"Cuando véis un pecador nadando en la alufencia de bienes de la tierra, que se alaba de su poder, que goza de perfecta salud, que tiene una mujer amable y que le rodean muchos hijos, bien nacidos, creed que se está cumpliendo en el aquella amenaza del Profeta: Yo no te visitaré de modo alguno con mis castigos. (S. Jerón ., in Eclesiast., c. 4, sent. 83, Tric. T.5, p. 253.)"