S?bado, 22 de agosto de 2009
ORDEN DE CLÉRIGOS REGULARES TEATINOS


El nombre oficial de la Orden es "Orden de Clérigos Regulares". El nombre de Teatinos proviene del título del Obispo Teatino, "Episcopus Theatinus", que tenía Juan Pedro Carafa (1476-1559), Obispo de Chieti (Teate), que fue Papa con el nombre de Pablo IV, y primer superior de la Orden y compañero del fundador Cayetano de Thiene. La (Ordo Clericorum Regularium, C.R.) es una orden religiosa masculina de la iglesia Católica, formada por sacerdotes. Fue fundada en Roma en 1524 por San Cayetano de Thiene, Juan Pedro Carafa, después papa Paulo IV, Bonifacio de Colle y Pablo Consiglieri, para restaurar entre los eclesiásticos la forma de vida apostólica, y promover la santidad del estado sacerdotal mediante la profesión de los tres votos religiosos.

El Oratorio del Amor Divino, fundado en 1516 en Roma por Cayetano sobre el modelo de los que ya funcionaban en Italia, apareció en la Ciudad Eterna como una institución compuesta por eclesiásticos y seglares, consagradas al servicio de Cristo y su Iglesia. Pronto comprendió Cayetano que la acción del Oratorio sería insuficiente para atajar los graves males de la Iglesia. Por otra parte, consideraba que el quicio de la reforma estaba en el clero, sumido en la codicia y frivolidad. Madurando, pues, una restauración a fondo del carácter del sacerdocio, concibió la idea de vivir en el estado eclesiástico la profesión de los tres votos religiosos, y a este fin decidió fundar una Congregación o Compañía de sacerdotes que llevaran vida común, bajo la obediencia a un Propósito y la dependencia inmediata de la Santa Sede. En el ambiente del Oratorio halló Cayetano sus primeros colaboradores. Entre ellos, la prestigiosa figura de Juan Pedro Carafa, obispo de Chieti (en latín Teate), antiguo nuncio en Inglaterra (1513) y vicecapellán mayor de Carlos V por el reino de Nápoles (1517). Seducido por los ideales de Cayetano, le suplicó que le admitiera en la nueva fundación. Carafa prestó a la orden su enorme erudición, su profunda experiencia curial y diplomática, y su dinamismo batallador en defensa de los intereses de la Iglesia. El nombre latino de su cargo episcopal, brindaría la denominación popular a la nueva orden.
 
El papa Paulo IV, que antes de serlo participó en la fundación de los teatinos.

Pese a la fuerte oposición de la Curia, Clemente VII aprobó la nueva Congregación por el Breve Exponi nobis el 24 de junio de 1524. Los cuatro fundadores tuvieron especial interés en celebrar una ceremonia fundacional sobre el sepulcro de San Pedro, escogiendo para ello la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz. Reunidos en la mañana del 14 de septiembre de ese año, en la capilla de San Andrés, en la Basílica Vaticana, asistieron a la Misa que celebró, como Legado especial de Clemente VII, Giovanni Battista Bonziano, obispo de Caserta y Prodatario del Papa. Después se trasladaron al altar papal. Sentado el obispo en su sede, el notario Esteban de Amanis dio lectura al Breve pontificio. Luego, cada uno de los fundadores, que en la víspera habían renunciado ante el mismo notario a todos sus bienes, pronunció a los pies del Comisario papal la fórmula de profesión religiosa, escrita en una cédula firmada que depositaron sobre el altar de San Pedro. Todos recibieron la sotana teatina de manos del Legado, el cual impartió su bendición a los fundadores, y les rogó que, a tenor del Breve papal, alejados un poco de la concurrencia, procedieran a la elección del prepósito. Ésta recayó en Juan Pedro Carafa, que desde aquel instante pasó a ser cabeza de la Comunidad.

El Saco de Roma (1527) obligó a los teatinos a abandonarla; y el 17 de junio Venecia recibía a los 12 miembros de que constaba la Congregación. Tras un trienio de gobierno, Carafa cedió la dirección a Cayetano, nombrado por el Capítulo nuevo prepósito. Un Breve de Clemente VII, fechado en Bolonia el 11 de febrero de 1533, pidió a los teatinos a que aceptaran una fundación en Nápoles, solicitada por la ciudad. La Comunidad, que contaba ya más de 30 miembros, comisionó a Cayetano y Marinoni como adelantados de la fundación, enviándose después nuevos refuerzos. El crecimiento de la Orden fue, en un principio, más bien lento, debido al criterio de rigurosa selección que imperó desde la época fundacional; más que el número, Cayetano y Carafa preferían la calidad. Cuando en 1555 Carafa fue elegido Papa con el nombre de Paulo IV, asumió el gobierno directo de la Orden y se suspendieron temporalmente los Capítulos anuales. El Papa llamó a Roma sus hermanos y les asignó la iglesia de San Silvestre del Quirinal, de la que tomaron posesión en 1557. A partir de esta fecha la Orden incrementó su desarrollo en Italia, debido, en gran parte, al celo del b. Pablo Burali y de S. Andrés Avelino (v.). En 1570, San Carlos Borromeo (v.) les reclamó en Milán. A mediados del s. XVII eran más de 50 las Casas de t. en Italia, que constituían cuatro Provincias regulares.

España fue la primera nación que acogió a los t. cuando llegó a ella el P. Plácido Frangipane Mirto en calidad de confesor y teólogo del Embajador de Polonia. Muy estimado de Felipe IV (v.), trabajó en la fundación de una Comunidad t. en Madrid, establecida en 1629 en la iglesia del Hospital de los italianos, y trasladada en 1644 al templo de Nuestra Señora del Favor, en la calle de Embajadores. El mismo P. Mirto patrocinó la fundación de la Casa de S. Isabel en Zaragoza (1630) y la de la Expectación y S. Matías en Barcelona (1632), y el Colegio de Alcalá de Henares. El P. D. jerónimo Abarrátegui fundó en 1683 el Colegio de Salamanca, y el P. D. José Guío, en 1721, la Casa de Palma de Mallorca. Llamados por el card. Mazzarino, los t. establecieron en París la Casa de S. Ana la Real (1644). Portugal los acogió en Lisboa gracias a la protección del rey Juan IV, que les construyó en 1648 la iglesia de S. María de la Providencia. Los Príncipes Electores de Baviera llamaron a Munich a los t. (1663) y levantaron un suntuoso templo en honor de S. Cayetano. Invitado por el conde Martinitz se establecieron en Austria, siendo su primer prepósito el P. Cayetano, conde de Trautmansdorff. Más tarde fundaron casa en Praga (1691), en Salzburgo (1684) y en Varsovia.

EXPANSIÓN DE LA ORDEN

Se inició en 1626 con la primera expedición al Oriente cismático. El 2 de diciembre los PP. Pedro Avitabile, Antonio Ma Ardizzone y Francisco Manco embarcaban en Mesina hacia Georgia, Mingrelia, Armenia y los reinos de Imericia y el Guriel, logrando, entre otros frutos, la conversión de sus reyes y obispos ortodoxos, que reconocieron a Urbano VIII (v.) comoVicario de Cristo. En 1630 partieron al frente de una segunda expedición los PP. José Giúdice y Arcángel Lambertini. Vuelto el P. Avitabile a Roma, obtuvo en 1639 del Capítulo General la aprobación de sus planes apostólicos, y en compañía de los PP. Manco y Ardizzone se dirigió a las Indias portuguesas, llegando a Goa el 15 oct. 1640. En 1721, gracias al celo del P. Carlos Fidel, los primeros indígenas vistieron la sotana teatina. Los PP. Agustín Barreto y Cayetano Astiano intentaron pasar a Borneo, no pudiendo lograr sus propósitos, pero sí el P. D. Antonio Ventimigla, primero que penetró en la vasta isla para predicar en ella el Evangelio.

ACTIVIDADES DE LA ORDEN

Personalidades destacadas. «Ninguna función, obra o ministerio eclesiástico se puede decir que nos pertenece de un modo especial. Por tanto, debemos considerar como propio de nuestro estado cualquier función o ministerio eclesiástico, principalmente si a él nos impulsa la obediencia o la caridad». Estas palabras del art. 2 de las Constituciones revelan el carácter eminentemente sacerdotal de los t., asignándoles todo el ancho campo de apostolado que la Iglesia señala a sus ministros. Como t. destacados citamos dos Santos, tres Beatos y siete Venerables. Además de un papa, Paulo IV (1555-59), han sido t. nueve cardenales y más de 300 obispos; los t. proporcionaron a la Jerarquía, casi exclusivamente en Italia, más del 10% de sus miembros; la Orden fue llamada por Mireo «Seminario de Obispos». En las ciencias sagradas destacaron escrituristas, como Antonio Agelio y Luis Novarino; liturgistas, como Francisco Ma Maggio, Cayetano Merati y el b. José Ma Tomas¡; místicos, como S. Andrés Avelino (v.) y Lorenzo Scupoli (v.); numerosos teólogos, moralistas, canonistas, historiadores y mariólogos, sin faltar célebres oradores, entre los que se cuentan Pedro Antonio de Escandón, predicador de Felipe V, más tarde arzobispo de Lima y Virrey del Perú, y el P. Ventura de Ráulica, que predicó cuatro veces la Cuaresma en la Basílica Vaticana y en las Tullerías ante Napoleón III. En las ciencias profanas: arquitectos, como Francisco Grimaldi, autor de la Capilla del tesoro de la Catedral de Nápoles, y el famoso Camilo Guarino Guarini (v.); astrónomos, como José Piazzi, que descubrió en 1801 a «Ceres», el primero de los planetoides; físicos, matemáticos y pintores. En otros campos: Tomás Goldwell, de noble estirpe inglesa, obispo de S. Asaph, en el País de Gales, y único prelado de Inglaterra que asistió al Conc. de Trento; Miguel Ghisleri, director espiritual de Mons. Juan B. Vives, al cual alentó para la fundación en Roma del Colegio de Propaganda Fide; el vasco Gaspar de Oliden, primer prepósito de la Casa de Palma de Mallorca y promotor del Voto de ánimas, y el P. Juan Gallifa, héroe de la independencia en Barcelona durante la invasión napoleónica. (En la foto de la derecha, Valentín superior de la Orden).

Las leyes persecutorias que en la mayoría de los Estados atentaron contra las órdenes religiosas causaron también a los t. gravísimos quebrantos. Obligados los religiosos a abandonar sus conventos, a principios del s. XX la Orden sólo contaba con unas pocas casas en Italia. S. Pío X (v.) se impuso la tarea de restaurar la primera de las órdenes de Clérigos Regulares, y encomendó la empresa al card. Vives y Tutó, a la sazón Prefecto de la Congregación de Religiosos. España ha jugado un papel importantísimo en esta restauración. Alma y cerebro de la misma fue el P. Miguel I. Cerdá (m. 1935), Superior de una Congregación diocesana de Mallorca, que logró su incorporación en bloque a la Orden teatina. El 2 feb. 1910 S. Pío X erigía la Provincia española de la Orden restaurada y recibía personalmente en el Vaticano la profesión religiosa del mismo P. Cerdá y de los PP. Bartolomé Montserrat y Antonio Moner. Desde aquella fecha, la aportación de España al resurgimiento de la Orden ha sido constante y copiosa. Se fundaron nuevas casas en Barcelona, Madrid, Béjar (Santuario del Castañar), Navarra (Monasterio de Iranzu) y Zaragoza. Se ha nutrido pródigamente de personal a la Provincia italiana, y se han enviado numerosos contingentes de religiosos a las misiones del Colorado (EE. UU.) para las gentes de habla española. En 1946 se abrieron nuevas casas en la diócesis de La Plata (Argentina) y los t. españoles del Colorado establecieron varias párroquias en México. En 1958 un equipo de t. fundó varios Centros misionales en el Burundi (África). La Provincia italiana aceptó nuevas fundaciones en el Brasil.

GOBIERNO DE LA ORDEN


En sus comienzos, la Orden fue gobernada por los capítulos generales anuales. Cada casa gozaba de autonomía, con su noviciado y centro de estudios propio, gobernada por un prepósito con categoría de superior mayor. En 1558, reunido el capítulo general en Génova, recibió un Breve de Sixto V en el que se imponía a la prden un supremo moderador. Se eligió al padre Juan B. Milani, que fue el primer prepósito general. En 1559 se estableció que los capítulos generales sólo se reunieran cada tres años. En 1910, con motivo de la restauración, cambió el régimen de la orden, que es como sigue: a) El prepósito general ejerce en Roma, con su curia, el gobierno supremo. b) Las casas han perdido su autonomía y se agrupan en provincias. Al frente de cada una figura un prepósito provincial, con su curia. Cada provincia tiene su noviciado y sus casas de formación. c) Cada casa es gobernada por un prepósito, asistido por dos consultores. d) El capítulo general se reúne cada seis años.

En la actualidad, la orden se halla dividida en seis provincias: la italiana, la española, la brasileña, la argentina, la mexicana. Además también hay teatinos en Colombia. Las misiones del Burundi dependen directamente de la Curia General. En 1973 los teatinos eran 191, de los que 134 eran sacerdotes.

En la Argentina hay teatinos en la ciudad de La Plata (Provincia de Buenos Aires), Boulogne y Villa Adelina (Gran Buenos Aires). En esta última localidad se encuentra también la casa de formación. Desde 2005 asisten una extensa región rural con cabecera en la localidad de Empedrado (provincia de Corrientes).

Fdo. Cristobal Aguilar.


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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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