Esta
palabra se deriva de una raíz griega, que quiere decir "cerrar la
boca"; en sentido práctico, la mística es una etapa de la vida
espiritual que supone un conocimiento y una percepción de Dios de una
gran profundidad, acompañada a menudo de una fenomenología
extraordinaria (éxtasis, estigmas, levitación...). Teóricamente la
mística se propone como lugar científico que estudia esta fenomenología
y esta espiritualidad (teología de la mística, psicología de la
mística).