Es el fruto del cerezo, pequeño árbol frujtal {Cesaras avium),
procedente de la ciudad de Cerasonte, Asia Menor, según la tradición.
Pertenece a la familia de las rosáceas. Existen numerosas variedades de
cerezas.
Estas son casi las primeras frutas de la primavera. Entre las cerezas
las hay dulces y amargas. Esta fruta es muy refrescante y se emplea
mucho en repostería, especialmente para la confección de pasteles y
para decorar las tartas.
Entre las más conocidas se hallan las garrafales y las mollares. El sabor de las primeras es levemente ácido, y su color es de un rojo vino.
Las cerezas constituyen un gran desinfectante, un poderoso depurativo, son energéticas, laxantes y regeneradoras de los tejidos orgánicos.
Las cerezas, por consiguiente, deben tomarse en los casos de obesidad, arteriosclerosis, artritismo, reumatismo, estreñimiento y trastornos gástricos.
Su gran proporción de azúcar la hace fácilmente asimilable y es
aconsejable para los niños y ancianos, pudiendo ser tomada, siempre con
permiso del médico, por los diabéticos.
Es particularmente recomendable una tisana de rabos de cereza contra la ictericia y la diabetes.
Las cerezas, asimismo, son muy diuréticas, depuradoras de la sangre y eliminadoras del ácido úrico.
Las cerezas, tomadas en ayunas, cortan la diarrea y otros trastornos intestinales.
Según el famoso naturista, profesor Capp, medio o un kilo de cerezas por comida, en combinación con un poco de pan tostado, miel y nata, es la mejor cura para el estreñimiento.
Una infusión de flores del cerezo es buena para las irritaciones
pectorales. Y las hojas debidamente cocidas purgan normalmente y sin
exageración.
Como uso externo, aplastadas sobre la cara, las cerezas favorecen el
cutis. Normalmente, esta fruta es de suma importancia en los regímenes
adelgazantes.
Fdo. Cristobal Aguilar.
