Jueves, 24 de septiembre de 2009
FAMILIA ORIONITA

Actualmente la Obra de la Pequeña Providencia se encuentra presente en 30 países de todo el mundo. Su fundador Don Luis Orione fue un sacerdote que dedico toda su vida a amar a los humildes, pobres y desposeídos.
La principal actividad de la Obra Don Orione es la atención de personas indigentes o de escasos recursos con discapacidades mentales y/o físicas. También lleva adelante una significativa tarea en el campo de la niñez y adolescencia en situación de riesgo; cuenta con instituciones educativas de todos los niveles; y anima parroquias, capillas y santuarios en diferentes lugares del país.
Al dedicarse a los pobres y necesitados ellos quieren:
  • Considerar un privilegio servir a Cristo en los más abandonados y despreciados, puesto que en ellos brilla en forma especial la imagen de Dios.
  • Acompañar a los pobres en su promoción humana, asumiendo incluso su condición.
  • Orientar a los débiles e indefensos hacia la participación plena en la sociedad humana, a fin de que no haya más exclusiones.
  • Hacer que los pobres sean protagonistas de su propia historia, valorizando sus dones y capacidades, sus usos y costumbres, su religiosidad y sus devociones populares.
  • Suscitar verdaderos protagonistas de renovación social, especialmente a través de la educación cristiana de la juventud.

EL FUNDADOR DE LA FAMILIA

Don Luis Orione
fue un sacerdote todo de Dios y todo de los hombres. Dedicó su vida entera a amar y servir al Señor en los más humildes, en los más pobres y desposeídos. "Sólo la caridad salvará al mundo" fue la convicción que marcó su vida; una caridad necesaria y urgente para "llenar los surcos que el odio y el egoísmo han abierto en la tierra". Esta convicción lo llevó a fundar la Pequeña Obra de la Divina Providencia (1903), congregación que se extendió en su Italia natal y en tierras de misión, entre ellas Argentina. Don Orione visitó por primera vez nuestro país entre 1921 y 1922, oportunidad en la que funda la comunidad orionita de Victoria (Buenos Aires).

En 1934 regresa a la Argentina y durante tres años desarrolla una incansable tarea apostólica, pastoral y social. En 1935 funda el Pequeño Cottolengo Argentino en Claypole y la sociedad ya reconoce en él al "Apóstol de la caridad". La admiración y el afecto que su figura despierta se ve correspondida por el profundo amor que Don Orione siente hacia nuestro país y su gente: "Ama Señor a la Argentina, porque la Argentina ama a tus pobres". El amor recíproco entre Don Orione y el pueblo argentino se traduce en innumerables gestos de bondad y solidaridad que el mismo Don Orione y los suyos convierten en obras para los niños, los jóvenes y los más débiles de nuestra patria. El mensaje de Don Orione es una invitación a mirar la realidad para transformarla con la caridad. Una caridad que se realiza no como paliativo asistencial, sino como promoción de justicia, de dignidad humana y de salvación integral del hombre y de la sociedad.

"Tenemos que ser santos, pero no tales que nuestra santidad pertenezca sólo al culto de los fieles o quede sólo en la Iglesia, sino que trascienda y proyecte sobre la sociedad tanto esplendor de luz, tanta vida de amor a Dios y a los hombres que más que ser santos de la Iglesia seamos santos del pueblo y de la salvación social ", decía Don Orione. Hoy, sus obras y su mensaje reafirman la vigencia de un testimonio que sigue anunciando que la vida sólo es tal cuando se comparte solidariamente con el prójimo, especialmente con aquel más necesitado y abandonado, pues en él "brilla la imagen de Dios".

Fdo. Cristobal Aguilar.
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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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