Viernes, 23 de octubre de 2009
LA PULMONARIA - EL LUGAR DEL ALQUIMÍSTA

Planta vivaz que se desarrolla a partir de un rizoma que recorre el subsuelo a poca profundidad y del que parte un tallo con flores que puede llegar a alcanzar hasta treinta centímetros de altura. Después de producirse la floración, se desarrollan en su base hojas grandes que, además de por su tamaño, destacan porque en su superficie presentan una serie de manchas blanquecinas, de disposición y tamaño irregular. Las hojas que parten del tallo son de menor tamaño, pero mantienen esas manchas características.
Tiene gran cantidad de taninos, cuya proporción, en algunos casos, es superior al 10%, lo que le confiere propiedades astringentes. También es importante la cantidad de mucílago que contiene, así como la de alantoína, pues son los responsables de su carácter emoliente. Pero principalmente se emplea en el tratamiento de infecciones del tracto respiratorio, como bronquitis, tos..., de aquí deriva su nombre, popular y científico. Estas propiedades se deben a una saponina que actúa fluidificando las secreciones mucosas y facilitando así la expectoración. Pero, a pesar de esta saponina, todavía se sigue discutiendo su empleo, pues pueden aparecer mejorías, con lo que la curación completa resulta de difícil observación; por ello, en la actualidad el empleo de la pulmonaria se encuentra bastante en desuso y se prefiere emplear otras plantas de reconocidos méritos y virtudes contra estas enfermedades.
También contiene ácido silícico, que es soluble y cuya proporción en la planta aumenta a partir del mes de abril, alcanzando su cenit durante el mes de agosto, que coincide con la época de recolección.
Las cenizas de pulmonaria contienen sales potásicas y cálcicas.

- Decocción. Se añaden 20 gramos de hojas y tallos de la planta previamente desecada, llevando la temperatura hasta ebullición. Dicha temperatura habrá de mantenerse durante cinco minutos, transcurridos los cuales se procederá a un filtrado; el líquido obtenido se puede administrar en tres o cuatro tomas a lo largo del día. De esta forma se consigue calmar la tos y tratar afecciones respiratorias.

Florece entre marzo y mayo. Las flores se disponen en lo alto del tallo, son de forma tubular y de un color rojizo que puede llegar a adquirir hasta un tono azulado.
La recolección se realiza en el estío, cuando se recoge toda la planta -tanto el tallo como las hojas- partiéndola en trozos finos y procediendo a su desecación tanto a la sombra como al sol; y siempre es mejor realizarla en el menor tiempo posible.

La pulmonaria es una planta herbácea perenne, de rizoma subterráneo muy grueso y ramificado, del que parten tallos angulosos y recubiertos de pelusilla, con hojas alternas, ovales, de superficie rugosa, largos pecíolos y salpicadas de numerosas manchas blancas. Los tallos están rematados por inflorescencias terminales, de color rosa al principio y azul cuando se abren; es común la existencia simultánea de hasta tres colores distintos. Los frutos son tetraquenios.

Esta especie crece en toda Europa, en bosques abiertos, robledales, hayedos, tierras de barbecho, próxima a ríos, arroyos y en general a zonas húmedas. También se cultiva como planta ornamental en parques y jardines. Otra especie igualmente cultivada es la Pulmonaria saccharata.

Para su uso medicinal se recolectan las sumidades, en primavera la planta florida y en otoño las hojas, siempre con tiempo seco, preferiblemente a mano y con mucho cuidado. Las partes cortadas se ponen a secar al aire libre, a la sombra y en lugar bien aireado, o en un secadero. El almacenamiento se realiza en recipientes herméticos.

El nombre pulmonaria tiene su origen en las aplicaciones que, desde siempre, se le ha dado a esta planta para las enfermedades del pulmón, especialmente la tuberculosis. La antigua creencia de que la morfología de cada planta tenía relación con sus utilidades medicinales, hizo creer que las manchas que la pulmonaria posee en las hojas, en semejanza a los nódulos tuberculosos del pulmón, era un indicativo de sus virtudes en la cura de esta enfermedad. Actualmente se sabe que la planta posee propiedades emolientes y expectorantes, útiles contra las afecciones pulmonares, en caso de catarros bronquiales, tos, tosferina, asma, etc., gracias a las sustancias que contienen. Éstas son básicamente taninos, mucílago, saponinas, ácido silícico y sustancias minerales. 

Además, la pulmonaria también es antiinflamatoria, astringente, diurética suave, sudorífica y adecuada como antidiarreico y contra la hemorroides. Se emplea externamente contra la afonía, en compresas para la cura de heridas y baños emolientes.

DECOCCIÓN DE PULMONARIA PARA USO INTERNO EN AFECCIONES PULMONARES

Para las aplicaciones internas ya descritas, se puede hacer un cocimiento hirviendo durante 20 minutos en medio litro de agua unos 30 gramos de pulmonaria. Endulzar con miel y tomar caliente unas tres tazas al día.

Fdo. Cristobal Aguilar.






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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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