Lunes, 26 de octubre de 2009
ARCHIVO SECRETO VATICANO - SERVICIOS



Por la cantidad, variedad y riqueza de sus fondos, el Archivo Secreto Vaticano es reconocido universalmente como uno de los archivos más importantes del mundo: los documentos que se conservan en él cubren un arco temporal prácticamente continuo de más de 800 años de historia, se extienden en sus almacenes por una longitud de aproximadamente 85 kilómetros lineares y se dividen en más de 630 fondos. En el ámbito de una acción destinada a salvaguardar y poner a disposición del mayor número posible de personas el rico patrimonio documental conservado en el Archivo Secreto Vaticano, en los últimos años se han puesto en marcha algunos proyectos de colaboración con distintos organismos e instituciones relativos a los inventarios, la restauración y la digitalización de los fondos del mismo.







INVENTARIO DEL FONDO UFFICIO INFORMAZIONI VATICANO
(PRISIONEROS DE GUERRA, 1939-1947) Y EL FICHERO

Financiados por la Secretaria de Estado

El «Ufficio Informazioni Vaticano», patrocinado por Pío XII en 1939, se instituyó en la Secretaría de Estado con la finalidad de «proporcionar a las familias, a las que la falta de noticias de sus seres queridos causa una angustia indescriptible, información sobre la suerte de los mismos». Gracias a la ayuda económica extraordinaria de la Secretaría de Estado se ha logrado efectuar el inventario de todo el fondo de 2.349 unidades y, a través de un sistema de adquisición digital, que permite la grabación en dos tonos con un software especial, y un escáner de alta velocidad, se han recopilado en la memoria aproximadamente tres millones de fichas relativas a los prisioneros con una velocidad de 14.000 fichas al día.  Por deseo del difunto Sumo Pontífice Juan Pablo II, todo el fondo, a pesar de cubrir un arco temporal vedado a la consulta de los estudiosos, se ha abierto para su consulta libre.

EL INVENTARIO DEL FONDO
ARCHIVIO DELLA NUNZIATURA APOSTOLICA IN TORINO

Con el aporte de la «Compagnia di San Paolo»




El papa siempre ha tenido el derecho independiente de nombrar y enviar a sus representantes tanto a las iglesias de las distintas naciones como a los Estados y Autoridades públicas.  A partir del s. XVI se consolidó la representación ante la autoridad estatal mediante legaciones estables denominadas nunciaturas apostólicas.

   La documentación presente en el fondo es fruto de la variada actividad (diplomático-administrativa, judicial, fiscal y económica) de la nunciatura permanente ante los duques de Saboya, instituida oficialmente por Pío IV el 1 de julio de 1560 mediante Francesco Bachaud (1560-1573), obispo de Ginebra, aunque los representantes pontificios estaban acreditados en esa Corte ya desde principios del s. XVI.

   Constituida mientras se concluían los trabajos del Concilio tridentino para asegurar la presencia inmediata de obispos piamonteses en la asamblea, tuvo como objetivo principal salvaguardar esta delicada área geográfica – en la frontera con los Estados protestantes cuyas diócesis tenían ya una fuerte huella «galicana» - de las contaminaciones heterodoxas (especialmente calvinistas y valdenses) y al mismo tempo afirmar los derechos jurisdiccionales de la Iglesia en el ducado de Saboya.

   El último nuncio abandonó Turín en abril de 1850. Entre 1856 y 1891, la Santa Sede ya no acreditó ningún representante suyo.  Quedó «al servicio de la Santa Sede en Turín» sin carácter diplomático el mons. Gaetano Tortone, que murió en 1891. Al año siguiente el archivo de la nunciatura se transportó al Vaticano.

   El Archivo, completado con la serie documental del Tribunal de la Nunciatura y con la serie de Diplomáticos del Nuncio, cuenta hoy con aproximadamente 650 unidades archivísticas que cubren un arco cronológico que se extiende de manera general desde la segunda mitad del s. XVI hasta finales del s. XIX.

   El trabajo general destinado a efectuar el inventario analítico del fondo lo ha financiado la «Compagnia di San Paolo»; comenzó en primavera de 2004 y fue asignado a dos archiveros por un plazo de dos años; cuando se concluya, se publicará en formato electrónico e impreso el primer inventario analítico del fondo.

INVENTARIO DEL FONDO
ARCHIVIO BONCOMPAGNI-LUDOVISI

Con el aporte de la «Fondazione Cassa di Risparmio di Vignola»


Carta patente de Giovanni Domenico de Cupis, cardenal obispo de Ostia, 11 de enero de 1544
ASV, Arch. Boncompagni-Ludovisi, prot. 587, f. 67r

   El Archivio Boncompagni-Ludovisi nació de la actividad de las familias nobles Boncompagni y Ludovisi, que ocuparon un lugar relevante en el ámbito eclesiástico sobre todo a finales del s. XVI y a principios del XVII (dieron dos papas a la Iglesia, Gregorio XIII Boncompagni y Gregorio XV Ludovisi, así como algunos cardenales y numerosos prelados), ocupando puestos relevantes en el panorama político y en la compleja geografía señorial del centro de Italia hasta la revolución francesa (marquesado de Vignola, ducado de Sora y Arce, feudos de Aquino y Arpino, principado de Piombino, etc.).

   El núcleo original del Archivo se formó durante el pontificado de Gregorio XIII (1572-1583) en estrecha relación con la dignidad del hijo natural del pontífice, Giacomo (nacido cuando el padre estaba in minoribus constitutus), investido por el padre con numerosos cargos públicos hasta su llegada al marquesado de Vignola y al ducado de Sora, corroborada, en cierto modo, por la adquisición de los «Estados» de Equino y Arpino realizada en 1583. Cuando en 1682 el duque Gregorio V Boncompagni contraía su segundo matrimonio con Ipppolita di Nicolò Ludovisi, princesa de Venosa y Piombino, se fundían los respectivos títulos nobles de ambas familias en una potente concentración, es decir, los feudos de los Boncompagni con los de los Ludovisi en numerosos territorios italianos.

   El Archivo, al pasar de unas manos a otras, llegó a los herederos de principios del s. XX, que residían en el Palacio Boncompagni en via della Scrofa en Roma; ahí lo pudo estudiar, entre otros, el barón Ludwig von Pastor que obtuvo numerosa información para su Storia dei papi y que lo describe dedicándole elogios. Fue el príncipe Rodolfo Boncompagni-Ludovisi quien tras numerosas negociaciones donó a la Santa Sede el archivo y la biblioteca familiar en junio de 1947.  El archivo Boncompagni-Ludovisi llegaba al Archivo Secreto Vaticano en varios viajes, el último de éstos se realizó en septiembre de 1952. La biblioteca Boncompagni, que se trasladó al Vaticano junto con el archivo, se separó de éste y se depositó en la Biblioteca Apostólica Vaticana sin ningún criterio archivístico o bibliográfico aparente.

   El archivo cuenta hoy con aproximadamente 2.400 cajas, legajos y mazos que cubren un arco cronológico que se extiende de manera generalizada desde el s. XV hasta el s. XX.

   El trabajo general destinado a efectuar el inventario analítico del fondo lo ha financiado la «Fondazione Cassa di Risparmio di Vignola»; comenzó en otoño de 2001 y fue asignado a tres archiveros por un plazo de cuatro años; cuando se concluya, se publicará en formato electrónico e impreso el primer inventario analítico del fondo.

INVENTARIO DEL FONDO
ARCHIVIO DELLA VALLE DEL BUFALO

Con el aporte de la «Fondazione Marco Besso»


   Gracias al aporte bienal de la Fundación Marco Besso, el Archivo Secreto Vaticano ha comenzado el inventario del fondo Archivio Della Valle – Del Bufalo.

   El archivo está formado por 285 unidades con documentos que comienzan en el s. XIV y llegan hasta mediados del s. XIX.  La familia Della Valle, originaria de Roma y vinculada con las familias más potentes de la Urbe (sobre todo con los Colonna), está presente desde el siglo XII y quizá deba el aumento de su fortuna en tiempos modernos al cardenal Andrea (1463-1534), protegido y enriquecido gracias a los beneficios de los pontífices reinantes (bajo Clemente VII ocupó el importante cargo de Gobernador de Roma).  Fueron ellos los que diseñaron un lugar de honor en la Urbe para su familia, tanto al encargar el sepulcro para el padre Filippo (fallecido en 1494) en S. Maria Aracoeli, como al construir el nuevo palacio de la familia en el actual Corso Vittorio (posteriormente transformado en Palazzo Della Valle – Rustici – Del Bufalo), tras la destrucción del anterior que se produjo en 1484 a causa de las guerras intestinas entre Orsini y Colonna. Los tres primeros sobres del Archivo todavía conservan cuentas y recibos de esas obras y de las empresas que el cardenal llevó a cabo a favor de los hermanos y de la casa paterna.

   El fondo archivístico se amplia hasta abrazar los siglos XVI, XVII, XVIII y la segunda mitad del siglo XIX, conservando sobre todo, junto con varia documentación valiosa histórica, literaria o recordatoria de los más ilustres miembros de la familia Della Valle (Berardino, literato y político – 1450-1505 – amigo de Poliziano y del rey de Nápoles, protagonista de las tensiones italianas de finales del siglo XV; Lelio, humanista y jurista – 1400-1476 – amigo de Pomponio Leto y exponente de la «academia romana»; Pietro, personaje ecléctico, orientalista, musicólogo y viajero - 1586-1652 -).  Una buena mitad del archivo se refiere a la familia patricia Del Bufalo, originaria de Pistoia, pero que se estableció en Roma a partir de finales del siglo XV y que logró que uno de sus miembros, Innocenzo, llegara a ser cardenal en junio de 1604 con Clemente VIII.  Las dos ramas familiares a las que se asoció por vía materna la rama de los Rustici (Brigida de’Rustici se había casado con Lelio Della Valle, que falleció en 1476) se unieron a principios del siglo XVIII, llegando a juntar sus patrimonios, que fueron conspicuos hasta mediados del siglo XIX.


ASV, Arch. Della Valle - Del Bufalo 34
Carta a Lelio Della Valle del 19 de marzo de 1457


ASV, Arch. Della Valle - Del Bufalo 186
Diario de Pietro Della Valle, llamado «el Peregrino», del 1628 al 1652

 

INVENTARIO
DEL FONDO CULTO

Con el aporte del Instituto de Estudios Políticos «San Pío V»


   Gracias a la financiación de una investigación sobre los papeles del barón Carlo Monti (director general del Fondo para el Culto de 1908 a 1923), el Archivo ha podido emprender el inventario de todo el fondo.

   El barón Carlo Monti (1851-1924) estudia en el colegio nacional y después en la universidad estatal de Génova junto con Giacomo Della Chiesa, futuro papa Benedicto XV.  Monti fue contratado en 1882 en el Fondo para el Culto, institución creada mediante la ley de supresión de corporaciones religiosas y que depende del Ministerio de Gracia y Justicia y Cultos del Estado Italiano.  En 1908 llega a ser su director general.  Cuando en 1914 Giacomo Della Chiesa es elegido papa con el nombre de Benedicto XV, elige a su antiguo compañero de colegio como su «trámite confidencial» para las relaciones con el Estado Italiano en época pre-concordataria. El funcionario del Estado va un par de veces al mes a visitar al pontífice y a su secretario de Estado (el cardenal Pietro Gasparri) para conversar sobre todos los temas de interés recíproco.  En los siete años de pontificado, el papa recibe en audiencia a Monti ni más ni menos que 175 veces.

   En noviembre de 1924, por interés del padre jesuita Pietro Tacchi Ventura, la Santa Sede adquiría por sesenta mil liras a la viuda, la baronesa Maria Lucchesi, el diario y el archivo del difunto barón Carlo Monti.

   El diario del barón está formado por tres grandes expedientes que hoy se conservan en el Archivo Histórico de la Segunda Sección de la Secretaría de Estado (ahora conocida como Secretaría de Asuntos Eclesiásticos Extraordinarios).

   El Archivo está formado por más de 500 posiciones divididas en tres series: «SS» (Santa Sede); «E» (Extranjero); «C.P. Res» (Correspondencia Privada Reservada) de los años 1914-1924. La primera serie conserva la correspondencia efectuada entre el barón y la Secretaría de Estado por iniciativa de esta última; la segunda serie contiene la correspondencia con el Ministerio de Asuntos Exteriores por iniciativa de éste; por último, la tercera está formada por la correspondencia con particulares. A estas posiciones se unen cuatro sobres divididos por orden de protocolo de los últimos años de Monti (1922-1924). A las posiciones hay que añadir los tres registros diarios de la «correspondencia reservada al Ilustrísimo Señor Director General sobre las relaciones entre el Gobierno Real y la Santa Sede durante la guerra»; los dieciséis registros de los desaparecidos de la Primera Guerra Mundial entre junio de 1914 y noviembre de 1918; los dos registros sobre la Misión Vaticana de Socorro en Moscú de los años 1922-1923; los registros de entrada en la Oficina; los más de veinte expedientes con listas de prisioneros cumplimentadas por monjas de distintas órdenes religiosas en Roma.

   Los papeles del «Archivo Monti» revisten un gran interés en lo referente a las relaciones «oficiosas» entre la Santa Sede y el Gobierno italiano antes de la conciliación.  La estrecha relación que unía a Monti y Orlando por una parte y su papel de amigo y confidente del papa Benedicto XV por otra lo convierten en una fuente más que privilegiada de la otra orilla del Tíber.  El papel neutral que revistió el pontífice durante la Primera Guerra Mundial, su compromiso por la paz, su incesante trabajo por los prisioneros de guerra a pesar de ir contra los intereses del Estado Mayor italiano, la información de los beligerantes de ambos bandos en guerra son aspectos de la Gran Guerra que aparecen de primera mano en su dramática contemporaneidad, en la grandeza de las personas implicadas con sólo efectuar una lectura rápida de los papeles del fondo.  A la guerra se une el problema de la cuestión Romana con los pródromos de su resolución.  Sin embargo, tras la muerte de Benedicto XV el Archivo reviste una importancia considerable: basta pensar en los registros sobre la Misión Vaticana de Socorro en la Rusia golpeada por la carestía.


FUENTE: ARCHIVO SECRETO VATICANO
(Las imágenes y documentación propiedad del Archivo Secreto Vaticano)-

Fdo. Cristobal Aguilar.


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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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