Domingo, 25 de octubre de 2009
LA BRUJERÍA EN EL MEDIEVO

La imagen actual que tenemos de la bruja fue elaborada definitivamente en forma tardía. Esta visión se configura alrededor de los siglos XV y XVI. Cuando pensamos en las brujas maléficas, malolientes y demoníacas de nuestro siglo, las pensamos de igual modo para la edad media.

La visión que tenemos de la edad media es de una época oscura, conflictiva y de una crisis continua. En la edad media la brujería y la demonología alcanzarán nuevas dimensiones merced al espíritu de crisis que se estaba viviendo. Esta repentina aparición del tema no tiene que ver con más cantidad de brujas en el mundo sino con la crisis material y espiritual que se vivía. Se buscan culpables y así se iniciará más tarde las persecuciones por parte de católicos y protestantes.

Por otro lado el estudio de la brujería desemboca en la problemática relacionada con la mujer. La bruja en contraposición con el mago – éste crea la realidad – la maneja, se sirve de la realidad.

La brujería es un tema presente tanto en la antigüedad, en el medioevo como en el renacimiento y barroco, pero no podemos hablar de conjunto ya que cada época impone su sello característico. En el siglo XV aproximadamente ya se definirá el estereotipo de la bruja ligada a la maldad, a la corrupción, teniendo como compañía al demonio. También en este siglo se termina de configurar la idea de la secta de brujas, los ritos.

Dice Michelet : “...La mujer nace hada. Por el retorno singular de la exaltación es sibila. Por el amor, maga. Por su finura, su malicia, es bruja...”. La historia comienza donde la mujer bella, joven deja de serlo y se convierte en fea, anciana y anticipadora de malos agüeros.

Sobre la teoría de la magia nos habla Caro Baroja y nos lleva a compararla con cinco elementos. Distingue entre magia y nivel cultural, magia y teoría antropológica, magia y religiones clásicas, magia y demonología, y magia y cristiandad. Nos da las explicaciones referentes a la actitud de las diferentes clases sociales antes la figura de los magos y la misma magia. En cuanto a la teoría antropológica nos explica como se ha tomado la palabra “Magia” en distintos pueblos europeos, desde la antigüedad. Hubo desde siempre ciertas pasiones que han movido a los hombre a acercarse a lo desconocido, a ciertas fuerzas naturales que satisfagan su deseo en forma inmediata. Éstos hombres hacían entrega de una parte de su ser o de la totalidad de éste. Estas potencias sobrenaturales a veces son malignas y otras no.

Las bases del pensamiento mágico y del pensamiento religioso son muy diferentes desde el comienzo. En cuanto a las religiones clásicas encontramos el empleo de la palabra mageia que se emplea en griego para referirse a la actividad de los magos o a una tribu sacerdotal. La mageia es una forma de interactuar con lo sobrenatural.

El tema de la demonología Caro Baroja lo centra en la atención que algunos teólogos musulmanes del medioevo empezaron a establecer con respecto a la magia. Cita por ejemplo a Ibn H’azm (953-1064 d. de JC.), para él no hay posibilidad de realidad en algunos de los actos que se le atribuyen al mago. Tales como volar o caminar sobre las aguas. Estos hechos se los reserva exclusivamente a los profetas. Sin embargo no se niega la magia por ejemplo de los talismanes o la magia de los encantamientos, los cuales excitan ciertas energías naturales. Para Ibn H’azm la magia no tiene nada de milagroso ni prodigioso. Dice que los magos pueden producir apariencias y hacer falsos milagros pero ni siquiera les atribuye cierta relación con el demonio.

En el ámbito de magia-cristiandad se habla de Santo Tomás y se considera que para el teólogo medieval tenía en cuenta tres hechos importantes en el problema de la magia, a saber

o        La intervención de los demonios

o        Las operaciones técnicas

o        La naturaleza del hombre dispuesto a romper su relación con Dios.

 

Sabemos que el mago es el antisanto, el realizador de falsos milagros.

Primeras visualizaciones del demonio y de las brujas. Textos que los configuran:

Por otro lado, el mundo del demonio será expresado de manera sensual. Comenzará a verse desde el medioevo hasta el renacimiento al demonio como un ser tangible y concreto que se manifestará a sus seguidores como un macho cabrío, con cuernos, cola y pezuñas, con olor a azufre y de piel muy fría, será un ser de naturaleza monstruosa y expresión de desenfreno.

La lucha del demonio con las fuerzas divinas se verá como una constante, el demonio se apoyará en su aliadas las brujas para pelear. Esto es a raíz de que a partir del siglo XIV se difundirá la idea de una secta de brujas, de una organización en contra delas fuerzas de Dios. Esta idea nace unida a la persecución de judíos y herejes, esto se explicaría por la aparición de brotes epidémicos, sequías y hambrunas que se dieron durante estos siglos: “La llegada, a mediados del siglo XIV, de los bacilos de la peste, procedentes de las estepas de Asia central, provocó una serie de reacciones en cadena. Obsesión de la conjura, estereotipos antiheréticos y rasgos chamánicos se fundieron haciendo surgir la imagen amenazadora de la secta brujesca.”

La Iglesia preparará una serie de tratados demonológicos para tratar de explicar el accionar del demonio en el mundo. En estos tratados se va a definir el rol y las características de la bruja. La idea de que estas brujas o servidoras del demonio se diseminaban por el mundo causando males, llevó al papa Inocencio VIII a dictar en 1484 la bula Summis Desiderantes Affectibus. En esta bula la Iglesia apoya la persecución de personas que practiquen hechicerías, encantamientos etc. La bula también autorizaba a dos miembros de la Orden de los Hermanos Predicadores (fundada en 1214 por Santo Domingo de Guzmán para combatir las herejías) para actuar en contra de aquellos que practiquen la magia. Obligaba a toda la cristiandad a colaborar. La Inquisición fue fundada oficialmente en 1231, por el papa Gregorio IX, tomaba un nuevo rumbo. Serían estos dos dominicos Jacob Sprenger y Heinrich Kramer quienes publicarían un texto con todo lo referente a la brujería y a la demonología de la época. Se llamó a este texto el Malleus Malleficarum  y es una pieza importantísima para la comprensión del pensamiento de aquel entonces. También en este escrito se establecen las penas y castigos para los que practiquen la brujería: “Los castigos previstos para las mujeres que compartían tales ilusiones eran relativamente blandos: cuarenta días, un año, dos años de penitencia. La mayor severidad (la expulsión de la parroquia) era reservada a quienes se jactaban de procurar el amor o el odio, era debida seguramente a la presencia de rituales...”

Sin embargo, a partir de las primeras décadas del siglo XV, la brujería ya era castigada con la hoguera.

La idea de la secta de brujas:

La idea de la secta de brujas se remonta hacia el siglo XII, y se retoma alrededor del siglo XIV. Es bueno recordar que esta idea estuvo siempre muy ligada a la aparición de grandes pestes y epidemias.

Hay dos vertientes principales que nos dejan entrever quiénes eran realmente estas brujas; una de ellas es la que remarcan los inquisidores y jueces eclesiásticos: tienen la idea de un complot con el demonio en contra de la religión del cristianismo. Por otra parte tenemos los elementos mágicos precedentes de la misma sociedad medieval.

Estos elementos comenzaron a fusionarse y se empezó a asociar a las brujas con la muerte, con la sangre y con la leche. Manifestado en los males acontecidos a lactantes, enfermos y animales jóvenes. Alrededor del siglo XIII el pueblo hablaba de las strix y las identificaba como demonios que tomando el aspecto de una vieja, rondaban por los campos montados en lobos y asesinando a lactantes.

Estas mujeres, las brujas, en su mayoría poseían conocimientos de medicina natural, transmitidos de generación en generación. Muchas de ellas eran embaucadoras, otras tantas eran verdaderamente servidoras de Satanás. Por la importancia que en la edad media tuvo este figura, nos deja ver la importancia que cobraba como rol social. La bruja surgía como respuesta ante el sufrimiento y épocas en crisis. Aparecían como realizadoras de sueños y pesadillas ante la sociedad por sus hechizos y conjuros. Esto se explica teniendo en cuenta que había ciertos deseos terrenales que no se podían pedir a Dios, no porque se creyese su poder insuficiente sino porque la mayoría de las veces el demonio estaba más cercano. El diablo entrega dones aquí y ahora, en cambio para pedirle a Dios debían, quizás esperar la vida espiritual.

La bruja manipula la realidad, en función de sus deseos o de quienes lo soliciten. Había hechizos referentes en su mayoría a satisfacción de amores, adquisición de bienes, predecir el futuro, alejar a las personas indeseables o causar daños.

Muchas veces la bruja no es aquella mujer fea, ermitaña y alejada de la sociedad. Generalmente se desliza en las calles de día, y a veces, solo a veces, acude a la Iglesia, ya que muchas veces no reniega de Dios, sino que hasta lo invoca en sus conjuros. En la sociedad es aquella mujer a la que se teme, pero que a la vez se recurre a ella en situaciones extremas.

HADAS Y HECHICERAS


Numerosas figuras de la antigüedad serán volcadas en la edad media europea y sobre todo en la española. Estas figuras paganas serán cristianizadas para acercar la religión católica a los cristianos. Citaré algunos ejemplos:

Grainne, semidivinidad solar celta que expresa el aspecto más radiante de la femineidad.

Abundarán también ejemplos como Brigit (Brigantia en galés, que deriva del irlandés brig, que significa “poder o autoridad&rdquoGui?o, la antigua diosa madre irlandesa, hija del dios Dadga y que será cristianizada en Santa Brígida.

Siguiendo la misma lógica Dana (Ana, Anu, o Don), la madre de todos los dioses celtas, será cristianizada bajo la figura de Santa Ana, la madre de la Virgen María.

Ejemplos como estos hay muchos. En la edad media española existirán figuras que expresarán visiones de lo femenino y su relación con el mundo mágico. Estas figuras son las hadas y hechiceras.

Las hadas como semidivinidades y su creencia derivaría de cultos a divinidades femeninas precélticas. Serán asociadas con las fuerzas de la naturaleza, principalmente con fuentes y ríos, con los bosques también. Esta creencia continuará en la edad media. La actitud benéfica de las hadas era en ocasiones muy particular.

Esta creencia en las hadas y su influencia y poderes quedarán vigentes en España y toda Europa hasta aproximadamente el siglo XVI.

No solo esta creencia en hadas será la que ligue a la mujer con la magia en la cultura popular. También existían potencias femeninas sobrenaturales, mujeres de carne y hueso. Estas mujeres se transformarán de a poco en demonios cristianos. Las hadas entonces se irán transformando en brujas y demonios.

LA IMAGEN DE LA BRUJA

Lo mágico en asociación con la mujer se mantendrá en la mentalidad europea. Esta mujer, la mujer sagrada que podía despertar el amor con sus pociones y fórmulas mágicas, podía transformarse a voluntad, podía causar daño con solo una mirada.

Desde la antigua Grecia tenemos figuras como Circe y Medea que se representan con estas figuras de la edad media. Ya en el mundo germánico, la mujer ocupaba un lugar de gran importancia. Tenía conexión con la naturaleza mágica, tenía capacidad profética y sanadora. Este carácter profético simboliza un gran respeto por la mujer. Aquí es en donde la mujer asume el rol de hechicera. En la mitología nórdica, tenemos como representante de estas mujeres a la maga Gullveig, “la hacedora de oro”. En el ámbito celta abundaban hechiceras y profetisas. Entre los celtas estaban las Cailleach (las hechiceras), aparecen como mujeres repulsivas y atemorizantes, pero rodeadas de sacralidad. Estas nociones de la antigüedad fueron traspasadas a España.

El surgimiento de diversas herejías pone de manifiesto que la Iglesia ya no satisface como antes al pueblo católico. Durante años la Iglesia había luchado por erradicar al paganismo y los cultos de pueblos bárbaros. Pero los cultos paganos reaparecieron, esta vez con más fuerza y con matices demoníacos. La creencia del mal en forma absoluta ponía en peligro la continuación de la obra de Dios. La mujer, como ser débil, era la más propicia a caer en sus redes de tentaciones y rendirse a su merced. Como nunca la imagen del diablo surgió con tanta fuerza.

LOS PACTOS DIABÓLICOS


En este contexto mencionado anteriormente nacen lo que conocemos como pactos diabólicos. Satanás ofrece a sus siervos lo que cualquier señor entrega a sus vasallos: protección y amparo a cambio de una entrega total. El pacto se realizaba en una encrucijada de caminos. Se consagraban a la diosa Hécate, la divinidad de la hechicería y la oscuridad nocturna. Con el correr del tiempo se generalizaron y se realizaban en cualquier parte, pero siempre se mantenía de noche. El nuevo ciervo reniega de la fe y rompe la promesa que lo unía con su anterior señor.

Acerca de la motivación de estos seres por la cual buscan el pacto, se ha dicho mucho. Pero lo más aceptado es un cierto interés por algún bien material inmediato que Dios no lograba cumplir en tan poco tiempo y sin ningún esfuerzo previo.

El diablo al realizar el pacto siempre aparecía rodeado de arpías, centauros, y otros seres del imaginario pagano.

A este tema Julio Caro Baroja le dedica un capítulo en su libro Vidas mágicas e Inquisición en el cual nos habla de los arquetipos de pactos, sobre todo en la España del medioevo. Generalmente el pacto es inducido por un amor carnal, pero es cierto que podemos encontrar otros móviles. Estas podrían ser deseos de riquezas o de poder o de mando. Todos estos móviles han sido considerados a través de la historia como principales factores decisivos de este mal proceder. Los resultados son siempre los mismos en cuanto a la literatura de la época: la humillación del demonio y el arrepentimiento seguido de la salvación del hombre.

En Los Milagros de Nuestra Señora de Gonzalo de Berceo, tenemos el pacto de Teófilo con el diablo. Berceo nos da la versión castellana de este clásico. Teófilo es el prototipo de del resentido, pero finalmente se salva por intervención de la Virgen. También ésta salva a un caballero que hizo pacto con el diablo para que lo liberara de su triste ruina. El ansia desmedido de riquezas es también un factor importante al momento de realizar este tipo de pactos.

Caro Baroja sigue al escritor Martín del Río en su explicación de la codificación del pacto demoníaco. El pacto expreso – explica – se realiza de tres formas distintas:

o        El demonio recibe el homenaje en forma corporal y ante testigos.

o        El pacto se hace por escrito, estableciendo deberes y derechos en un documento firmado y sellado.

o        El pacto se hace por medio de un tercero

La persona que realiza el pacto reniega de la fe de Dios y de la Iglesia. Se aparta del camino de Dios y de la protección de la Virgen. Es tal el aislamiento de la recta vía que hace el hombre que hasta el demonio le da nombre nuevo. Renuncia a sus parentescos carnales, recibe de parte de su nuevo señor un vestido nuevo; el círculo mágico sirve para realizar la llamada del mago al demonio. El nuevo mago queda inscripto en un libro de la muerte, comienza a realizar sacrificios horrendos y practica el mal todo lo que puede.

El pacto podía ser públicamente conocido.

El pacto implícito se prestaba más como figura de delito a los abusos judiciales. Los fiscales se encargaban de demostrar la existencia de este pacto con los acusados.

La persecución de la brujería. Distintos cultos y creencias medievales:

 

Podemos ver que ya en el año 743 el último rey Merovingio, Childerico III, publicó un edicto en el cual condenaba las prácticas tanto paganas como las llamadas “mágicas”.

Carlomagno también publicó lo suyo con referencia a este tema. Condenó las supersticiones y hechicerías, incluyendo los filtros amatorios y la invocación al demonio. Aquellos que cometieran estos delitos serían juzgados como homicidas, esto quiere decir que les sería aplicable la pena de muerte.

Así se formó un precedente legal en torno a la persecución de la brujería. En el pueblo español la imagen de la mujer hechicera se fue distorsionando al máximo, aunque no se dejó por ello de frecuentarlas, pero ahora sí se hacía en las sombras.

Con el correr de las décadas los castigos a los acusados de brujería empeoraron, se  hicieron más severos. A la penitencia y humillación pública se sumaron la utilización de la tortura y la pena de muerte. Con estos cambios se rediseñó la imagen de la bruja y a partir de entonces definitivamente se la ligó al demonio. A Satanás se lo comenzó a describir como un hombre negro, o vestido de ese color, con cuernos, cola y a veces con pezuñas.

Surgieron diversos cultos, se ejemplificarán solo algunos de ellos:

El sabbat: era la expresión de la religión del demonio. En él las brujas y brujos se reunían en un banquete enorme con el diablo, comían y bebían en exceso. Luego lo adoraban, lo besaban y copulaban con él y entre ellos, manteniendo relaciones homosexuales y sodomíticas. En este aspecto sexual se lo ha comparado con las culturas anteriores y paganas. En esta nueva reunión la relación carnal llevaba a sellar el pacto demoníaco. Las relaciones de orgía y las relaciones desviadas desvirtúan el acto sexual al alejarlo del carácter sagrado de la concepción y convertirlo en un acto meramente de placer. Por otro lado el demonio se aseguraba una descendencia (ya que a él le está negada la capacidad de engendrar vida) al transmitirse los secretos maléficos adquiridos de generación en generación.

Esta reunión se realizaba la noche del viernes al sábado en algún lugar apartado o bien en los bosques, allí se realizaba el pacto con el diablo, en donde él transmitía a las brujas toda clase de conocimientos mágicos y poderes con los cuales pudieran vencer a sus adversarios o ayudar a sus protegidos.

Con el correr de los años estos sabbat fueron solamente atribuidos a la parte femenina, los hombres quedaron de lado, entonces era la mujer la que participaba de este rito. Etimológicamente la palabra sabbat pareciera designar un culto pagano, derivando del de Dionisio, es decir del Sabazius, pero como dice Julio Caro Baroja no hay que desligar la palabra del sabbat judío, en su sentido negativo que la gente de la edad media tenía por los judíos y hebreos.

Los Aquelarres: (deriva del vasco Ákelarre, que significa “campo o prado del macho cabrío&rdquoGui?o. Los aquelarres o reuniones de brujas estuvieron muy presentes en la cultura popular europea. Según la tradición esta reunión debía realizarse un sábado por la noche, especialmente en tiempos de Cuaresma.

También dice la tradición que el día primero de mayo es propicio para alejar a las brujas. El jueves anterior, cuando se supone que el poder de las brujas está en su clímax, cuando el sol culmina su descenso, la gente se dedica a atar antorchas y a juntar ramas secas de romero o abeto y se dirigen hacia la Iglesia a buscar la absolución. Los días anteriores, los últimos de abril, el pueblo limpia completamente sus casas y las riegan con agua de ruda.

En cuanto a la noche de Hallowen sabemos que está ligada también a las brujas. Pero esta celebración tiene un matiz diferente. La víspera de la noche de todos los Santos tiene una importancia esencial en España y se ha difundido a muchos pueblos europeos. Esta fecha está asociada con los espíritus de los difuntos, era también llamada Samhain, esta tradición dice que al comienzo del invierno a los muertos entumecidos por el frío y el hambre se les permitía por esa noche solamente pasarla con sus familiares en sus casas. Entonces los vivos los esperaban, los recibían con un buen fuego y abundante comida.

Al finalizar la celebración los difuntos se encontrarían reacios de volver a sus tumbas por lo cual sacaban comida y regalos para los difuntos, y disfrazados los acompañaban hasta los límites de la aldea.

Esta noche también se creía que las brujas incrementaban su poder y junto a las hadas, duendes y otros seres se les era permitido por esa noche vagar en forma libre por este mundo.

 

El conocimiento de las brujas:

 

Ya se ha explicado anteriormente que las brujas adquirían su conocimiento transmitido de generación en generación y por vía oral. Probablemente los aquelarres y los sabbat serían reuniones donde se intercambiaban conocimientos.

Las artes mágicas era uno de estos conocimientos. Tenían conocimiento de la manipulación de determinadas sustancias minerales las que utilizaban como remedios y venenos. También entre estas artes tenemos la adivinación y la interpretación de los sueños. Todas estas actividades por supuesto, eran censuradas por el Cristianismo.

Desde la antigüedad era conocida la habilidad de las mujeres para sanar en forma “mágica”. Esta creencia en España derivó de los bárbaros y tuvo repercusión durante la edad media. Lamentablemente los médicos no estaban al alcance de todos, sus costos eran elevados.

Las brujas, desde el punto de vista de curanderas, tenían un gran conocimiento en cuanto a hierbas y remedios se trataba. Las consultaba desde los más necesitados como los de las grandes esferas. El aporte de la mujer fue muy importante para la medicina.

LA VERDADERA BRUJA Y SUS CONJUROS

En la evolución que se ha planteado de la brujería, vemos que no siempre tenemos la idea correcta acerca de la apariencia de esas brujas que rondaban la España del medioevo. No siempre la bruja vivía aislada, sino que se movía en la sociedad, determinándose con un rol social. Generalmente tampoco era esa anciana fea que imaginamos sino que la mayoría de las veces eran muchachas jóvenes que vivían en las ciudades.

La palabra bruja deriva de las lenguas romances, formada por el término bruxa, derivado de bruixa, tal vez comparta la misma raíz que la palabra druida.

Esta bruja se dedicaba a realizar conjuros o hechizos, ya sea para provecho propio o ajeno. Son innumerables los temas tratados en estos hechizos pero se sintetizará con los cuatro principal

   Conjurosde amor

  Maleficios

  Conjuros para sanar y predecir el futuro

 

I. Tarea muy común en el ámbito de los conjuros. La bruja tiene la tarea de unir a dos amantes. Generalmente esto ocurría en contra de la voluntad de uno de ellos. El conjuro de las brujas nunca falla, lo que puede fallar es el que lo solicita o la que lo realiza.

Desde siempre han ocurrido desventuras amorosas, amores no correspondidos o prohibidos. Las brujas al realizar estos conjuros invocaba a Selene, a Venus y a Hécate. También encontramos elementos totalmente cristianos en ellos. Hay también mezcla de características paganas como la numerología por ejemplo. El rito que acompañaba a este conjuro lo dio a conocer una procesada: había que medir la puerta de la calle, una vez con las manos y otra con un cordel, echar sal de moler en las junturas de las puertas y poner en una esquina de la misma una escoba nueva. Había que hacerlo nueve veces por nueve noches consecutivas mirando la misma estrella, que debía ser de su propio gusto.

Otro conjuro dado a conocer por otra procesada la Beata de Huete, tenía que ver con otro elemento de gran poder: la sombra. Este conjuro lo decía desnuda y frente a su sombra, con una vela encendida decía así:

“Sombra,

Cabeça tienes como yo,

Cabellos tienes como yo,

Cuerpo tienes como yo,

Todos los miembros tienes como yo,

Yo te mando que ansy como tienes

Mi sombra verdadera, que tu vayas a .....(nombre de la persona)

Y lo traygas para mí, que no pueda comer ni bever,

Ni aver ningún placer, hasta que venga a mi querer,

E darme lo que tuviere, e desirme lo que supiere,

Y sy me lo traxeres, yo te ben diré,

E si no me traxeres, yo te mal diré”

 

De esta forma encontramos muchísimos conjuros para retener el amor, para que el marido vuelva siempre a casa, para el mal de amores, realizados en su mayoría a solteronas y traicionadas.

En estos conjuros tenemos invocaciones al demonio que son bastante comunes. Pero también nos podemos encontrar con oraciones a santos, cercos para protección contra demonios y filtros.

Una bruja española, Juana la esquiladora, todavía en 1716, le decía a su marido enojada antes de hablarle:

 

“Con dos te miro

Con tres te mato,

La sangre te bebo,

El corazón te parto;

Que vengas tan sujeto a mí

Como la suela de mi zapato”

 

Y por último tenemos los conjuros para que las jóvenes doncellas se casen pronto con un caballero que las merezca. Para este tipo de conjuros se invocaba la mayoría de las veces a algún santo de su predilección.

Uno de estos conjuros se realizaba con un pedacito de hostia debajo de la lengua. Después debían rezarse treinta y tres credos durante una misa y decir:

 

“Hostia Santísima con tres,

con Dios Padre, con Dios Hijo, con Dios Espíritu Santo,

que son tres personas y un solo Dios verdadero,

el coraçón de .....(nombre) abriréis

y a mí .....(nombre) me meteréis.

Que me quiera y que me ame

Y conmigo se casse

Y haga bien.

Amén, amén, amén.”

Vemos entonces que se realizaban tanto invocaciones al demonio como a los santos, a la Virgen, a las estrellas, etc.

 

II. Los temores más comunes con respecto a las brujas radican en su poder de causar daños inclusive a grandes distancias. Se les temía por el daño que podían causar a recién nacidos, a animales, sobre los alimentos y sobre las enfermedades que podían provocar.

Había muchas maneras de darse cuenta si la enfermedad que se padecía era de origen maléfico. La más conocida era ver si la lengua del enfermo se tornaba blanquecina, lo cual era seña segura de haber sido hechizado. Otro método infalible era mirarse en un espejo en donde se debían reflejar aquellos que causaron el daño.

El maleficio se realizaba en la comida o en la bebida. O bien se dirigía una mirada a la víctima o se maldecía algún objeto que le perteneciera, otras brujas, las más poderosas podían causarle el daño solo con tocarlo o con tocar su ropa. No todos estos maleficios eran causados con malicia o con la intención de lastimar.

Uno de los temores más grandes era que alguna bruja dirigiese su atención a los niños. Se las acusaba de aquellas enfermedades que terminan en muerte segura. Como sea, la gente del medioevo recurría a ellas de todos modos. Las brujas subsistieron porque la sociedad las alimentaba.

III. En la edad media la búsqueda de salud y bienestar era constante y sabemos que se recurría a las brujas con frecuencia para obtener estos bienes. Se suponía que si ellas eran capaces de hacer el mal también podían eliminarlo. Las brujas tenían sus pócimas y fórmulas medicinales para ello, los cuales iban acompañados de algunos conjuros:

“Allá vayas, mal, de la parte del mar

Donde no canta gallo ni gallina,

Que no pares en esta casa ni en este hogar”

 

Esta fórmula era muy utilizada para el mal de ojo, algo habitual en el mundo medieval. Para que fuera efectivo se debía poner en un plato, de cinco en cinco granos de cebada, ruda y cilantro seco, aceite de enebro y cera derretida de una vela. Con esto hacían un sahumerio que se echaba en un plato con agua sobre la cabeza del doliente.

Las brujas no siempre causaban males, estaban también aquellas brujas que se dedicaban a deshacer los conjuros y hechizos de otras.

Para terminar con esta investigación se darán algunos ejemplos de mitos asturianos, que provienen desde la antigüedad y llegan hasta nuestros días:

Mitología asturiana

 Estos mitos proceden de un momento en el que había una visión animista del mundo; es decir, creían en un conjunto de fuerzas espirituales, de carácter dual (alternativamente buenas y malas), que actuaban de continuo y que los humanos difícilmente podían controlar.

En esta mitología se distinguía solamente entre personajes caseros (actúan generalmente dentro de la casa y dependencias anejas) y externos (actúan casi siempre fuera de casa). Solamente se tratarán los del exterior de la casa, por ser los más breves.

Fdo. Cristobal Aguilar.
Publicado por cristobalaguilar @ 19:13  | Los Demonios
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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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