Mi?rcoles, 19 de agosto de 2009
BONIFACIO II DEL 530 AL 532

Elegido el 17 de septiembre, 530; murió en octubre de, 532. Al llamarlo hijo de Segibaldo, el “liber Pontificalis” hace por primera vez mención de un papa de origen germánico. Bonifacio sirvió a la iglesia de Roma desde el principio de su juventud. Durante el reinado del papa Félix V, era archidiácono y un personaje de considerable influencia con las autoridades civiles y eclesiásticas. Su elevación al papado es un ejemplo incuestionable de que fue nombrado por su predecesor, hasta sin la formalidad de la elección.

Félix IV punto de morir y temiendo la lucha por el papado entre las facciones gótica y romana reunió un cierto número de sus clérigos, de senadores romanos y de patricios y en su presencia confirió el pallium de la soberanía papal a su archidiácono, ya entrado en edad, y le declaró sucesor y amenazando con la pena de excomunión a quienes se negaran a reconocerle y obedecer a Bonifacio como papa elegido válidamente. A la muerte de Félix Bonifacio asumió la sucesión, pero de entre los clérigos romanos unos sesenta de setenta rehusaron reconocerle y aceptarle y eligieron a Dioscorus. Temían la influencia indebida de el rey de los ostrogodos, Atalarico, en los asuntos papales, cuyo abuelo, Teodorico I había ayudado a elegir papa a Félix IV, circunstancia que hacía más odiosa el nombramiento de Bonifacio.

Ambos papas fueron consagrados el 22 de septiembre, 530, Bonifacio en la Basílica de Julio y Dioscorus en la Luterana. Así pues la iglesia romana se veía envuelta en el séptimo cisma antipapal. Afortunadamente sólo duró 22 días porque Dioscorus murió el 14 de octubre, dejando a Bonifacio en posesión. Pronto reunió un sínodo y presentó un decreto de anatema contra su rival muerto para lo que se aseguró las firmas de los sacerdotes que habían sido seguidores de Dioscorus (diciembre, 530), que lamentaron haber participado en la elección irregular y prometieron obediencia futura. Bonifacio reconcilió a muchos con su administración amable y conciliatoria, pero algunos no dejaron el resentimiento, por no haber sido una elección formal por aquellos que a pesar de haberse sometido habían impugnado la validez del nombramiento. Cinco años después un papa de su elección quemó solemnemente el anatema contra Dioscurus (ver AGAPITO I).

En un segundo sínodo (en 531) en S. Pedro, Bonifacio presentó una constitución atribuyéndose el derecho de nombrar sucesor. El clero romano lo suscribió y prometió obediencia. Bonifacio propuso como su electo al diácono Virgilio y fue ratificado por el clero y el pueblo. Esta situación provocó amargos resentimientos y la pérdida del favor real, por que en el tercer sínodo (631) renunció a ello. La constitución fue quemada ante el clero y el senado anulando el nombramiento de Virgilio. 

Aunque nacido en Roma, era ostrogodo de nacimiento, lo que le convirtió en el primer papa de origen germánico gracias al apoyo del rey godo Atalarico.

Designado por Félix IV como su sucesor mediante un edicto, a la muerte de este una parte del clero, respetando la voluntad del fallecido, lo eligió pontífice el 22 de septiembre de 530, mientras la facción mayoritaria de dicho clero se opuso a su elección y elegía como papa a Dióscuro. El posible cisma en la Iglesia quedó abortado al morir Dióscuro a los veintidós días de su nombramiento.

Obsesionado por la posibilidad de que a su muerte volviera a producirse una doble elección papal que desembocara en un cisma, convocó un concilio en el que se otorgó la prerrogativa de elegir a su propio sucesor, designando como tal al diácono Virgilio. Sin embargo la oposición que encontró ante este proceder y que llevó al propio Senado romano a acusar al Papa de abuso de poder, hizo que Bonifacio se retractase y así su elegido no accedió a la silla papal a su muerte, aunque sí lo haría posteriormente.

Aunque nacido en Roma, era ostrogodo de nacimiento, lo que le convirtió en el primer papa de origen germánico gracias al apoyo del rey godo Atalarico.

Designado por Félix IV como su sucesor mediante un edicto, a la muerte de este una parte del clero, respetando la voluntad del fallecido, lo eligió pontífice el 22 de septiembre de 530, mientras la facción mayoritaria de dicho clero se opuso a su elección y elegía como papa a Dióscuro. El posible cisma en la Iglesia quedó abortado al morir Dióscuro a los veintidós días de su nombramiento.

Obsesionado por la posibilidad de que a su muerte volviera a producirse una doble elección papal que desembocara en un cisma, convocó un concilio en el que se otorgó la prerrogativa de elegir a su propio sucesor, designando como tal al diácono Virgilio. Sin embargo la oposición que encontró ante este proceder y que llevó al propio Senado romano a acusar al Papa de abuso de poder, hizo que Bonifacio se retractase y así su elegido no accedió a la silla papal a su muerte, aunque sí lo haría posteriormente.

Fdo. Cristobal Aguilar.


Image Hosted by ImageShack.us
By cristobalaguilar at 2011-02-03
Comentarios
 
¡Recomienda esta página a tus amigos!
Powered by miarroba.com Contador de visitas y estadísitcas
In nomine Patris et fillii et Spiritus Sancti