Viernes, 02 de octubre de 2009
GREGORIO XI DEL 1370 AL 1378

Gregorio XI, (* Rosiers-d'Égletons, (ha. 1336) – † Roma, 27 de marzo de 1378). Papa nº 201 de la Iglesia católica de 1370 a 1378 y séptimo y último Papa del pontificado de Avignón.

Nacido Pierre Roger de Beaufort era hijo de Guillaume Roger, conde de Beaufort, y de Marie de Chambon, y sobrino del papa Clemente VI.

Estudió en Perugia, doctorándose en Derecho y Teología.

El 28 de mayo de 1348, su tío el papa Clemente VI lo nombra cardenal diácono con tan sólo dieciocho años de edad.

Elegido Papa por unanimidad el 30 de diciembre de 1370, su consagración se retrasó hasta el 5 de enero del año siguiente ya que al no ser sacerdote hubo de tomar las órdenes previamente.

En el terreno político fracasó en el intento de reconciliar a Francia e Inglaterra inmersas en la Guerra de los Cien Años. Por el contrario logró que Enrique II de Castilla, Pedro IV de Aragón y Carlos el Malo de Navarra no llegaran a las armas en sus disputas territoriales mediante varios matrimonios concertados.

Siguiendo la misma política eclesial que sus antecesores, colocó obispos franceses al frente de las diócesis italianas provocando el rechazo popular, lo cual fue aprovechado por Bernabó Visconti para apoderarse, en 1371, de Reggio y de otros territorios pontificios. Gregorio XI responde enviando una bula de excomunión a Bernabó quien hace comer a los legados que se la comunican el pergamino sobre la que está escrita.

El Papa le declara entonces la guerra en 1372 que fue favorable a Bernabó hasta que Gregorio logró el apoyo del emperador, de la reina de Nápoles, del rey de Hungría y de John Hawkwood, jefe de los mercenarios ingleses que combatían en la Guerra de los Cien Años.

Esta coalición de fuerzas obliga a Bernabó a entablar conversaciones de paz logrando la firma, en 1374, de una acuerdo muy favorable mediante el soborno de los legados pontificios.

La crisis en Italia no se soluciona ya que Gregorio mantiene a los obispos franceses en territorio italiano, y los florentinos temerosos de que ello aumente la influencia papal en su zona de influencia, se alían con Bernabó Visconti en 1375 y provocan innumerables insurrecciones en los territorios pontificios.

El Papa responde poniendo a Florencia bajo un interdicto, excomulgando a sus habitantes y declarando ilegales sus posesiones. Las pérdidas económicas de los florentinos hace que busquen la intermediación de Catalina de Siena que viajó a Avignon para entrevistarse con Gregorio.

Catalina no logró reconciliar a los florentinos con el Papa, pero lo que sí consiguió fue convencer a Gregorio XI para que regresara a Roma y fijase nuevamente en la Ciudad Eterna la sede pontificia.

El 17 de enero de 1377, Gregorio XI regresó a Roma, retorno que no puso fin a las hostilidades. Al contrario se agravaron debido a los sucesos de Cesena en los que el cardenal, y futuro antipapa Clemente VII, ordenó masacrar a la población soliviantando de tal modo al pueblo romano que el Papa se vio nuevamente obligado a salir de Roma y volver a Avignon a finales de mayo de 1377.

Volvió nuevamente a Roma el 7 de noviembre aunque sólo su muerte, el 26 de marzo de 1378, le impedirá un deseado retorno a Avignon ya que se sentía amenazado en su propio palacio.

Gregorio XI fue el último Papa del periodo avignonense y el último papa de nacionalidad francesa de la historia.

Condenó las doctrinas del reformador inglés John Wycliff.

Las profecías de San Malaquías se refieren a este papa como Novus de virgine forti (El nuevo de virgen fuerte), cita que hace referencia a su título nobiliario de conde de Beaufort y a que fue cardenal de St. Marie la Neuve antes de ser elegido pontífice.

Fdo. Cristobal Aguilar.


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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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