Mi?rcoles, 16 de septiembre de 2009
CONGREGACIÓN DE MISIONEROS DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Toda vocación es unallamada. Dios llama porque quiere intensificar su alianza y su amistadcon una persona concreta, consagrándola para sí. Pero también llamapara una misión determinada, consagrando al llamado para el servicio alos otros. Ambas cosas son inseparables.

Julio Chevalier fue un hombre que comprendió que Dios le llamaba parauna misión: comunicar el amor de Dios a los hombres.

Nació en Richelieu (Turena, Francia), el 15 de marzo de 1824. En susestudios de seminario descubrió la espiritualidaddel Sagrado Corazón. Espiritualidad que está centrada en elamor misericordioso de Dios a los hombres.

Ordenado sacerdote el 14 de junio de 1851, dedicará toda su vida aextender el conocimiento del Corazón de Cristo, remedio para los malesde los tiempos, entre ellos la indiferencia y el egoísmo. EnCristo-Amor descubrió su compasión, su preocupación por la humanidad.En él, que nos ama con corazón humano, descubrió que es el Redentor, elLiberador, la única solución válida. Su propia sensación de impotenciadesaparecía con la sensación de que estaba llamado a trabajar comoinstrumento salvífico de Cristo.

Para Julio Chevalier, la devoción al Sagrado Corazón era el compendiode toda la vida cristiana. El Corazón de Cristo representa toda supersona, su Amor por los hombres. Lo que más le atraía de Cristo era sucompasión por la humanidad, su misericordia, su valor y fortaleza, lafigura del Buen Pastor... Estos son los aspectos que intentó vivir eintentamos vivir los que compartimos su carisma.

Muy anciano, murió en Issoudun (Indre, Francia), en una casa prestada–había sido expulsado de la suya por el Gobierno anticlerical francés-el 21 de octubre de 1907.

Su lema expresa muy bien su actitud: “Amado sea en todas partes elSagrado Corazón de Jesús”.

Estando JulioChevalier residiendo en Issoudun, trabajando como vicarioparroquial, busca llevar a la práctica una idea que había nacido ya enél en su etapa de seminarista: fundar una Congregación misionera cuyofin sería llevar a los hombres el amor compasivo y misericordioso deDios como remedio a los males de la sociedad. Comunica su idea a suotro compañero de seminario y vicario como él, el P. Maugenest, quequedó entusiasmado con ello. Sus buenas intenciones fueron conocidasinmediatamente por sus superiores y por otros sacerdotes, que lepresentaron una fuerte oposición. Pero los hechos que se sucedieron–“milagrosos”, en palabras de su obispo- hicieron que pudiera serllevado a cabo.

El P. Chevalier había prometido a la Virgen que, si ella le ayudaba, laveneraría de una forma especial. Y la ayuda de María llegó los últimosdías de una novena que ambos vicarios habían iniciado para pedirle luzy ayuda: los medios económicos para llevarla a cabo, y que, por mediode un desconocido, llegaron a sus manos. Era el día de la Inmaculada (8de diciembre) de 1854, día en que se considera fundada la Congregaciónde Misioneros del Sagrado Corazón. Ambos vicarios fueron sus dosprimeros miembros. El P. Chevalier cumplió su promesa a María,honrándola con el título de NuestraSeñora del Sagrado Corazón. Su primera residencia fue unpajar abandonado.

Pero sus metas iban más lejos. Otras tres fundaciones nacerán en añossucesivos: la Congregaciónde las Hijas de Nuestra Señora del Sagrado Corazón (1874), laasociación de Sacerdotes Seculares del Sagrado Corazón y la TerceraOrden del Sagrado Corazón, llamada más tarde Fraternidad seglar MSC o LaicosMSC, como se la conoce en la actualidad. En 1900 el P.Humberto Linckens, MSC, fundará la Congregaciónde Misioneras del Sagrado Corazón. Todas estas fundacionesllevan el mismo espíritu y viven el mismo carisma que el Espíritu Santodio a Julio Chevalier.

Si la idea del P. Chevalier se circunscribía en un principio a ladescristianizada región en que trabajaba, la expulsión de Francia delas Ordenes y Congregaciones religiosas y la petición del Papa LeónXIII de misioneros para Melanesia y Micronesia fueron causa de laexpansión por todo el mundo.

En vida del P. Chevalier, la pequeña semilla sembrada el 8 de diciembrede 1854 ya era un árbol frondoso de frutos sazonados, con raíces encuatro continentes. Sí, aunque parezca mentira, todo esto ocurriódurante la vida del Fundador, lo que habla muy claramente de suespíritu misionero y su servicio a la Iglesia.

Después de su muerte, en 1907, el árbol continuó ahondando yensanchando sus raíces. En la actualidad, lafamilia Chevalier está presente en 55 países de Europa, Asia,África, Oceanía y América. Los MSC estan en 52 de ellos.

Fdo. Cristobal Aguilar.

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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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