Domingo, 18 de octubre de 2009
PÍO XI DEL 1922 AL 1939

Pío XI (Desio, Lombardía, 31 de mayo de 1857 - Roma, 10 de febrero de 1939), fue Papa de la Iglesia Católica entre 1922 y 1939, coincidiendo su mandato con el período de entreguerras. Su nombre de nacimiento era Achille Damiano Ambrogio Ratti. Era hijo de los consortes Francesco Ratti, directivo de la industria sedera, y Teresa Galli. Nació el 31 de mayo de 1857. 

Estudió en el seminario menor de Seveso, en ls de Monza y Milán y en el Lombardo de Roma. Fue ordenado sacerdote en 1879. Sus trabajos de filosofía llamaron la atención del papa León XIII. Ingresó nuevamente en el seminario de Milán, siendo destinado a la Biblioteca Ambrosiana. Se doctoró en teología en Universidad La Sapienza de Roma, en derecho canónico en la Pontificia Universidad Gregoriana y en filosofía en la Pontificia Accademia di S. Tommaso d'Aquino, también de Roma.

Desde 1882 hasta 1907 fue profesor de teología en el Seminario de San Pedro Mártir, y de sagrada elocuencia y lengua hebrea en Seminario Teológico de Milán. Entre 1907 y 1911 fue prefecto de la Biblioteca Ambrosiana de Milán. Llamado por san Pío X a la curia romana, se convierte en viceprefecto de la Biblioteca Vaticana (1912), prefecto de la misma, canónigo de la Patriarcal Basílica Vaticana y protonotario apostólico (1914). En 1918 es nombrado visitador apostólico en Polonia y Lituania.

En 1919 el Papa Benedicto XV lo nombró arzobispo titular de Naupactus al ser designado nuncio en Polonia. Fue consagrado por el Primado y Regente de Polonia Aleksander Kakowski.[1] En 1921 su sede titular fue cambiada por la de Adana. Este mismo año fue nombrado arzobispo de Milán y el mismo día cardenal presbítero del título de SS. Silvestro e Martino ai Monti.

El 6 de febrero de 1922, en el cónclave que siguió a la muerte de Benedicto XV, resultó elegido papa. Era un hombre de estudio, de una cultura excepcional y además estaba muy bragado en los asuntos de la curia romana, pero su experiencia pastoral y cardenalicia se limitaba a unos pocos meses.

Fue coronado tres días después de su elección por el cardenal Gaetano Bisleti, protodiácono de S. Agata in Suburra. La ceremonia tuvo lugar en la explanada de la Basílica de San Pedro. Desde la autoproclamación de la "cautividad" de la Iglesia Católica por el beato Pío IX en 1870, era ésta la primera coronación pública de un papa. Sus predecesores habían sido coronados en ceremonias restringidas, ya sea en la Basílica de San Pedro o en la más exclusiva Capilla Sixtina (caso éste último de León XIII, san Pío X y Benedicto XV).

Su papado se caracterizó por el reconocimiento del estado italiano por parte de la Iglesia, que venía desde la ocupación de los Estados Pontificios por el reino de Italia en 1870. Pío XI firmó con el gobierno italiano de Benito Mussolini y el rey Víctor Manuel III el Tratado de Letrán (febrero de 1929), que dio nacimiento al estado independiente y soberano de la Ciudad del Vaticano.

Este acuerdo, que ponía fin al estado de cosas vigente desde 1870, había sido buscado por ambas partes, y a ambas convenía. Para Mussolini, que buscaba un acercamiento a los católicos, cuya posición ante el Fascismo había sido bastante fría. Para la Iglesia, el obtener el reconocimiento de derecho de su estado, que aunque reducido a una mínima expresión territorial, colocaba a éste dentro del concierto de las naciones del mundo, con capacidad de establecer relaciones diplomáticas.

En Italia, el partido católico del dirigente político Luigi Sturzo, llamado Partido Popular, y opositor al fascismo, había sido disuelto poco antes. Pío XI animó a los católicos italianos en las elecciones de marzo de 1929 a que votaran a los fascistas, y calificó a Benito Mussolini como un hombre enviado a nosotros por la Providencia. También Pío XI bendijo personalmente las tropas italianas que partían para la conquista de Abisinia. De tono similar fue el acuerdo o concordato celebrado con la Alemania Nazi el 20 de julio de 1933, cuando el cardenal alemán Faulhaber lo llamo el mejor amigo de los nazis, y que implicó, como el Tratado de Letrán para Italia, la imposición del Código de Derecho Canónico en Alemania y la desarticulación de la intervención en política de los católicos. En el caso de Alemania, el Partido del Centro del ex canciller Heinrich Brüning y de clara raíz democristiana fue disuelto, con lo que los nazis quedaron sin oposición legal alguna en su país, en 1934 para no entorpecer sus relaciones con los fascistas prohibió a la conferencia mundial judia que mencionará su nombre a proposito de una supuesta defensa de los judíos.

A pesar de su intransigente anticomunismo, que compartía con quien era uno de sus colaboradores más cercanos, Eugenio Pacelli, el futuro Pío XII, hacia el final de su pontificado, en marzo de 1937, Pío XI publicó la encíclica Mit brennender Sorge (Con ardiente preocupación), en la que se condenaba el régimen nazi. A pesar del tono bastante vago de las afirmaciones de este documento, Adolf Hitler ordenó a Reinhard Heydrich, jefe de la Gestapo, que incautara y destruyera todas las copias del mismo y las relaciones entre la Alemania Nazi y el Vaticano se enturbiaron por un tiempo.

Días después, otra encíclica, la Divini Redemptoris, condenaba, en términos esta vez más explícitos, el comunismo.

Hacia fines de 1938 Pío XI preparaba un documento similar en el que se aprestaba a denunciar el antisemitismo del régimen nazi y los racismos en general, pero esta encíclica (que llevaba el título provisional de Societatis Unio), nunca fue publicada debido a su enfermedad y muerte. Su borrador fue descubierto el año 2001, después de que el papa Juan Pablo II desclasificara los documentos secretos relativos al pontificado de Pío XI.

Otra encíclica muy importante de su papado es la denominada Quadragesimo anno que conmemoró los cuarenta años de la publicación de la Rerum Novarum de León XIII de 1891 y en la que la Iglesia Católica tomaba posición por vez primera con relación al movimiento obrero.

Durante su pontificado, la Iglesia Católica se fortaleció como institución y comenzó a ser un referente importante a nivel mundial no solamente en los aspectos religiosos sino también políticos. De hecho, hoy en día su servicio diplomático tiene unas dimensiones sólo superadas por los Estados Unidos.

Algunos años antes, en 1931, y con la colaboración de uno de los inventores de la radio, el marqués italiano Guglielmo Marconi, se inauguraron las transmisiones de Radio Vaticano, a través de las cuales la Iglesia manifestó desde entonces sus opiniones a nivel mundial, ya que la emisora muy pronto desarrolló transmisiones en diversos idiomas, cosa que hasta el presente continúa haciendo.

Pío XI murió el 10 de febrero de 1939, cuando apenas faltaban unos meses para que estallase la Segunda Guerra Mundial. Está sepultado en las Grutas Vaticanas. Versiones recientes, sin confirmación histórica, han afirmado que la muerte del Papa estuvo causada por un complot preparado por Benito Mussolini quien a través de un servidor del Papa le inyectaría una dosis de veneno. Muchas personas creen que puede ser verdad por el hecho de que el mismo Mussolini, al enterarse de la muerte del Papa, afirmó: "Por fin se ha muerto ese viejo testarudo" aunque nada está confirmado. Se dice entonces que al Duce le interesaba que el Papa desapareciera ya que el Pontífice trató de interferir en su política. En 2001 se determinó que Pío XI redactaba una encíclica en la que rechazaba la ideología nazi.

ENCÍCLICAS

  • Ubi arcano Dei consilio, sobre la paz en el mundo (23 de diciembre de 1922)
  • Rerum omnium perturbationem, sobre san Francisco de Sales (26 de enero de 1923)
  • Studiorum ducem, conmemoración del VI centenario de santo Tomás de Aquino (29 de junio de 1923)
  • Ecclesiam Dei (12 de noviembre de 1923)
  • Maximam gravissimamque, sobre las asociaciones católicas en Francia (18 de enero de 1924)
  • Quas primas, sobre la realeza de Cristo (11 de diciembre de 1925)
  • Rerum ecclesiae, sobre las misiones católicas (28 de febrero de 1926)
  • Rite expiatis, sobre san Francisco de Asís (30 de abril de 1926)
  • Iniquis afflictisque, sobre la persecución de la Iglesia en México (18 de noviembre de 1926)
  • Mortalium animos, sobre la unidad de la Iglesia (6 de enero de 1928)
  • Miserentissimus Redemptor, sobre la expiación debida al Sagrado Corazón de Jesús (8 de mayo de 1928)
  • Rerum orientalium (8 de septiembre de 1928)
  • Mens nostra, sobre la práctica de los ejercicios espirituales (20 de diciembre de 1929)
  • Quinquagesimo ante anno (23 de diciembre de 1929)
  • Divini illius Magistri, sobre la educación cristiana de la juventud (31 de diciembre de 1929)
  • Ad salutem humani (20 de abril de 1930)
  • Casti connubii, sobre el matrimonio cristiano (31 de diciembre de 1930)
  • Quadragesimo anno, conmemoración de los 40 años de la encíclica Rerum novarum de León XIII (15 de mayo de 1931)
  • Non abbiamo bisogno, sobre la Acción Católica en Italia (29 de junio de 1931)
  • Nova impendet, sobre la crisis económica en el mundo (2 de octubre de 1931)
  • Lux veritatis (25 de diciembre de 1931)
  • Caritate Christi compulsi, sobre la devoción al Sagrado Corazón de Jesús (3 de mayo de 1932)
  • Acerba animi, sobre la persecución de los católicos en México (29 de septiembre de 1932)
  • Dilectissima nobis, sobre la persecución a la Iglesia en España (3 de junio de 1933)
  • Ad catholici sacerdotii, sobre el sacerdocio católico (20 de diciembre de 1935)
  • Vigilanti cura, sobre la cinematografía (29 de junio de 1936)
  • Mit brennender Sorge, sobre las presiones a los católicos alemanes por parte del régimen nazi (14 de marzo de 1937)
  • Divini Redemptoris, contra el comunismo ateo (19 de marzo de 1937)
  • Firmissimam constantiam, sobre la situación de la Iglesia Católica en México (28 de marzo de 1937)
  • Ingravescentibus malis, sobre el rezo del Santo Rosario (29 de septiembre de 1937).
Fdo. Cristobal Aguilar.
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