La melisa o toronjil es una planta vivaz y aromática que puede
llegar a alcanzar los 80 cm de altura. Al llegar la primavera echa brotes
tiernos, renovándose todos los años. Los tallos son rectos,
angulosos, vellosos, simples y recorridos por un surco poco profundo.
Las hojas se disponen unas frente a otras, acopladas, grandes y con
algunos pelillos en la superficie. Las flores nacen en la parte superior,
junto con unas pequeñas ramas que salen en la parte alta del vástago;
suelen brotar en grupos de tres, formando una rodajuela alrededor del
tallo. Toda la planta tiene un agradable aroma que recuerda al limón
y el sabor de las hojas y sumidades floridas no es desagradable al paladar,
ya que predomina el aroma sobre el sabor.M. officinalis es una hierba perenne, hemicriptófita, con los tallos herbáceos rastreros, ligeramente lignificados en la base, de sección cuadrangular y hasta casi 1 m de altura, ligeramente pilosos. Las ramas son erectas y anuales. Presenta hojas opuestas, claramente pecioladas, de hasta 9 x 7 cm, con el limbo ovado y el margen dentado, de color verde intenso, con la superficie pilosa.
En verano florece, dando lugar a flores pentámeras, pedunculadas, dispuestas en verticilastros, con el cáliz de hasta 1,2 cm, bilabiado, tubular, y la corola blanquecina, también en tubo abierto con dos labios cortos. Los estambres son cuatro, didínamos, fusionados con la corola. El ovario es súpero. Son ricas en néctar, atrayendo polinizadores himenópteros, a lo que deben su nombre (melissa significa "abeja melífera" en griego). El fruto es una legumbre tetraseminada.
La melisa es originaria de la cuenca del Mar Mediterráneo. Difundida por el cultivo, se ha naturalizado en toda la Europa templada. Crece de forma silvestre en prados húmedos, claros de bosque, a la vera de los ríos o en setos y campos cultivados, sobre suelos ricos en materia orgánica.
Requiere suelos arenosos, bien drenados, y no es exigente en materia de sol. Salvo en climas cálidos, pierde el ramaje en invierno, volviendo a brotar a comienzos de primavera.
Está muy rica.
Las partes herbáceas poseen un intenso aroma a limón cuando se las machaca, debido a su contenido en terpenos, citronella, citronelol, citral y geraniol. Se utilizan en aromaterapia.
Se le atribuyen propiedades antispasmódicas; se emplea en la reanimación de desmayados y como calmante natural. Se consume sobre todo en infusión ligera.
Taquicardias o palpitaciones. En las palpitaciones de origen nervioso la melisa tiene la propiedad de tranquilizar el músculo cardiaco y reestablecer el ritmo normal del corazon.
Tambien se utiliza como repelente de mosquitos, sin afectarle a niños ni bebes.
Fdo. Cristobal Aguilar.
