Martes, 06 de octubre de 2009
PÍO V DEL 1566 AL 1572

San Pío PP V O.P., (* Bosco, 17 de enero de 1504 – † Roma, 1 de mayo de 1572). Papa nº 225 de la Iglesia católica de 1566 a 1572.

Nacido Antonio Michele Ghiselieri, este fraile dominico, fue canonizado por Clemente XI en 1712. Comisario General de la Inquisición Romana.

Nacido Antonio Michele Ghiselieri en Bosco, Ducado de Milán (hoy Bosco Marengo en la provincia de Alessandria, Piedmonte), Italia, a la edad de catorce años entró a la orden de los Dominicos, tomando el nombre de Michele, de allí pasó del monasterio de Voghera al de Vigevano, y después a Bolonia. Fue ordenado sacerdote en Génova en 1528, y radicó en Pavia, donde enseñaría por los próximos dieciséis años. Temprano en su vida dio muestras de sus opiniones políticas cuando pasó en Parma treinta tesis en apoyo de la silla papal y contra las herejías de su tiempo. En contraste con la extrema laxitud moral imperante a la sazón en la Iglesia Católica, Ghislieri (Pío V) se mostró extremadamente severo y estricto , lo cual le granjeó cierta fama entre sus superiores como un enérgico disciplinario y fue nombrado inquisidor en Como. Su celo reformista provocó, sin embargo, tales resentimientos que fue compelido en 1550 a regresar a Roma, donde, después de haber servido en diversas misiones inquisitoriales fue electo al comisariado de la Santa Sede. El Papa Pablo IV (1555–59), quien siendo Cardenal ya había mostrado favoritismo por él, le confirió el cargo de obispo de las diócesis de Sutri y Nepi, el cardenalato con el título de Alejandrino y el honor (único para alguien que no tenía rango pontificio) de ser Gran Inquisidor. Bajo el Papa Pío IV (1559–65) se convirtió en Obispo de Mondovi en el Piamonte, pero su oposición al pontífice propició su despido del palacio y el fin de su autoridad como inquisidor.

Antes de que Ghislieri pudiera retomar su episcopado, Pío IV murió y el 7 de enero de 1556 Ghislieri fue elegido para la silla papal como Pío V; gracias a sus protegidos y amigos se logró que su coronación coincidiera con su cumpleaños, diez días después. La prudencia de Comniendone le salvó al principio de su papado de granjearse problemas con Alemania en la dieta/ Dieta (asamblea) general del imperio celebrada en Augsburgo el 26 de marzo de 1566. Tal y como había ejercido el cargo de Gran Inquisidor, Pío V se propuso restaurar la disciplina y moralidad de Roma encauzando la vida espiritual del mundo cristiano, y aun la terrenal también, pues como tantos otros papas teocráticos que le habían precedido, mediante la bula In cœna Domini proclamó la supremacía de la iglesia de Roma y de su cabeza visible sobre todos los poderes civiles y sobre quienes los ostentan. Entre sus primeras acciones llevó a cabo una drástica reducción el costo de la corte papal de la misma manera que lo había hecho en la Orden Dominica a la cual había pertenecido; además hizo la residencia compulsoria entre los clérigos, reguló los hospicios, expulsó a las prostitutas y reafirmó la importancia de las ceremonias en general y de la liturgia de la Misa en particular. A la manera de un férreo inquisidor nadie fue mejor que él para poner en práctica los acuerdos del concilio de Trento e impulsar su espíritu contrarreformista con firmeza; incrementó el poder de la Inquisición e hizo que la forma de las misas se uniformara mediante la promulgación de la bula Quo Primum tempore de 1570. Pío V hizo de esta misa (llamada misa tridentina o gregoriana) único modelo a lo largo y a lo ancho de la Iglesia Católica Romana, excepto allí donde la liturgia de la misa fuera anterior a 1370 y aún estuviera en uso. Esta forma de la misa permaneció esencialmente intacta hasta hoy. En 1970, a raíz del Concilio Vaticano II, el Papa Pablo VI promulga un nuevo rito, que Benedicto XVI ha llamado rito ordinario, para la Iglesia universal, aunque sin derogar jamás la forma Tridentina o tradicional codificada por San Pío V y que queda en la actualidad como forma extraordinaria. A pesar de las persecución que sufrio un dictamen de 1986 demostró que jamás ha sido abrogada o puede serlo.

En Roma encargó al pintor Daniele da Volterra Il Bragettone que cubriese las figuras trazadas en la Capilla Sixtina por Miguel Ángel quien no las había dotado de vestimenta y exhibían su desnudez ante el observador. Asimismo mereció su desaprobación la pagana costumbre de lidiar toros; la bula De salutis gregis dominici de 1 de noviembre de 1567 prohibía estos bárbaros espectáculos bajo pena de excomunión a perpetuidad.

Financió con cargo al erario pontificio la participación de la Iglesia en las guerras santas en Francia contra los hugonotes, o la expulsión de los judíos de los estados de su jurisdicción.

Contra los turcos promovió el papa la Liga Santa que quedó constituida por España, Venecia y los propios Estados Pontificios, con participación genovesa. Al frente de las fuerzas combinadas puso el papa a don Juan de Austria, hermanastro de Felipe II, a quien definió, utilizando la cita evangélica referida a Juan el Bautista, como «un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan». Las capitulaciones de la Liga fijaban detalladamente los recursos militares con que había de contribuir cada uno de los participantes. El papa asumía el compromiso de aportar 12 galeras aparejadas y dispuestas, 3.000 soldados de infantería y 270 jinetes con sus monturas. También se comprometían los coaligados a acudir en socorro de cualquiera de los miembros de la Liga que se viese atacado por los turcos, en especial si los territorios en peligro eran los de la santa sede. Como cláusula de penalización para quien no atendiese sus obligaciones de confederado, el Papa impuso en las estipulaciones la pena de excomunión latae sententiae y el entredicho con pérdida de sus posesiones y liberación del juramento de fidelidad de sus súbditos.

En 1567, san Pío V promulgó una bula papal, en la que ordenaba que fuesen trasladadas parte de las reliquias de los santos Justo y Pastor desde Huesca a Alcalá de Henares, ciudad de su cuna y martirio. En noviembre de ese mismo año, Felipe II y su hijo el príncipe Carlos, enviaron una carta cada uno dirigida al Obispo de Huesca para que cumpliese con lo ordenado por el Papa. Así fue como parte de las reliquias de los santos Justo y Pastor fueron remitidas a la ciudad de Alcalá de Henares de la que son patronos los "Santos Niños".

Pío V murió el 1 de mayo de 1572, unos meses después de que la Liga obtuviese un gran triunfo en la batalla de Lepanto (7 de octubre de 1571).

Fdo. Cristobal Aguilar.


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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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