Las semillas de amapola constituyen un excelente calmante suave ya
que ejerce un efecto sobre el sistema nervioso y sirve para disminuir
la tos y para expectorar (hacer salir mucosidades de los bronquios). Si
bien, como en el caso de todos los sedantes, se debe ingerir solo si es
absolutamente necesario, la amapola no tiene efectos secundarios ni
tóxicos, tomada en infusión.
Existen dos clases de semillas: las de amapola blanca y las de amapola negra Sus semillas, tostadas, son muy apreciadas para condimentar panes de semillas. Las semillas tienen un olor dulce y al cocerse desprenden un aroma almendrado. A veces se utilizan junto con semillas de sésamo, o de girasol, en los panes integrales.
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La Amapola silvestre, especie del género papaver, es una planta medicinal de ciclo anual que alcanza más de 50 cm de altura. De tallos erectos y poco ramificados con finos pelillos. Las hojas, que nacen alternas a lo largo del tallo, sin peciolo, son pinadas y muy dentadas en los márgenes con una única nervadura central. Las flores de esta maravillosa planta medicinal son de color escarlata intenso, acampanadas y casi esféricas, poseen 4 finos pétalos y 2 sépalos vellosos. Los estambres, de color negro, forman un racimo anillado alrededor del gineceo, lo que le da el aspecto de botón negro. El fruto de la Amapola es una cápsula verde pálido de forma cónica con una especie de tapa en la parte superior (opérculo), conteniendo numerosas semillas que escapan a través de las grietas del opérculo. No olvide que esta planta medicina, la Amapola, florece desde el principio a final de la primavera. |
TOXICIDAD:
Alta toxicidad. Produce una sensación de euforia inicial parecida a una
borrachera con posterior decaimiento. El sentimiento inicial viene
producido por el hecho que la las moléculas de esta planta posean una
estructura similar a las endorfinas, unas substancias producidas por el
organismo humano, que son captadas por unos receptores cerebrales y
cuya función, entre otras, es la de liberarnos del dolor. De ahí que
las sensaciones iniciales del consumo de la droga sean placenteras.
Esta sensación inicial es precedida por un estado opuesto de toxicidad
en el que las sensaciones son totalmente opuestas. El uso de la droga
provoca con el tiempo un estado de morfinomanía o adicción a la
morfina.
Fdo. Cristobal Aguilar.
