Viernes, 23 de octubre de 2009
EL EVANGELIO APÓCRIFO DE NICODEMO

Os traigo otro evangelio apócrifo, en este caso de Nicodemo o también llamado Evangelio copto de los egipcios, que como sabeís no estan aceptados por la Iglesia como verdaderos, pero los referímos aquí para arrojar luz sobre la verdad de Cristo. Espero que os guste, dejadme vuestras impresiones.

ELEVANGELIO DE NICODEMO

Hechosde Pilatos (Acta Pilati)

Acusado por los príncipes de losjudíos, Jesús comparece ante Pilatos realizado a su entradaen el pretorio

I 1.Yo, Emeo, israelita de nación, doctor de la ley en Palestina, intérpretede las Divinas Escrituras, lleno de fe en la grandeza de Nuestro SeñorJesucristo, revestido del carácter sagrado del santo bautismo, einvestigador de las cosas que acaecieron, y que hicieron los judíos,bajo la gobernación de Cneo Poncio Pilatos, trayendo a la memoriael relato de esos hechos, escrito por Nicodemo en lengua hebrea, lo tradujeen lengua griega, para darlo a conocer a todos los que adoran el nombredel Salvador del mundo.
2. Y lo hehecho bajo el imperio de Flavio Teodosio, en el año decimoctavode su reinado y bajo Valentiniano.
3. Y os suplicoa cuantos leáis tales cosas, en libros griegos o latinos, que oréispor mí, pobre pecador, a fin de que Dios me sea favorable y queme perdone todas las culpas que haya cometido. Con lo cual, y deseandopaz a los lectores, y salud a los que entiendan, termino mi prefacio.
4. Lo quevoy a contar ocurrió el año decimoctavo del reinado de TiberioCésar, emperador de los romanos, y de Herodes, hijo de Herodes,monarca de Galilea, el año decimoctavo de su dominación,el ocho de las calendas de abril, que es el día 25 del mes de marzo,bajo el consulado de Rufino y de Rubelión, el año IV de laolimpíada 202, cuando Josefo y Caifás eran grandes sacerdotesde los judíos. Entonces escribió Nicodemo, en lengua hebrea,todo lo sucedido en la pasión y en la crucifixión de Jesús.
5. Y fue quevarios judíos de calidad, Anás, Caifás, Sommas, Dathan,Gamaliel, Judas, Levi, Nephtalim, Alejandro, Siro y otros príncipesvisitaron a Pilatos, y acusaron a Jesús de muchas cosas malas, diciendo:Nosotros lo conocemos por hijo de José el carpintero y por nacidode María. Sin embargo, él pretende que es hijo de Dios yrey de todos los hombres, y no sólo con palabras, mas con hechos,profana el sábado y viola la ley de nuestros padres.
6. PreguntóPilatos: ¿Qué es lo que dice, y qué es lo que quieredisolver en vuestro pueblo?
7. Y los judíoscontestaron: La ley, confirmada por nuestras costumbres, manda santificarel sábado y prohíbe curar en este día. Mas Jesús,en él, cura ciegos, sordos, cojos, paralíticos, leprosos,poseídos, sin ver que ejecuta malas acciones.
8. Pilatosrepuso: ¿Cómo pueden ser malas acciones ésas?
9. Y ellosreplicaron: Mago es, puesto que por Beelzebuh, príncipe de los demonios,expulsa los demonios, y por él también todas las cosas leestán sometidas.
10. Dijo Pilatos:No es el espíritu inmundo quien puede expulsar los demonios, sinola virtud de Dios.
11. Pero uno de losjudíos respondió por todos: Te rogamos hagas venir a Jesúsa tu tribunal, para que lo veas y lo oigas.
12. Y Pilatosllamó a un mensajero y le ordenó: Trae a Jesús a mipresencia y trátalo con dulzura.
13. Y el mensajerosalió, y habiendo visto a Jesús, a quien muy bien conocía,tendió su manto ante él y se arrojó a sus pies, diciéndole:Señor, camina sobre este manto de tu siervo, porque el gobernadorte llama.
14. Viendolo cual, los judíos, llenos de enojo, se dirigieron en son de quejaa Pilatos, y le dijeron: Debieras haberlo mandado traer a tu presenciano por un mensajero, sino por la voz de tu heraldo. Porque el mensajero,al verlo, lo adoró, y extendió ante Jesús su manto,rogándole que caminase sobre él.
15. Y Pilatosllamó al mensajero y le preguntó: ¿Por quéobraste así?
16. El mensajero,respondiendo, dijo: Cuando me enviaste a Jerusalén cerca de Alejandro,vi a Jesús caballero sobre un asno y a los niños de los hebreosque, con ramas de árbol en sus manos, gritaban: Salve, hijo de David.Y otros, extendiendo sus vestidos por el camino, decían: Salud alque está en los cielos. Bendito el que viene en nombre del Señor.
17. Mas los,judíos respondieron al mensajero, exclamando: Aquellos niñosde los hebreos se expresaban en hebreo. ¿Cómo tú,que eres griego, comprendiste palabras pronunciadas en una lengua que noes la tuya?
18. Y el mensajerocontestó: Interrogué a uno de los judíos sobre loque quería decir lo que pronunciaban en hebreo y él me loexplicó.
19. EntoncesPilatos intervino, preguntando: ¿Cuál era la exclamaciónque pronunciaban en hebreo? Y los judíos respondieron: Hosanna.Y Pilatos repuso: ¿Cuya es la significación de ese término?Y los judíos replicaron: ¡Señor, salud! Y Pilatos dijo:Vosotros mismos confirmáis que los niños se expresaban deese modo. ¿En qué, pues, es culpable el mensajero?
20. Y losjudíos se callaron. Mas el gobernador dijo al mensajero: Sal, eintrodúcelo.
21. Y el mensajerofue hacia Jesús, y le dijo: Señor, entra, porque el gobernadorte llama.
22. Y, alentrar Jesús en el Pretorio, las imágenes que los abanderadosllevaban por encima de sus estandartes se inclinaron por sí mismasy adoraron a aquél. Y los judíos, viendo que las imágenesse habían inclinado por sí mismas, para adorar a Jesús,elevaron gran clamoreo contra los abanderados.
23. EntoncesPilatos dijo a los judíos: Noto que no rendís homenaje aJesús, a pesar de que ante él se han inclinado las imágenespara saludarlo, y, en cambio, despotricáis contra los abanderados,como si ellos mismos hubiesen inclinado sus pendones y adorado a Jesús.Y los judíos repusieron: Los hemos visto proceder tal como túindicas.
24. Y el gobernadorhizo que se aproximasen los abanderados y les preguntó por quéhabían hecho aquello. Mas los abanderados respondieron a Pilatos:Somos paganos y esclavos de los templos. ¿Concibes siquiera quehubiéramos podido adorar a ese judío? Las banderas que empuñábamosse han inclinado por sí mismas, para adorarlo.
25. En vistade esta contestación, Pilatos dijo a los jefes de la Sinagoga ya los ancianos del pueblo: Elegid por vuestra cuenta hombres fuertes yrobustos, que empuñen las banderas, y veremos si ellas se inclinanpor sí mismas.
26. Y losancianos de los judíos escogieron doce varones muy fornidos de suraza, en cuyas manos pusieron las banderas, y los formaron en presenciadel gobernador. Y Pilatos dijo al mensajero: Conduce a Jesús fueradel Pretorio, e introdúcelo en seguida. Y Jesús saliódel Pretorio con el mensajero.
27. Y Pilatos,dirigiéndose a los que empuñaban las banderas, los conminó,haciendo juramento por la salud del César: Si las banderas se inclinancuando él entre, os haré cortar la cabeza.
28. Y el gobernadorordenó que entrase Jesús por segunda vez. Y el mensajerorogó de nuevo a Jesús que entrase, pasando sobre el mantoque había extendido en tierra. Y Jesús lo hizo y, cuandoentró, las banderas se inclinaron y lo adoraron.

Testimonios adversos y favorables a Jesús

II  1.Viendo esto, Pilatos quedó sobrecogido de espanto y comenzóa agitarse en su asiento. Y, cuando pensaba en levantarse, su mujer, llamadaClaudia Prócula, le envió un propio para decirle: No hagasnada contra ese justo, porque he sufrido mucho en sueños esta nochea causa de él.
2. Pilatos,que tal oyó, dijo a todos los judíos: Bien sabéisque mi esposa es pagana y que, sin embargo, ha hecho construir para vosotrosnumerosas sinagogas. Pues bien: acaba de mandarme a decir que Jesúses un hombre justo y que ha sufrido mucho en sueños esta noche acausa de él.
3. Mas losjudíos respondieron a Pilatos: ¿No te habíamos dichoque era un encantador? He aquí que ha enviado a tu esposa un sueño.
4. Y Pilatos,llamando a Jesús, le preguntó: ¿No oyes lo que éstosdicen contra ti? ¿Nada contestas?
5. Jesúsrepuso: Si no tuviesen la facultad de hablar, no hablarían. Empero,cada uno puede a su grado abrir la boca y decir cosas buenas o malas.
6. Los ancianosde los judíos replicaron a Jesús: ¿Qué es loque decimos? Primero, que has nacido de la fornicación; segundo,que el lugar de tu nacimiento fue Bethlehem y que, por causa tuya, fuerondegollados todos los niños de tu edad; y tercero, que tu padre ytu madre huyeron contigo a Egipto, porque no tenían confianza enel pueblo.
7. Pero algunosjudíos que allí se encontraban, y que eran menos perversosque los otros, decían: No afirmaremos que procede de la fornicación,porque sabemos que María se casó con José y que, porende, Jesús no es hijo ilegítimo.
8. Y Pilatosdijo a los judíos que mantenían ser Jesús productode fornicación: Vuestro discurso es mentiroso, puesto que hubo casamiento,según lo atestiguan personas de vuestra clase.
9. EmperoAnás y Caifás insistieron ante Pilatos, diciendo: Toda lamultitud grita que ha nacido de la fornicación y que es un hechicero.Y esos que deponen en contra son sus prosélitos y sus discípulos.
10. PreguntóPilatos: ¿Qué es eso de prosélitos? Y ellos respondieron:Son hijos de paganos, que ahora se han hecho judíos.
11. Mas Lázaro,Asterio, Antonio, Jacobo, Zaro, Samuel, Isaac, Fineo, Crispo, Agripa, Amenioy Judas dijeron entonces: No somos prosélitos, sino hijos de judíos,y decimos la verdad, porque hemos asistido a las bodas de María.
12. Y Pilatos,dirigiéndose a los doce hombres que así habían hablado,les dijo: Os ordeno, por la salud del César, que declaréissi decís la verdad y si Jesús no ha nacido de la fornicación.
13. Y elloscontestaron a Pilatos: Nuestra ley nos prohíbe jurar, porque esun pecado. Ordena a ésos que juren, por la salud del César,ser falso lo que nosotros decimos y habremos merecido la muerte.
14. Anásy Caifás dijeron a Pilatos: ¿Creerás a estos docehombres, que pretenden que no ha nacido de la fornicación y no noscreerás a nosotros, que aseguramos que es un mago, y que se llamaa sí mismo hijo de Dios y rey de los hombres?
15. EntoncesPilatos ordenó que saliese todo el pueblo, y que se pusiese apartea Jesús y, dirigiéndose a los que habían aseveradoque éste no era hijo de la fornicación, les preguntó:¿Por qué los judíos quieren hacer perecer a Jesús?Y ellos le respondieron: Están irritados contra él, porqueopera curaciones en día de sábado. Pilatos exclamó:¿Quieren, pues, hacerlo perecer, por ejecutar una buena obra? Yellos confirmaron: Así es, en efecto.

Diálogo entre Jesús y Pilatos

III 1.Lleno de cólera, Pilatos salió del Pretorio, y dijo a losjudíos: Pongo al sol por testigo de que nada he encontrado de reprensibleen ese hombre.
2. Mas losjudíos respondieron al gobernador: Si no fuese un brujo, no te lohubiéramos entregado. Pilatos dijo: Tomadlo y juzgadlo segúnvuestra ley. Mas los judíos repusieron: No nos está permitidomatar a nadie. Y Pilatos redarguyó: Es a vosotros, y no a mí,a quien Dios preceptuó: No matarás.
3. Y, vueltoal Pretorio, Pilatos llamó a Jesús a solas, y lo interrogó:¿Eres tú el rey de los judíos? Y Jesús respondió:¿Dices esto de ti mismo, o te lo han dicho otros de mí?
4. Pilatosrepuso: ¿Por ventura soy judío yo? Tu nación y lospríncipes de los sacerdotes te han entregado a mí. ¿Quéhas hecho?
5. ContestóJesús: Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuese de este mundo,mis servidores habrían peleado para que yo no fuera entregado alos judíos. Pero mi reino no es de aquí.
6. Pilatosexclamó: ¿Luego rey eres tú? Replicó Jesús:Tú dices que yo soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venidoal mundo: para dar testimonio de la verdad. El que oye mi palabra la verdadescucha.
7. Dijo Pilatos:¿Qué es la verdad? Y Jesús respondió: La verdadviene del cielo. Pilatos le preguntó: ¿No hay, pues, verdadsobre esta tierra? Y Jesús dijo: Mira cómo los que manifiestanla verdad sobre la tierra son juzgados por los que tienen poder sobre latierra.

Nuevos cargos de los judíos contraJesús

IV 1.Dejando a Jesús en el interior del Pretorio, Pilatos salió,y se fue hacia los judíos, a quienes dijo: No encuentro en élfalta alguna.
2. Mas losjudíos repusieron: Él ha dicho que podía destruirel templo, y reedificarlo en tres días.
3. Pilatosles preguntó: ¿Qué es el templo? Y los judíoscontestaron: El que Salomón tardó cuarenta y seis añosen construir, y él asegura que, en sólo tres días,puede aniquilarlo y volver a levantarlo otra vez.
4. Y Pilatosafirmó de nuevo: Inocente soy de la sangre de este hombre. Ved loque os toca hacer con él.
5. Y los judíosgritaron: ¡Caiga su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos!
6. EntoncesPilatos, llamando a los ancianos, a los sacerdotes y a los levitas, lescomunicó en secreto: No obréis así, porque nada hallodigno de muerte en lo que le reprocháis de haber violado el sábado.Mas ellos opusieron: El que ha blasfemado contra el César es dignode muerte. Y él ha hecho más, pues ha blasfemado contra Dios.
7. Ante estapertinacia en la acusación, Pilatos mandó a los judíosque saliesen del Pretorio y, llamando a Jesús, le dijo: ¿Quéharé a tu respecto? Jesús dijo: Haz lo que debes. Y Pilatospreguntó a los judíos: ¿Cómo debo obrar? Jesúsrespondió: Moisés y los profetas han predicho esta pasióny mi resurrección.
8. Al oíresto, los judíos dijeron a Pilatos: ¿Quieres escuchar mástiempo sus blasfemias? Nuestra ley estatuye que, si un hombre peca contrasu prójimo, recibirá cuarenta azotes menos uno, y que elblasfemo será castigado con la muerte.
9. Y Pilatosexpuso: Si su discurso es blasfematorio, tomadlo, conducidlo a vuestraSinagoga, y juzgadlo según vuestra ley. Mas los judíos dijeron:Queremos que sea crucificado. Pilatos les dijo: Eso no es justo. Y, mirandoa la asamblea, vio a varios judíos que lloraban, y exclamó:No es voluntad de toda la multitud que muera.
10. Empero,los ancianos dijeron a Pilatos: Para que muera hemos venido aquítodos. Y Pilatos preguntó a los judíos: ¿Quéha hecho, para merecer la muerte? Y ellos respondieron: Ha dicho que erarey e hijo de Dios.

Defensa de Jesús por Nicodemo

V 1.Entonces un judío llamado Nicodemo se acercó al gobernadory le dijo: Te ruego me permitas, en tu misericordia, decir algunas palabras.Y Pilatos le dijo: Habla.
2. Y Nicodemodijo: Yo he preguntado a los ancianos, a los sacerdotes, a los levitas,a los escribas, a toda la multitud de los judíos, en la Sinagoga:¿Qué queja o agravio tenéis contra este hombre? Élhace numerosos y extraordinarios milagros, tales como nadie los ha hecho,ni se harán jamás. Dejadlo, y no le causéísmal alguno, porque si esos milagros vienen de Dios, serán establesy, si vienen de los hombres, perecerán. Moisés, a quien Diosenvió a Egipto, realizó los milagros que el Señorle había ordenado hacer, en presencia del Faraón. Y habíaallí magos, Jamnés y Mambrés, a quienes los egipciosmiraban como dioses, y que quisieron hacer los mismos milagros que Moisés,mas no pudieron imitarlos todos. Y, como los milagros que operaron no proveníande Dios, perecieron, como perecieron también los que en ellos habíancreído. Ahora, pues, dejad, repito, a este hombre, porque no merecela muerte.
3. Mas losjudíos dijeron a Nicodemo: Te has hecho discípulo suyo ypor ello levantas tu voz en su favor.
4. Nicodemoreplicó: ¿Es que el gobernador, que habla tambiénen su favor, es discípulo suyo? ¿Es que el César nole ha conferido la misión de ser su ejecutor de la justicia?
5. Mas losjudíos, estremecidos de cólera, tremaron los dientes contraNicodemo, a quien dijeron: Crees en él, y compartirás lamisma suerte que él.
6. Y Nicodemorepuso: Así sea. Comparta yo la misma suerte que él, segúnque vosotros lo decís.

Nuevos testimonios favorables a Jesús

VI 1.Y otro de los judíos avanzó, pidiendo al gobernador permisopara hablar. Y Pilatos repuso: Lo que quieras decir, dilo.
2. Y el judíohabló así: Hacía treinta años que yacíaen mi lecho, y era constantemente presa de grandes sufrimientos, y me hallabaen peligro de perder la vida. Jesús vino, y muchos demoníacosy gentes afligidas de diversas enfermedades fueron curadas por él.Y unos jóvenes piadosos me llevaron a presencia suya en mi lecho.Y Jesús, al yerme, se compadeció de mí y me dijo:Levántate, toma tu lecho, y marcha. Y, en el acto, quedécompletamente curado, tomé mi lecho y marché.
3. Mas losjudíos dijeron a Pilatos: Pregúntale en qué díafue curado. Y él respondió: En día de sábado.Y los judíos exclamaron: ¿No decíamos que en díade sábado curaba las enfermedades y expulsaba los demonios?
4. Y otrojudío avanzó y dijo: Yo era un ciego de nacimiento, que oíahablar, pero que a nadie veía. Y Jesús pasó, y yome dirigí a él, gritando en alta voz: ¡Jesús,hijo de David, ten piedad de mí! Y él tuvo piedad de mí,y puso su mano sobre mis ojos, e inmediatamente recobré la vista.
5. Y otroavanzó y dijo: Yo era leproso, y él me curó con unasola palabra.

Testimonio de la Verónica

VII 1.Y una mujer, llamada Verónica, dijo: Doce años veníaafligiéndome un flujo de sangre y, con sólo tocar el bordede su vestido, el flujo se detuvo en el mismo momento.
2. Y los judíosexclamaron: Según nuestra ley, una mujer no puede venir a deponercomo testigo.

Testimonio colectivo de la multitud

VIII 1.Y algunos otros de la multitud de los judíos, varones y hembras,se pusieron a gritar: ¡Ese hombre es un profeta, y los demonios leestán sometidos! Entonces Pilatos preguntó a los acusadoresde Jesús: ¿ Por qué los demonios no están sometidosa vuestros doctores? Y ellos contestaron: No lo sabemos.
2. Y otrosdijeron a Pilatos: Ha resucitado a Lázaro, que llevaba cuatro díasmuerto, y lo ha sacado del sepulcro.
3. Al oíresto, el gobernador quedó aterrado, y dijo a los judíos:¿De qué nos servirá verter sangre inocente?

Las turbas prefieren la libertad de Barrabása la de Jesús. Pilatos se lava las manos

IX 1.Y Pilatos, llamando a Nicodemo y a los doce hombres que decían queJesús no había nacido de la fornicación, les hablóasí: ¿Qué debo hacer ante la sedición que haestallado en el pueblo? Respondieron: Lo ignoramos. Véanlo ellosmismos.
2. Y Pilatos,convocando de nuevo a la muchedumbre, dijo a los judíos: Sabéisque, según costumbre, el día de los Ázimos os concedola gracia de soltar a un preso. Encarcelado tengo a un famoso asesino,que se llama Barrabás, y no encuentro en Jesús nada que merezcala muerte. ¿A cuál de los dos queréis que os suelte?Y todos respondieron a voz en grito: ¡Suéltanos a Barrabás!
3. Pilatos repuso:¿Qué haré, pues, de Jesús, llamado el Cristo?Y exclamaron todos: ¡Sea crucificado!
4. Y los judíosdijeron también: Demostrarás no ser amigo del Césarsi pones en libertad al que se llama a sí mismo rey e hijo de Dios.Y aun quizá deseas que él sea rey en lugar del César.
5. EntoncesPilatos montó en cólera y les dijo: Siempre habéissido una raza sediciosa, y os habéis opuesto a los que estaban porvosotros.
6. Y los judíospreguntaron: ¿Quiénes son los que estaban por nosotros?
7. Y Pilatosrespondió: Vuestro Dios, que os libró de la dura servidumbrede los egipcios y que os condujo a pie por la mar seca, y que os dio, enel desierto, el maná y la carne de las codornices para vuestra alimentación,y que hizo salir de una roca agua para saciar vuestra sed, y contra elcual, a pesar de tantos favores, no habéis cesado de rebelaros,hasta el punto de que Él quiso haceros perecer. Y Moisésrogó por vosotros, a fin de que no perecieseis. Y ahora decísque yo odio al rey.
8. Mas losjudíos gritaron: Nosotros sabemos que nuestro rey es el César,y no Jesús. Porque los magos le ofrecieron presentes como a un rey.Y Herodes, sabedor por los magos de que un rey había nacido, procurómatarlo. Enterado de ello José, su padre, lo tomó junto consu madre, y huyeron los tres a Egipto. Y Herodes mandó dar muertea los hijos de los judíos, que por aquel entonces habíannacido en Bethlehem.
9. Al oírestas palabras, Pilatos se aterrorizó y, cuando se restablecióla calma entre el pueblo que gritaba, dijo: El que buscaba Herodes ¿esel que está aquí presente? Y le respondieron: El mismo es.
10. Y Pilatostomó agua y se lavó las manos ante el pueblo, diciendo: Inocentesoy de la sangre de este justo. Pensad bien lo que vais a hacer. Y losjudíos repitieron: ¡Caiga su sangre sobre nosotros y sobrenuestros hijos!
11. EntoncesPilatos ordenó que se trajese a Jesús al tribunal en queestaba sentado, y prosiguió en estos términos, al dictarsentencia contra él: Tu raza no te quiere por rey. Ordeno, pues,que seas azotado, conforme a los estatutos de los antiguos príncipes.
12. Y mandóen seguida que se lo crucificase en el lugar en que había sido detenido,con dos malhechores, cuyos nombres eran Dimas y Gestas.

Jesús en el Gólgota

X 1.Y Jesús salió del Pretorio y los dos ladrones con él.Y cuando llegó al lugar que se llama Gólgota, los soldadoslo desnudaron de sus vestiduras y le ciñeron un lienzo, y pusieronsobre su cabeza una corona de espinas y colocaron una caña en susmanos. Y crucificaron igualmente a los dos ladrones a sus lados, Dimasa su derecha y Gestas a su izquierda.
2. Y Jesúsdijo: Padre, perdónalos, y déjalos libres de castigo, porqueno saben lo que hacen. Y ellos repartieron entre sí sus vestiduras.
3. Y el puebloestaba presente, y los príncipes, los ancianos y los jueces se burlabande Jesús, diciendo: Puesto que a otros salvó, que se salvea sí mismo. Y si es hijo de Dios, que descienda de la cruz.
4. Y los soldadosse mofaban de él, y le ofrecían vinagre mezclado con hiel,exclamando: Si eres el rey de los judíos, sálvate a ti mismo.
5. Y un soldado,llamado Longinos, tomando una lanza, le perforó el costado, delcual salió sangre y agua.
6. Y el gobernadorordenó que, conforme a la acusación de los judíos,se inscribiese sobre un rótulo, en letras hebraicas, griegas y latinas:Éste es el rey de los judíos.
7. Y uno delos ladrones que estaban crucificados, Gestas, dijo a Jesús: Sieres el Cristo, líbrate y libértanos a nosotros. Mas Dimaslo reprendió, diciéndole: ¿No temes a Dios tú,que eres de aquellos sobre los cuales ha recaído condena? Nosotrosrecibimos el castigo justo de lo que hemos cometido, pero él noha hecho ningún mal. Y, una vez hubo censurado a su compañero,exclamó, dirigiéndose a Jesús: Acuérdate demí, señor en tu reino. Y Jesús le respondió:En verdad te digo que hoy serás conmigo en el paraíso.

Muerte de Jesús

XI 1.Era entonces como la hora de sexta del día y grandes tinieblas seesparcieron por toda la tierra hasta la hora de nona. El sol se oscureció,y he aquí que el velo del templo se rasgó en dos partes dealto abajo.
2. Y haciala hora de nona, Jesús clamó a gran voz: Hely, Hely, lamazabathani, lo que significa: Dios mío, Dios mío, ¿porqué me has abandonado?
3. Y en seguidamurmuró: Padre mío, encomiendo mi espíritu entre tusmanos. Y, dicho esto, entregó el espíritu.
4. Y el centurión,al ver lo que había pasado, glorificó a Dios, diciendo: Estehombre era justo. Y todos los espectadores, turbados por lo que habíanvisto, volvieron a sus casas, golpeando sus pechos.
5. Y el centuriónrefirió lo que había ocurrido al gobernador, el cual se llenóde aflicción extrema y ni el uno, ni el otro comieron, ni bebieron,aquel día.
6. Y Pilatos,convocando a los judíos, les preguntó: ¿Habéissido testigos de lo que ha sucedido? Y ellos respondieron al gobernador:El sol se ha eclipsado de la manera habitual.
7. Y todoslos que amaban a Jesús se mantenían a lo lejos, asícomo las mujeres que lo habían seguido desde Galilea.
8. Y he aquíque un hombre llamado José, varón bueno y justo, que no habíatomado parte en las acusaciones y en las maldades de los judíos,que era de Arimatea, ciudad de Judea, y que esperaba el reino de Dios,pidió a Pilatos el cuerpo de Jesús.
9. Y, bajándolode la cruz, lo envolvió en un lienzo muy blanco, y lo depositóen una tumba completamente nueva, que había hecho construir parasí mismo, y en la cual ninguna persona había sido sepultada.

Los judíos amenazan a Nicodemo yencierran en un calabozo a José de Arimatea

XII 1.Sabedores los judíos de que José había pedido el cuerpode Jesús, lo buscaron, como también a los doce hombres quehabían declarado que Jesús no naciera de la fornicación,y a Nicodemo y a los demás que habían comparecido ante Pilatos,y dado testimonio de las buenas obras del Salvador.
2. Todos seocultaban y únicamente Nicodemo, por ser príncipe de losjudíos, se mostró a ellos, y les preguntó: ¿Cómohabéis entrado en la Sinagoga?
3. Y ellosle respondieron: Y tú, ¿cómo has entrado en la Sinagoga,cuando eras adepto del Cristo? Ojalá tengas tu parte con élen los siglos futuros. Y Nicodemo contestó: Así sea.
4. Y Josése presentó igualmente a ellos y les dijo: ¿Por quéestáis irritados contra mí, a causa de haber yo pedido aPilatos el cuerpo de Jesús? He aquí que yo lo he depositadoen mi propia tumba, y lo he envuelto en un lienzo muy blanco, y he colocadouna gran piedra al lado de la gruta. Habéis obrado mal contra eljusto, y lo habéis crucificado, y lo habéis atravesado alanzadas.
5. Al oíresto, los judíos se apoderaron de José y lo encerraron, hastaque pasase el día del sábado. Y le dijeron: En este momento,por ser tal día, nada podemos hacer contra ti. Pero sabemos queno eres digno de sepultura y abandonaremos tu carne a las aves del cieloy a las bestias de la tierra.
6. Y Josérespondió: Esas vuestras palabras son semejantes a las de Goliathel soberbio, que se levantó contra el Dios vivo, y a quien hirióDavid. Dios ha dicho por la voz del profeta: Me reservaré la venganza.Y Pilatos, con el corazón endurecido, lavó sus manos en plenosol, exclamando: Inocente soy de la sangre de ese justo. Y vosotros habéiscontestado: ¡Caiga su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos!Y mucho temo que la cólera de Dios caiga sobre vosotros y sobrevuestros hijos, como habéis proclamado.
7. Al oíra José expresarse de este modo, los judíos se llenaron derabia, y, apoderándose de él, lo encerraron en un calabozosin reja que dejara penetrar el menor rayo de luz. Y Anás y Caifáscolocaron guardias a la puerta y pusieron su sello sobre la llave.
8. Y tuvieronconsejo con los sacerdotes y con los levitas, para que se reuniesen todosdespués del día del sábado, y deliberasen sobre quégenero de muerte infligirían a José.
9. Y cuandoestuvieron reunidos, Anás y Caifás ordenaron que se les trajesea José. Y, quitando el sello, abrieron la puerta y no encontrarona José en el calabozo en que lo habían encerrado. Y todala asamblea quedó sumida en el mayor estupor, porque habíanencontrado sellada la puerta. Y Anás y Caifás se retiraron.

Los soldados atestiguan la resurrecciónde Jesús. Temor de los judíos, al saberlo

XIII 1.Y, mientras ellos no salían de su asombro, uno de los soldados aquienes habían encomendado la guardia del sepulcro entróen la Sinagoga y dijo: Cuando vigilábamos la tumba de Jesús,la tierra tembló y hemos visto a un ángel de Dios, que quitóla piedra del sepulcro y que se sentó sobre ella. Y su semblantebrillaba como el relámpago y sus vestidos eran blancos como la nieve.Y nosotros quedamos como muertos de espanto. Y oímos al ángelque decía a las mujeres que habían ido al sepulcro de Jesús:No temáis. Sé que buscáis a Jesús el crucificado,el cual resucitó, como lo había predicho. Venid, y ved ellugar en que había sido colocado, y apresuraos a avisar a sus discípulosque ha resurgido de entre los muertos, y que va delante de vosotros a Galilea,donde lo veréis.
2. Y los judíos,convocando a todos los soldados que habían puesto para guardar aJesús, les preguntaron: ¿Qué mujeres fueron aquellasa quienes el ángel habló? ¿Por qué no os habéisapoderado de ellas?
3. Replicaronlos soldados: No sabemos qué mujeres eran, y quedamos como difuntos,por el mucho temor que nos inspiró el ángel. ¿Cómo,en estas condiciones, habríamos podido apoderarnos de dichas mujeres?
4. Los judíosexclamaron: ¡Por la vida del Señor, que no os creemos! Y lossoldados respondieron a los judíos: Habéis visto a Jesúshacer milagros, y no habéis creído en él. ¿Cómocreeríais en nuestras palabras? Con razón juráis porla vida del Señor, pues vive el Señor a quien encerrasteisen el sepulcro. Hemos sabido que habéis encarcelado en un calabozo,cuya puerta habéis sellado, a ese José que embalsamóel cuerpo de Jesús, y que, cuando fuisteis a buscarlo, no lo encontrasteis.Devolvednos a José, a quien aprisionasteis, y os devolveremos aJesús, cuyo sepulcro hemos guardado.
5. Los judíosdijeron: Devolvednos a Jesús y os devolveremos a José, porqueéste se halla en la ciudad de Arimatea. Mas los soldados contestaron:Si José está en Arimatea, Jesús está en Galilea,puesto que así lo anunció a las mujeres el ángel.
6. Oídolo cual, los judíos se sintieron poseídos de temor y se dijeronentre sí: Cuando el pueblo escuche estos discursos, todos en Jesúscreerán.
7. Y reunieronuna gruesa suma de dinero, que entregaron a los soldados, advirtiéndolesMuchas risasecid que, mientras dormíais, llegaron los discípulos deJesús al sepulcro y robaron su cuerpo. Y, si el gobernador Pilatosse entera de ello, lo apaciguaremos en vuestro favor y no seréisinquietados.
8. Y los soldados,tomando el dinero, dijeron lo que los judíos les habían recomendado.

Intrigas de los judíos para invalidarlaresurrección de Jesús

XIV 1.Y un sacerdote llamado Fineo, y el maestro de escuela Addas, y el levitaAgeo llegaron los tres de Galilea a Jerusalén, y dijeron a todoslos que estaban en la Sinagoga: A Jesús, por vosotros crucificado,lo hemos visto en el Monte los Olivos, sentado entre sus discípulos,hablando con ellos y diciéndoles: Id por el mundo, predicad a todaslas naciones, y bautizad a los gentiles en el nombre del Padre, del Hijoy del Espíritu Santo. Y el que crea y sea bautizado serásalvo. Y, no bien hubo dicho estas cosas a sus discípulos, lo vimossubir al cielo.
2. Al oíresto, los príncipes de los sacerdotes, los ancianos del pueblo ylos levitas dijeron a aquellos tres hombres: Glorificad al Dios de Israel,y tomadlo por testigo de que lo que habéis visto y oído esverdadero.
3. Y ellosrespondieron: Por la vida del Señor de nuestros padres, Dios deAbraham, de Isaac y de Jacob, declaramos decir la verdad. Hemos oídoa Jesús hablar con sus discípulos y lo hemos visto subiral cielo. Si callásemos ambas cosas, cometeríamos un pecado.
4. Y los príncipesde los sacerdotes, levantándose en seguida, exclamaron: No repitáisa nadie lo que habéis dicho de Jesús. Y les dieron una fuertesuma de dinero.
5. Y los hicieronacompañar por tres hombres, para que se restituyesen a su país,y no hiciesen estada alguna en Jerusalén.
6. Y, habiéndosereunido todos los judíos, se entregaron entre sí a grandesmeditaciones, y dijeron: ¿Qué es lo que ha sobrevenido enIsrael?
7. Y Anásy Caifás, para consolarlos, replicaron: ¿Es que vamos a creera los soldados, que guardaban el sepulcro de Jesús, y que aseguraronque un ángel abrió su losa? ¿Por ventura no han sidosus discípulos los que les dieron mucho oro para que hablasen así,y los dejasen a ellos robar el cuerpo de Jesús? Sabed que no cabeconceder fe alguna a las palabras de esos extranjeros, porque, habiendorecibido de nosotros una fuerte suma, hayan por doquiera dicho lo que nosotrosles encargamos que dijesen. Ellos pueden ser infieles a los discípulosde Jesús lo mismo que a nosotros.

Intervención de Nicodemo en los debatesde la Sinagoga. Los judíos mandan llamar a José de Arimateay oyen las noticias que éste les da

XV 1.Y Nicodemo se levantó y dijo: Rectamente habláis, hijos deIsrael. Os habéis enterado de lo que han dicho esos tres hombres,que juraron sobre la ley del Señor haber oído a Jesúshablar con sus discípulos en el monte de los Olivos, y haberlo vistosubir al cielo. Y la Escritura nos enseña que el bienaventuradoElías fue transportado al cielo, y que Eliseo, interrogado por loshijos de los profetas sobre dónde había ido su hermano Elías,respondió que les había sido arrebatado. Y los hijos de losprofetas le dijeron: Acaso nos lo ha arrebatado el espíritu, y loha depositado sobre las montañas de Israel. Pero elijamos hombresque vayan con nosotros, y recorramos esas montañas, donde quizálo encontremos. Y suplicaron así a Eliseo, que caminó conellos tres días, y no encontraron a Elías. Y ahora, escuchadme,hijos de Israel. Enviemos hombres a las montañas, porque acaso elespíritu ha arrebatado a Jesús, y quizá lo encontremos,y haremos penitencia.
2. Y el parecer deNicodemo fue del gusto de todo el pueblo, y enviaron hombres, que buscarona Jesús, sin encontrarlo, y que, a su vuelta, dijeron: No hemoshallado a Jesús en ninguno de los lugares que hemos recorrido, perohemos hallado a José en la ciudad de Arimatea.
3. Y, al oíresto, los príncipes y todo el pueblo se regocijaron, y glorificaronal Dios de Israel de que hubiesen encontrado a José, a quien habíanencerrado en un calabozo, y a quien no habían podido encontrar.
4. Y, reuniéndose en unagran asamblea, los príncipes de los sacerdotes se preguntaron entresí: ¿Cómo podremos traer a José entre nosotros,y hacerlo hablar?
5. Y tomandopapel, escribieron a José por este tenor: Sea la paz contigo, ycon todos los que están contigo. Sabemos que hemos pecado contraDios y contra ti. Dígnate, pues, venir hacia tus padres y tus hijos,porque tu marcha del calabozo nos ha llenado de sorpresa. Reconocemos quehabíamos concebido contra ti un perverso designio, y que el Señorte ha protegido, Iibrándote de nuestras malas intenciones. Sea lapaz contigo, José, hombre honorable entre todo el pueblo.
6. Y eligieronsiete hombres, amigos de José, y les dijeron: Cuando lleguéisa casa de José, dadle el saludo de paz, y entregadle la carta.
7. Y los hombresllegaron a casa de José, y lo saludaron, y le entregaron la carta.Y luego que José la hubo leído, exclamó: ¡Benditosea el Señor Dios, que ha preservado a Israel de la efusiónde mi sangre! ¡Bendito seas, Dios mío, que me has protegidocon tus alas!
8. Y Joséabrazó a los embajadores, y los acogió y regaló ensu domicilio.
9. Y, al díasiguiente, montando en un asno, se puso en camino con ellos, y llegarona Jerusalén.
10. Y, cuandolos judíos se enteraron de su llegada, corrieron todos ante él,gritando y exclamando: ¡Sea la paz a tu llegada, padre José!Y él repuso: ¡Sea la paz del Señor con todo el pueblo!
11. Y todoslo abrazaron. Y Nicodemo lo recibió en su casa, acogiéndolocon gran honor y con gran complacencia.
12. Y, alsiguiente día, que lo era de la fiesta de Preparación, Anás,Caifás y Nicodemo dijeron a José: Rinde homenaje al Diosde Israel, y responde a todo lo que te preguntemos. Irritados estábamoscontra ti, porque habías sepultado el cuerpo de Jesús, yte encerramos en un calabozo, donde no te encontramos, al buscarte, loque nos mantuvo en plena sorpresa y en pleno espanto, hasta que hemos vueltoa verte. Cuéntanos, pues, en presencia de Dios, lo que te ha ocurrido.
13. Y Josécontestó: Cuando me encerrasteis, el día de Pascua, mientrasme hallaba en oración a medianoche, la casa quedó como suspendidaen los aires. Y vi a Jesús, brillante como un relámpago,y, acometido de terror, caí por tierra. Y Jesús, tomándomepor la mano, me elevó por encima del suelo, y un sudor fríocubría mi frente. Y él, secando mi rostro, me dijo: Nadatemas, José. Mírame y reconóceme, porque soy yo.
14. Y lo miré,y exclamé, lleno de asombro: ¡Oh Señor Elías!Y él me dijo: No soy Elías, sino Jesús de Nazareth,cuyo cuerpo has sepultado.
15. Y yo lerespondí: Muéstrame la tumba en que te deposité. YJesús, tomándome por la mano otra vez, me condujo al lugaren que lo había sepultado, y me mostró el sudario y el pañoen que había envuelto su cabeza.
16. Entoncesreconocí que era Jesús, y lo adoré, diciendo: ¡Benditoel que viene en nombre del Señor!
17. Y Jesús,tomándome por la mano de nuevo, me condujo a mi casa de Arimatea,y me dijo: Sea la paz contigo, y, durante cuarenta días, no salgasde tu casa. Yo vuelvo ahora cerca de mis discípulos.

Estupor de los judíos ante las declaracionesde José de Arimatea

XVI 1.Cuando los sacerdotes y los levitas oyeron tales cosas, quedaron estupefactosy como muertos. Y, vueltos en sí, exclamaron: ¿Quémaravilla es la que se ha manifestado en Jerusalén? Porque nosotrosconocemos al padre y a la madre de Jesús.
2. Y ciertolevita explicó: Sé que su padre y su madre eran personastemerosas del Altísimo, y que estaban siempre en el templo, orando,y ofreciendo hostias y holocaustos al Dios de Israel. Y, cuando Simeón,el Gran Sacerdote, lo recibió, dijo, tomándolo en sus brazos:Ahora, Señor, envía a tu servidor en paz, según tupalabra, porque mis ojos han visto al Salvador que has preparado para todoslos pueblos, luz que ha de servir para la gloria de tu raza de Israel.Y aquel mismo Simeón bendijo también a María, madrede Jesús, y le dijo: Te anuncio, respecto a este niño, queha nacido para la ruina y para la resurrección de muchos, y comosigno de contradicción.
3. Entonceslos judíos propusieron: Mandemos a buscar a los tres hombres queaseguran haberlo visto con sus discípulos en el monte de los Olivos.
4. Y, cuandoasí se hizo, y aquellos tres hombres llegaron, y fueron interrogados,respondieron con unánime voz: Por la vida del Señor, Diosde Israel, hemos visto manifiestamente a Jesús con sus discípulosen el monte de las Olivas, y asistido al espectáculo de su subidaal cielo.
5. En vistade esta declaración, Anás y Caifás tomaron a cadauno de los testigos aparte, y se informaron de ellos separadamente. Y ellosinsistieron sin contradicción en confesar la verdad, y en aseverarque habían visto a Jesús.
6. Y Anásy Caifás pensaron: Nuestra ley preceptúa que, en la bocade dos o tres testigos, toda palabra es válida. Pero sabemos queel bienaventurado Enoch, grato a Dios, fue transportado al cielo por lapalabra de Él, y que la tumba del bienaventurado Moisés nose encontró nunca, y que la muerte del profeta Elías no esconocida. Jesús, por lo contrario, ha sido entregado a Pilatos,azotado, abofeteado, coronado de espinas, atravesado por una lanza, crucificado,muerto sobre el madero, y sepultado. Y el honorable padre José,que depositó su cadáver en un sepulcro nuevo, atestigua haberlovisto vivo. Y estos tres hombres certifican haberlo encontrado con susdiscípulos en el monte de los Olivos, y haber asistido al espectáculode su subida al cielo.

Descensode Cristo al Infierno (DescensusChristi ad Inferos)

Nuevas y sensacionales declaracionesde Joséde Arimatea

XVII 1.Y José, levantándose, dijo a Anás y a Caifás:Razón tenéis para admiraros, al saber que Jesús hasido visto resucitado y ascendiendo al empíreo. Pero aúnos sorprenderéis más de que no sólo haya resucitado,sino de que haya sacado del sepulcro a muchos otros muertos, a quienesgran número de personas han visto en Jerusalén.
2. Y escuchadmeahora, porque todos sabemos que aquel bienaventurado Gran Sacerdote, quese llamó Simeón, recibió en sus manos, en el templo,a Jesús niño. Y Simeón tuvo dos hijos, hermanos depadre y de madre, y todos hemos presenciado su fallecimiento y asistidoa su entierro. Pues id a ver sus tumbas, y las hallaréis abiertas,porque los hijos de Simeón se hallan en la villa de Arimatea, viviendoen oración. A veces se oyen sus gritos, mas no hablan a nadie, ypermanecen silenciosos como muertos. Vayamos hacia ellos, y tratémosloscon la mayor amabilidad. Y, si con suave insistencia los interrogamos,quizá nos hablen del misterio de la resurrección de Jesús.
3. A cuyaspalabras todos se regocijaron, y Anás, Caifás, Nicodemo,José y Gamaliel, yendo a los sepulcros, no encontraron a los muertos,pero, yendo a Arimatea, los encontraron arrodillados allí.
4. Y los abrazaroncon sumo respeto y en el temor de Dios, y los condujeron a la Sinagogade Jerusalén.
5. Y, no bienlas puertas se cerraron, tomaron el libro santo, lo pusieron en sus manos,y los conjuraron por el Dios Adonaí,Señor de Israel,que ha hablado por la Ley y por los profetas, diciendo: Si sabéisquién es el que os ha resucitado de entre los muertos, decidnoscómo habéis sido resucitados.
6. Al oíresta adjuración, Carino y Leucio sintieron estremecerse sus cuerpos,y, temblorosos y emocionados, gimieron desde el fondo de su corazon.
7. Y, mirandoal cielo, hicieron con su dedo la señal de la cruz sobre su lengua.
8. Y, en seguida,hablaron, diciendo: Dadnos resmas de papel, a fin de que escribamos loque hemos visto y oído.
9. Y, habiéndoselasdado, se sentaron, y cada uno de ellos escribió lo que sigue.

Carino y Leucio comienzan su relato

XVIII 1.Jesucristo, Señor Dios, vida y resurrección de muertos, permítenosenunciar los misterios por la muerte de tu cruz, puesto que hemos sidoconjurados por ti.
2. Túhas ordenado no referir a nadie los secretos de tu majestad divina, talescomo los has manifestado en los infiernos.
3. Cuandoestábamos con nuestros padres, colocados en el fondo de las tinieblas,un brillo real nos iluminó de súbito, y nos vimos envueltospor un resplandor dorado como el del sol.
4. Y, al contemplaresto, Adán, el padre de todo el género humano, estallóde gozo, así como todos los patriarcas y todos los profetas, loscuales clamaron a una: Esta luz es el autor mismo de la luz, que nos haprometido transmitirnos una luz que no tendrá ni desmayos ni término.

Isaías con/irma uno de sus vaticinios

XIX 1.Y el profeta Isaías exclamó: Es la luz del Padre, el Hijode Dios, como yo predije, estando en tierras de vivos: en la tierra deZabulón y en la tierra de Nephtalim. Más allá delJordán, el pueblo que estaba sentado en las tinieblas, veríauna gran luz, y esta luz brillaría sobre los que estaban en la regiónde la muerte. Y ahora ha llegado, y ha brillado para nosotros, que en lamuerte estábamos.
2. Y, comosintiésemos inmenso júbilo ante la luz que nos habíaesclarecido, Simeón, nuestro padre, se aproximó a nosotros,y, lleno de alegría, dijo a todos: Glorificad al Señor Jesucristo,que es el Hijo de Dios, porque yo lo tuve recién nacido en mis manosen el templo e, inspirado por el Espíritu Santo, lo glorifiquéy dije: Mis ojos han visto ahora la salud que has preparado en presenciade todos los pueblos, la luz para la revelación de las naciones,y la gloria de tu pueblo de Israel.
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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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In nomine Patris et fillii et Spiritus Sancti