S?bado, 12 de septiembre de 2009
EL CULTO AL DEMONIO ¿QUE ES, EN QUE CONSISTE?

Aspecto Fenomenológico
El Fenómeno del satanismo en la sociedad contemporánea

            En la sociedad actual está creciendo la adhesión a sectas satánicas, la participación en los ritos introducidos por estas, la invocación de seres demoníacos, el culto personal y solitario del demonio, y la afirmación de ideas provenientes del ambiente satanista.

Definición

             Podemos dar una definición general de lo que es el satanismo: “personas, grupos o movimientos que, de forma aislada o más o menos estructurada y organizada, practican algun tipo de culto (por ej: adoración, veneración, evocación) del ser que en la Biblia se indica con el nombre de demonio, diablo, Satanás”. El Diablo o Satán “no es una abstracción, sino que designa una persona, Satanás, el Maligno, el ángel que se opone a Dios”.

            Para los satanistas el Diablo es considerado como: ser o fuerza metafísica; o como misterioso elemento innato en el ser humano; o energía natural desconocida. Es importante saber que muchas veces no se lo define propiamente. Muchos hablan de la “energía natural desconocida” no dando a conocer a quién se refieren. Se esconde de mil modos y engaña como engañó a nuestros primeros padres. Se lo llama de muchas maneras pero sobre todo se lo invoca a través de diversas prácticas rituales. Nuestro interés es definir no al Demonio sino a los adoradores de éste.

Acciones pastorales de la lglesia frente al fenómeno del satanismo

            El reconocimiento de la existencia del fenómeno satanista. Esta es una de las primeras acciones que debemos realizar ya que se ha venido dando una cierta tendencia entre pensadores y teólogos a indicar que no existe ni el demonio ni el infierno.  Es un hecho que toca, por tanto, a nuestra fe.

            Es un problema complejo: no sólo de carácter religioso. También afecta a otros sectores de la sociedad.  En nuestras sociedades es, incluso, considerado un problema de seguridad de Estado, por sus implicaciones en diversos campos.

            Debe haber alguien que lo estudie y pueda dar informaciones convenientes y serias a los agentes pastorales, así como a los miembros de las comunidades. Ese conocimiento no puede ser una simple información, sino que debe concluir en una toma de posición desde la fe.

            Si se le estudia no es por simple curiosidad, sino para brindar aportes a quienes tienen la tarea de la evangelización directa.

 

Aspecto doctrinal

Las sectas satánicas

            Los grupos son muy diversos algunos están relacionados entre sí otros no, ciertos grupos son desconocidos hasta para las mismas personas que frecuentan el ambiente satanista.

            En Estados Unidos se encuentra, la mayor concentración de grupos satánicos conocidos, es decir, que actúan más o menos abiertamente y es también en ese país donde podemos encontrar las mayores referencias bibliográficas sobre el satanismo contemporáneo[8], grupo satanista que ha tenido cierta notoriedad, también después de la observación que como participante ha hecho el sociólogo americano William Sims Bainbridge, es The Process Church of the final Judgement (La Iglesia del Proceso del Juicio Final), surgido en 1965 en Inglaterra y difundido en algunos paises, sobre todo en Estados Unidos antes de su escisión en dos grupos diversos; actualmente The Process se ha extinguido. También se conocen algunos grupos de Inglaterra e Italia.

            Existen grupos que no se presentan como satánicos, afirmando que practican ritos paganos para relacionarse con las “fuerzas ocultas de la naturaleza”, pero en realidad ponen de manifiesto aspectos que permiten su ubicación dentro del mundo del satanismo.

Los ritos, los símbolos y las prácticas satánicas

            Los ritos satánicos son un conjunto de gestos y de palabras orientados a provocar un cambio de las situaciones o acontecimientos que no se pueden obtener a través de medios o instrumentos comunes. Es una especie de liturgia invertida.

No se puede excluir que durante estos ritos, algunos grupos lleguen a perpetrar actos de escarnio o profanación de cadáveres, violencias físicas incluso sobre menores y hasta homicidios rituales.

La agrupación en la cual se inspiran algunas sectas satánicas es la Church of Satan, fundada en EEUU en 1966 por Anton Szandor La Vey. Este hombre La Vey es escritor de tres libros que constituyen un punto de referencia para el mundo satánico contemporáneo: The Satanic Bible Complete Witch (La Hechicera perfecta de la Biblia Satánica), The Satanic Rituals (Los ritos satánicos) aquí se encuentran ritos en latín, francés, inglés y alemán.

La misa negra es el rito principal. Este rito es oficiado por un celebrante, un diácono, y un subdiácono (servidores); como instrumentos se utilizan cirios, un pentáculo invertido, un cáliz lleno de vino o de licor, una campanilla, una espada, un crucifijo invertido. El altar es una mujer desnuda y los participantes llevan vestidos negros con capucha. El rito imita más o menos lo que es la Misa Católica con las oraciones en latín, francés e inglés. En lugar de invocar el nombre de Dios se invoca Satanás y a diversos demonios; se recita el Padre Nuestro en sentido contrario (padre nuestro que estas en el infierno); se dicen blasfemias contra Jesucristo, y la Hostia es profanada de varias maneras (utilizándola en prácticas sexuales, pisándola repetidamente y con odio).

Los Ritos Satánicos en el Juicio de la Iglesia

            Hoy, pululan las más variadas formas de una sacralidad que se podría definir naturalista,  una concepción de la naturaleza (del cosmos y del hombre) que -casi al estilo de la era precristiana- vuelve a ser considerada divina en sí misma. 

            “No creer ya en Dios no significa creer en nada; por el contrario, significa creer en todo”. Esta conocida intuición de Chesterton describe bien la condición de muchos hombres de hoy, los cuales, tras abandonar la fe cristiana y decepcionados de la razón iluminista, no consiguen liberarse de la angustia de su soledad radical frente al mundo y al tiempo.  Para dominarla recurren a la magia, que permitiría obtener la protección de poderes ocultos, y no renuncian a buscar una alianza con las mismas potencias del mal.

            Por esto proliferan las prácticas mágicas; incluso algunos fieles “cristianos” participan en grupos satánicos que practican un culto abiertamente contrario a la religión católica

            La acción ordinaria de Satanás consiste en inducirnos al pecado, que es un extravío culpable de la libertad.

            La enseñanza del Concilio Vaticano II ilumina esta situación: “El hombre, al examinar su corazón, se descubre también inclinado al mal e inmerso en muchos males que no pueden proceder de su Creador, que es bueno.  Negándose con frecuencia a reconocer a Dios como su principio, rompió además el orden debido con respecto a su fin último y, al mismo tiempo, toda su ordenación en relación consigo mismo, con todos los otros hombres y con todas las cosas creadas.  De ahí que el hombre está dividido en su interior. Por esto, toda vida humana, singular o colectiva, aparece como una lucha, ciertamente dramática, entre el bien y el mal, entre la luz y las tinieblas”.

            Las advertencias de la Sagrada Escritura sobre la ilicitud de los cultos a Satanás son constantes, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento.  El punto central de la condena de la Biblia es la conciencia de que estos cultos implican un rechazo del único y verdadero Dios; lo que está en juego es el señorío de Dios sobre su pueblo: “Yo, yo soy el Señor, y fuera de mi no hay salvador” (Is 43,1-1).

            En la Alianza el Señor había mandado: “A Yahveh tu Dios temerás, a él le servirás, por su nombre jurarás. No vayáis en pos de otros dioses, de los dioses de los pueblos que os rodean, porque un Dios celoso es Yahveh tu Dios que está en medio de ti. La ira de Yahveh tu Dios se encendería contra ti y te haría desaparecer de la haz de la tierra. No tentaréis a Yahveh vuestro Dios, como le habéis tentado en Massá” (Dt 6, 13-16).

            La condena veterotestamentaria (A.T.) permanece intacta en el Nuevo Testamento: “Dícele entonces Jesús: <Apártate, Satanás, porque está escrito: Al Señor tu Dios adorarás, y sólo a él darás culto>” (Mt 4, 10).

            Los escritos apostólicos recogen con fuerza la condena de las brujerías: “Ahora bien, las obras de la carne son conocidas: fornicación, impureza, libertinaje, idolatría, hechicería, odios, discordia, celos, iras, rencillas, divisiones, disensiones, envidias, embriagueces, orgías y cosas semejantes, sobre las cuales os prevengo, como ya os previne, que quienes hacen tales cosas no heredarán el Reino de Dios” (Gal.5,1 9-2 1).

            Es unánime al respecto la doctrina de los Padres de la Iglesias sobre todo de los primeros siglos del cristianismo, cuando abundaban los ritos mágicos y satánicos. Podemos recordar las palabras de Tertuliano: “De astrólogos, brujos, charlatanes de cualquier clase, ni siquiera se debería hablar. Y sin embargo, recientemente, un astrólogo que se declara cristiano ha tenido la desfachatéz de hacer la apología de su trabajo. (... ) La astrología y la magia son torpes invenciones de los demonios”[16]; así como las de san Cirilo de Jerusalén: “AIgunos han tenido la osadía de despreciar al Creador del paraíso, adorando la serpiente y el dragón, imágenes de aquel que hizo expulsar al hombre del paraíso”[17].

            En ninguna época de la historia del cristianismo ha cambiado el juicio de la Iglesia sobre los cultos satánicos.  Estos entran en la categoría de la idolatría, porque atribuyen poderes y características divinas a un ser que no es Dios.

Fdo. Cristobal Aguilar.



Publicado por cristobalaguilar @ 23:49  | Los Demonios
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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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