Lunes, 05 de octubre de 2009
LEÓN X DEL 1513 AL 1521

León X (* Florencia, 11 de diciembre de 1475 – † Roma, 1 de diciembre de 1521), Papa n.º 217 de la Iglesia católica de 1513 a 1521.

De nombre Giovanni de Lorenzo di Médici, era el segundo hijo de Lorenzo el Magnífico y de Clarice Orsini. Recibió las órdenes menores a los ocho años de edad para, en 1488, ser nombrado cardenal con tan sólo 13 años.

A la muerte de Julio II, el cardenal Giovanni di Médici que entonces contaba treinta y ocho años de edad, fue elegido Papa en un cónclave en el que se evitó la compra de votos al poner en práctica las medidas que contra la simonía había dictado el Papa fallecido.

Su habilidad en política internacional se refleja en su capacidad para evitar la invasión francesa de Italia, aunque en 1515 fue derrotado por Francisco I, Rey de Francia. Un año después las relaciones entre la Santa Sede y Francia quedaron reguladas por un concordato, que supuso el fin del galicanismo (independencia de la Iglesia en Francia respecto del Papa y, en cambio, sujeción a la autoridad del Estado) que implicaba la Pragmática Sanción de Bourges; el Rey recibió el poder de nominar Obispos y otros altos cargos, comprometiéndose el Papa a efectuar sus nombramientos.

En 1519 la muerte de Maximiliano dejaba vacante el trono del imperio. León X permaneció indeciso sobre a quién de los dos candidatos, Francisco I de Francia o Carlos I de España, prestar el apoyo que ambos le solicitaban. Recelaba de los dos y de su poder acumulado si unían a los cetros de sus respectivas naciones el imperial; finalmente se decantó por el francés, pero pronto rectificó, pues cuando tuvo que admitir como irremediable que sería el español el designado tomó partido por el presunto ganador. Más tarde subvencionaría las campañas italianas de Carlos I (ahora también V del Sacro Imperio Romano) con grandes sumas de dinero que, junto al despilfarro generalizado que existía en la corte del papa, tan dado a suntuosas y costosísimas diversiones, dejaron exhausto el erario vaticano.

A nivel italiano, León X convirtió la Sede Apostólica en la fuerza política dominante.

Desde la perspectiva religiosa, León X contó en su pontificado con la conclusión del V Concilio de Letrán en 1517, Concilio que se pronunció favorablemente al concordato con Francia y promovió el establecimiento de un sistema de censura para los libros.

León X tuvo una formación erudita y artística acorde con la tradición Médici, de manera que se puede hablar de un importante papel de mecenazgo de las artes; gastó fuertes sumas de dinero en proyectos llevados a cabo por maestros como Rafael y Bramante. Sus extravagancias como mecenas, la reconstrucción de la Basílica de San Pedro y la ostentación de su corte fueron, de forma indirecta, responsables del movimiento reformador. La vida opulenta y desenfrenada de la corte papal contrasta con la vida particular de León X, más apegada a las reglas y preceptos de la Religión Católica.

Como florentino que era y como Médici (hijo de Lorenzo el Magnífico) fue un hombre educado en los refinamientos de la cultura renacentista. El nuevo papa era un diletante voluptuoso y hedonista, amante de los placeres de la música, de la literatura, de la pintura, y también de otros más sensuales. «Disfrutemos del papado puesto que Dios nos lo ha dado», dice el embajador veneciano Giorgi que dijo el recién electo pontífice. El patrocinio que dispensó a las artes y a las letras y a cuantos descollaban en unas y otras le llevó al extremo de nombrar cardenales a los eruditos y poetas Bernardo Dovizi Bibbiena, Pietro Bembo y Giulio Sadoletto. Precisamente, Pico della Mirandola, contemporáneo suyo atribuye a una carta de este Papa al Cardenal Pietro Bembo la siguiente cita «Quantum nobis notrisque que ea de Christo fabula profuerit, satis est omnibs seculis notum...», «¡Desde tiempos inmemoriales es sabido cuán provechosa nos ha resultado esta fábula de Jesucristo!». De todos modos, en la actualidad no existe documento alguno que pueda testificar esta supuesta frase de León X.

El deseo de beneficiar a sus familiares le inspiró la idea de formar un ducado con los territorios de Parma, Piacenza, Reggio y Módena para que fuese señoreado por su hermano Julián, o la de separar el ducado de Urbino de las posesiones de la iglesia para entregarlo a su sobrino Lorenzo de Médici. Por lo demás, su sentido del goce pacífico de la vida le inclinó a dejar de lado las desavenencias de su antecesor Julio II con Luis XII con quien buscó mantener una cordial relación. En este marco se sitúa la mediación que realizó entre el rey viudo francés y Enrique VIII de Inglaterra para que éste consintiera en la boda de su hermana con aquél. Pero Luis XII murió en 1515 sin pudiera llevarse a término la unión.

La construcción de la Basílica de San Pedro emprendida por León X demandaba cuantiosas inversiones de oro y plata, metales agotados en las arcas de la iglesia de Roma; había que allegarlos por vía de tributos especiales y recaudaciones extraordinarias. Agobiados los Estados Pontificios por las cada vez más abultadas medidas fiscales, acudió el Papa al socorrido recurso de la venta de indulgencias; bajo la promesa evangélica de obtener el ciento por uno en la otra vida, publicó una bula el 31 de marzo de 1515 solicitando los donativos de los fieles cristianos para la obra basilical. La escandalosa transacción de indulgencias por dinero fue el detonante para que Martín Lutero, con su rebeldía frente al papado, iniciaría en 1517 una reforma eclesiástica que habría de escindir la comunidad cristiana. De nada sirvieron las condenas por el papa de las doctrinas luteranas ni la excomunión en 1521 de su autor y de quienes las siguieron: la Reforma protestante no se pudo atajar.

Johann Tetzel, monje alemán comisionado por el Papa León X, pretendió recolectar grandes sumas de dinero vendiendo indulgencias, esto es, el perdón de la pena debida por los pecados, a cambio de un pago previamente establecido; entre otras consideraciones, esto fue motivo para una indignada respuesta de Martín Lutero que publicó las 95 tesis en 1517, e inició así la Reforma Protestante

León X condenó las tesis luteranas en 1520 mediante la bula Exsurge Domine, que Lutero quemó públicamente y, al no arrepentirse, el papa pronunció su excomunión y la de sus partidarios en 1521.

Los protestantes sostienen que Lutero se indignó, entre otras cosas, por la existencia de una bula, conocida hoy como Taxa Camarae, en la que el Papa fijaba los estipendios a entregar a la Corte Papal en función de los diversos pecados posibles, en vistas a su absolución. Según esto, se podría obtener el perdón por los pecados cometidos, o comprarlo anticipadamente para los pecados a cometer, a modo de licencia, mediante un pago en dinero.

Recientemente se ha desatado una fuerte polémica entre quienes defienden la autenticidad del documento y quienes la niegan. El periodista español Pepe Rodríguez, ha defendido su autenticidad, aun reconociendo que no se han obtenido los documentos originales. Mientras, desde organizaciones cercanas a la Iglesia Católica se ha sostenido que el documento es falso, o por lo menos no atribuible a León X.

Su primo Giulio di Giuliano de Médici, sería elegido Papa y adoptando el nombre de Clemente VII en 1523.

Desde fuentes católicas, se ha dicho que las profecías de San Malaquías se refieren a este papa: De craticula Politiana (De la parrilla de Policiano) cita que haría referencia a que era hijo de Lorenzo de Médici, cuyo patrón, San Lorenzo, tiene como emblema la parrilla donde fue martirizado, y al hecho de que fue obispo de Policiano.

Fdo. Cristobal Aguilar.

 


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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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