Domingo, 18 de octubre de 2009
SANTA JUANA DE ARCO - LAS CAMPAÑAS DE JUANA (II)

El viaje que tenía que llevar a Carlos VII hacia su consagración sepresentaba muy difícil aun con la alta moral del ejército trasPoitiers, pues tanto la ciudad como el trayecto estaban en manos de losborgoñones. Sin embargo, Juana había dicho que ella libraría a Orleansde su asedio y llevaría el rey a Reims.

La comitiva de la corte inició el camino hacia esa ciudad, pero seencontró con que la fama de la Pucelle se había extendido por buenaparte del territorio y había hecho que el ejército armagnac del delfínfuese temido. Aquello fue una sorpresa que se fueron encontrando alpaso por las diferentes villas de renombre que habían en la ruta quellevaba a Reims, bien al norte de Francia. Así pues, Juana pasó sindemasiados problemas por sucesivas ciudades como Gien, Saint Fargeau, Mézilles, Auxerre, Saint Florentin y Saint Paul (ruta que hizo desde la victoria de Patay el 18 de junio, hasta el 5 de julio en Troyes).

Desde Gien, se fueron enviando invitaciones a diversas autoridadespara asistir a la consagración del delfín, quien quería hacer saber atodo el mundo que sería oficialmente el nuevo rey legítimo de Francia.El 29 de junio,el Delfín organizó a sus tropas. De Auxerre se llegó a prever unaguerra dado que había una pequeña guarnición enemiga, pero después detres días de negociaciones se consiguió obtener la colaboración deestos con Carlos VII y las consecuentes provisiones con tal deproseguir la ruta (aproximadamente el 1 de julio).

Idéntica situación presentó Troyes;una ciudad con guarniciones borgoñonas de más de medio millar dehombres. Los nobles de sangre real y la mayoría de los capitanescreyeron conveniente llevar la batalla a la zona de Normandíacomo siguiente paso, antes de pasar por Reims y así aconsejaron alDelfín, con la oposición de Juana, cuyas voces le habían indicado queel camino a seguir en aquel momento no era otro que la coronacióndefinitiva del delfín en Reims, porque aquello ayudaría a menguar laautoridad, el soporte y el poder de sus enemigos. Y con esta idea fue aconvencerlo, acompañada de Jean de Orleans, el Bastardo, en Troyes,después de haber convencido a la mayoría de los capitanes, según elpropio Bastardo confesaba en el proceso de nulificación. Mientrastanto, la ciudad de Troyes se dividía entre los que estaba dispuestos aaguantar y los burgueses de la ciudad, temerosos de las durasconsecuencias que podía tener verse involucrados en un asedio.

Juana consiguió convencer al rey gracias al argumento de sus voces. El Bastardo recordó en el proceso lo siguiente:

Noble Delfín —dijo ella—,ordena a tu gente que vaya y ponga en asedio el pueblo de Troyes, y noperdáis más tiempo en tales largos consejos. En nombre de Dios, antesde que hayan pasado tres días, yo os llevaré hacia el interior delpueblo, de buenas maneras o por la fuerza, y dejaremos atónitos de granmanera a los falsos borgoñones.

De esta manera, el rey aceptó. La villa cual no se atemorizóinicialmente mientras Juana desplegaba a las tropas. Una de losencuentros más importantes fue entre Juana y el hermano Ricard,enviado por los troyenses. De este encuentro, Ricard resultó convertidoen un hombre fiel a la causa armagnac, según un burgués de París en ellibro titulado Le Journal d'un Bourgeois de Paris. Es un libro anónimo, pero se sobreentiende que lo escribiría aquel que se puso en el título de este.

El ejército permaneció a las puertas de Troyes durante cinco díascon las negociaciones, del 5 al 10 de julio, cuando pudieron entrar enla ciudad. La guarnición borgoñona permaneció pasiva, sin oponerresistencia. Tras esto, las siguientes villas no supusieron dificultadalguna. El 12 de julio se llegó a Arcyy un día después a Châlons. Fue por estos pueblos, cercanos a suDomremy natal, en los que Juana se reencontró con gente de Domrémy,como un primo suyo cistercense llamado Nicholas Romée, o Jean Morel, padrino de ella, entre otros villanos.

El día 15 de julio, la cabalgada (la chevauchée, como se conoce en francés) llegó al castillo de Sept-Saulx no muy lejos ya de Reims, que ese mismo día se sometió formalmente al Delfín. Finalmente el 16 de julio entró la comitiva armagnac en la ciudad de Reims.

Sabemos que el día de la consagración definitiva del rey francés en Reims fue el 17 de julio.No fue la ceremonia más espléndida del momento, ya que lascircunstancias de la guerra lo impedían, pero el ritual se llevó a cabode todos modos. Juana asistió y parece que en una posición privilegiaday con su estandarte, lo que delató uno de los momentos claves en lahistoria de Juana, representado en algunos cuadros. Este momento estomado tradicionalmente como el clímax de la epopeya de Juana, el puntomás álgido.

EL CAMINO HACIA RÚAN

Llegados a este punto, teóricamente Juana ya no tenía nada más quehacer en el ejército. Había cumplido su promesa perfectamente, o segúnella, simplemente había cumplido correctamente las órdenes que lehabían asignado sus voces. Pero ella, como muchos otros, vio quemientras la ciudad de Parísestuviese tomada por las tropas inglesas, difícilmente el nuevo reypodría hacerse claramente con el control del reino de Francia.

El mismo día de la coronación, Juana envió una carta al Duque deBorgoña, haciendo una referencia a otra enviada tres semanas antes enla que le pedía que acudiera a la coronación del delfín. De aquella noobtuvo respuesta. El motivo de la carta era la demanda de una tregua apetición del nuevo rey de Francia. Ella fue respetuosa en el tono de lademanda, aunque le recordó, una cosa muy usual en aquella época, quizásintentando dejándole entrever una contradicción en sus alianzas contrael armagnac: «…como los cristianos fieles tendrían que hacer; y si oscomplace hacer la guerra, entonces id contra los sarracenos». Esta carta es un testimonio más que refleja la presencia de las luchas entre cristianos e islámicos en la Edad Media. Así, incluso para ella, el objetivo islámico era normal y legítimo, siguiendo el dogma cristiano del momento.

El mismo día de la coronación aún llegaban emisarios del Duque deBorgoña y se iniciaron las negociaciones para llegar a la paz, o a unatregua, que fue finalmente lo que se pactó. No fue la paz que deseóJuana, pero por lo menos se obtuvo durante quince días. Sin embargo latregua no fue gratuita, ya que hubo intereses políticos detrás de esta.

Así pues, Carlos VII necesitaba tomar París para ejercer laautoridad de rey con poder efectivo sobre el reino, además de que notenía interés en crearse un mala imagen llevando a cabo una conquistaviolenta de tierras que entonces pasarían a sus dominios y un día uotro le podrían pasar factura; pero por otro lado, lo que movió alDuque de la Borgoña a firmar la tregua, fue la necesidad de ganar eltiempo suficiente para rehacerse. Es decir, poder hacer un examengeneral de la situación, resituarse sobre el terreno y rehacer lasalianzas con el inglés Bedford, regente por aquel entonces deInglaterra (Enrique VI no alcanzó la mayoría de edad hasta 1437).

Una tregua con el Duque de la Borgoña no quería decir cesar lasluchas contra los ingleses. De este modo, el ya rey Carlos decidió conel objetivo claramente fijado en París, aprovechar la tregua llevandoal ejército real de campaña por la actual región francesa de Île de Francecon la esperanza de irlas avasallando poco a poco, así sacrificaba laopción de atacar directamente la capital en favor de poderla atacardespués con más puntos a favor. Así el ejército pasó sucesivamente sintropiezos por ciudades como Corbeny el 21 de julio, Soissons el 23 de julio, el Castillo de Thierry cuatro días después, Montmirail ya el 1 de agosto, Provins el 6, Coulommiers un día después, La Ferté-Milon el 10 de agosto, y Crépy el once. El objetivo era ir colocando sus tropas de forma estratégica para amenazar la capital del reino.

Los días siguientes, el doce y el trece de agosto, Carlos probódesde Crépy el ataque directo contra París. De la villa restante alnordeste de la capital francesa, hicieron un pequeño desplazamiento,primero a Lagny le-Sec y después a Dammartin.Pero la guarnición anglo-borgoñona, alerta, hizo una buena anticipaciónsaliendo al encuentro de estos y los consiguieron parar, haciéndolosretroceder otra vez hasta Crépy. Aquella tentativa armagnac llamó laatención inglesa que mediante Bedford, les envió una contraofensiva, unreto de duelo el 14 de agosto en Montépilloy,al cual accedieron a ir los franceses al día siguiente. Allí losingleses tenían una resistencia bien formada, capaz de hacer frente alejército real francés conducido enérgicamente por Juana.

Montépilloy era una villa que quedaba en medio de Crépy y París, yallí los ingleses estructuraron su guarnición de la forma tradicional:con los arqueros delante esperando al adversario. La batalla fue en sílo suficientemente extraña como para provocar, después de diversosataques, la retirada a París de las tropas inglesas mientras sucomandante, Bedford, iba a Ruán a sofocar unas revueltas que habíanestallado. De hecho, los franceses, que hasta aquel momento no habíanencontrado una resistencia de cierta entidad en la Île, habíanpreferido hacer de esta gira alrededor de París una exhibición,evitando enfrentamientos directos con los borgoñones. Esta actitud nogustaría apenas a Juana. La batalla de Montépilloy dejó entrever que elejército inglés no mostraba una actitud muy diferente del armagnac.

De esta manera, quien salía ganando en todo esto, aparte de los armagnacs haciéndose con Montépilloy, era Felipe el bueno,el Duque de la Borgoña, a quien Bedford confiaba la defensa de lacapital francesa. El borgoñón se saldría con lo que buscaba, ya quetenía a favor la propia ciudad, que era potencialmente pro-borgoñona.

EL CAMINO HACIA PARÍS

Juana pisaría Compiègne (una villa que toca al Oise, un afluente del Senaestando en territorio borgoñón) por primera vez a mediados del mes deagosto, aproximadamente el 18 junto con el ejército y el rey. Una vezallí la ciudad abrió las puertas a su llegada. La situación llegó a serun poco peculiar, porque el avance de las tropas francesas hacia Paríscontrastaba con la propia diplomacia armagnac, que se dedicaba aofrecer pactos y entendimientos con los borgoñones, los verdaderosenemigos en aquella zona. El 21 de agostoincluso se llegó a una pintoresca tregua que tenía como finalidad cesarlos ataques durante cuatro meses además de ceder algunos pueblos alDuque de Borgoña, asimismo se llegó a prometer un Conferencia de Paz decara a la primavera del siguiente año. Naturalmente se trataba de unaestrategia para confiar al enemigo borgoñón; ya que dos días después dela tregua, el 23, Juana y el Duque d’Alençon se fueron de Compiègne,dejando al rey, para atacar finalmente el objetivo final: París.

En dos días se plantaron en Saint Denis (justo delante de la capitalde Francia siguiendo el curso del Senna) con un batallón. Desde allíquerían lanzar los ataques contra las puertas de la fortificaciónparisina. Pero tuvieron que esperar a la llegada del rey para un ataquecontundente y definitivo, que se hizo efectivo en Saint Denis el 7 de septiembre. Así pues, al día siguiente se decidió atacar por la puerta de Saint-Honoré,que quedaba al noroeste de la ciudad. La ofensiva resultó un fracasodada la resistencia borgoñona combinada con la ya anticipada tendenciatambién pro-borgoñona de sus habitantes. Además, Juana fue herida poruna flecha en un muslo. Esto aceleró la decisión de que el rey estabadestinado a tomar: la retirada (efectiva el 10 de septiembre).Esta decisión era totalmente la contraria de la que habría queridoJuana, que como en las otras batallas había demostrado coraje yvalentía.

Juana retornó a Saint Denis el día 9, donde dio gracias a Dios deque no fuera mortal. A partir de aquel momento, el delfín, entoncesrey, tomó plenamente el control de la situación en el seno de suejército y su corte, pasando a ser la figura más influyente en lasdecisiones del mismo; obviando las voces de Juana que hasta ahora habíatenido en cuenta. Así pues, puso freno y detuvo la campaña militar, loque, a partir de aquí, supuso un factor de tensión con la propia Juana.Con aquella parada el rey francés no expresaba la intención deabandonar definitivamente la lucha, sino que simplemente optaba porpensar y defender la opción de conquistarla mediante la paz, tratados yotras oportunidades en un futuro. Precisamente esta es la vía quedecidió priorizar como máximo dirigente, la vía del pactismo.

El 21 de septiembredisolvería el ejército real en Gien; después de hacer un recorrido quelo llevó camino del valle del Loire, saliendo del núcleo parisino el 11 de septiembre, y atravesando ciudades destacadas como Provins o Montargis.

Seguir por la vía del pactismo significaba reafirmarse en la idea deque Juana ya no le era necesaria. Ella había prometido coronarlo enReims y así había sido. Una vez consagrado quería aplicar la políticaque él creía conveniente aplicar con legitimidad para ser el rey. Suobjetivo final era el de rehacer la armonía entre la nobleza deFrancia, rehacer la estructura familiar y llegar a la paz definitivacon los borgoñones, con tal de afrontar con mucha más fuerza laexpulsión definitiva de la presencia inglesa en su reino. Para haceresto, necesitaría el tiempo que estaba dispuesto a pasar evitandoincomodar a los borgoñones no humillándolos con victorias militares.Según su filosofía sólo así podría hacer frente a Enrique VI (en 1435,finalmente el rey de Francia obtendría la ciudad de París de manos delDuque de la Borgoña, Felipe el Bueno mediante el Tratado de Arrás).Esta estrategia nunca se la dio a saber a Juana, aunque probablementeno tenía ninguna obligación de hacérsela saber, como tampoco la teníansus consejeros, dado que, de hecho, ella nunca había pertenecido alConsejo Real.

JUANA Y LA CORTE

Juana comenzó a inquietarse profundamente ante la nueva estrategiadel rey, pausada y sin la urgencia de los últimos tiempos. Ella nopodía acabar de comprender sin explicación alguna cómo el rey habíadecidido dejar de lado la componente militar por los procesos detregua. Además, decidió separar a los generales dividiéndolos ydestinándolos a diversas regiones. De este modo, cuando Juana quisoreemprender la campaña militar, lo tuvo que hacer sin la presencia delBastardo ni del Duque de Alençon; este último pidió sin éxito a laCorte que Juana le acompañase en la campaña en Normandía.

En este período de treguas, Juana residió en Mehun-sur-Yèvre con la corte. Allí, Carlos VII establecería su residencia favorita y en 1461moriría. Mehun es un castillo que había sido restaurado por el tío deCarlos VII y que quedaba bastante lejos de París, en la zona deinfluencia del Loira. Así pues, sola, preparó allí una serie deenfrentamientos con la intención de reemprender la campaña militar,empezando por Saint Pierre-le-Moûtier y La Charité-sur-Loire. Pero primero tuvo que pasar por Bourges, hoy importante ciudad atravesada por el río Cher, para encontrar los refuerzos necesarios. Jean D'Aulónlo explicaba en el proceso de nulificación: «…para conseguir esto yreclutar hombres, la Pucelle fue al pueblo de Bourges, en el que reunióa sus fuerzas; y desde allí, con un cierto número de hombres armados,de los cuales Lord Elbret era el cabecilla, fue a asediar el pueblo de Saint Pierre le Moustier».

Sobre Saint Pierre, ciudad también del entorno del Loira como La Charité, Juana se dirigió a finales de octubre, y la tomó el 4 de noviembre. No obstante, había fallado en un primer momento, según explicó Juan Daulon escudero y por lo tanto testimonio de los hechos:

…y los que habían lohicieron lo mejor posible por tomarlo [St. Pierre], pero a causa delgran número de gente en el pueblo […] los franceses se vieron obligadosy forzados a abandonar […] y en este momento, el «Testificante» [Juanasiempre habló autodenominándose «el Testificante», expresión comparablea «una servidora» y expresándose además en tercera persona (muyutilizado en esa época) como si estuviera hablando de otra persona] fueherido por un golpe en el talón, que no se rompió pero que lo dejó sinaguantarse de pie ni poder caminar. Entonces se dio cuenta que laPucelle se había quedado acompañada por un número muy reducido de sugente y de otros; y el Testificante, viendo que el problema podría irmás allá, [recuérdese que una buena parte del ejército había huido]montó un caballo y acudió inmediatamente su auxilio, exigiéndole quéestaba haciendo allí sola y por qué no se había ido como el resto.Ella, después de sacarse el casco de la cabeza, replicó que para nadaestaba sola, y que todavía le quedaban en su compañía cincuenta mil desus hombres, y que no se iría hasta no tomar el pueblo. Y elTestificante dijo que en aquel momento ella podía decir lo quequisiera, que con ella no había más que cuatro o cinco personas [no enel sentido literal, sino utilizando una figura retórica, como «sólocuatro gatos»], y esto él lo sabe perfectamente […] quien de maneraparecido la veía.

Jean le volvería a exigir que se retirara del campo de batalla, enrespuesta de lo cual obtendría la orden de ir a buscar un puñado dehoces y vallas para construir un puente que les permitiera atravesar latrinchera con el pueblo. Los pocos que quedaban, así lo hicieron deforma eficiente, de lo cual obtendrían la entrada y la victoria sobreaquel pueblo y que su resistencia fuera más reducida. Añadiría queaquellas acciones crearían en él una imagen mucho más divina de «laPucelle».

Antes de proseguir con La Charité, el 20 de noviembre de 1429 Juana dirigió una carta al Rey, implicando a Catherine de La Rochelle,defensora del punto de vista de las treguas, como el Rey. Esta mujer seasociaba con el hermano franciscano Ricard. En este caso, Juanarespondió a las afirmaciones de Catalina en las que expresó que habíatenido unas visiones en las que se le aparecía una mujer vestida deblanco (en alusión a Juana) y con unos zapatos de oro diciendo que iríaa por todas las ciudades reclamando el oro y la plata, al igual que loreclamaría al Rey (haciendo referencia a que finalmente todas estasriquezas irían a parar a las manos de Juana en «Gratitud» por losservicios prestados). Juana desmintió con la carta todas lasafirmaciones de Catalina y le recomendó que volviera con su marido alas tareas domésticas y a criar a la descendencia. Además añadió quecuando viera al rey le informaría del estado de «Locura completamentesin sentido» de aquella mujer.

Y seguidamente preparó el asalto a La Charité, un asalto que sealargaría profundamente. Este es uno de los puntos más relevantes en lahistoria de la marginalización de Juana. El rey le proporcionó unejército que nunca estuvo a la altura de la resistencia de la ciudad.No demasiado bien equipado y de número bajo. Juana pidió unos refuerzosa las ciudades de alrededor que nunca llegaron, excepto el material queenvió Clermont-Ferrand. Y finalmente, el día de Navidad,después de un mes y un día, Juana decidió abandonar el asedio contraaquella ciudad dejando la artillería que quedaba. Además, lascondiciones climatológicas se hicieron más difíciles, ya que poco apoco se adentraba en las fases más profundas del invierno, un períodotradicionalmente poco dado a las guerras.

EL ENOBLECIMIENTO DE SU FAMILIA

Sobre este tema se vuelve a encontrar diversidad de opiniones, porlo tanto la discusión está abierta entre los teorizadores «clásicos» ylos «ortodoxos». Para empezar, para la mayoría de los primerosacostumbra a ser la prueba que clarifica que se tiene que llamarJehanne con el apellido, es decir, «Jehanne Darc» (hoy «Jeanne d’Arc»Gui?ocon el simple razonamiento de que se trata de un documento oficial.Esta afirmación ultrapasa la palabra de Juana en el proceso(anteriormente nombrada), declaración de esta que defienden los«ortodoxos» tendiendo a afirmar que este documento se trata de unfraude y, por lo tanto, es falso.

Teóricamente el rey tramitó una carta de ennoblecimiento a lafamilia de Juana (que englobaba también su descendencia masculina yfemenina) el 29 de diciembreen Mehun. Este es el presunto hecho que es considerado por losdefensores de su validez como una especie de recompensa por losservicios prestados.

La polémica por la oficialidad del apellido «Darc» se amplía ademáscuando el otro sector de historiadores analiza el texto. De este modose incluye en la discusión la paternidad y maternidad real de Jacques eIsabelle, que aparecen en el texto como padres de ella, en un textosupuestamente oficial. Los puntos más relevantes que se acostumbraargumentar para demostrar que el texto es falso y que, porconsiguiente, no hubo ningún ennoblecimiento, son los siguientes:

En primer lugar, haciendo referencia al nombre Jehanne Darc, ellanunca se llamó de ninguna otra manera que de la que declaró en elproceso, es decir: «Dentro de mi pueblo se me llamaba Jehannette. EnFrancia desde mi llegada se me llamaba Jehanne». El mismo juezprincipal de Ruán no la llamó de ningún otro modo que «Jehanne,comúnmente llamada la Pucelle» durante todo el proceso. Juana, «laPucelle», es la fórmula que siempre utilizó en todas sus cartas ellamisma, como tampoco le pusieron ningún apellido los villanosdeclarantes en el proceso de nulificación.

En segundo lugar se pone en entredicho la veracidad concreta deciertos fragmentos, los más discutidos son en los que se hacereferencia a aquello que hizo Juana por la corona francesa: «Es por esoque nosotros hacemos saber que, teniendo en cuenta aquello de másarriba [se refiere a los términos que se habían expresado en el párrafode más arriba de la letra], considerando además agradables los muchos yaconsejables servicios que Jehanne la Pucelle ya prestaba, y prestaráen el futuro, lo esperamos, por nosotros y por nuestro reino, y porotras ciertas causas que nos mueven, con esto ennoblecemos la susodichaPucelle…»

Entonces la pregunta que se hacen los detractores es la siguiente:¿por qué la letra no describe las campañas, los méritos en sí que lahan llevado a este reconocimiento? Afirman pues, que todos losdocumentos de este tipo del siglo XV contienen una detalladadescripción de los hechos que, en efecto, provocan estas letras deennoblecimiento. En este caso, Juana consiguió conducir a Carlos aReims después de las ya nombradas gestas, que el propio rey habíareconocido.

En tercer lugar, se habla del ennoblecimiento para toda la familia,tanto en línea masculina como femenina: «…y a pesar de su parentesco ylinaje, y en favor y contemplación d’icelle Jehanne, toda sudescendencia masculina y femenina…». En este caso, se puede remitir adebatir esta sentencia afirmando que en Francia ya había una ley sálica y por lo tanto, las mujeres no podían beneficiarse de estos favores por línea hereditaria. Los «ortodoxos» afirman que Carlos V de Francia, primer Delfín de Francia, hacía una ordenanza en 1368con la que reforzaba que la nobleza únicamente se transmitía por líneamasculina. Así de este modo quedaría sin validez el tema de ladescendencia vía línea femenina.

El último punto que se acostumbra a criticar es el del sello que seusó para la letra. Los estudios realizados nos dicen que se trata delsello ordinario que el rey utilizaba, y del Gran Sello, guardado por Regnault de Chartres, quien parece ser que durante aquellos días no se separó. El Gran Sello era obligatorio para las Cartas de ennoblecimiento.

Finalmente los defensores de las afirmaciones de que la letra es falsa, hacen un salto en el tiempo y viajan a los años 1550 con Robert de Fournier (barón de Tornebeu), y al 1600 con Charles du Lys,los cuales parece ser que eran descendientes de la familia «Darc» yreclamaron los derechos nobiliarios que teóricamente les pertenecían.Pues bien, parece que tuvieron que litigar para conseguirlos; un hechouna poco extraño, ya que les deberían venir de herencia.

Otras tesis sobre este hecho no responden necesariamente a la«clásica»; se habla de una confirmación de la carta de ennoblecimientocon Robert (barón de Tournebeu), que en octubre de 1550 hizo una petición junto con su sobrino Lucas de Chemin, señor de Féron, los dos descendientes de una hija de Pierre du Lys.Por otro lado, se dice que de los tres hermanos de Juana, dos tuvierondescendencia: Jean y Pierre. Los descendientes del primero adoptaron elnombre «Du Lys», y del segundo salieron dos hijos del mismo nombre:Jean. El primero tuvo una hija y el segundo se convirtió en Regidor de Arràs. Este último volvería a Francia y adoptaría también el nombre «Du Lys» y tendría dos bisnietos, Charles du Lys y Luc du Lys, que reclamarían los derechos.

Todavía otra hipótesis nos dice que Pierre du Lys, hermano de Juana,tuvo un hijo, Jean du Lys, que murió sin descendencia en 1501. Así,durante los siglos XVI y XVII,aprovechando que uno de los privilegios del ennoblecimiento de lasfamilias era la exención de pagar los impuestos, habrían aparecidofalsos familiares o descendientes de la familia de Juana que habríanquerido aprovecharse. Así explican la demanda y los litigios de Charlesdu Lys y del barón de Tornebeu. También se afirma en este sentido, a lahora de explicar los litigios, que Carlos IX(1550-1574) suprimió los beneficios de transmisión para las mujeres yasí estos tuvieron de apoyarse en la descendencia del hermano de Juana,Pierre du Lys, del único que se sabía que había tenido un hijo.Probaron inventándose otra mujer para Pierre, que tuvo únicamente unhijo, sin descendencia (Jean du Lys) y a partir de aquí una serie dehijos que no aparecen registrados en las encuestas de nobleza hechas de1476 a 1551. Así pues el ennoblecimiento de Juana y de su familia sigue siendo un misterio.

LAS ÚLTIMAS CAMPAÑAS DE JUANA

Juana pasó el resto del invierno, después del abandono de la campaña en La Charité, en el castillo de Sully, el cual pertenecía a Georges de la Trémoille,después de algunas estadas en Bourges y en Orleans. Mientras seguíanlos trámites que llevaban el delfín y el Duque de la Borgoña conCompiègne. El rey de Francia había aceptado que esta ciudad, que estabaen territorio borgoñón, pasara a este a cambio de la neutralidad delDuque. Pero el Borgoñón todavía seguía con las negociaciones paralelascon Inglaterra, lo cual no gustó nada al rey, que le había ofrecido suconfianza y finalmente decidiría volver a tomar la ciudad, que ya teníaa su favor en cuanto a sus habitantes.

Este fue uno de los motivos del retorno de Juana al panoramamilitar. Ella seguía con la intención de hacer lo posible para expulsardefinitivamente a los ingleses, sin pasar por las treguas que intentabapactar Carlos VII. Estas treguas finalizaron en marzo de 1430y Juana, que pacientemente las había respetado, volvió al campo debatalla, en dirección a Compiègne con un modesto batallón y lo hizo sinesperar a que el rey se lo permitiera. Paralelamente a esto, Juanadictó diversas cartas desde Sully: dos dedicadas a los ciudadanos deReims (los días 16 y 28 de marzo)donde les aseguraba que los auxiliaría en caso de asedio (estos sehabían dirigido antes a ella temiéndose uno) y otra carta el 23, muchomás atrevida y después polémica, a los husitas.De hecho se trataba de un ultimátum en el que los trataba de herejesllamándolos a que volvieran a la fe católica y así a la luz verdaderasi no querían que ella misma liderara una cruzada contra ellos. Lautilización que se hizo después por parte de sus detractores es la quese quiso poner en el lugar del Papa, que acababa de anunciar una, en laque pretendían tomar parte junto a los borgoñones y los ingleses.

Parece ser que esta carta amenazadora fue influida por hermano Jean Pasquerel, su confesor. Junto con con él y su hermano Pierre, Jean d'Aulón y el pequeño batallón, partieron de Sully. El primer reto de esta nueva etapa en los campos de batalla fue en Lagny-sur-Marne, al lado del río Marne, afluente del Sena muy cerca de París. Allí había guarniciones inglesas y destacamentos borgoñones. Juana los pudo derrotar el 29 de marzo gracias también a la ayuda de las tropas mercenarias itálicas de Berthelemy Baretta que reforzaron el regimiento de Juana con unas 200 unidades.

Ya en abril del mismo año, Juana protagonizaría la última de susvictorias en el campo militar. Fue en un encuentro con las tropasborgoñonas dirigidas por Franquet d'Arras.Necesitó cargar tres veces contra la defensa mercenaria borgoñona quehabía salido de París con más de 300 unidades, frente a las cerca de400 que dirigía Juana sin refuerzos por parte del rey. La batalla acabópues con la rendición d'Arras, que le ofreció su espada como prueba.Este aspecto sería tratado en el proceso de Juana el 24 de marzode 1431, ya que ella dijo que a partir de aquel momento utilizó laespada ganada mientras que no quiso dar detalles de la que llevabahabitualmente, la que había recibido en Sainte Catherine de Fierbois.El destino d'Arras fue convertirse en prisionero, y de aquí a suejecución después de un proceso de unos quince días en Lagny mismo, amanos de un oficial de Senlis de la justicia de Lagny.

El 10 de marzo de 1431, Juana declaraba en su proceso, que en la semana de Pascua de 1430 (se cree que el 22 de abril), estando en Melun, sus voces, las de Santa Catalina y Santa Margarita, le hicieron saber que sería capturada antes del día de San Juan, es decir, el 24 de junio,pero no tenía por qué sufrir porque Dios le ayudaría a pasar el trance.Además ella probó de pedir a qué hora sería tomada presa, pero lasvoces no se lo dijeron.

El 24 de abril Juana llegaría a Senlis, donde teóricamente esperó por unos refuerzos del delfín. De aquí hasta el 14 de mayono se sabe con certeza qué es lo que hizo. Se sabe que habría pasadopor Crépy, Compiègne y por Soissons (que no permitió que Juana actuaraexcusándose con que la gente no quería problemas. Guiscard Bournel,el capitán de esta ciudad, vendería semanas después de forma secreta laciudad a los borgoñones), volviendo el 14 a Compiègne. De todos modos,lo que está más claro es que mientras tanto la alianza anglo-borgoñonase rehacía y el Duque de Borgoña comenzaba a ganar terreno con el afánde hacerse con la ciudad de Compiègne. El objetivo era asediarla, yaque los ciudadanos se mostraban pro-armagnacs y no ofrecían surendición. El 6 de mayola corte armagnac reconocía el desastre que habían producido lasúltimas treguas pactadas con los borgoñones, sobre todo la tregua deneutralidad con Compiègne (afirmación reforzada por el arzobispo deReims), que las habían aprovechado para rehacerse y rehacer lasalianzas con Inglaterra e iniciar otra vez toda una serie de batallas.

Así el Duque consiguió avanzar bastante durante el mes de mayo conel objetivo de llegar pronto a Compiègne. Primero tomó el puente de Choisy-au-Bac, ciudad que cayó el 16 de mayo, siguió haciéndose con el monasterio de Verberiey finalmente consiguió llegar a Compiègne a finales de mes, el 22, díaen que la puso en asedio. Por su lado, se sabe que Juana del 17 al 21de mayo pasó nuevamente por Crépy, lugar del cual sacó más refuerzospara poder redirigirse a Compiègne contribuyendo así a mejorar ladefensa de los villanos.

Justo el día que la ciudad cae en asedio, Juana llega con losrefuerzos después de cabalgar con sus hombres por los bosques cercanoshasta llegar a la villa. El resto de la noche la pasaría en el interiorde la ciudad conociendo que esta estaba siendo asediada y a pesar delas recomendaciones de peligro de sus propios soldados.

LA CAPTURA DE JUANA DE ARCO

La mañana del día 23 de mayo de 1430, Juana hizo unas plegarias en una de las iglesias de la ciudad. Compiègne estaba capitaneada por Guillaume de Flavyy fue con este con el que Juana trazó sus últimas estrategias parapreparar la batalla que se libraría aquella misma tarde, en un puenteen el exterior de las murallas de la ciudad, el cual significaba unenclave de asedio muy peligroso. Los borgoñones ya sabían que de estamanera lo querían tomar.

Las tropas francesas salieron de la ciudad, pero se encontraron conuna coalición borgoñona muy fuerte, pero aun así los pudieron hacerretroceder diversas veces. Se encontraron con una especie de emboscadaque las crónicas narran como la entrada de los ingleses en la lucha, loque hizo retroceder a los armagnacs. Los ingleses se posicionaron entreel ejército de «la Pucelle» y el puente al mismo tiempo que una partede los borgoñones se colocaban detrás del ejército francés; así quedabarodeado y con muy pocas opciones de resistencia a pesar del apoyo desdelas murallas de los arqueros de la ciudad de Guillaume.

Fue cuando la propia compañía de Juana le reclamó que «¡Consideradhacer un esfuerzo para volver a la ciudad, o vos y nosotros estaremosperdidos!». Según las crónicas, la Pucelle tuvo para esto una respuestabastante furiosa: «¡Quietos! Su derrota depende de nosotros. Pensadsólo en atacarlos». Pero entonces los anglo-borgoñones vieron que Juanahacía maniobras para volver a la ciudad; con un gran esfuerzo seapresuraron a tomar el puente, lo cual provocó una gran escaramuza alextremo de este.

Este fue el momento en el que Guillaume de Flavy, capitán de laciudad, cometió el error más grande de su vida, lo que le costó muchascríticas y acusaciones. El hecho es que delante de una predeciblederrota, se atemorizó y con el propósito de proteger la ciudad para noperderla, ordenó cerrar las puertas de la ciudad de Compiègne, con locual ya nadie podría penetrar, ni siquiera «la Pucelle». Naturalmente,las valoraciones posteriores sobre esta decisión son difíciles de hacery dependen de la óptica con la que se enfoquen. Pero Guillaume no quedóexento de acusaciones de traición.

Según las crónicas, en aquel momento, Juana asumió las riendas de labatalla y se puso al frente con la mayor bravura demostrable. Elenemigo vio con astucia que los armagnacs estaban colgando de un hilo yquedaban a merced de ellos y dieron órdenes de tratar capturar a todacosta a Juana. Ella, a su vez, mostró gran resistencia, pero fuesorprendida por cinco o seis hombres de los cuales uno le puso la manoencima mientras los otros sostenían el caballo y le gritaban que serindiera, aunque sólo consiguieron negativas de Juana en medio delforcejeo.

Los compañeros de Juana intentaron poner medios para recuperarla, pero un arquero borgoñón del Bastard de la Vandonne le consiguió desenganchar del caballo definitivamente y Juana tuvo de rendirse finalmente al Bastardo, Lionel de la Vandonne, vasallo del Duque de Luxemburgo, Jean de Luxembourgdado que este, que estaba justo al lado en el momento de la caída deJuana, era un noble. En esta misma captura, el hermano de Juana, Pierretambién fue aprisionado, (y liberado años después) como Jean d’Aulón a quien se le permitiría seguir con la intendencia de Juana en cautividad.

(Continuará ...)

Fdo. Cristobal Aguilar.


Publicado por cristobalaguilar @ 19:15  | Vidas de Santos
Comentarios (0)  | Enviar
Image Hosted by ImageShack.us
By cristobalaguilar at 2011-02-03
Comentarios
 
¡Recomienda esta página a tus amigos!
Powered by miarroba.com Contador de visitas y estadísitcas
In nomine Patris et fillii et Spiritus Sancti