Este ha recibido el pomposo
título de ”santo” o ”bendito” debido a sus muchas propiedades
medicinales, pero sobre todo, por sus efectos contra la peste. Fue
utilizado durante la Edad Media contra esta temible enfermedad,
posiblemente con más fe que éxito. En el siglo XV se le suministró al
emperador Federico III de Alemania, que padecía de fuertes jaquecas.
Después de que haya sido considerado como remedio de casi todas las
enfermedades, las modernas investigaciones químico-farmacéuticas han
revelado sus verdaderas aplicaciones.
