Lunes, 24 de agosto de 2009
MARCAS Y RESTOS ENCONTRADOS EN LA SABANA SANTA (CAPA DE HIDRATOS DE CARBONO)

Vista microscópica de contraste fasado de una fibra de la imagen del sudario de Turín. La capa de hidratos de carbono es visible a lo largo del borde superior, pero desaparece en el borde inferior derecho. Esta capa puede arrancarse o retirarse con adhesivo. Una teoría científica que no descarta la relación del sudario con Jesús, implica a los gases que escapan de un cadáver en las primeras fases de descomposición. Las fibras de celulosa que componen la tela están revestidas por una fina capa de fécula, con fragmentos de almidón, azúcares y otras impurezas. Esta finísima capa (180 a 600 nm) fue descubierta al utilizar un microscopio de contraste fasado. La imagen muestra su parte más fina, la que carga con el color, mientras que la prenda subyacente está sin colorido. La capa de hidratos de carbono sería en esencia incolora salvo en algunos sitios donde un cambio químico le ha otorgado un color pajizo. La reacción implicada es similar a la que tiene lugar al calentar el azúcar para producir caramelo.

R. N. Rogers y A. Arnoldi proponen esta explicación natural en un artículo titulado El Sudario de Turín: una reacción amino-carbonila (reacción de Maillard) podría explicar la creación de la imagen (ver Referencias), que no descarta una invocación sobrenatural ni una intensificación de un proceso natural. Según ella, los aminoácidos del cuerpo humano reaccionan pronto con la capa de hidratos de carbono, antes de que los líquidos producto de la descomposición manchen o dañen la tela. Los gases de los cuerpos muertos son extremadamente reactivos químicamente y al cabo de un par de horas, en entornos como los sepulcros, el cuerpo empieza a producir aminos más fuertes en sus tejidos, como pudriscina y cadaverina. Esto provocaría el color observado en la capa de hidratos de carbono, pero crea preguntas sobre por qué ambas vistas de la imagen son tan fotorrealísticas y por qué no fueron destruidas por posteriores productos de la descomposición (una pregunta obvia si hubo resurrección, o si se retiró el cuerpo de la tela en el momento requerido).

AUTO-OXIDACIÓN DE LA TELA

Christopher Knight y Robert Lomas (1997) sostienen que la imagen de la sábana es la de Jacques de Molay, último Gran Maestro de la Orden de Caballeros Templarios, arrestado por herejía en el Templo de París por el rey Felipe IV de Francia el 13 de octubre de 1307. De Molay fue torturado bajo los auspicios del Inquisidor en Jefe de Francia, William Imbert. Sus brazos y piernas fueron claveteados, posiblemente a una gran puerta de madera. Tras la tortura, según Knight y Lomas, de Molay fue postrado en una cama blanda, sobre un trozo de tela; se pasó lo que sobraba de la tela sobre su cabeza para cubrir su cuerpo y se le abandonó unas 30 horas, en estado de coma. El que usaran un sudario se explica porque el Templo de París guardaba sudarios para usos ceremoniales. 

De Molay sobrevivió a la tortura, pero fue llevado a la hoguera el 19 de marzo de 1314 junto a Geoffroy de Charney, preceptor templario de Normandía. Jean de Charney, su nieto, murió en la batalla de Poitiers. Tras su muerte, su viuda, Jeanne de Vergy, se halló en posesión del sudario y lo tuvo expuesto en una iglesia de Lirey. Knight y Lomas basan sus hallazgos en parte en las pruebas del carbono 14 de 1988 y en la investigación de Mills en 1995 acerca de una reacción química llamada auto-oxidación, y argumentan que su teoría concuerda con los datos conocidos sobre la creación de la tela y de los resultados de la datación por radiocarbono.

¿COMO SE FORMÓ LA IMAGEN?

Algunas personas encuentran un enorme parecido entre este autorretrato de Leonardo da Vinci y el Hombre del Sudario.

De los métodos propuestos por los escépticos sobre la creación de la imagen en la Edad Media, hay quien no duda en considerar al sudario como la primera fotografía del mundo, atribuyendo su autoría a Leonardo da Vinci. Según ellos, la imagen habría sido producida con la ayuda de una linterna mágica, un dispositivo de proyección simple y compuestos de plata sensibles a la luz aplicados sobre la tela. Esta teoría se apoya en el parecido que algunos encuentran entre el famoso autorretrato de Leonardo y la imagen del sudario, pese a que Leonardo nació varios siglos después de la primera aparición documentada de la sábana, si consideramos que la sábana de Turín es la misma que la de Edesa, cosa que algunos expertos dudan.

En 1977, un equipo de científicos elegidos por el Gremio del Santo Sudario desarrolló un programa de pruebas sobre la tela, denominado STURP (Shroud of Turin Research Project, Proyecto de investigación del sudario de Turín). El cardenal Ballestrero, arzobispo de Turín, otorgó su permiso pese a los desacuerdos internos. Los científicos de STURP dirigieron durante cinco días sus pruebas.

¿PINTURA?

En 1979, un miembro del equipo llamado Walter McCrone concluyó, tras analizar las muestras de las que disponía, que la imagen estaba compuesta por miles de millones de pigmentos de menos de una micra. Los únicos fibrilos disponibles para el estudio de las manchas fueron aquellos que quedaron pegados a una cinta adhesiva hecha a medida que se aplicó a treinta y dos secciones diferentes de la imagen (hecho así para evitar dañar la tela). 

Según McCrone, los pigmentos son una mezcla de témperas rojo ocre y bermellón. Su grupo de óptica electrónica publicó en cinco artículos los resultados de estos estudios en revistas revisadas por científicos: Microscope 1980, 28, 105, 115, 1981, 29, 19; Wiener Berichte uber Naturwissenschaft in der Kunst 1987/1988, 4/5, 50 y Acc. Chem. Res. 1990, 23, 77-83. Tras conocer la noticia, STURP confiscó las muestras a McCrone y le reemplazaron por otros científicos[cita requerida]. En palabras de McCrone, le «expulsaron» de STURP, y es ahora uno de los mayores defensores de la teoría de que el Sudario es una farsa, y sigue defendiendo sus análisis. Raymond Rogers, prestigioso químico de Los Alamos National Laboratory, University of California, poseedor durante un cuarto de siglo de las 32 muestras que él mismo obtuvo de la Sábana Santa, no pudo corroborar (pese a cientos de horas de observación con el microscopio de luz polarizada) los hallazgos de pigmento de óxido de hierro de Walter McCrone sobre esas mismas muestras. Tampoco pudo hacerlo el experto Joe Kohlbeck de la Hercules Corp. al que Rogers solicitó colaboración. A fecha de 2005, ningún otro estudio independiente ha confirmado los resultados de McCrone.

Otros análisis microscópicos de las fibras parecen indicar que la imagen se limita estrictamente a la capa de hidratos de carbono, sin capas adicionales de pigmentos a la vista. Los partidarios de la autenticidad del sudario replican que ninguna técnica conocida de pintura a mano puede aplicar un pigmento con semejante nivel de control sobre una superficie de fibras nanométricas.

TEORÍA DE LA SOMBRA

En marzo de 2005, Nathan Wilson, profesor del Nuevo Instituto de San Andrés y sindologista aficionado, hizo público en un artículo de la revista Libros y Cultura que había fabricado un símil de la imagen de la sábana exponiendo lino negro al sol durante diez días, bajo una lámina de cristal sobre la que se había pintado una máscara del positivo. Su método, aunque rudo y preliminar, atrajo, sin embargo, la atención de varios sindologistas, especialmente del Dr. Raymond Rogers, del equipo STURP original, y del Dr. Antonio Lombatti, fundador del diario escéptico sobre el sudario Approfondimento Sindone. El método de Wilson destaca porque no requiere conjeturas sobre técnicas medievales desconocidas y por ser compatible con las afirmaciones de que no hay pigmentos en la tela. No obstante, el experimento no se ha repetido, y las imágenes deben pasar todavía por análisis químicos y microscópicos. Surgen también dilemas sobre la disponibilidad de un cristal medieval lo bastante grande para crear la imagen, el coste desmesurado que tendría y la compatibilidad del método con la afirmación de Fanti de que la imagen original es de doble cara.

TEORÍA DE LA FOTOGRAFÍA

Durante la restauración de 2002, la vista de atrás de la tela fue fotografiada y escaneada por primera vez. El diario del Instituto de Física de Londres publicó un artículo contrastado por científicos sobre este tema el 14 de abril de 2004, escrito por Giulio Fanti y Roberto Maggiolo, de la Universidad de Padua (Italia). Describen la imagen del reverso como mucho más tenue, formada principalmente por la cara y las manos. Como en la imagen frontal, es enteramente superficial, estando la coloración limitada a la capa de hidratos de carbono. Las imágenes se correlatan con las del otro lado de la tela. No se detecta ninguna imagen en la sección correspondiente a la vista dorsal de la sábana. Los que apoyan la teoría de la reacción Maillard, argumentan que es menos probable que los gases penetraran toda la tela por la parte dorsal, ya que el cuerpo estaría depositado en una repisa de piedra. La segunda imagen hace al mismo tiempo menos probable la teoría fotográfica.

DATACIÓN RADIOMÉTRICA

En 1988, la Santa Sede permitió a tres centros de investigación independientes realizar exámenes de radiocarbono sobre un trozo de una esquina del sudario. Tanto las Universidades de Oxford, como la de Arizona y el Instituto Federal de Tecnología de Suiza coincidieron en datar la tela entre los siglos XIII y XIV (1260-1390), aunque algunos análisis químicos recientemente publicados (ver más abajo) indican que la muestra utilizada no era válida. La comunidad científica ha pedido a la Santa Sede que autorice más muestras, incluyendo de la parte de la tela que lleva la imagen, pero han sido denegadas. Una posible explicación sería que, si la imagen es genuina, el proceso de datación estaría cometiendo un sacrilegio al destruir las muestras. Otra explicación es que se tengan reticencias a que se date definitivamente la sábana. En condiciones típicas, la datación por radiocarbono es una ciencia muy precisa, y puede datar materiales de hasta 2000 años de antigüedad con un margen de error de un año. Sin embargo, no está exenta de errores. Se desarrolló principalmente para aplicarlo a objetos recién desenterrados y protegidos del contacto humano hasta el inicio del examen[cita requerida], lo que no sucede con la sábana. El director del laboratorio suizo que examinó la tela (el Dr. Willi Wolfli) declaró que «El método del C-14 no está libre de resultados terriblemente imprecisos cuando existen problemas no evidentes en las muestras examinadas. Constantemente surgen errores significativos de carácter indeterminado».

RESÍDUOS BACTERÍANOS

Se han citado varios fenómenos que harían posible una datación errónea. Los partidarios de la formación milagrosa de la imagen señalan que el evento en sí de la resurrección podría haber trastocado la proporción de Carbono 14 en la tela de modo inusitado, pero los partidarios del uso de la ciencia como método de obtener respuestas opinan que si se recurre a una explicación milagrosa para explicar cualquier anomalia sobre lo descubierto, entonces es absurdo seguir recurriendo a la ciencia para investigar el Sudario, incluida la datación radiométrica, y solo es cuestión de fe creer que el Sudario sea auténtico, eso sí, sin ninguna explicación científica que avale dicha creencia. Otras explicaciones incluyen partículas de humo del incendio de 1532, y residuos bacterianos que los métodos del equipo de examinadores no habrían podido borrar.

Probablemente, el argumento más poderoso sea el de los residuos bacterianos, ya que hay varios ejemplos de textiles antiguos cuya datación resultó horriblemente inexacta, especialmente en los orígenes de la radiometría. El caso más notable se dio en 1970, cuando se dataron los huesos de una momia del Museo Británico unos 800–1000 años antes que su envoltura. Hay que tener en cuenta también que la esquina utilizada en la datación habría sido más manoseada que el resto de la tela, subiendo el riesgo de contaminación por bacterias y otros residuos. Las bacterias y sus desechos (bacterias muertas y subproductos) contienen carbono, lo que acercaría a nuestros días la fecha radiométrica. 

El físico nuclear Harry E. Gove, de la Universidad de Rochester, que diseñó el examen de radiocarbono que se utilizó, declaró que «hay una cubierta bioplástica en varias fibras, tal vez en la mayoría». Según Gove, si esta cubierta es lo bastante gruesa, haría «que la muestra pareciera más joven de lo que debiera». Rodger Sparks (neozelandés experto en radiocarbono) y otros escépticos han opinado que para que una contaminación bacteriana medieval produjera un error de trece siglos, haría falta una capa bioplástica del doble del peso de la muestra. Ya que esto puede detectarse fácilmente, se examinaron varias fibras en el Centro Nacional de Excelencia de la Fundación de Ciencias de Espectrometría de Masas en la Universidad de Nebraska. El examen piro-másico-espectrométrico no detectó ningún tipo de polímero bioplástico en las fibras, ya fueran éstas de la imagen o de otras zonas del sudario. A su vez, el análisis de micro-sondas láser Raman efectuado en Instruments SA, Inc. en Metuchen (NJ), arrojó también un resultado negativo 

Bueno hasta aquí, otra entrega de la Sabana Santa de Turín.

Fdo. Cristobal Aguilar.

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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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