Mi?rcoles, 04 de noviembre de 2009
LA ALQUÍMIA MODERNA (II)

En la época actual se han realizado progresos para alcanzar las metas de la alquimia usando métodos diferentes a los de la alquimia tradicional. Estos avances pueden en ocasiones ser llamados «alquimia» por razones retóricas.

En la actualidad la panacea universal sigue resultando esquiva, aunque futuristas tales como Ray Kurzweil creen que una nanotecnología lo suficientemente avanzada podría prolongar la vida indefinidamente. Algunos dicen que la tercera meta de la alquimia ha sido alcanzada con la fecundación in vitro y la clonación de embriones humanos, aunque estas tecnologías quedan muy lejos de crear una vida humana desde cero.

Podría decirse que el objetivo de la investigación en inteligencia artificial es precisamente crear una vida desde cero, y los filosóficamente opuestos a la posibilidad de la IA la han comparado con la alquimia, como Herbert y Stuart Dreyfus en su ensayo de 1960 Alquimia e IA (Alchemy and AI). Sin embargo, debido a que el objetivo específico de la alquimia es la transmutación humana más que la creación de vida desde cero, la investigación genética, especialmente el ayuste, estaría más cerca de la misma.

En 1919 Ernest Rutherford usó la desintegración artificial para convertir nitrógeno en oxígeno. Este proceso o transmutación ha sido posteriormente realizado a escala comercial mediante el bombardeo de núcleos atómicos con partículas de alta energía en aceleradores de partículas y reactores nucleares.

La idea de convertir plomo en oro no es del todo incorrecta ya que, teóricamentes, bastaría extraer 3 protones de un átomo de plomo (82 protones) para obtener otro pero de oro (79 protones). De hecho, en 1980 Glenn T. Seaborg transmutó plomo en oro, solo que el oro resultante apenas dura unos segundos por su inestabilidad atómica y la cantidad obtenida es tan microscópica que hace impensable su rentabilidad.

En 1964 George Ohsawa y Michio Kushi, basándose en una de las primeras afirmaciones de Corentin Louis Kervran, informaron haber logrado transmutar sodio en potasio usando un arco eléctrico, y más tarde carbono y oxígeno en hierro. En 1994, R. Sundaresan y J. Bockris informaron haber observado reacciones de fusión en descargas eléctricas entre barras de carbono sumergidas en agua. Sin embargo, ninguna de estas afirmaciones ha sido reproducida por otros científicos y la idea está en la actualidad ampliamente desacreditada.

Carl Gustav Jung inició su contacto con la alquimia desde un claro desinterés: «La alquimia me parecía una cosa afectada y ridícula.» Su opinión cambiaría radicalmente en 1928 a raíz del comentario solicitado por parte de Richard Wilhelm sobre la traducción de las ocho primeras secciones de un tratado de alquimia fisiológica china del siglo XIII: El secreto de la Flor de Oro, libro budista con base taoísta. El inicio de su contacto con la alquimia se vio por lo tanto determinado al contemplar en la obra las bases del Proceso de individuación, así como un centro procesual al que denominó posteriormente sí-mismo. Necesitó diez años para elaborar un diccionario de referencias cruzadas con el fin de poder entender los significados incluidos en los textos alquímicos, así como quince años para disponer de una biblioteca semejante a las de sus sueños.

Jung vio la alquimia como una proto-psicología occidental dedicada al logro de la individuación. En su interpretación, la alquimia era el recipiente en el que el gnosticismo sobrevivió sus diversas purgas en el Renacimiento. En este sentido, Jung veía la alquimia como comparable al yoga de Occidente. También interpretaba los textos alquímicos chinos en términos de su psicología analítica como medios para la individuación. Jung sostiene en su obra Psicología y Alquimia (1944) que los fenómenos observables de lo inconsciente, tales como los sueños, contienen elementos simbólicos que también se pueden hallar en la simbología alquímica. Además, dedica un análisis al paralelismo entre los conceptos de la llamada Piedra Filosofal, por un lado, y la figura de Cristo, por otro. Ilustró a través de las figuras del Rosarium philosophorum aquellos fenómenos transferenciales acaecidos en el Proceso de Individuación en su obra La psicología de la transferencia (1946). Finalmente, en su obra Mysterium Coniunctionis (1955-1956), configura la culminación de la confrontación entre la alquimia y la psicología analítica. Como tercera parte de dicha obra se incluirá editado y comentado por Marie-Louise von Franz el Aurora consurgens.

A todo ello no hay que olvidar la importancia que revistieron para el acceso de Jung a la esencia de la alquimia dos figuras históricas relevantes: Zósimo de Panópolis y Paracelso.

OBRÁS CLÁSICAS DE ALQUÍMIA

  • Albertus Magnus, Compositum de Compositis ('El compuesto de los compuestos').
  • “Altus”, Mutus Liber ('El Libro Mudo').
  • Arnau de Villanova, Semita Semitæ (‘El camino del camino&rsquoGui?o; Rosarium Philosophorum.
  • Basilius Valentinus, Carrus Triumphalis Antimonii ('El Carro Triunfal del Antimonio'); Duodecim Claves.
  • Bernardo de Treviso, El Sueño Verde.
  • Conversación del rey Calid y del filósofo Morien sobre el magisterio de Hermes.
  • Donum Dei.
  • Elias Ashmole, Theatrum Chemicum Brittanicum.
  • Eugenio Filaleteo, 'El Arte Hermético al Descubierto.
  • Fulcanelli, El Misterio de las Catedrales; Las Moradas Filosofales; Finis Gloriæ Mundi.
  • Georges Aurach, El Jardín de las Riquezas.
  • Hermes Trismegisto, Tabla de esmeralda.
  • Instrucción de un Padre a su Hijo acerca del Árbol Solar.
  • Jacques Le Tesson, La Obra del León Verde.
  • La Clavícula o La Clave Universal (atribuido a Raimundus Lullus).
  • La Turba de los Filósofos.
  • Le Crom, Tratado de la Sal de los Filósofos.
  • Michael Maier, Atalanta Fugiens; Scrutinium Chymicum; Septimana Philosophica; Arcana Arcanissima; Viatorum; Lusus Scrius; Symbola Aureæ; Themis Aurea o De Circulo Physico Cuadrato.
  • Michael Sendivogius, Carta Filosófica; Novum Lumen Chymicum; Dialogus Mercurii; Tractatus de Sulphure; Ænigma Philosphicum.
  • Nicholas Flamel, El Libro de las Figuras Jeroglíficas; El Deseo Deseado.
  • Roberto Valensis, La Gloria del Mundo o La Tabla del Paraíso.
  • Roger Bacon, Speculum Alchemiæ (‘El espejo de la alquimia&rsquoGui?o; Alchemia Major; De Ione Viridi; Breviaram de dono Dei; Secretm secretorum; Epístolæ de secretis operibus artis et naturæ ac mullitate magiæ .
  • Speculum veritatis.
  • Splendor Solis.
  • Stolcius von Stolcenberg, Vyridarium Chymicum.
  • Teofrasto Paracelso, Opera Omnia; De Natura Rerum Libri Novem; Thesaurus Thesaurorum Alchimistorum (‘El tesoro de los tesoros de los alquimistas&rsquoGui?o.
  • Theatrum chemicum («Teatro quimico»Gui?o, recopilación de tratados alquimicos del Renacimiento.
  • Tomás de Aquino, Aurora Consurgens; Tratado de la Piedra Filosofal; Tratado sobre el Arte de la Alquimia.
  • Tratado del Secreto del Arte Filosófico: La Arqueta del Pequeño Campesino.
  • Valentín Andreae, Las Bodas Químicas de Christian Rosenkreutz.

Fdo. Cristobal Aguilar.


Image Hosted by ImageShack.us
By cristobalaguilar at 2011-02-03
Comentarios
 
¡Recomienda esta página a tus amigos!
Powered by miarroba.com Contador de visitas y estadísitcas
In nomine Patris et fillii et Spiritus Sancti