S?bado, 07 de noviembre de 2009
EL ALMA DE LA MADRE TERESA

Transcribo aquí la segunda parte del artículo del postulador de la causa de beatificación de la Madre Teresa de Calcuta, el padre Brian Kolodiejchuk, M.C., en la que revela las locuciones y las visiones que suponen el culmen de los fenómenos místicos relativos a la inspiración que dio origen a su obra apostólica, descubiertas por las investigaciones requeridas por el proceso.

3 de diciembre de 1947 «Por favor, no lo retrase»

Desde el momento en que recibió la primera carta de la Madre Teresa en enero, el Arzobispo Périer demostró ser un pastor sabio y prudente. No tuvo prisa para aprobar o rechazar la propuesta de la Madre Teresa. Se dio cuenta de que su salida de Loreto y la fundación de una nueva congregación religiosa era una decisión de la que dependía el futuro de la vida de muchas personas. En consecuencia, repetidamente le dijo a la Madre Teresa que, antes de dar su aprobación, «debo poder decir que he rezado mucho y durante mucho tiempo, que he estudiado el caso cuidadosamente, que he consultado a diversos expertos en estas materias, que me he puesto yo mismo en un estado de completa indiferencia en lo referente a la aceptación o al rechazo y que mi juicio se base solamente en los pros y los contras del caso. … Haré la voluntad de Dios; pero ésta me debe ser clara». Durante 1947 el Arzobispo llevará a cabo su discernimiento.

Mientras tanto, el deseo de responder a la llamada de Jesús crecía en la Madre Teresa según pasaban los meses. Durante 1947, se comunicó con el Arzobispo Périer a través de cartas y a través del padre Van Exem, que continuó aconsejándola. Finalmente, la convicción de la Madre Teresa de que la inspiración venía de Dios y su ardiente deseo de responder a su llamada sin más retrasos, culmina en su carta del 3 de diciembre de 1947 al padre Van Exem y al Arzobispo Périer. En ésta habla una vez más de su original inspiración de septiembre de 1946, repitiendo textualmente las palabras de la voz de su carta de enero. Esta vez, sin embargo, ella revela más de su intimidad con Jesús incluyendo sus palabras reales en respuesta a las de Él. En la segunda sección de la carta referente al año 1947, la Madre Teresa informa al Arzobispo sobre las locuciones y las visiones que suponen el culmen de los fenómenos místicos relativos a la inspiración.

Fiesta de S. Francisco Javier 2

Querido Padre,

Le estaría muy agradecida si le diese estos papeles a Su Excelencia.

Septiembre 1946

A menudo durante el año he tenido el deseo de pertenecer completamente a Jesús y de hacer que otras almas, especialmente indias, viniesen y le amasen fervorosamente, pero pensando que fuese uno de mis deseos, lo alejé una y otra vez. Identificarme tanto con las chicas indias sería incuestionable. Después de leer la vida de Santa Cabrini, el pensamiento continuó a venirme, ¿por qué no puedo hacer por Él en India lo que ella hizo por Él en América? ¿Por qué fue capaz de identificarse tanto con los estadounidenses hasta hacerse uno de ellos? No esperó a que las almas se le acercasen, sino que salió en busca de ellas y las atrajo con la ayuda de sus celosas colaboradoras.

¿Por qué no puedo yo hacer lo mismo por Él aquí?

¿Cómo podría hacerlo? He sido y soy muy feliz como religiosa de Loreto. Dejar lo que he amado y exponerme a nuevos trabajos y sufrimientos, que serán grandes, ser el hazmerreír de tantos, especialmente religiosos, adherir y elegir deliberadamente las cosas duras de una vida al estilo indio, la soledad y la ignominia, la incertidumbre, y todo porque Jesús lo quiere, porque algo me está llamando a dejarlo todo y a reunir algunas compañeras para vivir su vida, para hacer su obra en la India.

En todas mis oraciones y Santas Comuniones Él me pregunta constantemente, «¿Te negarás? Cuando se trató de tu alma no pensé en Mí mismo, sino que me entregué libremente por ti en la Cruz y ahora, ¿qué haces tú? ¿Te negarás? Deseo religiosas indias, víctimas de Mi amor, que sean María y Marta, que estén tan unidas a mí que puedan irradiar mi amor en las almas. Deseo religiosas libres, cubiertas con mi pobreza de la cruz. Deseo religiosas obedientes, cubiertas con mi obediencia en la cruz. Deseo religiosas llenas de amor, cubiertas con mi Caridad de la cruz. ¿Te negarás a hacer esto por mí?»

Mi querido Jesús, lo que me pides va más allá de mis fuerzas. Puedo apenas entender la mitad de las cosas que deseas. Soy indigna. Soy una pecadora. Soy débil. Ve, Jesús, y busca un alma más digna y generosa que yo.

«Te has convertido en mi esposa por amor a mí. Has venido a la India por mí. La sed de almas que tenías te ha traído tan lejos. ¿Te da miedo ahora dar un paso más por mí, tu Esposo, por las almas? ¿Se está enfriando tu generosidad? ¿Soy el segundo para ti? Tú no has muerto por las almas. Por eso no te importa lo que pueda ocurrirles. Tu corazón nuca se ha ahogado en el dolor como el de mi Madre. Ambos nos hemos entregado totalmente por las almas. ¿Y tú? Tienes miedo de perder tu vocación, de convertirte en seglar, de fallar en la perseverancia. No, tu vocación es amar y sufrir y salvar almas y, dando este paso, cumplirás el deseo de mi Corazón para ti. Te vestirás con sencillos vestidos indios, o mejor, como mi Madre se vistió, sencilla y pobre. Tu hábito actual es santo porque es mi símbolo. Tu sari será santo porque será Mi símbolo».

Dame luz. Mándame tu propio Espíritu, que me indicará tu voluntad, que me dará la fuerza para hacer las cosas que te agradan. Jesús, mi Jesús, no dejes que me engañe. Si eres Tú quien lo desea, dame una prueba de ello; si no, permite que [este pensamiento] abandone mi alma. Confío en ti ciegamente. ¿Dejarás que se pierda mi alma? Tengo tanto miedo, Jesús. Tengo mucho miedo. No permitas que me engañe. Tengo tanto miedo. Este temor me hace ver cuánto me amo a mi misma. Tengo miedo del sufrimiento que vendrá con el llevar una vida al estilo indio, vistiendo como ellos, comiendo como ellos, durmiendo como ellos, viviendo con ellos sin poder nunca en nada seguir mi voluntad. Hasta qué punto la comodidad ha tomado posesión de mi corazón.

«Siempre has dicho, "haz conmigo lo que desees". Ahora deseo actuar. Permíteme hacerlo, mi pequeña esposa, mi chiquitina. No tengas miedo. Estaré siempre contigo. Sufres ahora y sufrirás, pero si eres Mi pequeña Esposa, la Esposa de Jesús crucificado, tendrás que soportar estos tormentos en tu corazón. Permíteme actuar. No me rechaces. Confía en mí con amor, confía en Mí ciegamente»..

Jesús, mi Jesús, yo soy solo tuya. Soy tan tonta. No sé lo que digo, pero, haz conmigo lo que desees, como lo desees y durante el tiempo que lo desees. Te amo no por lo que me das, sino por lo que tomas. ¿Jesús, por qué no puedo ser una perfecta religiosa de Loreto, una verdadera víctima de tu amor aquí? ¿Por qué no puedo ser como todas las demás? Mira a los cientos de religiosas de Loreto que te han servido perfectamente, que ahora están contigo. ¿Por qué no puedo yo seguir la misma senda que ellas para llegar hasta ti?

«Deseo religiosas Indias, Misioneras de la Caridad, que sean mi fuego de amor entre los pobres, los enfermos, los moribundos, los niños pequeños. Quiero que me acerques a los pobres y las hermanas que ofrecerán sus vidas como víctimas de mi amor me traerán estas almas. Tú eres, lo sé, la persona más incapaz, débil y pecadora, pero, precisamente porque eres eso, deseo utilizarte para mi gloria. ¿Te negarás?»

«Pequeñita, dame almas. Si solo supieses cuántos pequeños caen en el pecado cada día. Hay muchas religiosas para cuidar a la gente rica y acomodada, pero para los más pobres, los míos, no hay absolutamente nadie. A ellos deseo, a ellos amo. ¿Te negarás?»

1947

«Mi pequeñita, ven, ven, llévame a los agujeros [donde viven] los pobres. Ven, sé mi luz. No puedo ir solo. No me conocen y por eso no me quieren. Ven, vete entre ellos. Llévame contigo en medio de ellos. Cuánto deseo entrar en sus agujeros, en sus oscuras y tristes hogares. Ven, sé su víctima. En tu inmolación, en tu amor por mí, ellos me verán, me conocerán. Ofrece más sacrificios, sonríe más tiernamente, reza más fervientemente y todas las dificultades desaparecerán»

«Estás asustada; cómo me hace daño tu temor. No temas. Soy yo que te estoy pidiendo que hagas esto por mí. No temas. Aunque todo el mundo esté contra ti, se ría de ti, tus compañeras y Superioras te miren con desprecio, no temas. Yo estoy dentro de ti, contigo y por ti».

«Sufres mucho y sufrirás, pero recuerda que yo estoy contigo. Aunque todo el mundo te rechace, recuerda que tú me perteneces y que yo te pertenezco. No temas, soy yo. Solo obedece – obedece muy alegre y prontamente y sin preguntas. Solo obedece, Nunca te dejaré si tu obedeces».

1) Vi una gran multitud --todo tipo de personas-- había también algunos muy pobres y niños. Tenían todos las manos levantadas hacia mí, que estaba de pie en medio de ellos. Ellos me llamaban: «Ven, ven, sálvanos. Traénos a Jesús».

2) De nuevo una gran multitud – podía ver gran pena y sufrimiento en sus rostros. Estaba arrodillada cerca de Nuestra Señora que estaba vuelta hacia ellos. Yo no veía Su rostro, pero le oía decir, «Cuídales. Son míos. Llévales a Jesús. Lleva a Jesús hasta ellos. No temas. Enséñales a recitar el Rosario, el Rosario en familia, y todo irá bien. No temas. Jesús y yo estaremos contigo y con tus niños».

3) La misma gran multitud --estaban cubiertos de oscuridad pero podía verles, Nuestro Señor en la Cruz. Nuestra Señora a poca distancia de la Cruz-- y yo misma como una niña pequeña frente a ella. Su mano izquierda estaba sobre mi hombro izquierdo y su mano derecha sostenía mi brazo derecho. Ambas mirábamos hacia la Cruz. Nuestro Señor dijo, «Te lo he pedido. Ellos te lo han pedido y Ella, Mi Madre te lo ha pedido. ¿Te negarás a hacer esto por mí, a cuidarte de ellos, a traérmelos?» .

Contesté, Tú lo sabes, Jesús, estoy lista para ir inmediatamente.

Desde entonces, no he oído ni visto nada, pero sé que todo lo que he escrito, es verdad. Como le he dicho, no me apoyo en esto, pero sé que es verdad. Si no hablase de esto, si tratase de eliminar estos deseos de mi corazón, sería culpable ante Nuestro Señor. ¿Porqué me ha sucedido todo esto a mí, la más indigna de Sus criaturas? No lo sé y he tratado a menudo de persuadir a Nuestro Señor a buscar otra alma más generosa, más fuerte, pero parece que Él se complace de mi confusión, de mi debilidad. Estas ansias de saciar el deseo que siente Nuestro Señor de las almas de los pobres, de víctimas puras de Su amor, crece con cada Misa y cada Santa Comunión. Todas mis oraciones y toda mi jornada, en una palabra, están llenas de este deseo. Por favor, no lo retrase más. Pida a Nuestra Señora que nos dé esta gracia el día 8, día de Su fiesta
2.


Si hay alguna otra cosa que le haya dicho
3, pero que ahora no recuerdo, por favor, dígaselo también a Su Excelencia. Le he dicho a él que quería solo obedecer y hacer la Santa Voluntad de Dios. Ahora no tengo ningún temor. Me pongo completamente en Sus Manos. Puede [Jesús] disponer de mí como desee.

Por favor, hable a Su Excelencia sobre las dos chicas yugoslavas de Roma. Hay además seis chicas bengalíes, la chica Belga del sur, la que usted conoce en Bélgica. Las vocaciones deberían venir. No tengo miedo a este respecto, aunque todos me creen muy optimista, pero yo sé cuánto amor y generosidad hay en los corazones bengalíes si se les dan los medios para llegar a lo más alto. La renuncia y la abnegación serán los medios para alcanzar nuestra finalidad. Habrá desilusiones pero el buen Dios desea solo nuestro amor y nuestra confianza en Él.

Por favor rece por mí durante su Santa Misa.

Sinceramente suya en N.S.
4

M. Teresa

P.S. Por favor, explique a S.E. lo que he querido decir cuando afirmaba que no me apoyo o creo en visiones. Quería decir que aunque éstas no hubiesen ocurrido, mis deseos habrían sido igualmente fuertes y mi prontitud para hacer Su Santa Voluntad igualmente ferviente.

Cuando el Arzobispo Périer recibió la carta de la Madre Teresa, el proceso de información con los expertos estaba todavía abierto. Hacia el inicio de enero, sin embargo, se había «convencido profundamente de que, negando su consentimiento, habría obstaculizado la realización, a través de ella, de la voluntad de Dios. No creo poder hacer nada más para recibir mayor iluminación». De esta forma, en la mañana del 6 de enero de 1948, después de haber celebrado la Misa en la capilla del convento, llamó a la Madre Teresa y le dijo: «Puede proceder».

Cuatro días más tarde, Madre Teresa escribió una carta a su Superiora General exponiéndole sus deseos y pidiéndole permiso para dar los primeros pasos que la llevarían a salir del convento de Loreto hacia a las calles y las villas miserias de Calcuta.

Después de recibir el permiso de su superiora, Madre Teresa lo pidió a la Sagrada Congregación para los Religiosos del Vaticano. Recibió la aprobación formal con un indulto de exclaustración concediéndosele el privilegio de vivir fuera de convento aún continuando a ser una religiosa de Loreto con votos. Aunque el indulto fue concedido en abril, la carta de Roma confirmándolo no le llegó a Madre a Calcuta hasta agosto.

Con este permiso, la Madre Teresa se vistió con un sari y partió hacia Patna el 17 de agosto, para iniciar su preparación médica con las Hermanas Médicas Misioneras. La terminó con éxito y volvió rápidamente a Calcuta en diciembre. Gracias a los acuerdos que había hecho padre Van Exem, se le ofreció alojamiento temporal con las Hermanitas de los Pobres. Fue desde allí que, el 21 de diciembre de 1948, Madre Teresa salió a las villas miserias por primera vez para empezar «la obra» que definiría su vida y su gran misión de caridad para con los más pobres entre los pobres.

Pronto iba a descubrir cuánto habían sido proféticas las palabras de Jesús anunciándole los sufrimientos que debería soportar en su corazón.

Fdo. Cristobal Aguilar.
Publicado por cristobalaguilar @ 21:28  | Vidas de Santos
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