Jueves, 27 de agosto de 2009
¿QUE ES UN FANTASMA?

Los fantasmas (del griego φάντασμα, "aparición"), en el folclore de muchas culturas, son supuestos espíritus o almas desencarnadas que se manifiestan (aunque no de forma sagrada o hierofanía)entre los vivos de forma perceptible (por ejemplo, tomando unaapariencia visible, produciendo sonidos u olores o desplazando objetos —polstergeist &mdashGui?o, principalmente en lugares que frecuentaban en vida, o en asociación con sus personas cercanas. Quienes dicen haberlos visto los describen como siluetas o sombrasoscuras o blanquecinas, difuminadas o nebulosas, antropomórficas, decarácter inmaterial y trasparentes a veces, que flotan y pueden notener contorno definido a los pies. Su aparición no suele sobrepasar elespacio de un minuto y cuando ocurren la temperatura baja sensiblementey suele haber fenómenos asociados como olores penetrantes, ruidos,golpes, música o voces. Se ligan a un lugar y realizan actosrepetitivos; su actitud no suele ser comunicativa, sino más bienhuidiza, y se diría que tienen más miedo de nosotros que nosotros deellos. Algunas personas, sin embargo, los llamados clarividentes o medium,dicen poder observarlos con más frecuencia. La tradición afirma quesuelen aparecer a la hora de la puesta de sol, a la medianoche, a unahora fija o en una fecha determinada, pero también hay fantasmasimpuntuales o que aparecen de forma imprevista e imprevisible. También se dice que existen fantasmas de personas vivas (bilocación) y de animales, barcos, trenes y aviones. 

La creencia en aparecidos o revenants, espectros, ánimas del Purgatorio, almas en pena, wraith, yūrei, strigoi, almas errantes o fantasmas ha generado una amplia literatura (novela gótica o de terror), inspira la cinematografía y el teatro y ha generado innumerables leyendas y mitos, si es que estos, por el contrario, no la han originado a ella; la ciencia considera la creencia en fantasmas un tipo de superstición muy asentado en la naturaleza humana, porque se alimenta de la necesidad de creer en la vida eterna, como la religión, y sublima la muerte inaceptable por medio del acto apotropaico de creer en que pervive la conciencia tras la muerte. Estudios recientes indican que muchos occidentales creen en fantasmas; en sociedades donde la religión tiene mucho predicamento, como los Estados Unidos, una encuesta demostró que el 32% de sus habitantes cree en la existencia de fantasmas y en la vida después de la muerte o más allá.

Desde antiguo la mitología, la religión y otras manifestaciones de foklore o literatura han creído, o pretendido creer, en la existencia de entidades sobrenaturales o númenes más o menos inmmateriales de varios tipos:

  • 1. Abstractos.
  • 2. Naturales o no humanos.
  • 3. Animales o animalizados.
  • 4. Antropomórficos.
  • 5. Humanos.

Desde el más primitivo animismo, que otorga vida a todo lo semoviente o dotado de movimiento y evolución, así como a las fuerzas de la naturaleza (el aire, el agua, el fuego, la vegetación, los astros), muchas de estas categorías pueden asociarse y formar criaturas mixtas, como el ángel o los dioses medio animales de los egipcios y los japoneses. El fantasma vendría a ser una entidad del quinto tipo por su origen humano, bien diferenciada de duendes, diaños, demonios, yōkai, genios, elfos, silfos y hadas, restos de religiones desaparecidas a los que Heinrich Heine llamaba "dioses en el exilio". Para la mentalidad moderna, que ha desvitalizado el cosmos transformándolo en una cosa o una mecanicismo y absorbiendo toda su vida en el yo y el antropocentrismo desde el Renacimiento, es por eso más fácil creer en fantasmas que en esos otros tipos de criaturas, cuyo predicamento estaba más extendido por el mundo antiguo politeísta y la Edad Media. El pensamiento prelógico y primitivo no distingue niveles entre lo real y lo imaginario, se revela contra la idea inaceptable y abstracta de la muerte, y considera que lo que aparece en los sueños posee una existencia real, justificándose en la existencia del mundo onírico o de los sueños, que puede, así, identificar la imagen de un ser desaparecido por la muerte que aparece en estos con un ser real no afectado por la desaparición y la muerte y que se encuentra en otro grado de existencia, menos patente pero igualmente real; es más, puede calmar la inquietud exitencial que provocan los sentimientos de culpa y el hecho de la muerte.

Según el Espiritismo o "doctrina espírita", como se decía en el siglo XIX desde que este movimiento fue configurado por Allan Kardec y la teósofa Helena Petrovna Blavatsky, el alma humana sobrevive a la muerte del cuerpo material y dispone de un otro cuerpo llamado periespíritu. Los fantasmas serían seres humanos desencarnados capaces de manifestarse haciendo perceptible el periespíritu a los sentidos ordinarios. En el vocabulario espiritista no se utiliza la palabra fantasma, sino espíritu, ente o entidad. Algunas almas no habrían pasado a otro nivel de existencia por miedo a quemarse eternamente, por simple obstinación o por poseer demasiado apego a este nivel de existencia o a algunas cosas y personas de este nivel de existencia.



Fdo. Cristobal Aguilar.
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