Jueves, 01 de octubre de 2009
LOS CABALLEROS HOSPITALARIOS

La Soberana Orden Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén, de Rodas y de Malta, más conocida como la Orden de Malta, es una orden religiosa católica fundada en Jerusalén en el siglo XI por comerciantes amalfitanos. Nació dentro del marco de las cruzadas y desde un principio, junto a su actividad hospitalaria, desarrolló acciones militares contra los ejércitos musulmanes árabes y, más tarde, también turcos.

En la actualidad es reconocida internacionalmente por las naciones como un sujeto de Derecho internacional.

Su sede central, que ha cambiado de sitio en varias ocasiones, se encuentra en la ciudad de Roma, Italia. La sede de la Orden se encuentra en la Via dei Condotti cerca de la Plaza de España. Ese edificio y el Palacio del Aventino, que funciona como su embajada ante la Santa Sede e Italia, tienen estatuto de extraterritorialidad.

Desde su fundación, la orden y sus miembros han tenido muchos nombres. El nombre oficial de la Orden de Malta es Soberana Orden Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén, de Rodas y de Malta. Ciertas abreviaciones se utilizan a menudo por razones jurídicas, diplomáticas o de comunicación, como por ejemplo Soberana Orden Militar de Malta, Soberana Orden de Malta o, la mayoría de las veces, Orden de Malta.

En un principio, a sus miembros se les llamó Caballeros Hospitalarios (u Hospitalarios), lo mismo que Caballeros de San Juan, La Religión y Giovannitio Gerosolimitani, refiriéndose respectivamente a su santo patrón, a su carácter de hermandad religiosa, y a Jerusalén, donde se fundó la Orden.

Tras la conquista de la isla de Rodas, sus miembros pasaron a ser llamados Caballeros de Rodas y, tras la cesión del archipiélago maltés, Caballeros de Malta.

La Orden ha registrado 16 versiones de sus denominaciones y emblemas. Algunas de ellas son Fratres Hospitalis S. Joannis del Xenodochium Hierosolymitanum (en 1113), Militia Rodiensis Hospitalis S. Ioannis (en 1307), Ordine di San Giovanni di Gerusalemme (en 1802) y Sovrano Militare Ordine di Malta (en 1927).

LOS ORÍGENES DE LA ORDEN

Los orígenes de la Orden se remontan a 1084 cuando mercaderes de Amalfi fundaron en Jerusalén un hospital para peregrinos. El proyecto contó con la aprobación del gobierno del califa Husyafer, que les otorgó una licencia para construirlo junto a la iglesia del Santo Sepulcro. El lugar fue consagrado a San Juan Bautista, razón por la cual su nombre completo fue Orden de San Juan del Hospital de Jerusalén. El padre superior del monasterio, Beato Gerardo, es conocido como el fundador de la Orden de Malta.

La Orden recibió el reconocimiento del Papa Pascual II en 1113, mediante la bula Geraudo institutori ac praeposito Hirosolimitani Xenodochii. Sus miembros adoptaron la regla de San Agustín, el negro hábito y una cruz de paño blanco con ocho puntas, las ocho bienaventuranzas. También recibían el tratamiento honorífico de frey. Su misión fue primero hospitalaria (atención médica a los creyentes que habían peregrinado a Jerusalén), pero desde el gobierno de Raymond du Puy, el segundo Gran Maestre de la Orden, tomó un carácter militar. En 1140 se creó una especie de élite entre sus militantes, una clase especial de protectores, que guardarían la doctrina, las normas y los principios de la Orden. Algunos Caballeros de cada nación, los más fieles y discretos, fueron escogidos para formar parte. Los Escogidos, Los Trinitarios de Jesús.Estos, en 1198,representados por Juan de Mata y Félix de Valois, fundan la Orden Trinitaria.

Tras la Primera Cruzada los cristianos conquistaron Jerusalén. La situación de inseguridad que caracterizó a este período hizo que se consolidara el carácter militar de la Orden, al que la Santa Sede en un principio había opuesto ciertas reticencias.

La Orden tuvo su primera sede en Jerusalén, en 1142, en el castillo del Crac de los Caballeros, cerca de Trípoli. Tras la conquista de Jerusalén por parte de Saladino en 1187 (en la que murió el Gran Maestre de la orden), pasó a San Juan de Acre, donde se construyó un hospital. Cuando a su vez fue expulsada de allí en 1291, lo mismo que todos los cristianos de Palestina, la Orden se instaló en Chipre.

Para organizar y canalizar los fondos donados, desde el siglo XIV se fundaron Prioratos o Grandes Prioratos, bailiajes y Encomiendas. Desde un principio el poderío de la Orden vino de las propiedades administradas por estos en Europa. Su doble vocación (militar y religiosa) le ha permitido tener más simpatizantes que las organizaciones puramente eclesiásticas.

En 1301 la Orden instauró un elaborado sistema de sus posesiones basado en las "Lenguas", que eran grupos geográficos de Prioratos. Desde 1492 existen ocho Lenguas: Provenza, Auvernia, Francia, Italia, Aragón-Navarra, Inglaterra, Alemania, y Castilla-Portugal.

En 1310 la Orden se instaló en Rodas. Allí construyó unas fuertes fortificaciones que resistieron varios asedios, las cuales sirvieron como retaguardia a su flota naval. Entre sus acciones más destacadas de este período se encuentran las batallas de las cruzadas en Siria y en Egipto.

Por otro lado, en 1312 Clemente V abolió la Orden de los Templarios, y mediante la bula pontificial Ad vitam designó algunos meses más tarde como heredera de sus bienes a la Orden de los Hospitalarios. La orden de los Hospitalarios, que comienza a ser conocida como "de Rodas", pasa de ser simplemente militar a sostener actividades con patente de corso, que por ese entonces eran asimilables a la piratería, llegando a atacar barcos cristianos y practicando la trata de esclavos. Como señal de su enriquecimiento material al tiempo que como expresión de su soberanía, en esta época los Grandes Maestres comenzaron a acuñar su propia moneda con su efigie en ellas.

El Sitio de Rodas de 1522, efectuado por un ejército de 200.000 hombres comandado por Solimán el Magnífico, duró seis meses tras los cuales la Orden capituló y abandonó la isla.

En 1530, ocho años después de haber salido de Rodas, Carlos V — con el beneplácito de Clemente VII — cedió a la Orden las islas de Malta, Gozo y Comino, así como Trípoli. La intención era proteger el Mediterráneo occidental de la avanzada otomana, la cual en 1534 ya había conquistado la ciudad de Túnez. Por su parte, la Orden debía permanecer neutral en las guerras entre naciones cristianas.

En esta época, sin embargo, la Orden atravesó por graves dificultades económicas, pues varios Grandes Prioratos desaparecieron a causa de la Reforma Protestante, en particular en Escandinavia. Por su parte, Enrique VIII había disuelto de facto la Lengua de Inglaterra. En ese contexto tuvo lugar el Sitio de Malta de 1565.

Los enfrentamientos que ocurrieron durante el Sitio de Malta comenzaron el 18 de mayo. La Orden se enfrentó con 800 caballeros y 1.450 soldados comandados por el Gran Maestre Jean Parisot de la Valette a un ejército otomano compuesto por 30.000 hombres y más de 160 galeras. Aunque la Orden logró defender la isla durante algunos meses, durante los combates perdió el vital Fuerte San Elmo y probablemente habría tenido que abandonar toda la isla, de no ser por el "Gran Rescate" del 7 de septiembre prestado por el ejército español, el cual se encontraba en Sicilia.

En 1798, Napoleón Bonaparte, durante la campaña de Egipto, ocupó la isla durante los hechos conocidos como la Toma de Malta, obligando a la orden a abandonarla. En 1800, los ingleses conquistaron el archipiélago. Aunque fueron reconocidos los derechos de la Orden sobre la isla en el Tratado de Amiens en 1802, los términos estipulados no fueron respetados y la isla dejó de ser la sede de la Orden.

Después de haber tenido sedes provisionales en Mesina, Catania y Ferrara, la orden se estableció finalmente en Roma en 1834. Durante el siglo XX la Orden volvió a centrarse en su misión de asistencia hospitalaria. Bajo el gobierno del Gran Maestre frey Ludovico Chigi Albani della Rovere, la Orden llevó a cabo misiones humanitarias durante la Primera y la Segunda Guerra Mundial. En 1961, la Santa Sede aprobó los nuevos estatutos de la orden. En la actualidad, el Gran Maestre es Frey Matthew Festing.

La naturaleza de la Orden está expuesta en su Constitución, en donde se estipula que es religiosa-laica (tanto por contar con miembros laicos, como por no obligar a la vida en común), soberana, militar, caballeresca, de tradición nobiliaria, con personalidad jurídica, aprobada por la Santa Sede, y sujeta al derecho internacional. La Orden también tiene su propio ordenamiento jurídico, expide pasaportes, y da personalidad jurídica autónoma a sus organismos públicos.

La Orden ocupa una posición sui géneris en el ámbito internacional, ya que no cuenta con un territorio determinado ni con ciudadanos no institucionales, dos condiciones clave para que su reconocimiento internacional sea indiscutido según los términos de la Convención de Montevideo. Además, en cuanto a lo que se refiere a la orden religiosa mantiene un vínculo de dependencia con la Santa Sede. Por esa razón se considera que su carácter jurídico es doble, pues se inscribe dentro tanto del derecho internacional como del canónico.

El reconocimiento de la Orden como ente de derecho internacional tiene detractores. Algunos consideran que las materias sobre las que versan los acuerdos internacionales establecidos por ella son convencionales y en sectores muy específicos. Otros sostienen incluso que su reconocimiento internacional no es más que un vestigio pintoresco de una gloria pasada.

Integran la Orden personas físicas y jurídicas.

Las personas físicas se dividen en tres clases de miembros:

  • La Primera Clase está compuesta por profesos de votos religiosos de obediencia, castidad y pobreza, quienes son religiosos para todos los efectos del derecho canónico, pero no están obligados a la vida en común. Está compuesta por los Caballeros de Justicia (entre quienes se escoge el Gran Maestre) y por los Capellanes conventuales.
  • La Segunda Clase. Sus integrantes han jurado tender a la perfección de la vida cristiana, conforme a los deberes del propio estado, según el espíritu de la Orden. Está compuesta por los Caballeros y Damas de Honor y Devoción en Obediencia, de Gracia y Devoción en Obediencia y de Gracia Magistral en Obediencia.
  • La tercera clase. Sus integrantes no emiten votos religiosos ni promesa. Está compuesta por los Caballeros y Damas de Honor y Devoción, los Capellanes Conventuales "ad honorem", los Capellanes Magistrales, los Caballeros y Damas de Gracia Magistral y los Donados de Devoción.

Las personas jurídicas de la Orden son el Gran Magisterio, los Grandes Prioratos y Prioratos, los Suprioratos y las Asociaciones Nacionales.

El Gran Maestre, con el voto deliberativo del Soberano Consejo, puede conferir personalidad jurídica a otros entes.

Los entes de la Orden que lo consideren útil pueden, con el consentimiento del Gran Maestre y tras escuchar las recomendaciones del Consejo Jurídico de la Orden, adquirir a su vez la personalidad jurídica en las Naciones en que estén constituidos.

Junto a la nobleza tradicional, se acepta hoy en la Orden a las personas dotadas de nobleza personal, basada en una ejemplar vida cristiana y méritos hacia la orden. Es incorrecta la idea de que el Gran Maestre ejercita sobre ellos un ius nobilitandi al recibirles en la Orden, pues no se trata de un ennoblecimento de la persona con carácter hereditario, sino meramente un reconocimiento de la nobleza personal sin otra repercusión más allá de la persona que recibe la gracia y que no es admitido como prueba plena de nobleza, ni como acto positivo de la misma, por ningún derecho nobiliario europeo, ni tampoco por el mismo derecho de la Orden de Malta. El Gran Maestre ejerce el "ius nobilitandi" en las raras ocasiones en las que crea títulos o ennoblece con carácter hereditario. Antiguamente a la nobleza de sangre se le reservaba la Primera clase o Caballeros de Justicia, pero las actuales constituciones no exigen ese requisito. Sí está reservado para la nobleza de sangre el primer y segundo grupos de la Tercera clase, es decir los Caballeros de Honor y Devoción y los Caballeros de Gracia y Devoción. Sólo por invitación es posible convertirse en miembro de la Orden. Los voluntarios, por el contrario, son siempre bienvenidos.

Son miembros del Gobierno de Malta el Gran Maestre, el Gran Comendador, el Gran Canciller, el Gran Hospitalario y el Recibidor del Común Tesoro. Sus órganos de gobierno son el Consejo Pleno de Estado, Capítulo General, el Soberano Consejo, el Consejo de Gobierno, el Tribunal de Cuentas, el Consejo para las Comunicaciones, el Consejo Jurídico, los Tribunales Magistrales y la Abogacía del Estado.

  • El Gran Maestre es quien rige la Orden. Se le trata de Alteza y de Eminencia, es decir Alteza Eminentísima. La Iglesia Católica lo considera como uno de sus cardenales, y por ende príncipe de sangre real. Su dignidad de príncipe del Sacro Imperio Romano es reconocida por Austria e Italia. Gobierna desde la sede central, Via Condotti. Los Estados con los que la Orden mantiene relaciones diplomáticas, lo consideran un Jefe de Estado en todo el sentido en la palabra. Es la cabeza de un Estado soberano y la de una Orden religiosa, por lo cual es también un cardenal eclesiástico. Ejerce la suprema autoridad y sus atribuciones son impulsar ciertas leyes, promulgar actos de gobierno, administrar los bienes de la Orden, y ratificar acuerdos internacionales. Es elegido de por vida entre los Caballeros Profesos por el Consejo Pleno de Estado. A lo largo de su historia, la Orden ha tenido setenta y nueve gobernantes.
  • El Consejo Pleno de Estado elige el Gran Maestre y el Lugarteniente del Gran Maestre.
  • El Capítulo General es la asamblea de Caballeros. Se convoca cada cinco años. Elige a los miembros del Soberano Consejo, del Consejo de Gobierno y del Tribunal de Cuentas. Entre sus miembros se encuentran los representantes de los organismos de la Orden.
El Soberano Consejo está integrado por el Gran Maestre o Lugarteniente, los cuatro altos cargos del Gran Magisterio, y cuatro Consejeros y dos suplentes elegidos por el Capítulo general entre los profesos. Tiene como función asistir al Gran Maestre en el gobierno de la Orden. Tiene seis reuniones ordinarias anuales, pero también pueden convocarse reuniones extraordinarias cada vez que sea necesario.

Los miembros de la Orden que llegaron a Rodas, así como los estamentos de la Orden, se agruparon a principios del siglo XIV de acuerdo con los idiomas que hablaban. Fueron inicialmente siete "Lenguas": Provenza, Auvernia, Francia, Italia, Aragón (y Navarra), Inglaterra (con Escocia e Irlanda) y Alemania. En 1462 Castilla y Portugal se separaron de la Lengua de Aragón y formaron conjuntamente la octava Lengua. En el siglo XVI, la Lengua de Inglaterra fue suprimida y posteriormente, en 1782, restablecida de modo provisional bajo el nombre de Lengua Anglo-Bávara.

Cada Lengua se componía de Prioratos o Grandes Prioratos, Bailías y Encomiendas, lo que se refleja en la estructura territorial actual de la Orden: Grandes Prioratos, Prioratos, Suprioratos y Asociaciones nacionales. Cada organismo se estructura interiormente de un modo distinto. A su vez, estos pueden constituir Delegaciones.

  • Los Grandes Prioratos son seis: el de Roma, el de Lombardía & Venecia, el de Nápoles & Sicilia, el de Bohemia, el de Austria y el de Inglaterra. En la actualidad no existen Prioratos pero sí cinco Suprioratos: el Alemán de San Miguel, el Irlandés de San Oliverio Plunkett, el Español de San Jorge y Santiago y los estadounidenses de Nuestra Señora de Filermos y Nuestra Señora de Lourdes.
  • En el siglo XIX se fundaron las asociaciones nacionales Alemana, Británica, Española, Francesa, Portuguesa y de los Caballeros italianos. Durante el siglo XX, vieron luz asociaciones nacionales en continentes diferentes al europeo, en particular en el americano. En algunos países donde no existe una asociación nacional, como en Croacia, Paraguay o África del Sur, la Orden tien Obras asociadas.
  • Algunos organismos dependientes de la Orden de Malta son la "Asociación para el estudio del problema mundial de los refugiados", que es una sección de la Orden de Malta con sede en el Palacio Magistral, y el "Comité Ejecutivo Internacional de la Orden de Malta para la Asistencia a los Leprosos" , el cual desarrolla una intensa actividad internacional a todos los niveles en la lucha contra la lepra. Otras asociaciones son la "Ayuda Internacional de la Orden de Malta" y la "Organización de Telemática Médica y Salud para América".

Los organismos internacionales de la Orden son los siguientes:

  • El Comité Internacional Hospitalario de la Orden de Malta, organismo que promueve las actividades internacionales de la Orden y coordina sus entes a escala mundial.
  • Malteser Internacional, que se ocupa de la ayuda médica y humanitaria.
  • El Comité Internacional de la Orden de Malta (CIOMAL), el cual tiene como objeto la lucha contra la lepra y contra la marginación de quienes la padecen.
La pertenencia a la Orden no es incompatible con los deberes de los ciudadanos o súbditos hacia sus propios Estados. Incluso cuando la Orden gozaba de territorialidad, ejército y flota, se mostró siempre estrictamente neutral en los conflictos entre potencias cristianas. En el ámbito del derecho internacional, el establecimiento de relaciones diplomáticas de un Estado con la Orden de Malta implica solamente el reconocimiento del status que ésta tiene, pero no comporta en absoluto la aceptación en el propio territorio de normas jurídicas de la Orden.

La relación de la Orden con la Santa Sede está definida por la sentencia del Tribunal Cardenalicio instituido por Pío XII, La soberana Orden militar del 10 de diciembre de 1951. En ese documento también se reconocen las características jurídicas de la Orden, sus fines y su manera de actuar. En cuanto Orden religiosa, la Santa Sede ha establecido ciertos límites a la soberanía de la Orden. Por ejemplo, tiene que aprobar el Código, la atribución de ciertos cargos y, sobre todo, la efectiva entrada en funciones de los Grandes Maestres.

Las relaciones diplomáticas fueron interrumpidas en 1834, ya que se consideraba superflua la existencia de una representación diplomática al haberse instalado el Gran Magisterio en Roma. Un siglo más tarde fueron restablecidas.

El Cardenal Patrono es nombrado por el Papa. Sus funciones son representar al Sumo Pontífice ante la Orden, promover los intereses espirituales de la Orden y de sus miembros, y asegurar las buenas relaciones entre ambos entes.

La Asamblea General de las Naciones Unidas tomó la resolución, con fecha 24 de agosto de 1994, de invitar a la Orden a participar en sus períodos de sesiones y trabajos en calidad de observador. La propuesta fue patrocinada por 71 países y aprobada sin necesidad de votación. La Orden aceptó la invitación y nombró un representante, con rango de embajador, que tomó posesión el 26 de septiembre del mismo año.

En el anejo de la petición se habla de un "reconocimiento de su soberanía absoluta como miembro en pie de igualdad de la comunidad internacional por parte de 64 Estados Miembros de las Naciones Unidas". En él también se pone de manifiesto que: "Los miembros de la Orden son ciudadanos leales de sus países respectivos; esa lealtad no queda comprometida por el hecho de que formen parte de la Orden, lo cual constituye un honor supranacional suplementario".

La Orden también tiene representaciones en muchas otras organizaciones internacionales, entre las que destacan el Comité ejecutivo del Alto Comisariado de las Naciones Unidas para los Refugiados, la Organización Mundial de la Salud, el Cruz Roja, la FAO, la Unesco, el Consejo de Europa.

Fdo. Cristobal Aguilar.

 



 

 

 

 



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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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