Lunes, 07 de septiembre de 2009
CONGREGACIÓN MISIONEROS DE SAN CARLOS (SCALABRINIANOS)

La Congregación Misioneros de San Carlos Borromeo (más conocidos como Scalabrinianos), fue fundada en 1887, por el Beato Monseñor Juan Bautista Scalabrini, destinada a ayudar a los inmigrantes y refugiados políticos.

Presentes en 30 países del mundo, los Misioneros de San Carlos/Scalabrinianos,hacen una labor en beneficio de aquellas personas que por diversascircunstancias se ven obligadas a dejar sus hogares y buscar una mejorfuente de sonten para sus familias.

La atención pastoral es en casas del migrante, centros de atenciónpara los derechos humanos, parroquias multiculturales, medios decomunicación.


La Familia Scalabriniana, hoy en día, estacompuesta por tres ramas que son: Misioneros de SanCarlos/Scalabrinianos, Misioneras de San Carlos/Scalabrinianas,Misioneras Seculares Scalabrinianas.

En la actualidad los Scalabrinianos son miles en el mundo entero.

JUAN BAUTISTA SCALABRINI - FUNDADOR

Juan Bautista Scalabrini ( n. Milán, 8 de julio de 1839 - m. Piacenza, 1 de junio de 1905), fue un prelado italiano.

Fue ordenado sacerdote en 1862, fundó en 1887, la Congregación de Hermanos Misioneros de San Carlos Borromeo (más conocidos como Scalabrinianos), fue Nuncio Apostólico en Argentina (1898) y posteriormente, Arzobispo de Piacenza (1902-1905), en cuya diócesis murió en 1905, a la edad de 66 años, y fue beatificado por el Papa Juan Pablo II en 1997. Sus restos incorruptos yacen en la cripta bajo el altar de la Catedral de Piacenza.

El Beato Juan Bautista Scalabrini (1839-1905) es conocido en Italia y en el mundo como el “Padre de los Migrantes”.

Nacido en Fino Mornasco, Como (Italia), entró en el Seminario a los 18 años y fue ordenado sacerdote a los 24. Deseoso de irse de misionero a Ásia, su obispo le dijo: “Tus Indias están en Italia”. Fue Profesor y Rector del seminario de su diócesis y en seguida Párroco en una parroquia de la periferia. Consagrado Obispo de Piacenza a la joven edad de 36 años, fue infatigable en la administración de los Sacramentos, en la predicación, en la educación del clero y del pueblo, en el amor a la Iglesia y al Papa, en el culto a la verdad, en la unidad y en la caridad. De estas virtudes dio pruebas heroicas en la asistencia a los enfermos de cólera, en la solicitud por los enfermos y por los encarcelados, en la predilección por los pobres, en el perdón a los enemigos. Salvó del hambre a millares de campesinos y obreros, despojándose de todo. Fundó un Instituto para Sordomudas. Organizó la asistencia a las obreras del arroz, sociedad de mutuo socorro, asociaciones de obreros, cajas rurales y cooperativas.

Llamado por Pío IX “apóstol del catecismo”, contribuyó grandemente al renacimiento del catecismo, siguiendo como modelo a San Carlos Borromeo; ideó y presidió el primer Congreso Catequístico Nacional y fundó la primera revista de catequesis de Italia.

Vivió desde dentro el drama del éxodo de los migrantes que se dirigían en gran número desde Italia hacia los países de América. En el 1887 fundó la Congregación de los Misioneros de San Carlos y la Sociedad de San Rafael para la asistencia religiosa y la promoción humana de los migrantes, que estaban abandonados por todos, a menudo en la semiesclavitud, expuesto a perder para siempre la práctica religiosa y la fe. Asimismo, patrocinó con energía la creación de instrumentos legislativos e institucionales para la protección humana y jurídica de los migrantes contra cualquier forma de explotación.

Fundó además, junto con el Padre Giuseppe Marchetti a las Misioneras de San Carlos. En el 1901 visitó a sus misioneros y a los migrantes de los Estados Unidos y en el 1904 hizo lo mismo en Brasil.

Extenuado por las fatigas y los viajes apostólicos, murió el 1 de junio de 1905.

El día de su Beatificación en Roma, el 9 de noviembre de 1997, Juan Pablo II dijo de él: Juan Bautista Scalabrini sintió y vivió constantemente la vocación universal a la santidad. Le gustaba repetir: «¡Ojalá pudiera santificarme y santificar a todas las almas que se me han encomendado!». Anhelar la santidad y proponerla a cuantos encontraba fue siempre su primera preocupación. Profundamente enamorado de Dios y extraordinariamente devoto de la Eucaristía, supo traducir la contemplación de Dios y de su misterio en una intensa acción apostólica y misionera, haciéndose todo para todos a fin de anunciar el Evangelio. Su ardiente pasión por el reino de Dios hizo que fuera celoso en la catequesis, en las actividades pastorales y en la acción caritativa, especialmente con los más necesitados. El Papa Pío XI lo definió el Apóstol del catecismo por el empeño con el que promovió en todas las parroquias la enseñanza metódica de la doctrina de la Iglesia, tanto para los niños como para los adultos. Por su amor a los pobres y, en particular, a los inmigrantes, se hizo apóstol de sus numerosos compatriotas obligados a expatriar, a menudo en condiciones difíciles y con el peligro concreto de perder su fe: para ellos fue padre y guía seguro. Podemos decir que el beato Juan Bautista Scalabrini vivió intensamente el misterio pascual no a través del martirio sino sirviendo a Cristo pobre y crucificado en los numerosos necesitados y personas que sufrían, a quienes amó con predilección en su corazón de auténtico pastor solidario con su propia grey.”

La Congregación de los Misioneros de San Carlos - Scalabrinianos - es una comunidad internacional de religiosos, hermanos y sacerdotes, fundada en Piacenza (Italia) el 28 de noviembre de 1887 por el beato Juan Bautista Scalabrini.

El mundo al que la Congregación es llamada a anunciar el feliz mensaje de Cristo es el de los migrantes, en particular todos los que exigen una atención pastoral específica.


ACCIÓN Y ESPIRITUALIDAD

Los religiosos scalabrinianos realizan esta misión haciéndose migrantes con los migrantes, para edificar con ellos, mediante el testimonio de su vida y de su comunidad, la Iglesia que, en su peregrinaje terreno, se une de manera especial con las clases más pobres y abandonadas.

Con su actividad apostólica, los misioneros trabajan para cooperar en el saneamiento de los males producidos por las migraciones, tanto en sus causas como en sus efectos, y hacer descubrir el designio que Dios realiza en todas las migraciones, incluso en aquellas producidas por injusticias, a fin de que sean la prolongación y la extensión del encuentro de los pueblos, culturas y etnias que, gracias al don del Espíritu de Pentecostés, se convierte en comunión auténtica.

Las peculiaridades de los migrantes son para el scalabriniano y para la iglesia local un llamado a la fraternidad pentecostal, en la que las diferencias se armonizan gracias al Espíritu y la caridad se vuelve auténtica aceptando al "otro".

Presentes en 31 Países de los 5 Continentes:

  • Orientamos a los Migrantes en parroquias multiculturales.
  • Acogemos a los Refugiados, defendiendo sus derechos.
  • Damos la mano a los Indocumentados en las fronteras.
  • Nos solidarizamos con los Desplazados con misiones volantes.
  • Acompañamos a las Migraciones Internas con campos-misión.
  • Ofrecemos hospedaje a los Marineros en los puertos.
  • Asesoramos a las Conferencias Episcopales en el campo de la migración.
  • Sensibilizamos a la Opinión Pública sobre el fenómeno migratorio con los medios de comunicación social.

Los Misioneros de San Carlos quieren cumplir con las palabras de Cristo:”Yo era migrante y tú me acogiste (Mt 25.25), tratando de “llevar donde haya migrantes el consuelo de la fe y la sonrisa de su tierra”, conscientes que ” no se llega a Dios con los zapatos limpios” (Beato J.B. Scalabrini).

Fdo. Cristobal Aguilar.

 

 

 


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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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