Lunes, 31 de agosto de 2009

El Imperio Romano es el término que se utiliza para describir la organización política de la época de Cesar Augusto. Aunque Roma acumuló varios tributos antes de la autocracia de Augusto, el estado pre-augustiano se denomina República Romana. La diferencia entre la República Romana y el Imperio Romano se basa únicamente en sus cuerpos de gobierno y la relación entre ellos.

Durante años, algunos historiadores han hecho una distinción entre el "principado", el periodo que va desde Augusto hasta la crisis de la tercera centuria, y la "dominación", el periodo que va desde la época diocletiana hasta el final del Imperio del oeste. De acuerdo con esta teoría, durante el principado (de la palabra latina princeps: el primero, el único término que permitía Augusto) la dictadura fue maquillada con formas republicanas; en cmabio en el periodo de la dominación (de la palabra dominus: amo y señor) el poder imperial no se escondió y mostró la realidad sin problemas. Hoy en día sabemos que la situación tenía más matices: algunas formas históricas continuaron hasta el período bizantino, más de mil años después de haber sido creadas y los despliegues de grandeza imperial eran muy comunes en los primeros años del Imperio.

Las provincias del Imperio Romano

Durante toda su historia el Imperio Romano controló todos los estados helénizados y las fronteras mediterráneas, además de las regiones celtas de la Europa Occidental. La administración del Imperio Romano evolucionó con el tiempo y se dividió en dos siguiendo una división cultural entre el este y el oeste. Estas dos partes se conocen como Imperio Romano de Este e Imperio Romano del Oeste. Cuando Odoacer tomó el poder del del Oeste en 476, el otro imperio estaba evolucionario en otra dirección, la iglesia estaba consiguiendo mucho protagonismo, absorviendo la mayoría de la administración y los roles benéficos que anteriormente estaban cubiertos por el gobierno seglar. La parte este del Imperio, centrada en Constantinopla, la ciudad de Constantino el grande, seguía siendo el corazón del estado romano hasta que en 1453 el Imperio Bizantino cayo en manos de los turcos otomanos.

La influencia del Imperio Romano en el gobierno, la ley y arquitectura, además de otros muchos aspectos es ineludible. Otros estados como el Reino Franco, el Santo Imperio Romano, los primeros y segundo estados Búlgaros, las dinastías kiev y rusas y el Imperio Germano, recogieron el testigo del Imperio Romano y sus pretensiones imperiales.

Cultura romana

La cultura clásica romana se desarrolló durante muchos años de esa civilización. Este término se refiere a la cultura de la República romana, más tarde el Imperio Romano, que en su máximo apogeo, cubrió el área que va desde Cumbria y Marruecos hasta el Eúfrates.

La vida en la antigua Roma se desenvolvía a los alrededores de la ciudad, que estaba ubicada sobre siete colinas, y sus estructuras monumentales como el Coliseo, el Foro de Traján y el Panteón. La ciudad contaba con varios teatros, institutos, tabernas, baños y burdeles. En todo el territorio que ocupaba la antigua Roma, se podían ver desde casas muy humildes hasta vastos palacios, y en la capital había residencias imperiales en la colina Palatina, de ahí deriva la palabra inglesa "palace" y la española "palacio". Las clases más humildes vivían en apartamentos en el centro de la ciudad que se parecían mucho a los guetos actuales.

La ciudad de Roma era una megalópolis de aquel tiempo y contaba con una población de más de un millón de habitantes. En las calles de Roma resonaban los cascos de los caballos y el ruido de las ruedas de las cuádrigas, pero sólo por el día, porque Julio César prohibió el tráfico nocturno. Estimaciones históricas indican que alrededor de un 10% de la población, bajo jurisdicción de la antigua Roma, vivía en varios centros urbanos, con poblaciones de 10.000 o más habitantes y con varios asentamientos militares. La mayoría de estos lugares tenían foro, templos y el mismo tipo de edificios, pero en menor escala, que los que había en Roma.

La abundante población requería suministro continuo de comida, que era una tarea logística complicada, que comprendía, comprar la comida, transportarla, almacenarla y distribuirla por Roma y otros centros urbanos. Las granjas italianas abastecían con vegetales y frutas, pero el pescado y la carne eran un lujo que no todos podían alcanzar. El vino y el aceite se importaba de España, Gaul y África y había un acueducto que llevaba agua a los centros urbanos.

El 90% de la población vivía en el campo, en cabañas de paja y en condiciones de pobreza. Los terratenientes solían residir en las ciudades y sus posesiones estaban a cargo de los amos de las granjas, que trataban muy mal a los trabajadores. La condición de los esclavos rurales era peor que la de los esclavos de la ciudad. Algunos registros indican que en una cabaña de Egipto vivieron más de 42 personas, y seis familia tenían un único olivo. Los lugareños además carecían de diversiones como deportes o festivales religiosos. Todas estas situaciones desembocaron en la emigración a las ciudades.

Con todo este transfondo humano, se desarrolló una de las civilizaciones más conocidas de la historia que ha dejado un legado cultural que aún hoy en día sigue vigente entre nosotros.

Raices culturales de Roma

Muchos aspectos de la antigua Roma formaban parte de la antigua Grecia..

La escultura romana más original fue la reproducción del busto de Cato el viejo. En la arquitectura y la escultura se ve claramente la influencia griega. Los griegos creaban y los romanos copiaban. La contribución romana a la arquitectura fue el arco y la cúpula que fue posible gracias a éste. Aunque la mayoría de la escultura romana era copias de las griegas, los romanos trabajaron los retratos de una manera original y diferente. A diferencia de las esculturas griegas, los retratos romanos no eran formas idealizadas sino reflejos de la realidad.

El legado cultural de Roma

La trascendencia del legado romano se refleja en la influencia y longevidad de obras como las de Ovidio y Virgilio. Además de todos los aspectos culturales que se han incorporado en las culturas de los estados que se han levantado en las cenizas del Imperio Romano. El latín, que fue la lengua primaria del Imperio, se sigue usando en la religión, en la ciencia y en el derecho. El cristianismo, una religión que se adoptó como cultura cuando se acercaba la caída del Imperio, tiene más de 2 billones de seguidores hoy en día. La supervivencia se le puede atribuir a la promoción que hiceran de ella las autoridades romanas.

Fdo. Cristobal Aguilar


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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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