1.-En Dios hay tres personas: Padre,
Hijo y Espíritu Santo; y cada una de ellas posee la esencia divina que
es numéricamente la misma..
La más antigua
fórmula magisterial de fe en la Trinidad es el símbolo apostólico, que
es su forma romana sirvió desde el siglo II para la enseñanza de los
catecúmenos, y como profesión de fe en la administración del Bautismo,
este símbolo está construido sobre la fórmula bautismal de Mateo 28,
29; Dz 1-12.
El símbolo niceno puso de manifiesto la divinidad del Hijo y su consustancialidad con el Padre; Dz 54.
El símbolo Quicumque, tiene una forma estructurada de la doctrina
trinitaria de la Iglesia, en contra del sabelianismo y el triteísmo.
La formulación más perfecta de la doctrina trinitaria en la época
patrística la constituye el símbolo del Concilio XI de Toledo (675),
compuesto de textos de Padres de la Iglesia; Dz 275-281.
El Concilio IV de Letrán condenó el error triteísta de Joaquín de Fiore
(Dz 428), y el Concilio de Florencia, que en el Decretum pro Iacobitis,
presentó un compendio sobre la Trinidad. En su bula Auctorem fidei, el
Papa Pío VI declara como acertada expresión referente a la Trinidad:
“Deus unus in tribus personis discinctis”; Dz 1596.
Génesis 1:26, Éxodo 3:2-14, Lucas 1:35, Mateo 3:16, Juan 1:32, etc.
San Clemente Romano a los Corintios (46, 6); San Ignacio de Antioquia
(Magn 13, 1; Eph 9, 1); San Justino (Apol. 1, 13); Atenágoras
(Suppl.10); Tertuliano (Adv. Prax.).
2.-En Dios hay dos procesiones divinas inmanentes.
Los símbolos de Fe
nos hablan de dos procesiones inmanentes en Dios: la generación del
Hijo y la procesión del Espíritu Santo; cf Dz 86.
Juan 8:42, , Juan 15:26.
3.-El sujeto de las procesiones divinas inmanentes (en sentido activo y pasivo), son las personas divinas, no la naturaleza divina.
El Concilio IV de
Letrán defendió la doctrina de Pedro Lombardo contra los ataques del
abad Joaquín de Fiore, declarando “Illa res (sc. substantia divina),
non est generans neque genita nec procedens, sed est Pater, qui
generat, et Filius, qui gignitur, et Spiritus Sanctus, qui procedit”;
Dz 432.
La Sagrada Escritura aplica sólo a las personas los verbos engendrar y proceder.
4.- La segunda persona divina procede la primera por generación y guarda con ella la relación de Hijo a Padre.
El símbolo
Quicumque confiesa: “Filius a Patre solo est, non factus, nec creatus,
sed genitus”, Dz 39; cf el símbolo niceno (Dz 54).
Juan 5:18, Romanos 8:32, Juan 4:9, Mateo 3:17, Romanos 8:29, Salmo 2:7, Hebreos 1:5.
5.-El Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo, como de un solo principio y por medio de una única espiración.
El segundo Concilio
Universal de Lyon (1274), declaró contra el sínodo constantinopolitano
ortodoxo: “Fideli ac devota professione fatemur, quod Spiritus Sanctus
aeternaliter ex Patre et Filio, non tanquam ex duobus principiis, sed
tanquam ex uno principio, non duabus spirationibus, sed unica
spiratione procedit”; Dz 460, fc. El símbolo del Concilio Toledano del
año 447 (Dz 19), el símbolo Quicumque (Dz 39), el símbolo del Concilio
XI de Toledo en el año 675 (Dz 277), el Caput firmiter del Concilio IV
de Letrán (Dz 428) y el Decretum pro Graecis e igualmente el Decretum
pro Iacobitis del concilio unionista de Florencia (Dz 691, 703). La
primera vez que el aditamento “et Filio” aparece introducido en el
símbolo niceno-constantinopolitano es en el Concilio III de Toledo del
año 589
Mateo 10:20, Gálatas 4:6, Hechos 16:7, Romanos 8:9, Filipenses 1:19, Juan 15:26.
Tertuliano (Adv.Prax.4), San Hilario (De Trin.XII, 56), San Ambrosio
(De Spiritu Sancto 1, 120), San Agustín (In Ioan .tr.99,6; De
Trin.XV,27,48).
6.-El Espíritu Santo no procede por generación.
El símbolo Quicumque confiesa, refiriéndose al Espíritu Santo: “nec genitus, sed procedens”; Dz 39; cf Dz 277, 303.
La Escritura y la Tradición sólo hablan de un Hijo Unigénito, y la
Tradición ya negó explícitamente que el Espíritu Santo proceda por
generación: San Atanasio (Ep. Ad Serap 1, 16), San Agustín, C. Maxim II
14, 1.
7.-Las relaciones en Dios se identifican realmente con la esencia divina.
El símbolo de Reims
(1148), declaró contra Gilberto de Poitiers, que en Dios no hay
realidades, bien sean relaciones o propiedades o singularidades o
unidades o lo que fuere, que existan desde la eternidad y no sean
idénticas con Dios (“quae non sint Deus&rdquo
; Dz 391. La proposición
positiva es: “Quidquid in Deo est, Deus est”. El Concilio unionista de
Florencia declaró “In Deo omnia sunt unum, ubi non obviat relationes
oppositio”; Dz 703.
8.-En Dios todo es uno, mientras no exista oposición relativa.
El llamado principio fundamental trinitario, formulado primero por San Anselmo de Cantorbery (De processione Spiritus S.2) y confirmado después solemnemente por el Concilio de Florencia en el Decretum pro Iacobitis (1441): “In Deo omnia sunt unum, ubi non obviat relationis oppositio” (Dz 703).
9.-Las tres divinas personas in-existen entre sí o están la una en las otras (pericóresis trinitaria).
El Concilio de
Florencia, en el Decretum pro Iacobitis enseñaba con San Fulgencio (De
fide ad Petrum 1, 4): “Propter hanc unitatem Pater est totus in Filio,
totus in Spiritu Sancto; Filius totus est in Patre, totus in Spiritu
Sancto; Spiritus Sanctus totus est in Patre, totus in Filio”; Dz 704.
Juan 10:30; 10:38, Juan 14:9ss, 1Corintios 2, 10ss.
San Juan Damasceno (De fide orth. 1 8;I 14;III 5).
10.-Todas las operaciones de Dios ad extra son comunes a las tres divinas personas.
El Concilio IV de
Letrán (1215), enseña en el capítulo Firmiter que las tres divinas
personas constituyen un único principio de todas las cosas (“unum
universorum principium”; Dz 428). El Concilio de Florencia declara en
el Decretum pro Iacobitis (1441): “Pater et Filius et Spiritus Sanctus
non tria principia creaturae, sed unum principium”, Dz 704, cf. Dz 254,
281, 284.
Juan 5:19, Juan 14:10
San Agustín (De Trin. 1 4, 7; Sermo 213, 6, 6).
