Viernes, 18 de septiembre de 2009
LAS ZONAS TELÚRICAS

El término “telúrico”, procede del latín “tellus” que significa tierra, por tanto las energías telúricas, son el conjunto de radiaciones que emanan de la tierra y que en algunos lugares, son nocivas para nuestra salud, siendo considerados estos puntos como zonas geopatógenas.  Muchos siglos atrás, los chinos, buscaban las zonas perturbadas del terreno antes de edificar, apartándose de las “venas del dragon” y “salidas de demonios”.

    Los celtas también estudiaban el terreno y sabían encontrar los lugares donde emanaba una energía positiva y era allí donde construían sus lugares de culto.

   Los romanos, antes de construir una nueva ciudad, dejaban pastar sus corderos en el lugar elegido y al sacrificarlos estudiaban sus hígados, si encontraban alguna anomalía, elegían otro lugar; eran conocedores de la rabdomancia y buscaban agua y minerales con una varita de madera que denominaban "vírgula mecurialisa divina" o "vírgula divinada".

    En el año 1927 en Alemania, concretamente en la población de Vilsbiburg, el Barón Gustav Von Pohl, llevó a cabo conjuntamente con un grupo de médicos y de radiestesistas un curioso experimento, descubrieron que las personas fallecidas de cáncer en esta localidad tenían su cama situada en la vertical de cruces de corrientes de agua, con lo cual determinaron que estos cruces, se podían considerar zonas geopatógenas.

   Paralelamente a estas investigaciones, el ingeniero francés Pierre Cody centraba sus investigaciones en la ionización del aire en la vertical de las venas de agua subterráneas, en el año 1935, este mismo ingeniero, indica que el gas radón es el culpable del cáncer de pulmón, algo que corroboraría la ciencia mucho más tarde.

   En 1937 el Doctor Peyré en Francia constata la existencia de unas radiaciones cosmotelúricas orientadas N-S y E-O, con una separación entre bandas de 7 a 8 m.

    Con esta base el doctor Ernst Hartmann inició en Alemania, a mediados del siglo pasado, una serie de estudios, midiendo la resistencia eléctrica de las  personas en distintos lugares, esto le permitió detectar la existencia de una red o malla geomagnética, compuesta por unas bandas o paredes de energía de unos 21 cm. y con una separación de 2,50 m. en sentido N-S y de 2,00 m. en sentido E-O; cifras que varían según la composición del terreno.   Su densidad y nocividad aumentan al coincidir con fallas geológicas y venas de agua subterránea. A esta malla que cubre todo el planeta con excepción de los polos, se la conoce con el nombre de Red Hartmann o Red H en honor a su descubridor.

    El doctor Hartmann, constató que esa rejilla global, constituye un basto conjunto de paredes invisibles, como una red o cuadricula de dimensiones supuestamente fijas de energía sutil emanando del subsuelo y elevándose verticalmente más de 2000 m.

    El arquitecto Rémi Alexandre, la definió como una cuadricula de radiaciones o zonas de perturbaciones cosmotelúricas.

   Según Palm, un colaborador de Hartmann la mencionada retícula global de 2 x 2,5 m. corresponde a una línea de semidistancias, la verdadera retícula estaría formada por líneas de 5-6 m. N-S y 4- 5 m. E-O, esta franja sería denominada de Primer Orden; cada 7 franjas de retícula de primer orden, se encontraría una de Segundo Orden, con una separación de 35 a 42 m. N-S y 28 a 35 m. E-O; cada 7 franjas de retícula de segundo orden, con separaciones aprox. de 300 y 250 m. se encontraría una línea de perturbación mayor denominada de Tercer Orden, también aquí, los puntos de intersección  o cruces, son considerados más graves.

    El doctor suizo Manfred Curry, junto con el doctor Witmann detectaron, en el año 1954, una red dispuesta en sentido oblicuo a los puntos cardinales, con bandas de unos 40 cm. de ancho y separaciones de 6 m. en la orientación Sureste-Noroeste y de cerca de 8 m. en la orientación Suroeste-Noreste, a esta red diagonal se la conoce como red Curry y es considerada una red solar.

    Fallas, diaclasas, cuevas y terrenos no homogéneos, también quedó demostrado que en la vertical  de estos lugares las radiaciones son nocivas para la salud.

    A los lugares donde coinciden un cruce de la red Curry un cruce de la red Hartmann se les conoce como “punto estrella”, son zonas especialmente geopatógenas, capaces de generar un cáncer en nuestro organismo en unos años si tenemos la desgracia de que nuestra cama esté situada sobre uno de ellos, aunque es más nocivo aún si además coincide con una vena de agua subterránea o con una falla del terreno.

    Chimeneas cosmotelúricas, pozos Guy Tisson, o “salidas de demonios” como eran conocidas por los chinos en la antigüedad, son como respiraderos de energía que surgen aleatoriamente del subsuelo y es una de las alteraciones telúricas mas peligrosas para nuestra salud.

   Las venas subterráneas de agua, son una de las geopatías más conocidas, alteran la energía telúrica en su vertical debido a la fricción, cuanto mayor sea el caudal o la velocidad del mismo, más nocivas serán las radiaciones emitidas, un cruce de dos o más venas subterráneas, (punto rayo) a distinto nivel puede convertirse en una trampa mortal si está situado en la vertical de una cama.

REDES TELÚRICAS

    Son las redes o mallas que circundan el planeta y sirven para que este se descargue de parte de la energía que genera en su interior, de la que le llega del cosmos y  de la contaminación electromagnética artificial que acaba penetra en la tierra, todas llevan el nombre de su descubridor y podemos considerar como nocivas solo las dos más importantes, la red Hartmann y la red Curry.

No es bueno que las casas estén situadas sobre lo que fue un cementerio o frente a ellos. La gente sufre diversos problemas. Es curioso pero la Iglesia Católica antes de construir un templo hace un estudio de cien años o más de lo que había antes allí, si alguna vez hubo un cementerio simplemente no construye. Los judíos, señala el Talmud, deben lavar las suelas de los zapatos cuando concurren a un cementerio.

Es frecuente que a las casas se lleve tierra de cementerios pues muchas veces se compra tierra de hojas y no se sabe su procedencia. La ciudad de Santiago está contaminada con esta tierra de hojas que, por mi conocimiento y de otros expertos, trae ruina, enfermedad, sufrimiento y muerte. No sólo ello hay mucha gente que colecciona cacharros arqueológicos cuya procedencia muchas veces se ignora y posiblemente contengan tierra de cementerios, que está asociada a una energía incompatible con los seres humanos.

Además, se ha comprobado que la Iglesia ha construido templos en zonas geománticas que producen efectos positivos, donde es posible el encuentro con la divinidad. Así ha ocurrido con la catedral de Toledo, el monasterio de Montserrat o Santiago de Compostela en España; la abadía de Westminter, en Inglaterra; las catedrales de Chartres y de Reims, en Francia; el domo de Milán, en Italia o el Monte Athos, en Grecia. Curiosamente algunos de los más destacados radiestesistas iberoamericanos son sacerdotes, como el jesuita José María Pilón, en España, Joao Almendras, en Brasil o el padre argentino Ricardo Luis Gerula, quien ha realizado talleres en nuestro país.
La aplicación de esta antigua ciencia es inmensa. En el transcurso de la guerra de Vietnam el ejército de los Estados Unidos entrenaba a sus soldados en la detección de minas y túneles ocultos. En la desaparecida Unión Soviética tras la explosión del centro nuclear de Chernobyl se usó para detectar la radiación en aquellas especies vegetales que por sus pequeñas cantidades de radioactividad no podían ser descubiertas con los instrumentos convencionales. Actualmente, en Rusia se enseña en institutos de prospección geológica, bajo el nombre de biolocación.
Se ha sabido que cuando en 1986, durante el régimen militar se introdujeron armas en el norte chileno, muchas de éstas se buscaron a través de la radiestesia pues los satélites que orbitan el planeta fueron incapaces de detectarlas por estar escondidas en cavernas y túneles. Las policías de diversos países utilizan este método para ubicar personas, cadáveres u objetos perdidos.

Muchas naciones europeas tienen leyes que exigen la certificación radiestésica del sitio elegido como un elemento previo a la autorización de construcciones de viviendas, edificios y otros inmuebles.
        En la década del '60, el físico nuclear francés Yves Rocard, comprobó que un 80 por ciento las personas tiene capacidades radiestésicas latentes. En la década del '80, en los Estados Unidos, los profesores Chadwick y Jansen, del Laboratorio de Investigación Hidrológica de la Universidad de Utah confirman los resultados de Rocard en experimentos realizados con 150 estudiantes. 
El 13 de marzo de 1994, se fundó en Santiago, la Sociedad Chilena de Radiestesia, entidad que cuenta con personalidad jurídica, desde el año 2000, y en este largo caminar quienes se han integrado a ella han comprobado que el poder del péndulo, las varillas y los diversos instrumentos que utiliza, tienen aplicaciones en todos los campos de la vida.

Fdo. Cristobal Aguilar.

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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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