y vinieron gozosos los discípulos, diciendo que los demonios les obedecían, en su nombre.

8. Y él contestó: Vi a Satanás como un rayo que caía del cielo.

9. Gracias, Padre benigno, porque has dado a estos emisarios los conocimientos celestes que niegas a los grandes.

10. Mas los fariseos procuraban ver de sorprender al Cristo en alguna cosa.

11. Y un sábado iban por los sembrados, y recogían espigas, y las comían.

12. Y, diciéndole los fariseos que era impío, les puso Jesús el ejemplo de David, que comió los panes de la proposición, porque tenía hambre.

13. Había, pues, un sábado en la sinagoga un hombre que tenía seca la mano derecha.

14. Y él preguntó: ¿Es lícito hacer beneficio en sábado?

15. Y, como lo sanó, dijo: Porque ninguno de vosotros, si una res, en sábado, se le cae al pozo, dejará de sacarla.

16. Y entonces buscaban ocasión de perder a Jesús.

17. Y él fue a un monte a orar, y se pasó la noche en oración.

18. Y después de esto les propuso la parábola del sembrador, que, sembrando, arrojó simiente en tierra, y en piedra y en espinas.

19. Y lo que cayó en buena tierra, fructificó; mas lo que cayó fuera, pereció.

20. Y les dijo del grano de mostaza, que es la simiente más pequeña y el árbol mayor.

21. Y les habló del fermento que la mujer mezcló con harina.

22. Y, diciendo esto a la gente, explicaba a los discípulos las parábolas de los misterios superiores.

23. Les habló, pues, del tesoro escondido en el campo, y del mercader que vendió todas sus perlas para comprar una sola de gran valor.

24. Y en sus palabras les ponderaba la sublimidad del reino de los cielos.

25. Y les enseñó claramente la parábola de la cizaña.

 

Imprecaciones de Jesús contra los fariseos

 

VII 1. Y, yendo Jesús a su patria, no pudo enseñar con gusto, por ser esto común a los profetas, que no suelen en su patria ser glorificados.

2.Y por la incredulidad de ellos hizo pocos milagros.

3. Mas el tetrarca Herodes, oyendo la fama de Jesús, creyó que era Juan que había resucitado y deseó verlo.

4. Jesús, por entonces, estando en un sitio desierto con una gran multitud, le dio de comer con sólo cinco panes y dos peces.

5. Y, viéndolo, muchos lo juzgaron digno de ser hecho príncipe.

6. Mas no tenía ambición, y por ello huyó a un monte, y oró toda la noche.

7. Y sus discípulos estaban en el mar, y una tempestad los agitaba.

8. Y en medio de ella, Jesús fue a sus discípulos andando sobre las olas.

9. Mas ellos disputábanle por espectro.

10. Y hablándoles Jesús, Pedro tuvo fe en él, y anduvo sobre el agua, mas, cuando sintió incredulidad, se sumergía.

11. Y el Señor mandó al viento y entró en la nave.

12. Y vinieron a tierra de Genezareth.

13. Y allí acudían los enfermos, y, tocando la orla de su vestidura, quedaban sanos.

14. Empero cuando oyeron que Jesús hablaba de darles su carne y su sangre a modo de pan celestial, muchos huyeron de él.

15. Mas Pedro dijo que lo seguiría, porque sus palabras eran de vida eterna.

16. Y, habiendo llamado un fariseo a comer a Jesús, se escandalizó de verlo comer sin lavarse antes.

17. Mas dijo él: Necios, ¿observáis las tradiciones y la caridad de Dios no observáis?

18. Vosotros diezmáis la menta y los demás productos, mas no sois justos.

19. Hipócritas, que amáis los primeros sitios en las sinagogas y que hacéis culto de las fórmulas externas.

20. Sois como sepulcros blanqueados.

21. Y sustraéis, so pretexto de oblación, los socorros a los valetudinarios, con falsa doctrina.

22. Mas toda planta que mi Padre no plantó será desarraigada.

23. Ya lo profetizó Isaías: Este pueblo me honra con sus labios, mas su corazón está alejado de mí.

24. Nada exterior al hombre lo puede contaminar, mas sí lo interior.

25. Porque el corazón es la oficina de que salen el adulterio, y la fornicación, y el homicidio, y el hurto.

26. Y el dolo, y la impostura, y la impudicia, y la necedad, y la soberbia.

27. Mas todo os será quitado si a vuestros hermanos hacéis limosnas.

 

El milagro de los panes y los peces. La transliguración

 

VIII 1. Y Jesús, desde Judea, fue a Tiro y Sidón.

2. Y a una mujer cananea, que llegó con su hija, la cual estaba endemoniada, la atendió por su mucha fe.

3. Y curó ciegos, y cojos, e imbéciles, y valetudinarios.

4. Y el pueblo, con gran admiración, venía a sus pies.

5. Y curó también a un sordomudo.

6. Y viniendo a Decápolis, hizo hablar a los mudos y oír a los sordos.

7. Y, yendo a las Pascuas de Pentecostés, en Jerusalén, había junto a la piscina un hombre que llevaba enfermo cuarenta años.

8. Y, como lo hubiera sanado, dijeron los fariseos: Es sábado

9. Mas dijo Jesús: Yo obro, porque en mí obra mi Padre.

10. Escudriñad las Escrituras en que esperáis vida eterna.

11. Y veréis que atestiguan de mí.

12. Y enviasteis a Juan y dio testimonio de mí.

13. Mas no quiero glorificación, porque sólo a Dios gloria procede.

14. Y, pasando la mar de Galilea, en un lugar solitario dio de comer a cuatro mil hombres con siete panes y unos pocos pescados.

15. Y vino a Dalmanutha.

16. Y aconsejaba huir de la levadura de hipocresía de los fariseos.

17. Fue después a las partes de Cesárea de Filipo.

18. Y dio a Pedro las llaves del reino de los cielos, prometiéndole sobre él fundar su iglesia.

19. Y que las puertas del infierno no prevalecerán contra él.

20. Entonces comenzó a decir que sufriría grandes fatigas, y que sería muerto por resolución de los escribas y de los príncipes de Judea.

21. Y Pedro, oyéndolo hablar de muerte, lo increpó.

22. Mas dijo Jesús: Apártate de mí, Satanás.

23. Porque no sabes lo que es de Dios, sino lo que es de los hombres.

24. Y quien quiera complacerme deje todo humano afecto, y cargue con su cruz, y sígame.

25. ¿De qué valdrá al hombre granjearse el mundo, cuando el Hijo venga con los ángeles en la gloria de su Padre y a cada uno pague según sus obras?

26. Porque en verdad os digo que algunos de los que hay aquí no morirán sin ver al Hijo del hombre venir en toda su gloria.

27. Y, habiendo subido a un monte alto, iban con él Pedro, y Juan, y Jacobo.

28. Y vieron venir una luz deslumbrante, y a Elías y Moisés hablar con Jesús.

29. Y la voz del Padre celeste dijo: He aquí mi Hijo amado, en el que me complazco.

30. Y con esta visión fueron en gran gozo los apóstoles.

31. Y, habiendo presentado un lunático a ellos, no lo pudieron sanar.

32. Mas Jesús vino y lo curé. Y les dijo: No lo curasteis por vuestra incredulidad.

33. Y viniendo a Cafarnaum, les exigieron el tributo.

34. Y Pedro pescó un pez, que tenía dentro un estateco, que son cuatro dracmas. Y fue el primer pez que pescó aquel día.

35. Y por entonces le preguntaron los discípulos quién tendría más honra y más gloria en el reino de los cielos.

36. Y, tomando Jesús a un niño, le puso en medio, y dijo que era preciso, para que fuesen perdonados los pecados, hacerse como niños.

37. Y les contó la parábola de las cien ovejas y de la oveja perdida.

38. Y la de la dracma que se perdió y que se encontró con gran gozo.

39. Y expresó la máxima indulgencia de nuestro Padre con la parábola del hijo pródigo, el cual fue recibido con gozo, y al que le puso su padre un anillo, e hizo en su honor gran festín.

40. Y les dijo que, cuando recibiesen ofensa de su hermano, procurasen benignamente arreglarlo a solas.

41. Y que llevasen, si no conseguían nada, dos árbitros, y si tampoco, que lo llevasen a la asamblea.

42. Y, habiéndole preguntado Pedro si había de perdonar hasta siete veces a su hermano, contestó que no siete, sino setenta veces siete.

43. Porque, si no somos clementes, no lo será con nosotros Dios.

44. Y explicó la parábola del rey que condonóuna deuda a su siervo.

45. Y viendo que el siervo no fue con su consiervo igualmente clemente, le condenó.

 

Enseñanzas y parábolas de Jesús

 

IX 1. Terminados estos sermones, pasó Jesús al otro lado del Jordán y enseñaba y curaba a los enfermos.

2. Y queriendo perderlo, preguntaron capciosamente los fariseos qué había de hacerse para repudiar a la mujer.

3. Mas dijo Jesús: Moisés, por la dureza de vuestro corazón, os mandó, para divorciaros, dar carta de repudio.

4. Mas nunca, sino por fornicación, es el repudio lícito.

5. Y, diciéndole algunos que era entonces preferible el celibato, dijo Jesús: Los que puedan castrarse por el reino de los cielos tendrán gracia.

6. Y unas madres le trajeron unos niños para que les impusiese la mano.

7. Y como los apóstoles lo prohibiesen, los reprendió Jesús. Y les dijo que de tales como aquéllos era el reino de los cielos.

8. Entonces le contaron cómo Pilatos había mezclado con sus sacrificios la sangre de unos galileos.

9. Y dijo Jesús: ¿Creéis por ello que son más pecadores que los demás?

l0. ¿Ni que eran más pecadores que los otros los doce que aplastóla torre de Siloé?

11. Y les contó la parábola del padre de familia que quiso cortar la higuera que no daba fruto, a pesar de pedirle el vendimiador que aún no la cortase.

12. Y, enseñando un sábado en la Sinagoga, vino una mujer que hacía dieciocho años tenía demonio y la sanó.

13. Y enojóse el príncipe de la Sinagoga, y le dijo que no hiciese aquello en sábado.

14. Respondió Cristo: Cada uno desata su buey en sábado y lo lleva a beber.

15. Y a esta hija de Abraham, que hacía dieciocho años estaba ligada al demonio, convino librarla hoy de sus ligaduras.

16. Y así avergonzaba a los fariseos.

17. Y le dijeron: Vete, porque Herodes te quiere matar.

18. Mas contestó Jesús, que conoció su perfidia: Id y decid a ese zorro: Hoy y mañana expulso demonios, y hago salud, y al tercer día consumado soy.

                                          

Nuevas enseñanzas y parábolas

 

X 1. Y Jesús conocía la malevolencia de ellos.

2. Mas, al llegar la fiesta de los Tabernáculos, fue a Jerusalén.

3. Y las gentes hablaban de él de distintas maneras.

4. Porque unos creían bueno lo que Jesús predicaba, mas decían otros que era un impostor.

5. Y, alzándose, Jesús repuso: No es mía mi doctrina, sino del Padre, que me envió.

6. Y se admiraban al oírlo de que supiera letras, sin haberlas aprendido.

7. Y, dentro de sí, querían sus enemigos ajusticiarlo.

8. Y mandaron a prenderlo, mas ninguno le puso mano encima, porque aún no había llegado su hora.

9. Y vino a Jesús un hombre para que dijese a su hermano que repartiesen la herencia.

10. Mas Jesús le contestó que no le competía juicio de tal clase.

11. Y, aconsejando a las gentes que huyesen de la avaricia, les expuso la parábola del que, cuando había juntado mucho, vinieron en la noche por su alma.

12. Y, hablando otra vez en el templo, como dijese a los judíos que eran hijos del diablo, y no de Abraham, quisieron apedrearlo.

13. Y lo llamaban endemoniado y samaritano.

14. Y curó luego a un ciego de nacimiento, que mendigaba.

15. Y, llegando a Jesús un mancebo, le dijo: Maestro bueno, ¿qué haré para conseguir la vida eterna?

16. Mas Jesús le dijo que nadie era bueno, sino Dios.

17. Y añadió, viendo que el mancebo le aseguraba que cumplía los preceptos, que sólo le faltaba vender sus bienes y darlos a los pobres. Y él se fue contrito, porque era rico.

18. Y dijo Jesús: En verdad os digo que antes entrará un camello por el ojo de una aguja que un rico en el reino de los cielos.

19. Y Pedro dijo a Cristo que ellos lo habían abandonado todo por él y él les prometió que les sería dado ciento por uno.

20. Propúsoles entonces la parábola del rico y de Lázaro el pobre.

21. Lázaro había pasado en la vida hambre y dolores, y deseaba recoger las migajas de la mesa del rico. Mas cuando fueron muertos, vio el rico, desde el infierno, donde sufría penas acerbísimas, a Lázaro en el seno de Abraham.

22. Y les habló de la parábola del administrador deshonesto, que, por granjearse el apoyo de los administrados de su señor, les rebajó sus cuentas, cuando fue despedido, y a quien, a pesar de ello, alabó el señor.

23. Igualmente les habló del cabeza de familia, que, para trabajar en su viña, contrató en distintas horas a varios operarios y luego les pagó lo mismo a todos.

24. Y, entrando un sábado en casa de un fariseo, curó a un hidrópico.

25. Y entonces habló de que quien era invitado a comer no sea el primero en sentarse, por si hubiera otros de más honor.

26. Y que, cuando se hiciese, se convidase a los desgraciados, para obtener recompensa en la resurrección de los justos.

Fdo. Cristobal Aguilar.

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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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